Caso Usain Bolt
El caso de Usain Bolt, arruinado por la estafa de un fondo de inversión, vuelve a poner de manifiesto los problemas de las estrellas a la hora de manejar sus ahorros. “A veces la mejor inversión es no invertir”, dicen los expertos.
Caso Usain Bolt
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El caso de Usain Bolt, arruinado por la estafa de un fondo de inversión, vuelve a poner de manifiesto los problemas de las estrellas a la hora de manejar sus ahorros. “A veces la mejor inversión es no invertir”, dicen los expertos.
Enviado especial París
Actualizado Jueves, 1 agosto 2024 - 19:22
Durante casi una hora, Pau Echaniz estuvo sentado en una silla de plástico, al cobijo de una carpa de plástico, mirando la tele. A los 23 años, en su debut en unos Juegos Olímpicos, fue el primero en bajar a la final del K1 slalom, completó el recorrido del canal de Vaires-sur-Marne por una línea casi perfecta, a una velocidad vertiginosa, con la serenidad de los veteranos y se relajó viendo qué hacían sus rivales. Estaba tranquilísimo, una dulce tarde de verano en un pueblito floreado cerca de Disneyland. Ya no se jugaba casi nada. Si le superaban los rivales, chapeau, se podían marchar a casa con su diploma olímpico orgulloso del trabajo hecho, ¡menudo tiempazo! Y si nadie mejoraba su tiempo, ¡ay!
Poco a poco se acumularon los fallos, del vigente campeón olímpico, el checo Jiri Prsacek, del vigente subcampeón, el eslovaco Jakub Grigar, y así otro y otro y otro hasta que Echaniz miró abajo y descubrió que ahí, todavía sentado en la silla de plástico, aparecía un bronce colgado en su cuello. Sólo otros dos veteranos como el italiano Giovanni De Gennaro y el francés Titouan Castryck consiguieron superar su registro y lo hicieron por un pelo: los tres acabaron con los mismos segundos en el marcador, 88 segundos, y eso que Echaniz tocó una puerta.
Echaniz muerde la medalla de bronce.BERTRAND GUAYAFP
En otras circunstancias, con más experiencia, quizá en los próximos Juegos, Los Ángeles 2028, el español quizá hubiera maldecido la puerta 19, casi al final del recorrido de 23 puertas, que le costó el oro. Pero este jueves estaba eufórico. En cuanto acabó el último de los 12 participantes de la final, Echaniz se fue a abrazar a su padre, Xabi Etxaniz, y su madrastra, Maialen Chourraut, que no sólo le animaron durante todo el recorrido, también le gritaron, aplaudieron, enloquecieron. Tan tranquilos siempre en las tres medallas de Chourraut, con el pequeño Pau, vivieron una de las mayores alegrías de su vida, sin duda. En el pantalán del canal de Vaires-sur-Marne, bajo un sol de justicia, le abrazaron con todas sus fuerzas y recordaron cuando era un crío y cogía su primera pala, ¿Qué podía haber hecho si no?
En 2021, cuando ya había amasado un notable palmarés en categorías inferiores, Echaniz decidió mudarse a vivir al País Vasco con su padre, su madrastra y su hermanita, Ane, y desde allí impulsó su carrera. Estudiante de moda en la Escuela de Innovación Profesional de San Sebastián, de repente se sucedieron los logros: de clasificarse para los Juegos, a meterse a semifinales, cruzar a la final con el último tiempo y allí, un bronce. La medalla que no pudo conseguir Chourraut el pasado domingo ya es de Echaniz, todo queda en familia.
Antes de vencer en Wimbledon el año pasado, Carlos Alcaraz tuvo que irse al estadio Monte Romero de Murcia, cruzar la pista de atletismo y compartir césped natural con el equipo de fútbol americano que habitualmente entrena allí. Antes de vencer en el US Open hace dos años, Alcaraz se pasó toda una adolescencia esperando que su club, la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar, aplanara alguna de sus 12 pistas de tenis y suerte tuvo que su familia dirigía el lugar. Antes de vencer este domingo en Roland Garros, Alcaraz simplemente se entrenó durante varias semanas en tierra batida como había hecho desde que su padre le descubrió el tenis a los cuatro años.
