Las futbolistas han afirmado a través de un comunicado que no están de acuerdo con las acusaciones sobre el técnico Juan Antonio García
Juan Antonio García ‘Randri’, entrenador del Alhama de Murcia durante un partidoAlhama CF ElPozo
Las jugadoras del Alhama Club de Fútbol ElPozo de Murcia han desmentido este martes haber denunciado un supuesto comportamiento inapropiado por parte de su entrenador, Juan Antonio García ‘Randri’, y han asegurado que en ningún momento se han sentido acosadas. Esta negativa se ha conocido tras la publicación de una información que ha señalado al técnico como autor de insultos y vejaciones.
En un comunicado difundido a través de la Asociación de Futbolistas Españolas, las jugadoras han afirmado que no están de acuerdo “en acusar al entrenador como un acosador sexual, algo que es de una enorme gravedad. Además, queremos subrayar que en ningún momento nos hemos sentido acosadas con gestos o hechos que pudieran vulnerar nuestra dignidad e intimidad personal y profesional”.
Las 17 futbolistas que han firmado el escrito sostienen que si estos hechos de los que se acusa al técnico se hubieran producido los “habrían denunciado de inmediato en todas aquellas instancias que fueran necesarias”.
El club murciano, por su parte, también ha negado los hechos y ha asegurado que “no consta ninguna queja por insultos, vejaciones o cualquier comportamiento similar”. Además, la entidad ha pedido el “máximo respeto” tanto para el equipo como para quienes conforman su plantilla.
Con una extraordinaria reacción, el español Jon Rahm se repuso este jueves tras un comienzo muy complicado, con cuatro bogeys en los primeros seis hoyos, y firmó un -1 en la primera ronda del Campeonato de la PGA.
En el Valhalla Golf Club de Louisville, Kentucky (EE.UU.), Rahm entregó una tarjeta de 72 golpes y está a ocho impactos del líder, el estadounidense Xander Schauffele (-9).
Rahm, que pelea por darle a España el primer Campeonato de la PGA de su historia, logró birdies en los hoyos siete, diez, 13, 14, 17 y 18.
El de Barrika, campeón del Abierto de Estados Unidos en 2021 y del Masters de Augusta en 2023, necesitará remontar en las tres próximas rondas de un torneo que termina el domingo.
A tres vueltas para la meta, Lando Norris se impacientó ante Oscar Piastri en la recta de meta de Montreal. Fue un error absurdo, calamitoso. Uno más para su leyenda negra, pero de tal gravedad que puede hacerle perder el título. Con los nervios rotos, el británico golpeó por detrás a su compañero en McLaren cuando ambos luchaban por la cuarta plaza. "Ha sido mi culpa, una estupidez por mi parte", admitió por radio, antes de bajar del coche y desfilar a pie hacia el garaje. Un instante decisivo para el Mundial 2025, el que para siempre se recordará en esta carrera apasionante, resuelta con triunfo de George Russell, acompañado en el podio de Max Verstappen y Andrea Kimi Antonelli.
Vio Russell la bandera a cuadros por detrás del safety car, ordenado para retirar las piezas del alerón delantero de Norris. Un deslucido desenlace para su irreprochable carrera. Tampoco fueron de recibo las investigaciones de la FIA a siete coches durante la citada ralentización. El GP de Canadá, con cuatro pilotos enredados por la victoria y el podio durante las últimas vueltas, no merecía eso. Al menos, Piastri pudo suspirar de alivio con los 10 puntos de su cuarto puesto, con los que fortalece su liderato en el Mundial.
Durante más de una hora, los McLaren parecieron fuera de combate, pero su último relevo con los duros puso todo patas arriba. Russell controlaba a Verstappen, pero Antonelli se antojaba presa fácil para Piastri y Norris. Cuando el podio parecía a la mano, Norris la pifió y el italiano, a los 18 años y 10 meses, pudo descorchar el champán para delirio de Toto Wolff, jefe de las Flechas de Plata.
Nervios de Piastri en la salida
Las citadas anotaciones de los comisarios pusieron en tela de juicio la décima plaza de Carlos Sainz, de menos a más en el circuito Gilles Villeneuve. No así la séptima de Fernando Alonso, capaz de sujetarse cerca de los Ferrari. Charles Leclerc, quinto en la meta, también acabó bajo la lupa de la FIA, así que mejor no hacerse muchas ilusiones en Maranello.
Inopinadamente, Verstappen se contuvo en la salida, sin entrar en el cuerpo a cuerpo ante Russell. Los nervios, en cambio, atenazaron a Piastri, que intentó un exterior por la curva 2 ante Mad Max que le hizo perder la posición frente a Andrea Kimi Antonelli. Por detrás, Nico Hulkenberg repitió lo visto en Barcelona, recuperando un par de posiciones al mismo ritmo que las perdía Alex Albon.
Esa excursión del británico por la hierba de la curva 9 suponía un buen augurio para Alonso, porque Williams suponía la mejor piedra de toque para evaluar el nivel de su Aston Martin. Como el resto de favoritos, salvo Norris y Leclerc, el asturiano había optado de inicio por un juego de medios usados. Las previsiones de Pirelli apuntaban a una estrategia de dos paradas, aunque antes habría que comprobar el nivel de degradación.
