Manolín Bueno, el eterno suplente de Paco Gento en el legendario Real Madrid campeón de la quinta y sexta Copas de Europa, falleció este sábado a los 86 años en Cádiz. El extremo disputó 12 temporadas en el club de Chamartín, donde ganó dos Copas de Europa (1960, 1966), una Copa Intercontinental (1961), ocho Ligas y dos Copas de España.
Aunque nació en Sevilla el 5 de febrero de 1940, Manuel Bueno Cabral residía en Cádiz, su localidad de adopción y donde comenzó como futbolista. Desde allí dio el salto al Real Madrid, donde apenas pudo disputar 76 partidos de Liga, siempre a la sombra de la Galerna del Cantábrico.
Los dos partidos más relevantes de Bueno con la camiseta blanca coincidieron en la Copa Intercontinental, ambos en Montevideo. El 3 de julio de 1960, en el Estadio Centenario, Bueno formó delantera junto a Luis del Sol, Ferenc Puskas, Alfredo di Stéfano y Canario. Una lesión había dejado fuera de combate a Gento, pero el pésimo estado del terreno de juego, totalmente embarrado, dejó nulo margen para el lucimiento (0-0).
Spencer como verdugo
Aquel primer título frente a Peñarol, en el primer torneo que reunía a los campeones de Europa y América, se redondearía dos meses después en el Bernabéu (5-1), con Gento restablecido y Bueno sin poder sentarse siquiera en el banquillo.
Seis años más tarde, el equipo dirigido por Miguel Muñoz no pudo revalidar su éxito ante Peñarol. El 12 de octubre de 1966, dos goles de Alberto Pedro Spencer plasmaron la superioridad aurinegra en Montevideo (2-0) frente a un rival que formó arriba con Bueno, Amancio Amaro y Fernando Serena, el héroe de la sexta Copa de Europa. Ni siquiera el regreso de Gento, 15 días después, obraría el milagro en el Bernabéu, donde los uruguayos se impusieron gracias a un penalti de Pedro Rocha y otro tanto de Spencer (0-2).
La temporada más fructífera de Bueno en Chamartín arrancó en 1970, cuando Gento contaba ya 37 años y apenas tuvo continuidad durante las cuatro primeras jornadas de Liga. En la quinta, durante un partido en el Bernabéu frente al Sporting (2-0), fue relevado al descanso porque aquella fue la primera campaña en la que se permitían los cambios.
A partir de entonces, Bueno se afianzó en las alineaciones de Muñoz. Incluso fue titular en la final de la Recopa perdida ante el Chelsea en Atenas (2-1). Aquel fiasco enfureció al presidente blanco, que dejaría salir aquel verano a Gento y Bueno, unidos de ese modo también por el destino.







