El máximo organismo del fútbol europeo la excluye por infracciones de las normas de Licencias de Clubes y Juego Limpio Financiero
Un partido de la Juventus frente al Milan.EFE
La Sala Primera del Comité de Control Financiero de Clubes (CFCB) de la UEFA anunció este viernes excluir al Juventus de la Liga Conferencia por posibles infracciones de las normas de Licencias de Clubes y Juego Limpio Financiero del organismo presidido por Aleksander Ceferin.
“La Sala Primera de la CFCB concluyó que la Juventus violó el marco normativo de la UEFA e incumplió el acuerdo de resolución firmado en agosto de 2022. En consecuencia, la Sala Primera del CFCB rescindió el acuerdo de resolución celebrado con el club y decidió excluir a la Juventus de la competición masculina de clubes de la UEFA 2023/24″, afirmó en un comunicado oficial la UEFA.
Además, impondrá al club italiano una “contribución financiera adicional de 20 millones de euros, de los que 10 son “condicionales” y sólo se ejecutarán si los estados financieros anuales del Juventus para los ejercicios 2023, 2024 y 2025 “no cumplen con los requisitos contables definidos en el Anexo G del Reglamento de Licencias de Clubes y Sostenibilidad de la UEFA”.
El CFCB también concluyó que el Chelsea infringió el Reglamento sobre la concesión de licencias a los clubes y el juego limpio financiero de la UEFA “por haber presentado información financiera incompleta”.
“Tras la venta del club en mayo de 2022, la nueva propiedad identificó, y notificó proactivamente a la UEFA, casos de informes financieros potencialmente incompletos bajo la anterior propiedad del club. Los asuntos notificados se referían a transacciones históricas que tuvieron lugar entre 2012 y 2019″, indicó el organismo futbolístico en el citado comunicado.
“Tras su evaluación, incluido el plazo de prescripción aplicable, la Sala Primera de la CFCB llegó a un acuerdo con el club (Chelsea), que ha aceptado pagar una contribución financiera de 10 millones de euros para resolver completamente los asuntos denunciados”, concluyó.
Todos los corazones madridistas aumentaron sus pulsaciones, porque el gran show final de Modric y Ancelotti penetró como dos flechas en el corazón blanco.
Despedidas espectaculares, bellísimas, con la justicia de dos leyendas en el Madrid: Modric y Ancelotti, que lograron el paraíso madridista. Y hasta la gloria eterna.
Hay que reconocer que en este estilo de homenajes rayan en la perfección de la Casablanca. ¿Quién no se iba a emocionarse cuando apareció Kroos y se fundieron en un abrazo muy sentimental? Muy definitorio de toda una era en el Real Madrid.
Además, la Casa Blanca volvió a tener una idea maravillosa de sumar la despedida de Ancelotti , con otra leyenda, insuperable como la del Madrid. Fue un festejo múltiple, unir para una derivada sentimental a estos dos elementos fundamentales en la historia madridista y multiplicó el efecto de una despedida soberbia.
Sobraba acordarse de la última temporada de Ancelotti. Al final, hay que darle las gracias a un gentleman de los banquillos, que supo controlar siempre un montón de estrellas y unirlas para lograr resultados espectaculares.
Por lo demás, el partido tenía el objetivo de hacer a Mbappé más Bota de Oro, con sus 31 goles en la Liga, a pesar de que el Madrid no fue el de otras temporadas. Eso demuestra que Mbappé, simplemente, es un fenómeno.
Es admirable ver como casi todo el equipo se empeñó en que el fenómeno francés lograra su objetivo. El propio Mbappé dijo que el del penalti fue un medio gol. Pero una jugada portentosa de Vinicius le dio el goloso postre de un segundo gol para enmarcar.
En ningún momento la Real Sociedad bajó los brazos ni se descompuso. Dio la cara , aunque fuera excesivamente defensiva. Una vez más el gol es el maná que nunca llegó a los donostiarras. Sin goles, no hay triunfos y así lo reconoció Imanol , desde lo más profundo de su corazón.
Fue otraa despedida, la de Lucas Vázquez, muy sentida por por los fieles. Aunque técnicamente ojalá sean también las despedidas de Fran García y Ceballos, que no está para un equipo de Xabi Alonso.
Por despedirse, se despidió hasta el árbitro, que culminaba con este partido su carrera arbitral. Así que fue un "valle de lágrimas" en esta famosa tarde del Bernabéu. Gracias a todos.
