Moncho Monsalve, ex jugador y ex entrenador de baloncesto, ha fallecido este martes a los 81 años de edad según han confirmado varias fuentes, como la Asociación de Jugadores del Real Madrid, club con el que ganó, entre otros títulos, tres Copas de Europa y tres ligas.
Además de en el club blanco Monsalve jugó también con la selección española 61 partidos, participó en los Europeos de Polonia 1963, URSS 1965 y Finlandia 1967 y el Mundial de Chile 1966 antes de su retirada en el año 1972, cuando comenzó su carrera como entrenador.
A lo largo de la misma dirigió a clubes como el Barcelona, el Cantabria Lobos, el Zaragoza, el Murcia o el Oximesa Granada, y a selecciones como las de Marruecos, República Dominicana o Brasil, con la que conquistó el oro en el Torneo de las Américas del año 2009, clasificando al equipo para el Mundial de Turquía del 2010.
Así mismo, en 2024 ingresó en el Salón de la Fama del baloncesto español en el apartado de entrenadores en su cuarta edición.
Acabada la larga y exitosa era de Sergio Scariolo en la selección española, es el turno de Chus Mateo. Una época de desafíos y de dificultades, tan lejos de los años dorados, pero también de ilusiones. Su primera lista la anunció este martes en Tenerife -acompañado en el Recinto Ferial por Elisa Aguilar, Presidenta de la Federación, y Lope Afonso, vicepresidente y consejero de Turismo del Cabildo-, 14 jugadores para hacer frente al debut oficial del seleccionador en doble duelo de clasificación para el Mundial de Qatar 2027. Primero (27 de noviembre) en Copenhague contra Dinamarca y después (30) en el Santiago Martín frente a Georgia. Una mezcla de veteranos y noveles y alguna ausencia llamativa.
Sin poder contar con jugadores de equipos Euroliga (Real Madrid, Barcelona, Valencia y Baskonia) ni, por supuesto, con los tres nacionales NBA (Santi Aldama, Hugo González y Eli Ndiaye) ni los muchos NCAA que están en EEUU, en la convocatoria del ex entrenador del Real Madrid sólo hay un jugador que estuvo presente en el pasado Eurobasket. Se trata de Santi Yusta y es, con todo merecimiento, el líder de este equipo: es el máximo anotador de la ACB con 19 puntos por partido con el Casademont Zaragoza (y el segundo más valorado por detrás de Shermadini).
Un momento maravilloso del alero madrileño, que ya fue héroe de las Ventanas (aquel triple en Eslovaquia que valió medio billete al Europeo). Otros habituales de los partidos clasificatorios vuelven, como Alberto Díaz (se perdió el pasado torneo continental por lesión) y Jaime Fernández, campeones de Europa en 2022 ambos, o Fran Guerra, Dani Díez, Oriol Paulí y Miquel Salvó.
Ellos serán el core, el punto de experiencia. Y luego están los jóvenes que vienen pisando fuerte y que no han pasado desapercibidos para Chus Mateo. Estupendo es también el tramo por el que atraviesan Pep Busquets en Girona o Francis Alonso en el Breogán, 14 puntos por partido ambos en ACB. El base Álvaro Cárdenas, formado en la NCAA y ahora brillando en el Peristeri griego (cedido por el Valencia), ya dejó huella en la preparación con Scariolo el pasado verano. Igual que Great Osobor en la España B: ahora destaca en el Science City Jena alemán.
Chus Mateo, durante su presentación hace unas semanas.ALBERTO NEVADO / FEB
En la lista hay otros tres casos llamativos. Dos veteranos como Alex Reyes (el domingo le hizo sies triples al Lleida), que ya disputó tres minutos en Italia en una Ventana de 2023, y el esperado debut de Lluís Costa (volviendo a llevar las riendas del Granada tras su paso por Tenerife), 31 y 32 años. Y una promesa como Izan Almansa, el único de un equipo Euroliga. El Real Madrid de Scariolo (donde apenas tiene minutos) ha tenido a bien cederle al combinado nacional.
Hay dos invitados, Miguel González, del Zaragoza y Miguel Allen, del Joventut, y alguna ausencia en la que reparar. De los posibles, no está, como se esperaba, Ricky Rubio. Tampoco Tyson Pérez, a la espera de resolver su situación. Tanto Chus Mateo como la Federación cuentan con él (ya disputó cuatro partidos oficiales con España), pero este pasado verano inició algunos trámites para poder jugar con República Dominicana, su país natal. Jonatan Barreiro, Rubén Guerrero, Sergi Martínez, Eric Vila o Guillem Ferrando se han quedado fuera también.
Con Dennis Smith Jr. ya en el palco, el Real Madrid se reencontró con la derrota de la forma más contundente. Olympiacos fue un sopapo de realidad, un tajo a la racha blanca, a sus seis triunfos consecutivos en Europa. Evan Fournier bordó el baloncesto en el Palacio, una noche deliciosa la del francés, y no hubo mucho más que decir. [86-96: Narración y estadísticas]
En todo este tiempo de recuperación no había tenido el Madrid un rival tan fiero, tan compacto. Era una verdadera prueba de nivel, "el partido de la semana" (Hezonja dixit), comprobar el grado de la evidente mejoría. Y el test mostró que al enfermo aún le falta recorrido en las cumbres. Tampoco le ayudó su nefasta puntería ni su desconexión defensiva. Ni sus nervios.
Porque el líder de la competición, que venía de sufrir y ganar en Vitoria, no tardó en desplegar sus virtudes, en imponerlas más bien, desde la dirección de Vildoza al torrente ofensivo de Fournier, del poderío de Vezenkov al dominio de la pintura de Milutinov. La sensación durante cada uno de los primeros 20 minutos era que el Olympiacos era dueño y señor de todo lo que ocurría en la pista.
Pese al buen amanecer (9-3), el Madrid avanzó siempre a remolque. Sólo Hezonja parecía tener algo de lucidez en ataque. La defensa hacía aguas ante el movimiento de balón de los del Pireo, ante su agresividad hacia el aro, el rebote ofensivo y también ante sus ocho triples. Sin demasiadas respuestas y con los nervios floreciendo, los blancos se vieron hasta 10 abajo (37-47).
No es que el Madrid no hubiera aprendido la lección, es que el Olympiacos no descendió en su nivel baloncestístico, esta vez con William-Goss a los mandos, ocho puntos de carrerilla del ex hasta que pronto se cargó con la cuarta (un codazo al bravo Hugo González), y una distancia que ya empezaba a ser preocupante (46-61) cuando Tavares, que no se deja una falta sin protestar, sean o no, también se fue al banquillo con cuatro.
La cosa se puso peor aún. Porque el acierto era de color rojo. Mientras el Madrid fallaba y fallaba desde el perímetro, Olympiacos enhebró cuatro seguidos para cerrar el tercer acto, tres de ellos para un desatado Fournier, un 0-12 que pareció un directo al mentón (54-73).
Los de Bartzokas llegaron a reinar por 22 y Chus Mateo, que iba a acabar expulsado, tiró la toalla. Sentó a Tavares y Campazzo y los suplentes amagaron con una remontada de esas que sólo pasan en el Palacio (el parcial llegó a ser de 15-3). Volvieron Vezenkov y Fournier y se acabó la rebelión.