Caso Usain Bolt
El caso de Usain Bolt, arruinado por la estafa de un fondo de inversión, vuelve a poner de manifiesto los problemas de las estrellas a la hora de manejar sus ahorros. “A veces la mejor inversión es no invertir”, dicen los expertos.
Caso Usain Bolt
Actualizado
El caso de Usain Bolt, arruinado por la estafa de un fondo de inversión, vuelve a poner de manifiesto los problemas de las estrellas a la hora de manejar sus ahorros. “A veces la mejor inversión es no invertir”, dicen los expertos.
Enviado especial Kaptagat (Kenia)
Actualizado Lunes, 6 mayo 2024 - 00:00
Eliud Kipchoge recibe a EL MUNDO en el campamento del NN Running Team de Kaptagat, al oeste de Kenia, sentado en una silla blanca de plástico en medio de una tranquilísima charla con sus compañeros de entrenamiento. De lunes a sábado -el domingo visita a su familia en la ciudad más cercana, Eldoret- así pasa las muchas horas muertas cuando no corre o duerme. Dedica algún rato a leer, pero el wifi no funciona desde hace días por culpa de las lluvias, la única televisión del centro apenas se enciende para ver algún DVD antiguo -el último, el documental de escalada Free Solo- y jugar a cartas, bueno, jugar a cartas no entra en sus planes. «No sería mala idea, pero no tenemos tiempo», comenta entre la seriedad y la sorna.
Antes, en ayunas y a las 06:00 de la mañana, ha corrido 30 kilómetros en una hora y 40 minutos, ha desayunado porridge, un par de huevos hervidos y algo de fruta y se ha pegado una ducha. El secreto del mejor maratoniano de la historia, doble campeón olímpico, ex plusmarquista de la distancia, está aquí: tan calmado lugar, tan simple vida y tanta compañía.