Hace unas semanas, Berta Abellán acabó la celebración de su primer Mundial de trial en una ambulancia. Menudo desfase, ¿no? No. La verdad es que no. "Estoy estudiando para ser técnica de emergencias sanitarias y justo tenía prácticas. Del trial no puedo vivir. Algunos chicos lo consiguen, pero a mí no me llega. Con los patrocinadores voy tirando: pago a los miembros de mi equipo, por ejemplo, pero ya está. Aunque gane un Mundial, no se me puede subir a la cabeza", cuenta a EL MUNDO la segunda campeona española después de Laia Sanz en eso de hacer cabriolas con la moto sin poner nunca un pie en el suelo. Subir piedras, escalar paredes, pegar saltos... en definitiva, avanzar por donde sea dando gas.
Si en categoría masculina la tradición del país guarda nombres como Jordi Tarrés, Albert Cabestany, Marc Colomer, Adam Raga y, por supuesto, Toni Bou -vencedor de toda competición desde 2007-, en categoría femenina ya hay un camino marcado.
¿Cuántas veces le han dicho que es la sucesora de Laia Sanz?
Muchísimas. Por una parte me gusta, porque su palmarés es increíble, pero por otra parte no me gusta. Laia es Laia y yo soy yo. Me ha abierto camino, pero no intento seguir sus pasos. Tengo que hacer lo mío. Cuando empecé me fue muy bien porque entrenábamos juntas y me apretaba mucho. Ahora está más centrada en los coches y coincidimos menos.
"Normalmente el trial se practica en pueblos que tienen monte, pero yo soy de Terrassa y todavía vivo en Terrassa. Mi padre era muy aficionado y quiso que me gustara. Me regaló mi primera moto a los cuatro años. Salíamos los domingos con sus amigos y yo iba detrás. Ni siquiera recuerdo pasármelo muy bien con la moto, pero me gustaba ir con ellos, parar a desayunar, hacerme amiga de sus hijos, seguirnos unos a otros", relata Abellán, de 26 años, que debutó en el Mundial femenino de trial con solo 14 años y, desde los 19, es una de las mejores del campeonato.
Los hombres en el trial
Hasta esta temporada acumulaba seis subcampeonatos consecutivos: cinco por detrás de la británica Emma Bristow y uno tras la propia Laia Sanz. Ahora, por fin, ha vivido su momento. Las retiradas de Bristow y Sanz le abrieron el camino, pero supo imponerse a sus rivales generacionales, como la italiana Sofia Rabino y la checa Denisa Pechackova. "Después de seis subcampeonatos tenía la presión de ganar, está claro. Sentía que todo el mundo lo esperaba. Ahora siento esa liberación", reconoce quien siempre entrena con hombres, aunque ha conseguido acompañarse de una mochilera: la ex piloto Alba Villegas.
El motor sigue siendo un mundo muy masculino.
Es complicado. Los del trial son hombres muy hombres, muy suyos, y o entras en su juego o te quedas fuera. Al final me he acostumbrado. Me tratan muy bien, me río mucho y, de alguna manera, es mi zona de confort. Aunque hay días que me saturo. Tanta testosterona cansa. De vez en cuando me falta una mujer con quien hablar.
En el trial, lo más difícil es encontrar lugares para entrenar. En los parques naturales está prohibida la circulación de vehículos a motor y otras áreas también imponen restricciones. Con escasa tradición fuera de Cataluña, únicamente en zonas concretas de la región —en pueblos como Taradell o Rellinars— hay algunas pistas habilitadas para el deporte. La rutina de Abellán suele pasar por cargar su moto Scorpa en la furgoneta, ir de aquí para allá y, si se complica mucho, refugiarse en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, donde tiene beca externa desde hace una década.
Pese al riesgo que comporta el equilibrismo sobre la moto, la ausencia de velocidad suele reducir la gravedad de las lesiones, aunque el susto no te lo quita nadie. "Pasé miedo cuando cambié de cilindrada y empecé con la moto grande, con embrague. Tenía 12 años y el primer día se me olvidó embragar y me pegué una hostia bajando. Fue un golpe muy heavy, pero no me hice nada. Cuando paré de llorar pensé: ‘Si me he caído desde ahí y no me he roto nada, ya está’. Así perdí el miedo", recuerda Abellán, campeona del mundo de trial y técnica de ambulancia en prácticas.