El deportista ha muerto de forma repentina mientras estudiaba en su domicilio
Jorge Iglesias, en un documental sobre lucha leonesa
El joven luchador de lucha leonesa Jorge Iglesias Oricheta ha fallecido este lunes de manera repentina a los 20 años mientras estudiaba en su domicilio de la capital leonesa, ha informado la Federación de esta modalidad deportiva.
Iglesias Oricheta, del club Aluches Tierras de León, debía partir este mismo lunes a Eslovenia, donde tenía previsto cursar este año académico con una beca Erasmus, después de que el pasado sábado en el corro de Las Manzanedas recogiera un premio.
Jorge, hijo del actual presidente del club Aluches Tierras de León, era una de las grandes promesas de la lucha leonesa y se había convertido en el primer luchador del Bierzo en ganar un corro de la liga senior durante la pasada campaña.
Tras concluir la pasada campaña como el segundo luchador en la categoría de ligeros tras David Riaño, en la actual se había pasado a la de medios ganando en tres corros consecutivos en el mismo fin de semana, Posada de Valdeón, Cistierna y Mansilla de las Mulas.
En su última competición en la Romería de las Manzanedas, se impuso en la final de consolación a Adrián García, obteniendo el tercer puesto el pasado sábado durante su última aparición pública.
El PP ha pedido explicaciones al Gobierno por la decisión del CSD de conceder la medida cautelar urgente solicitada por el FC Barcelona y por los jugadores Dani Olmo y Pau Víctor en la que se solicitaba la suspensión de la cancelación de las licencias deportivas de dichos jugadores para que puedan jugar.
El grupo popular entiende que el Gobierno "debe dar explicaciones por adulterar La Liga a través del CSD, que ha pervertido la competición con una decisión sin precedentes. La intervención política para permitir la inscripción de los futbolistas Dani Olmo y Pau Víctor por parte del Fútbol Club Barcelona ensucia la reputación del principal y más popular campeonato deportivo de España. Algo intolerable y que ha llenado de indignación a millones de aficionados al fútbol en nuestro país".
Por ello, el PP registró este jueves ante la Mesa del Congreso de los Diputados, una serie de preguntas al Gobierno, agrupadas en ocho epígrafes, de las que desea obtener respuesta por escrito.
"¿Tiene constancia el Gobierno del acuerdo de la Comisión de Control Económico de La Liga y los parámetros por los que se consideró que el F.C. Barcelona incumplía los requisitos presupuestarios del llamado "fair play"? ¿Qué diálogo se ha mantenido con LaLiga y la RFEF respecto a la concesión de esta medida cautelar? ¿Qué impedirá a partir de ahora, a juicio del Gobierno y del CSD, que cualquier club incorpore a jugadores rompiendo las normas que todos los clubes se han autoimpuesto para después hallar amparo, siquiera de forma cautelar, en base a la protección de sus intereses económicos y de la carrera deportiva de los jugadores?", son algunas de las preguntas que recoge el escrito.
El texto también destaca que la resolución del CSD llegó pocas horas después de que Pilar Alegría "declarara públicamente que el estudio de los 52 folios y 60 documentos de la pieza sería "un trabajo tedioso" y que la RFEF y LaLiga podrían formular alegaciones antes de la resolución de la medida cautelar", lo que, a juicio del PP indica "que esta decisión de carácter político podría haber estado ya decidida".
Desde el partido de Feijóo entienden que "la admisión de la medida cautelarísima por parte del CSD no sólo incumple las más elementales reglas de fair play, también consagra el trato de favor de un Gobierno empeñado en generar desigualdades, a tratar de forma diferente a unos frente a otros. Pero esta nueva amnistía, como la anterior, no se va a producir con el silencio cómplice del PP. No nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras el Gobierno trata de corromper también el deporte, fuente algunos de los mejores valores sociales".
