Mario Saint-Supery reemplazará a Lorenzo Brown, quien anunció que, por motivos personales, no disputará con la selección española el Eurobasket 2025, que se jugará en Letonia, Chipre, Finlandia y Polonia del 27 de agosto al 14 de septiembre.
El base malagueño, incorporado recientemente a la Universidad de Gonzaga, completa la primera lista de 15 jugadores ofrecida por Sergio Scariolo, junto a Alberto Abalde, Santi Aldama, Darío Brizuela, Alberto Díaz, Juancho Hernangómez, Willy Hernangómez, Sergio de Larrea, Xabi López-Arostegui, Eli John Ndiaye, Joel Parra, Jaime Pradilla, Josep Puerto, Yankuba Sima y Santi Yusta, según informó la Federación Española de Baloncesto (FEB).
Scariolo ha decidido que Saint-Supery, que ya debutó con la selección absoluta durante las ventanas del pasado noviembre ante Eslovaquia en Bratislava, se incorpore al conjunto nacional antes de la cita europea.
28 de julio
Presente también en las ventanas disputadas de febrero, el base de 19 años ha disputado la última campaña en el Baxi Manresa, cedido por el Unicaja de Málaga, su club de formación, antes de confirmar recientemente su salto al baloncesto universitario estadounidense.
Por su parte, Brown, pieza clave en los esquemas de Scariolo para conseguir el oro en el Eurobasket 2022 y participar en los Juegos de París 2024, renuncia a disputar el torneo por motivos personales, días después de confirmarse su fichaje por el Armani Milán.
Está previsto que España inicie su concentración el próximo lunes 28 de julio, que seguirá con una serie de partidos amistosos en agosto, antes de la cita continental.
Son pinceladas, llenas de dificultad todavía, pero no dejan de ser los primeros pasos de los llamados a protagonizar el porvenir del baloncesto español. Hugo González, Mario Saint-Supery, Izan Almansa... los talentos del mañana se dieron una alegría de presente, una victoria laboriosa y poco lucida ante Bélgica en León, un partido sin historia (la selección ya tiene billete para el Eurobasket) pero que alguien recordará cuando estos chicos sean estrellas. [59-52: Narración y estadísticas]
Fue una segunda parte de orgullo. Los veinteañeros tienen carácter. El mismo que han ido mostrando en sus etapas de formación, en esas categorías inferiores que cada verano inundan de medallas el baloncesto nacional. Especialmente Hugo González (nueve puntos en 16 minutos) y Saint-Supery (cuatro asistencias, cinco robos...) fueron protagonistas de una tarde espesa, defendieron, corrieron, se lanzaron contra la cerradísima defensa belga y batallaron contra un lamentable arbitraje FIBA que tuvo la desfachatez de acabar expulsando a Scariolo por una doble técnica. La reacción fueron ellos, una alegría de la España del futuro.
Porque la primera parte había sido otro episodio de pura frustración ofensiva. Si algo se pone en evidencia en esta España tan mermada, de puñados y puñados de ausencias, es la espesura en ataque, la incapacidad de generar puntos con solvencia. Scariolo no se cansa de exponer la falta de responsabilidades en ataque y de protagonismo del jugador nacional en sus clubes. No hay puntos en sus manos. Al descanso se quedaron en 22 (11 por cuarto) ante Bélgica, como si sus cincos, Tumba y Bolavie fueran gigantes en la zona.
Yusta, ante Bélgica.J.CasaresEFE
Apenas un triple y demasiada espesura. Ante un rival que no es nada del otro mundo y que también sufrió ante la defensa de España. A falta de fluidez, trabajo y esfuerzo. Eso no se negocia y este puñado de chicos jóvenes llamados a ser el futuro de la selección lo tienen claro.
La selección no podía seguir en ese nivel. Espabiló sin duda a la vuelta de vestuarios, acudiendo a la energía, al coraje, con tipos, casi niños, como Saint-Supery y Hugo González tomando las riendas. Esa agresividad se tradujo en puntos, en dominio y en las primeras ventajas ante una Bélgica que tiraba y tiraba. Y que de vez en cuando acertaba, especialmente Mwema.
El comienzo del acto final resultó definitivo. Cuatro tiros libres de Hugo y dos canastas seguidas de esta nueva versión estilizada de Joel Parra, que no deja de ser un veterano en estas ventanas. Como López-Aróstegui, capitán y máximo anotador.
A pesar de anotar apenas dos triples, de perder balones, de conceder 21 rebotes ofensivos, España ganó.
