El ex jugador estadounidense Brad Branson, ganador de una Copa Korac con el Real Madrid y la primera gran estrella del Valencia Basket, ha fallecido a los 67 años de edad, según confirmaron este miércoles fuentes del club ‘taronja’.
Nacido en Harvey (Illinois), medía 208 centímetros, concluyó su formación en la Southern Methodist University. e inició su carrera en Europa en Italia, país en el que jugó en el Rimini y sobre todo en el Brescia entre 1980 y 1986, verano en el que fichó por el Real Madrid.
Tras dos temporadas en el Real Madrid, club con el que conquistó la Korac de 1988, recaló en el entonces llamado Pamesa Valencia en el verano de 1988. El club valenciano acababa de ascender a la acb y su incorporación fue un ‘golpe de efecto’.
Estuvo seis campañas en un club del que fue la gran referencia en la pista durante esos años pero también una de las figuras más reconocidas fuera del parqué. La temporada 1993-94 fue la última de su carrera y la acabó con el Valencia.
Entre los dos equipos acumuló 280 encuentros y 9.106 minutos de juego en la acb. Entre sus actuaciones más destacadas está un partido del Real Madrid contra el Estudiantes en el que acumuló 44 puntos de valoración por, entre otras cosas, capturar 18 rebotes y anotar 37 puntos, ya con la camiseta del conjunto valenciano, contra el Fórum Valladolid.
Elegido por los Pistons en la segunda ronda del draft de la NBA en 1980, jugó dos campañas en la competición estadounidense, primero con los Cavaliers y después con los Pacers y brilló en la CBA, la entonces segunda liga del país norteamericano.
Y, de repente, Pierre Oriola desapareció del mapa. Aquel pívot, rápido de mente y de manos, que birló una Liga al Real Madrid con el Valencia. Aquel por el que el Barça pagó un millón de euros y llegó a ser su capitán. Y aquel que, sobre todo, fue campeón del mundo en 2019, titular con España en la final del Wukesong. "Tener que aceptar que ya no estaba al mismo nivel fue duro", repasa ahora, 34 años todavía, de nuevo pleno tras un calvario de problemas en la espalda. De vuelta con el Baxi Manresa y, quien se lo diría, con la selección en la que estuvo por última vez en el verano de 2021, a las puertas de los Juegos de Tokio, "una etapa ya cerrada", que ha abierto una llamada de Chus Mateo para el doble enfrentamiento contra Ucrania (hoy, a las 14:00 h., el primero en Riga).
Pregunta.- Casi cinco años después de la última vez, ¿se le pasaba por la cabeza volver con la selección?
Respuesta.- En mi mente no estaba volver. Era una etapa ya cerrada, llevaba muchos años sin venir. Por lesiones, por el cambio generacional... Chus me escribió. Había bajas como la de Osobor y contaba conmigo para esta Ventana. Mi respuesta fue que sí, que quería venir. Después hablamos y me explicó la idea. Desde el principio le dije que sí, súper ilusionado.
P.- ¿Y cuál es esa idea?
R.- Jugamos contra Ucrania, un equipo muy físico, muy alto. Con dos pívots por encima de 2,15 metros. Necesitamos experiencia y yo, aunque no sea muy alto, aporto ese físico, ese jugar duro. Eso me pidió.
P.- A Chus no le conocía, ¿cuál ha sido la primera impresión?
R.- Me había enfrentado contra él. Me he encontrado a una persona muy cercana con los jugadores, muy justo, súper positivo, con muchas ganas de trabajar, creando muy buen proyecto. Cuando hay que trabajar se trabaja, pero los entrenos son divertidos.
Oriola y Chus Mateo conversan durante un entrenamiento.ALBERTO NEVADO / FEB
P.- No está aquí sólo por veterano, también por su rendimiento en Manresa (9,5 puntos y 4,6 rebotes en 13 partidos, en menos de 18 minutos).
R.- El que valoren cómo estoy jugando, después de años complicados... La lesión, los cambios de equipo, la falta de regularidad... Me ha hecho mucha ilusión. Para mí también es una forma de dar un golpe encima de la mesa, de cerrar un círculo que se quedó como allí en el aire. Eran muchos años sin venir.