Bandera a cuadros para Russell y Verstappen en Montreal.EFE
En la vuelta 11, Alonso debió ceder su sitio ante Norris y dos giros más tarde Red Bull inició el turno de pit-stops, apostando por los duros para Verstappen. De inmediato replicó Mercedes con Russell, así que por delante parecía definido el plan a dos paradas. McLaren, obligada por las urgencias, ya había cantado a Piastri el plan B. Pretendía estirar al máximo su primer relevo, pero el líder del Mundial tuvo que reaccionar al intento de undercut de Lewis Hamilton.
El graining venía mermando el ritmo de Alonso, notoriamente más lento que Hulkenberg. Quiso refrescar antes el asturiano, pero sus ingenieros sólo se decidieron en la vuelta 17. El objetivo realista para Aston Martin se cifraba en un octavo puesto en la meta, por detrás de Norris y Leclerc. Apostaban ambos por la inversa, coqueteando con la estrategia de mayor riesgo, la de un solo paso por boxes.
"¿Por qué me habéis llamado? Os dije que los neumáticos estaban bien", lamentó Leclerc por radio, consciente de que tendía que cumplir un último relevo de 40 vueltas. Desde ese momento debería mimar las gomas para cumplir con los plazos. Quien no quiso saber nada de esas cautelas fue Alonso. "Estamos en carrera, no en unos test", dijo cuando le sugerían abordar con precaución las curvas 3 y 8.
Los dados de Red Bull
En el tren de cola, Sainz debía dejar a un lado su desencanto y aplicarse con la profesionalidad de siempre. Apelando al coraje se quitó de encima a Gabriel Bortoleto con una arriesgada maniobra en la curva 10. Antes ya se había librado de Oliver Bearman, pero la zona de puntos seguía muy lejos. Casi a la desesperada, Williams optó por un plan de parada única para Carlos.
Habría más vida para los neumáticos cuando los coches, con menos gasolina en el tanque, pesaran menos. A esa esperanza debían aferrarse Norris y Leclerc, mientras Russell comandaba la carrera con calculada tranquilidad, casi ajeno a la jugada de Red Bull. En la vuelta 38, Red Bull detuvo a su campeón, tirando los dados para la triple parada.
A 19 vueltas para la meta, con el octavo puesto en la mano, Alonso cumplió con el segundo pit-stop. Por entonces, Aston Martin debía asumir los 10 segundos de sanción a Lance Stroll por una maniobra ilegal ante Pierre Gasly. No había muchas más noticias por detrás, más allá de las banderas amarillas cuando Albon dejó aparcado su monoplaza en la escapatoria de la curva 10. Sainz, a la estela de Esteban Ocon, aún podía soñar con los puntos. Su anhelo pudo cumplirse, aunque habrá que esperar el veredicto final de la FIA.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha presentado este jueves un recurso de apelación contra la sentencia que condenó a Luis Rubiales a una multa de 10.800 euros por el beso a la jugadora Jenni Hermoso en la final del Mundial.
El Ministerio Público plantea tres opciones a la Sala de lo Penal de la Audiencia: que directamente eleve la pena hasta los dos años y medio de prisión, que acuerde la repetición del juicio con un nuevo juez y que ordene al mismo magistrado que dicte una nueva sentencia corrigiendo los errores que detecta.
El recurso de la teniente fiscal Marta Durántez considera que el juez Central de lo Penal no aplicó correctamente al caso los delitos de agresión sexual y de coacciones. Pide a la Sala que lo haga y dicte una sentencia que imponga al presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) un año de cárcel por el primero y año y medio por el segundo.
El mismo recurso plantea otra posibilidad al tribunal encargado de revisar la sentencia: que anule el juicio y ordene su repetición por parte de un nuevo magistrado. Alega para ello que hubo prueba "indebidamente denegada" por el juez. Y que, "indebidamente" también, el magistrado denegó muchas de las preguntas del Ministerio Público en la vista oral.
Otro motivo para anular el juicio es que la actuación del magistrado en la vista oral reflejó una falta de apariencia de imparcialidad. "Se utilizó de forma reiterada un tono irrespetuoso con las acusaciones y en concreto con la Fiscal ahora recurrente, haciendo imposible el desarrollo de su función", protesta Durántez.
Añade que tuvo que aguantar "estoicamente" insinuaciones ofensivas de los letrados de las defensas sobre su actuación, como la de aplicar el derecho penal de autor, propio de la Alemania nazi. Cierra este punto la fiscal diciendo que nunca antes había visto a los acusados despedirse dando la mano al juez.
La tercera posibilidad que plantea el Ministerio Público en su apelación es que la Sala estime que el magistrado dictó sentencia sin tener en cuenta algunas de las pruebas que esgrimía. Por ello, el mismo juez debería dictar otra sentencia en la que sí haga una valoración de todos esos elementos omitidos en la primera.
"El Juzgador no hace mención alguna en la sentencia a varias cuestiones fundamentales sobre las que se practicó prueba en el acto del juicio, como si tales pruebas no hubieran existido, pues no hace referencia alguna a ellas, no las valora, ni en un sentido ni en otro, porque ni las refiere", dice la teniente fiscal.
El pasado 20 de febrero, el magistrado José Manuel Clemente condenó a Rubiales a 18 meses de multay le absolvió de las coacciones posteriores a la jugadora de la selección de fútbol. Los otros tres acusados por las coacciones también fueron absueltos y para ellos pide igualmente la fiscal que se les condene a año y medio de prisión. Se trata del ex entrenador de la Selección femenina Jorge Vilda y los ex empleados Albert Luque y Rubén Rivera.