Como cantaba Peret, el rey de la rumba catalana, "y no estaba muerto, no, no": es lo que ha logrado demostrar el Real Madrid tras su tristísima final europea en Berlín al derrotar tres veces seguidas a un Barcelona que optaba a todo esta temporada pero ha acabado yéndose sin nada. Falta por ver a este imprevisible equipo blanco contra el vencedor de la otra semifinal, que podría ser su némesis de la temporada, el Unicaja, o ese inesperado UCAM qu
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"Todas creen en lo que se hace", pronuncia Lino López cual Norman Dale en Hoosiers cuando se le pregunta por el secreto. El entrenador gallego, paralelismo con el mítico personaje que interpretó Gene Hackman, capitanea una historia "de película". La del Baxi Ferrol, tan humilde como orgulloso, histórico ya. A partir del 26 de marzo, ante el Villeneuve d'Ascq francés, disputará toda una final continental.
Nadie en Ferrol quiere despertar del sueño. En la ciudad que palpitó con el baloncesto ochentero del OAR, legendarios héroes como Nate Davis, Anicet Lavodrama o Manolo Aller, niños y padres ahora pasean por la calle con otras camisetas y otros apellidos en la espalda. En femenino, Angela Mataix, Noa Morro... No se recordaba A Malata repleto hasta la bandera, como ocurrió en la ida del partido de semifinales hace unos días ante otro rival galo, el ASVEL. Una noche inolvidable, un triunfo de David contra Goliat, con 31 puntos como 31 hondas para una ventaja que el pasado jueves las ferrolanas no desperdiciaron en la vuelta en Lyon.
La aventura del Universitario, igual da que alcen o no el título de una Eurocup en la que sólo dos equipos nacionales habían llegado a semejantes cumbres (Islas Canarias en 2003 y Valencia en 2021), es, efectivamente, de guion épico. Uno de los presupuestos más bajos de toda la Liga Femenina española, a la que volvieron hace dos temporadas tras un vaivén de ascensos y descensos. Octavas el curso pasado, se aventuraron a la disputa de la competición europea a la que tenían derecho, aunque para ello tuvieran que hacer un esfuerzo económico titánico, "llamar a muchas puertas de instituciones". Que hubiera sido ruina de haber caído en la fase previa con el Battipaglia italiano.
La irlandesa Claire Melia, ante el Asvel en Lyon.
"Ninguna de nuestras jugadoras había disputado previamente la Eurocup. Eran ocho nuevas en la plantilla, muchas rookies o procedentes de la Liga Challenge (segunda división). No teníamos el factor experiencia, que siempre se dice que es importante. Pero han demostrado las ganas que tienen de competir", presume el técnico del milagro, que también tiene su propia historia.
Lino López sólo pudo disputar dos partidos en ACB. Tenía 17 años, era un base prometedor y el club de su vida iba a desaparecer por problemas económicos. Casi la totalidad de su larga carrera deambuló por Galicia y tiene un honor único: nadie, como él, ha jugado en todas y cada una de las categorías FEB. Cuando se retiró, pronto se hizo con las riendas del equipo femenino de Ferrol, donde lleva 13 temporadas, seis de ellas consecutivas, pues dio un salto sin mucha fortuna al Perfumerías Avenida.
Ahora se frota los ojos. "Es emocionante, se te pone la piel de gallina. Parece como una película, empiezas una competición en la previa y sólo hemos perdido un partido. Si sumas también que, a principio de temporada, la americana interior (Mimi Collins) decidió marcharse porque no se adaptaba... Sin embargo, el equipo se mantuvo igual. No fichamos, porque eso suponía un coste extra para el club. Y yo confiaba en la plantilla. Creía que había jugadoras que podían dar un paso adelante. Como Noa Morro lo ha dado en la posición de cinco. El equipo incluso salió fortalecido", relata con orgullo.
Aficionados reciben a las jugadoras del Baxi, en Ferrol.kiko delgadoEFE
"Todo esto es difícil de explicar. Es que era un reto mayúsculo, porque somos un club muy familiar, con una estructura para intentar no descender", explica. El Baxi aumentó presupuesto, casi al millón de euros, pero sigue tan lejos... Sin embargo, derriba gigantes (venció en las canchas del temible Galatasaray en la Eurocup y del Girona y el Salamanca en Liga Femenina, donde marcha octavo) con su filosofía de convertirse en "trampolín" de oportunidades para jugadoras dispuestas a crecer.
Las entradas para el partido de ida de la final se rifan en Ferrol. También se preparan los aficionados para viajar a Lille el 2 de abril. Son ya más de 1.800 abonados. Para seguir soñando con los ojos abiertos. "Ver cómo se venden todas las entradas, que el merchandising se agota, por la calle a niños con las camisetas de las jugadoras, una ciudad ilusionada. Imagínate como ferrolano... Es lo más emocionante que he vivido, lo más especial de mi carrera. Yo he crecido con el club. Cuando empecé estábamos en Liga Femenina 2 y a los partidos iban los familiares de las jugadoras. Teníamos niñas de la casa para completar la plantilla. Era complicado", dice Lino, el arquitecto del milagro, pues también es el director deportivo y no quiere dejar pasar esta oportunidad única "para conseguir más recursos, más patrocinios de empresa privada". "Eso es lo más importante. Nuestro lema es humildad y trabajo, ojalá muchos quieran formar parte de esto".