Si alguien le preguntara a un aficionado por el delantero de Egipto, la respuesta inmediata sería Mohamed Salah. Si lo hicieran por un atacante del Manchester City, sería Earling Haaland. Y en medio de ambos, al acecho, está Omar Marmoush. Con 26 años, se empeña en salir de la sombra alargadísima de dos monstruos del fútbol. Esta noche, ante España en Cornellá, será el arma ofensiva de Egipto. Salah no estará y en él recaerá el peso del ataque. De hecho, será la figura que más reconozcan los aficionados que llenen las gradas. Es la visibilidad que aporta vestir la camiseta del City pese a que Guardiola no le esté dando demasiadas oportunidades.
No es algo que le asuste, porque desde los 17 años ha peleado para hacerse un hueco en el fútbol. Marmoush se crio en el barrio de Maadi, uno de los más acomodados de El Cairo. Sus padres, que vivieron durante seis años en Canadá, se pudieron permitir el regreso para criar a sus hijos en su país. La etapa canadiense les permitió obtener la doble nacionalidad y eso a Omar le ha hecho tener que reivindicarse como «100% egipcio» una y otra vez. Tenía la posibilidad, pero nunca se planteó jugar con Canadá. «Llevo a Egipto en el corazón, pero Canadá ocupa un lugar en mi historia», admitía. Sus raíces y sus convicciones siguen siendo muy profundas, quizá porque antes de ser mayor de edad ya tuvo que vivir lejos del Nilo.
Comenzó a jugar en el Wadi Degla Sporting Club en 2016 y, en un año, fue a buscarle el Wolfsburgo de la Bundesliga. Era una apuesta de futuro, porque solo había marcado tres goles. Su formación en las categorías inferiores le llevó a debutar con el primer equipo en mayo de 2020, solo un partido antes de salir cedido en enero de 2021 al St. Pauli, recién ascendido, y en agosto al Stuttgart. En ese momento, su valor ya eran tanto sus goles como sus asistencias, su incidencia en un frente de ataque en el que puede jugar de referencia o escorado a la banda.
Explosión en el Eintracht y 75 millones
Eso valoró el Eintracht para firmarle, libre, en el verano de 2023. En Frankfurt llegó la explosión del egipcio. En la primera temporada marcó diecisiete goles, con seis asistencias, y en la segunda mejoró sus registros en solo 26 partidos: 20 tantos y 16 asistencias. Su sociedad con Hugo Ekitiké aún se recuerda en el Commerzbank Arena y despertó el interés de Pep Guardiola. 75 millones pagó el City en enero de 2025 para llevárselo a la Premier. Ya entonces era un referente en la selección egipcia, donde el portugués Carlos Queiroz lo había hecho debutar en octubre de 2021.
El salto a la Premier le llevaba a seguir los pasos de Salah, estrella del Liverpool. «Es un ejemplo para todos los jugadores egipcios», reconocía. La estrella de Anfield pidió que no los compararan porque era poner una presión injusta sobre Marmoush. En la selección han aprendido a convivir en el campo porque Hoissem Hassan, una leyenda del fútbol egipcio, los necesita a ambos. En esta ventana de amistosos, Salah no está y Omar mostró galones con un gol espléndido a Arabia Saudí (0-4). Por eso es un fijo en las convocatorias, pese a no tener muchos minutos en el City. Para Guardiola, Marmoush es un revulsivo y, cuando le pone, le responde, como ocurrió en las semifinales de la Carabao Cup en las que le marcó un doblete al Newcastle. «En este equipo aprendo todo el rato», confesaba. Sin embargo, hay quien le ve fuera del Etihad. Si se le vio como el relevo de Julián Álvarez cuando salió al Atlético, ahora podría ser objetivo del Barça.






