Las lágrimas de Alberto Díaz y la “pocha” de Lorenzo Brown: “A ver cómo seguimos engañando al personal”

Las lágrimas de Alberto Díaz y la "pocha" de Lorenzo Brown: "A ver cómo seguimos engañando al personal"

EuroBasket


Alemania 91 – España 96

Actualizado

“Lorenzo ya juega hasta a la pocha”, elogia Scariolo al base nacionalizado, 29 puntos y seis asistencias, héroe ante Alemania. “La menos esperada de las finales, pero la más gratificante y satisfactoria”.

Lorenzo Brown, tras acabar el partido.ALBERTO NEVADOFEB

Mientras se desataba la locura en la pista del Mercedes Benz Arena, Sergio Scariolo, sin mutar el gesto, caminó hacia el banquillo rival, dio la mano a Gordie Herbert y sus ayudantes, giró hacia el túnel de vestuarios y, cuando ya iba a desaparecer, una llamada de su mujer desde la tribuna le hizo dar la vuelta. Un beso a Blanca Ares y un abrazo a Giannakis, que pasaba por allí. Ni media sonrisa.

Poco después, a unos metros de esa escena, los hermanos Hernagómez, Joel Parra y López Aróstegui gritaban «¡Lorenzo, Lorenzo!», mientras Brown recibía de la FIBA el galardón de MVP de la semifinal. Y, mientras, su Némesis perfecta, Alberto Díaz, lloraba en los micrófonos de la televisión, como si de repente se diera cuenta de lo que le estaba sucediendo, de la dimensión de su baloncesto de puro corazón, el que volvió a cambiar el partido, nada menos que una semifinal de un Eurobasket.

Hay una estadística que resume el impacto del tipo que una semana antes fue llamado de urgencia por la lesión de Sergio Llull. Mientras estuvo en el banquillo (23 minutos), España sumó un menos 20 en el tanteo con Alemania. Su presencia en la pista, a pesar de estar cargado de faltas, como un perro de presa tras Schröder, fue un más 25 para los de Scariolo.

El espíritu de La Familia -también hubo manteo al capitán Rudy, ante la mirada de su mujer Helen Lindes y sus dos hijos-, en pleno apogeo en Berlín tras una victoria inolvidable. «La menos esperada de las finales, pero la más gratificante y satisfactoria, ante un equipazo», lo ponía en palabras el seleccionador.

«Estoy dándole vueltas a ver cómo seguimos engañando al personal», bromeaba después Scariolo en sala de prensa. Se había roto en elogios a Lorenzo Brown, a quien ha defendido a capa y espada de las críticas, del proceso de nacionalización que tanto escoció. «Lorenzo ya juega hasta a la pocha», pronunciaba el seleccionador sobre la integración de un jugador que no sonríe demasiado en la pista, pero que fuera ha sabido absorber todas las pautas de convivencia y competitividad que hicieron leyenda a este colectivo. «Pouch», reía el base, otra vez letal, la respuesta adecuada a cada zarpazo de Schroder, en un bello contraste de estilos.

“Aquí no hay una estrella”

«La energía en el partido era impresionante. Me sentí bien. Los chicos han jugado increíble. Alberto Díaz ha estado espectacular con Schroder. En ataque, el trabajo de todos ha sido fantástico. Aquí no hay una estrella, somos un equipo. Queda un partido, estaremos listos para jugar», desafiaba Lorenzo. «No podríamos jugar así si él no se hubiese unido al equipo. Día a día fue creciendo en liderazgo y entendiendo lo que el equipo necesitaba en cada momento. A veces anotando, otras veces encontrando a sus compañeros. Espero que esté disfrutando de la experiencia, además de que los compañeros están muy feliz de que esté con nosotros», seguía el italiano.

Fueron 29 los puntos y seis asistencias del nuevo jugador del Maccabi, 18 en la segunda parte, 11 en el último cuarto, donde sus compañeros se comportaron como si llevaran mil batallas de esas, una sangre gélida insólita que hasta hace alucinar a Scariolo. «No esperas frialdad en debutantes y, mira, cuatro de cuatro de Usman Garuba en tiros libres», admitía, resaltando esas segundas partes que le han hecho avanzar hasta la final con Francia (apalizó antes a Polonia, 54-95), «un Everest»: «Nunca sacamos tácticamente todo lo que tenemos en la primera. A veces aguantamos demasiado. Pero nos ha ido bien. Hay que destacar el carácter y competitividad de estos jugadores».

kpd