Fue campeón del mundo júnior dos años consecutivos en 2015 (Cali) y 2016 (Novara) y también ganó la plata en los Campeonatos de Europa de la máxima categoría en 2018 en Lagoa (Portugal).
Facebook: Polisportiva Giovanni Masi
Una terrible noticia ha golpeado al mundo del patinaje artístico. El italiano Michele Sica, entrenador y rostro conocido en el mundo del patinaje artístico debido a sus éxitos con la selección, ha fallecido a los 26 años.
El Club Deportivo Giovanni Masi, donde ejercía como entrenador, ha comunicado la triste noticia en las redes sociales. Michele Sica, sobrino del famoso boxeador Elio Cotena, logró resultados relevantes durante su carrera como patinador. Fue campeón del mundo júnior dos años consecutivos en 2015 (Cali) y 2016 (Novara) y también ganó la plata en los Campeonatos de Europa de la máxima categoría en 2018 en Lagoa (Portugal).
“Con inmenso dolor e incredulidad comunicamos el repentino y prematuro fallecimiento del joven entrenador del club de patinaje Masi y amigo Michele Sica. Michele llevaba unos años con nosotros, nació en 1997 y antes de dedicarse a entrenar había tenido una importante carrera como patinador artístico. Profundas condolencias a toda la familia”, escribió el club en su cuenta de Facebook.
También el club Rinascita Sport Life Rimini, del que formó parte Michele Sica, lamentó su pérdida. “Con inmenso dolor comunicamos el prematuro fallecimiento de uno de los chicos que han formado parte de nuestra escuela. Michele, ahora eres libre, ahora puedes patinar feliz sin sentirte cansado, ahora puedes viajar más allá de las fronteras, ¡ahora puedes hacer todo. Debemos aprender de tu ejemplo, debemos disfrutar cada momento de la vida, por ti. Deberíamos reír más fuerte para poder escucharte, deberíamos soñar más fuerte los sueños que no vivirás. Deberíamos amar más, bailar para ti, mirar el mundo y vivirlo todo, para ti”, afirman en un emotivo comunicado.
Luka Modric es una leyenda, el fútbol un juego extraordinario y el destino caprichoso e impredecible. El veterano centrocampista, quién sabe si en su último gran torneo con Croacia, falló un penalti pero marcó en la siguiente jugada para mantener vivo a su país en la Eurocopa hasta el minuto 98, cuando Zaccagni, héroe italiano, anotó el empate que dio el pase a los transalpinos y eliminó a los balcánicos. Fue un duelo agónico, de pura supervivencia. [Narración y estadísticas (1-1)]
Dalic decidió jugarse la vida con su centro del campo de siempre, ese que ha llevado a su país a una final y un tercer puesto en dos Mundiales consecutivos: Brozovic, Kovacic y Modric. La generación dorada merecía protagonizar su último baile de la mano. Y lo hicieron.
Después de un arranque prometedor en el que dominaron la posesión y tuvieron algunos acercamientos en las botas de Sucic y Kramaric, los italianos vieron que no tenían por qué tener miedo, que el empate les podía valer pero que su fútbol daba para más. Barella y Jorginho, capos del Inter y el Arsenal, asumieron su papel y domaron la pelota y a su rival.
Los balcánicos, agónicos y precipitados, tuvieron el balón por momentos, pero estuvieron nerviosos y sin ideas. El conjunto de Spalletti, sin embargo, dejó muy en lo alto el valor del papel que ha hecho España en este grupo. Los italianos son un gran equipo al que sólo le falta un gran nueve, lo que históricamente siempre ha tenido.
Dominar, pero no correr
Retegui, atacante del Genoa, tuvo las mejores ocasiones del primer tiempo. No llegó a un par de centros de Di Lorenzo y en el 20 dirigió un cabezazo que rozó el palo izquierdo de Livakovic, avisando a una grada croata que no dejaba de cantar. Un minuto más tarde, Brozovic apareció milagroso para desviar su volea. Sufría mucho Croacia. En el 26, Livakovic sacó ante Bastoni la ocasión más clara del choque. Un cabezazo a un metro al que el guardameta respondió con agilidad.
Croacia superó el arreón y, consciente de sus limitaciones, volvió a bajar las pulsaciones del duelo. Con ese centro del campo no puede correr, necesita dominar. Y si no domina, puede caer.
La entrada de los jóvenes Sucic y Pasalic no le dio a Dalic lo que quería. Deseó sangre, pero tuvo apatía. No aparecieron entre líneas y Kramaric no tenía el cuerpo suficiente para pelear con los centrales transalpinos. El choque empezaba a pedir a Budimir o Petkovic, gigantes croatas. Todo mientras Livakovic volvía a evitar el primero, esta vez desde los pies de Pellegrini.
El disparo de Zaccagni que valió el 1-1 en Leipzig.EFE
El descanso confirmó los presagios de Dalic, que dio entrada a Budimir en lugar de Pasalic. El del Osasuna se situó como referente para dar una opción en largo y Kramaric volvió a la banda izquierda, su lugar natural. Ahí creció el cuadro balcánico y ahí nació el 1-0, fruto de un golpe del destino que sólo puede ofrecer el fútbol.
Gigante en cada pelea
En el 51, Kramaric, dentro del área, disparó a puerta y la mano de Frattesi desvió el balón. No lo vio Makkelie, pero sí el VAR. Un penalti clarísimo que Modric, en su batalla contra su propio final, quiso lanzar, asumiento la responsabilidad de toda su generación. Quién iba a ser. El croata buscó el lado izquierdo de Donnarumma, pero éste adivinó su idea y rechazó el lanzamiento. Locura italiana para seguir mirando a octavos de final. Pero el fútbol es increíble, imprevisible, y Modric, que podría estar hundido por la situación, se redimió para anotar el primer tanto del duelo en la siguiente jugada. Sucic puso un centro templado, Budimir remató, Donnarumma lo detuvo y el rechace lo envió a gol el centrocampista del Madrid.
El fútbol dio la vuelta en un segundo. De repente, Italia se quejaba y temblaba con balón y Croacia cantaba que seguía viva. Modric, MVP, se hizo grande, gigante en cada pelea por el balón, Brozovic ocupó espacios como si fuera 2018 y el equipo mordió, elevado por una afición que convirtió Leipzig en Zagreb.
Con el paso de los minutos, Italia se recompuso y fue consciente de su situación. Creció otra vez con el balón y asedió la portería de Livakovic en un tramo final catatónico. En Croacia, ya sin estrellas, sólo quedaron secundarios con oxígeno achicando balones. Parecían aguantar, pero una arrancada de un imperial Calafiori asistió a Zaccagni para que el de la Lazio anotara un golazo por la escuadra. Italia vivió, Croacia murió y depende ahora de una carambola milagrosa.
Una protesta en contra de los Juegos Olímpicos de Invierno terminó con enfrentamientos este sábado de la policía con un centenar de manifestantes en Milán.
Un grupo de personas con el rostro cubierto comenzó a arrojar piedras y bengalas contra los agentes de policía, que respondieron con cañones de agua y gases lacrimógenos, antes de proceder a varias detenciones.
Este incidente llega un día después de la apertura oficial de los Juegos Olímpicos, que se disputan en siete sedes del norte de Italia, con Milán y Cortina d'Ampezzo, en los Dolomitas, como corazones del evento.