P.- Antes de fichar por Manresa, fue campeón de la Liga mexicana con Fuerza Regia de Monterrey.
R.- Me separé de mi familia, fui a un país que no conocía, a una cultura nueva. Que terminase con el título fue espectacular. Cuando ganas, las cosas se ven mucho mejor y vienes con toda la energía positiva. Me trataron súper bien. Desde un principio ellos me valoraron muchísimo, confiaban y creían que yo les podía ayudar. Y así fue. Al principio me costó mucho entender que es una liga muy diferente, pero me fui adaptando y conseguí ser importante.
P.- En 2022 el Barça, del que era capitán, le rescindió el contrato. Llegó a reconocer que después de la lesión no volvió a ser el mismo.
P.- Estaba en la cresta de la ola, arriba del todo. En el Barça, que era un sueño para mí, el club de mi vida. Con la selección, ganar un Mundial. Todo era positivo y llegó un varapalo fuerte como la lesión. Tener que irme del Barça fue bajar unos peldaños en mi carrera. Tenía que solucionar ese problema físico. Después, también termino yéndome de Girona porque no estoy al nivel. Me tuve que ir a Grecia (AEK) y volver a empezar aquí en Manresa. Y otra vez en verano esperando a que salga algo. Creo que el punto de inflexión fue Lleida el año pasado. Durante estos años he estado trabajando el tema mental [con el coach Adrià Carmona], creyendo en mí, echándole muchas horas de trabajo fuera del equipo. Cosas que la gente no ve.
P.- Un campeón del mundo buscándose equipo.
R.- Fue difícil a nivel mental. Todos tenemos nuestro ego y tuve que entender que no estaba al nivel físico que exige una selección para ir a un Eurobasket o unos Juegos. O para jugar Euroliga. Ese momento fue muy duro. También se creó un murmullo con la lesión, de que ya no era el mismo, de que ya no volvería a ese nivel. Cuando consigues acoplar todo mentalmente, te lo tomas de otra manera, lo ves diferente. Ahora mismo estoy en uno de los mejores momentos de mi carrera a nivel mental y a nivel físico. Y creo que también una de las claves de tomarme mi vida baloncestística diferente es el nacimiento de mi hijo Roc, que va a cumplir dos años en junio. Me he reconciliado con el baloncesto y me he dado motivos a mí mismo para creer, para seguir disfrutando los años que me queden.
Pierre Oriola.ALBERTO NEVADO / FEB
P.- Con 34, ¿cómo ve el futuro después de todo esto?
R.- Año a año. Yo ahora lo que quiero es terminar bien en Manresa, porque estoy muy feliz. Y el año que viene veremos. Siempre he creído que quiero retirarme yo y que no sea el baloncesto el que me retire. No tener la sensación de que el baloncesto me está dejando ir. Y, cuando estuve lesionado y los años después, era así. Ahora tengo la conciencia tranquila de decir: "Lo he intentado todo".
P.- Recuerdos del Mundial. ¿Con el paso del tiempo siente que fue una historia increíble?
R.- Totalmente. Tengo dos momentos grabados. En la primera fase, creo que contra Irán. La única canasta que mete Marc en ese partido, es la ganadora. Casi perdemos. Después, todo lo contrario. Nos enfrentamos a Serbia e Italia, dos muy buenas selecciones, con toda su artillería. Y les ganamos fácil. Después, el momento clave fue cuando ganamos Australia, la sensación en el vestuario era: "Vamos a ser campeones del Mundo". Llegar allí y ver a Sergi, a Marc, a Ricky, al mismo Víctor, a los que llevaban tantos años, tan tranquilos, fue como "es que vamos a ganar el oro".
P.- La vida de Oriola no es sólo baloncesto.
R.- Tengo muchas inquietudes. Tengo una empresa con dos socios que intenta ayudar al deportista a llevar su vida fuera, a asesorarlo en el tema de inversiones, comprar inmuebles, diferentes maneras de poder estructurar su vida. Que el golpe no sea duro con la retirada. Porque en nuestra carrera tenemos la suerte de ganar un muy buen dinero durante un periodo corto de tiempo.