Después de dos Grand Slam en el 'extranjero', en París celebró un éxito 'en casa', en la arcilla que le formó, la superficie en la que más tiempo ha jugado, y cerró el círculo, pero... ¿Por qué lo hizo en ese orden? En su camino para dominar todos los escenarios Rafa Nadal ganó primero cuatro Roland Garros, luego abordó Wimbledon y, al año siguiente, el Open de Australia. Hasta derrotar a Alexander Zverev este domingo y levantar la Copa de los Mosqueteros Alcaraz siguió un rumbo completamente opuesto.
"Siempre he querido ser uno de los mejores del mundo y para serlo debes dominar todas las superficies. Crecí jugando en tierra batida, pero ahora me siento más cómodo jugando sobre cemento. En pistas duras puedo desarrollar más mi estilo, aunque sé adaptarme", explicaba Alcaraz y no le faltaba razón. Al contrario que sus predecesores, el ya campeón de tres Grand Slam basa su juego en el ataque, disfruta cuando el tenis es más directo y, además, está construyendo un saque demoledor. Mantiene rasgos de la tradición española, como el despliegue físico, pero para triunfar este año en Roland Garros, de hecho, necesitaba algunos cambios, transformarse en un terrícola.
Este invierno en la Academia JC Ferrero Equelite de Villena estuvo trabajando en la paciencia, la consistencia, la capacidad para mantener la brillantez durante más golpes. Con su paleta de recursos, Alcaraz antes pecaba al apresurarse y en arcilla a veces esa estrategia fracasa. "Entrenamos para que, sin perder su velocidad y su fuerza, fuera más consistente. Si antes podía meter tres bolas seguidas cerca de la línea, que ahora metiera cuatro o cinco. Eso le hace mejorar en cada punto, ser todavía más peligroso», analizaba Antonio Cascales, entrenador de Juan Carlos Ferrero durante toda su carrera y parte del equipo del nuevo número dos del ranking mundial.
Ahora Alcaraz ya vuelve a estar por delante de Novak Djokovic en la lista ATP, sólo por detrás de Jannik Sinner. Ahora Alcaraz ya se encuentra entre los elegidos que han conseguido el Surface Slam, el pleno en todos los terrenos, y la lista no es larga. Desde 1978, cuando el US Open cambió la hierba por el cemento, sólo lo habían conseguido 13 tenistas, seis de ellos hombres, Nadal, Djokovic, Federer, Agassi, Connors y Wilander, y ninguno lo había hecho ni tan rápido ni tan pronto. Alcaraz acaba de cumplir los 21 mientras Nadal lo logró con 22 años y medio y Wilander, con 23 años y medio. Alcaraz ha necesitado menos de dos años, exactamente en 634 días, para dominar todas las superficies mientras Nadal, que también tenía el récord previo, requirió el doble de tiempo, casi cuatro años, 1.336 días.
"En cuanto empezó a entrenar en pista rápida tanto su padre como yo teníamos claro que le iría bien. Siempre entrenó en tierra batida, pero su juego, tan agresivo, tan variado, con tantas subidas a la red, es ideal para cemento. Veremos ahora si consigue más US Open o más Roland Garros", aventuraba el entrenador de adolescencia de Alcaraz, Kiko Navarro, ante un futuro brillante.
Ahora Alcaraz, que debe volver a saltar de superficie para intentar mantener el título en Wimbledon y regresar de nuevo a la tierra batida para los Juegos Olímpicos de París, está en disposición de construir una carrera multisuperficie como se han visto pocas. Si sólo hay seis tenistas que hayan ganado en todas las superficies, sólo dos de ellos han repetido, Djokovic y Nadal. El primero ganó tres veces aquí, en París, su punto débil porque enfrente tenía al español, que venció dos veces en Wimbledon, en hierba. ¿Los superará Alcaraz? Quién sabe, pero sus primeros años, de momento, son inmejorables.