«Tadej, ¿estás aburrido o cansado?». La última pregunta de la conferencia de prensa en la estación de esquí de La Plagne, con frío, niebla, lluvia y una grisura completamente otoñal, despertó la media sonrisa de Pogacar, abrigado hasta arriba. Porque la sensación, tanto en la ascensión al último puerto hors categorie de este Tour de Francia, como después en su actitud, era de desgana. O de misión cumplida. Tan lejos de los alardes y el colmillo de hace no tanto. «Obviamente, estoy cansado. No ha sido un Tour fácil. Me han atacado por izquierda y derecha todo el tiempo», reconoció.
Un momento antes, el líder, al que un miembro de seguridad poco atento casi tira al suelo tras cruzar la línea de meta- había confesado también que en La Plagne, donde probó a falta de 14 kilómetros con un ataque no demasiado sostenido que no logró descolgar a Jonas Vingegaard, «iba contando los kilómetros hasta París», guardando algo de fuerza por si alguien le contraatacaba. Incapaz de acercarse demasiado a Thymen Arensman, el tipo que les iba a birlar una etapa que hubiera supuesto un broche de oro para Pogacar o un pequeño alivio para Vingegaard, ambos arruinados por su decepcionante marcaje.
«Se acabaron las montañas», se le escapó al final de otra de sus respuestas. Ni siquiera se mostró demasiado ambicioso cuando le cuestionaron sobre la jornada del domingo en París, donde la inclusión, como en los pasados Juegos Olímpicos, de la ascensión a Montmatre (por partida triple) pondrá pimienta a una etapa siempre destinada al champán, el paseo del amarillo y a la victoria al sprint. Tadej suspiró (otra vez) y admitió que lo único que le preocupa, de momento, es el sábado, media montaña entre Nantua y Portarlier, jornada destinada a la escapada. «Después, ya veremos».
Pogacar, tras la etapa de ayer en La Plagne.LOIC VENANCEAFP
El otrora glotón Pogacar, el de las seis victorias de etapa en 2024, abrochó su cuarto Tour en una jornada que no pasará a los libros de historia, que no se podrá comparar con las gestas en este escenario de Laurent Fignon (doble ganador, en 1984 y 1987) o Miguel Indurain, que se marcó un alarde para defender el que sería su quinto Tour, en 1995, de la emboscada de Alex Zulle. Lejos Tadej del gusto por la épica que siempre le ha acompañado. Y eso que el UAE Emirates parecía convencido desde el inicio de que era el día propicio (más tras el recorte que sufrió el trazado en la previa por un brote contagioso que afectó al ganado vacuno del Col de Saisies) para la quinta muesca de Tadej, para un bonito colofón tras no haber podido levantar los brazos en las tres anteriores jornadas montañosas. Así lo puso en suerte Tim Wellens. Sin embargo, tras no hacer camino en su primer demarraje («quizá demasiado pronto») y después de no encontrar colaboración en sus compañeros de viaje -tampoco en un Vingegaard que ni siquiera lo intentó-, Pogi se dio tregua.
Sólo fue el acelerón de Florian Lipowitz en la lucha por el podio, tras vez cómo Oscar Onley perdía comba, el que acercó al trío al bravo Arensman, roto tras cruzar la meta apenas dos segundos antes que Tadej y Jonas: «Son los ciclistas más fuertes del mundo, casi extraterrestres, y yo soy un simple humano. No puedo creer que les haya ganado», acertó a decir el neerlandés, uno de los grandes nombres propios de este Tour.
Pero si desilusionante pareció Pogacar, que no escondió tampoco que el Tour se le está empezando «a hacer largo» -«con el tiempo que hace, la ceremonia de después... Sólo quiero ir al autobús y darme una buena ducha caliente»- Vingegaard no pareció para fiestas. Siempre a rueda, como si defendiera algo, apenas se permitió el lujo de no quedar esta vez por detrás de su Némesis: había sido superado en las últimas nueve etapas de montaña por Tadej. No lo conseguía desde su triunfo en Le Lioran, durante el pasado Tour. También, por primera vez, le sacó algo de tiempo: los dos segundos de la bonificación. «Intenté aprovecharme en la última subida y estaba más centrado en ganar la etapa que en ganar tiempo. Es una pena que Arensman estuviera allí, claro», explicó brevemente el danés en meta.