P.- Y su pasión por el teatro.
R.- Actué cuando era pequeño. Estaba en un grupo en mi pueblo. También cuando Juancho me invitó a su película, aunque fueron 10 segundos. Y alguna que otra cosita. Nunca me he metido de lleno, pero me apasiona.
P.- En la cancha, de alguna u otra forma, interpretáis un papel. Y no hablo de flopping.
R.- [Ríe] Sí, a mí me ha pasado muchas veces, con gente que no me conoce en las distancias cortas, en lo personal, que me dice: "Hostia, qué diferente eres cuando estás en pista". Ahí he llegado a ser odiado, porque voy a todas, soy duro, protesto.... Pero como persona soy muy diferente.
P.- ¿Siente eso, que ha sido un jugador diferente? Por su forma de decir las cosas.
R.- Yo sé que muchas veces me he metido en fregados y no me he mordido la lengua, sobre todo en la etapa en el Barça. Pero creo que siempre he intentado tener respeto para todo el mundo. Con los años he ido siendo más políticamente correcto. Pero el problema que tiene esta sociedad, y no solo en España, es que cuando alguien habla, de política, de cine, de educación, de lo que sea, no respetamos la opinión del otro. O creamos una crítica destructiva. Por eso la mayoría de los deportistas no nos mojamos. Es difícil.
Dreamland Gran Canaria 81 Real Madrid 89
LUCAS SÁEZ-BRAVO
@LucasSaezBravo
Actualizado Miércoles,
31
mayo
2023
-
23:14Los blancos, liderados por Tavares, Musa y...
Dirk Nowitzki (Würzburg, Alemania, 1978) pasea elegancia por las entrañas del impresionante 02 Arena de Londres, donde el pasado domingo se enfrentaron en partido oficial de la NBA Magic y Grizzlies. Casi la misma que desplegaba hasta hace unos años en las canchas. En la era donde los europeos dominan la NBA, él sigue aguantando el trono, campeón en 2011 con los Mavericks, MVP 2007... Acude a la entrevista después de jugar al pádel con Steve Nash, pareja de lujo de comentaristas NBA de Amazon Prime.
No fue el primer jugador europeo en la NBA, pero sí el primero que dominó, en una época en la que coincidió con Tony Parker, Pau Gasol... ¿Qué siente ahora que reinan Jokic, Doncic, Antetokounmpo, Wembanyama...?
Es increíble la cantidad de jugadores que llegan, que se convierten en jugadores franquicia o en MVP. Me alegra que el baloncesto haya crecido tanto en Europa y que tengamos talentos como estos. Estos chicos que vienen ahora tienen confianza, saben que pueden jugar, que pueden dominar la liga. Obviamente, nunca dije que yo fuera el mejor jugador internacional, hubo muchos buenos antes de mí, y ahora hay jugadores increíbles que vienen detrás. Pero si ayudé a abrirles la puerta o si fui una inspiración, entonces es maravilloso y un honor para mí.
¿Vio alguna vez algo parecido a Wenbanyama?
Lo que le hace único, especial, es su altura combinada con su nivel de juego. Básicamente, puede jugar como un base. Su manejo de balón, su tiro, su empuje, su bloqueo y continuación... Eso es lo increíble. Mide 2,26 m., y quizá siga creciendo, da miedo. Si se mantiene sano, pronto será el mejor jugador de la liga, si es que no lo es ya. Debe fortalecer sus piernas y su torso, para poder aguantar los empujones y el contacto. Pero una vez que lo domine y se haga más fuerte, creo que no hay límites para él.
¿Cree que puede llevar ya este año a los Spurs hasta el anillo?
Serán un rival difícil para Oklahoma. Todo el mundo cree que OKC es el gran favorito, que van a repetir título. Pero cuando los Spurs les ganaron tres veces en 10 días, de alguna manera pusieron patas arriba a toda la liga. Son un rival difícil obviamente gracias a Wemby, pero también porque tienen muchos buenos bases. No pierden el balón, saben jugar, se meten en pintura... Dylan Harper, Stephon Castle, Devin Vasell, D'Aron Fox... Pero, claro, si quieres ganar un campeonato, tienes que ganar tres rondas del Oeste y luego la final. Así que no es que se llegar a OKC así como así. Han demostrado que, que cuando están sanos, pueden ganar a cualquiera. Definitivamente diría que nadie quiere verlos en los playoffs.
Sí. Por la cantidad evidente de buenos jugadores en ambos equipos. También tenemos, como España, algo de altura en los puntos clave. Así que sí, se parecen. Ha sido una generación maravillosa, la mejor que hemos visto en el baloncesto alemán. Estos chicos liderados por Dennis (Schroeder), que es un base increíble, súper atlético, súper rápido, siempre marcando el ritmo en ambos lados de la cancha. Tenemos buenos tiradores, pívots que pueden rematar por encima del aro. Franz (Wagner) puede hacer jugadas en todas partes, cambiar de posición en ataque, penetrar, tirar. Nunca habría imaginado que lo somos ahora hace 25 años.
Ahora España atraviesa una crisis.
Siempre hay ciclos. España tuvo una generación increíble que lo ha ganó todo, básicamente, salvo los Juegos Olímpicos. Y siempre compitiendo con la selección estadounidense. Fue una generación muy dominante. Ahora lleva tiempo, hay que reciclar. Hay que formar nuevos jugadores. Y hay talentos interesantes. Vi el partido de España este verano en Colonia, contra Alemania. Estuve allí. Tienen bases y piezas interesantes, pero ahora lleva un tiempo desarrollarlos y volver a ese nivel. Así es como sucede, nadie es lo suficientemente bueno para mantenerse en la cima durante 30 ó 40 años, siempre hay altibajos. Mira, por ejemplo, la generación de Argentina que ganó todo y ahora no han sido tan buenos durante un tiempo. Se trata de construir el futuro nuevamente y desarrollar talento joven. Incluso Alemania también debería comenzar ahora a pensar en el futuro, mientras estás en la cima, para no tener una caída drástica. Schröder ya tiene 32 años, Theis 33... Tenemos algunos chicos que están en la universidad. Todos sabemos que es un problema para Europa que sus clubes están perdiendo a los jugadores que se van a la universidad.
Todo el mundo habla de la llegada de la NBA a Europa. ¿Cuál es su visión?
Será interesante ver cómo evoluciona esto. Creo que aún no tenemos toda la información. La cultura del deporte europeo es diferente a la de EEUU. A mí me encantan los ascensos y descensos, eso es lo que hace que los deportes europeos sean tan interesantes y emocionantes. Y escuché que quieren implementarlo, ya que se supone que cuatro equipos suben y bajan desde la Champions League. Eso es clave. Los sistemas cerrados no es lo que hacemos aquí en Europa. En cualquier caso, es interesante que la NBA vaya a dar ese paso. Llevamos 25 o 30 años hablando de esto. A principios de la década de 2000, bajo la dirección de David Stern, siempre decía: «Quiero expandirme. Quiero traer la NBA a Europa».
¿Qué ocurrirá con la Euroliga?
La Euroliga lleva ahí mucho tiempo, pero si les preguntas a sus clubes, el modelo de negocio no funciona. Eso es lo que vio la NBA. Hay margen para intervenir y veremos cómo funciona.
¿Qué supuso en su carrera un entrenador como Rick Carlisle?
Me encantaba Rick. Fueron muchos años juntos, los entrenadores ya no suelen durar tanto. En Rick se da una gran combinación de cualidades. Sabe cómo conectar con sus jugadores y sacarles el máximo provecho. Por eso, ha sido excelente dondequiera que ha estado. Nos convirtió en campeones, así que siempre le estamos agradecidos. Es excelente en la atención al detalle. Sentí que siempre estábamos preparados para un partido: sabías lo que hacía el rival. Le dejé un mensaje cuando alcanzó las 1.000 victorias.