NN RUNNING TEAM

INEOS 1:59

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Cuando la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) anunció su pacto con Jannik Sinner, tres meses de suspensión por haber dado positivo por clostebol, muchos tenistas -Novak Djokovic, Alexander Zverev, Stan Wawrinka y por supuesto Nick Kyrgios- criticaron que la ausencia de verdaderas consecuencias. Más allá de un parón en su temporada, el italiano no perdía ningún título, ni tenía que devolver sus premios. Si acaso, subrayaba alguno, como el propio Zverev, ponía en juego el número uno del ranking ATP que posee desde el pasado 10 de junio.
En tres meses, Sinner se perderá el Masters 1000 de Indian Wells que acaba de empezar, el próximo Masters 1000 de Miami y el inicio de la gira europea de tierra batida, con otros dos Masters 1000, Montecarlo y Madrid, y torneos menores como el Trofeo Conde de Godó. En principio dejará escapar un saco de puntos que deberían bajarle de lo más alto de la lista mundial. Pero la calculadora insinúa que tampoco llorará esa pena: en realidad, lo lógico es que Sinner llegue como número uno a Roland Garros pese a haber cumplido con la suspensión.
Después de celebrar sus éxitos en el último US Open y el último Open de Australia, su ventaja actual es enorme, pero también hay otros factores que le dan tranquilidad. En primer lugar, para él, este inicio de primavera era la mejor época del año para dejar de jugar. Pese a que su 2024 fue para enmarcar, en abril sufrió una lesión de cadera y la gira de arcilla apenas sumó en su liderato.
Si ahora mismo en su cuenta hay 11.330 puntos, cuando regrese tendrá 9.730, una cifra también exagerada. Sólo habrá perdido lo conseguido en Miami (1.000), Montecarlo (400) y Madrid (200) y regresará justo para sumar desde cero en el Masters 1000 de Roma, en su casa. Además, en Roland Garros, donde cayó en las semifinales de la última edición, tampoco tendrá la exigencia del título así que podrá volver sin apuros.
Únicamente una racha prodigiosa podría apartar a Sinner del número uno. Y sólo hay dos candidatos a la misma. Uno es Zverev, que necesitaría ganar en Indian Wells -donde debuta este viernes ante Tallon Griekspoor- o Miami para asaltar el trono en Montecarlo y Madrid, donde apenas defiende puntos.
CLIVE BRUNSKILLGetty Images via AFP
Y el otro es Carlos Alcaraz. Las matemáticas indican que el español puede volver a un puesto que ya ocupó durante 30 semanas entre 2022 y 2023, pero esas matemáticas le exigen ganarlo todo. En Indian Wells, donde debuta este sábado ante el vencedor del duelo entre Quentin Halys y Pablo Carreño, fue campeón hace un año y eso le complica las cosas. Debería repetir éxito, sumar uno más en Miami y luego triunfar también en Montecarlo. Con eso sumaría 2.800 nuevos puntos, alcanzaría los 9.310 y se quedaría en disposición de ser nuevamente número uno en Madrid o Barcelona.
«En cuestión de la sanción, hay poco que opinar. Juegue Jannik o no intentaré hacerlo bien en cada torneo porque el número uno es un objetivo», comentó Alcaraz ya en California, una de sus plazas favoritas. Allí, como sólo ocurre en Wimbledon, suele alquilar una casa entera para dormir acompañado de su equipo y parte de su familia y allí disfruta de los muchos campos de golf que rondan Indian Wells. Volver a la cima del tenis durante la suspensión de Sinner es muy difícil, pero sí puede acercarse.
En el centro de Barcelona aparece una multitud de chavales con jeans anchotes, variadísimas gorras y tablas de skate, se meten en el Cinema Maldà y en cinco minutos salen alucinados, sorprendidos, es decir, flasheados. «¡Vaya parte!», exclama uno ciertamente flasheado. El estadounidense Jamie Foy, el mejor skater del mundo en 2024 según la revista Thrasher, se marcha bajo una ovación con una sonrisa tiernísima de esas que cierran los ojos y desde fuera es imposible entender nada. ¿Qué ha pasado? ¿Qué han visto en el cine en tan poco tiempo que tanto les ha gustado? Y... ¿Qué narices es una parte?
El skate guarda un secreto que está entre el deporte y la cultura y que se sostiene desde hace más de 50 años, aunque Youtube e Instagram lo hayan cambiado. El pasado 25 de abril, en el Cinema Maldà de Barcelona, se realizó la premiere mundial del minidocumental Aftermath de Foy, un vídeo de cinco minutos con sus nuevos trucos que marcará la conversación en el mundillo en los próximos meses. El skate ya hace tiempo que tiene competiciones propias tan importantes como los X Games y desde los Juegos de Tokio 2020 es incluso olímpico, pero lo más determinante siguen siendo estos videos. Para mostrar tus habilidades, para conseguir patrocinadores, para hacerte con premios lo más importante es publicar un recopilatorio corto de malabarismos con la tabla, es decir, una parte.
El fenómeno empezó en los años 70, tuvo su época dorada en los años 80, cuando se montaban VHS de 60 minutos en los que cada skater hacía su parte, y aún perdura hoy con mucha solera y ese nombre, una parte. Foy, especialista de grind, el deslizamiento el skate por el borde de superficies como barandillas, el año pasado hizo cuatro partes y de ahí su premio Skater of the Year. Ya lo había recibido en 2017, así que firmó un doblete a la altura de Danny Way, Chris Cole y Tyshawn Jones. Otros como el mítico Tony Hawk no lo lograron porque el galardón se instauró en 1990.
Foy nació y creció al norte de Miami, en Deerfield Beach, atado a un patinete. Su madre suele contar que cuando sólo tenía un año y empezaba a andar ya se subió al de su hermana mayor para lanzarse calle abajo. A los cuatro años ganó su primer premio: un año de pizza gratis por ser el más joven en una competición. Y a los 20 publicó su primera parte de éxito mundial. En las escaleras de El Toro, un instituto de California, completó un front crook, es decir, bajó deslizando únicamente con la punta delantera de su skate. De ahí vino la fama y los muchos patrocinadores actuales: Red Bull, New Balance, Dickies...
«En la preparación de un video así puedo estar dos años. Hay muchísimos intentos y mucha gente involucrada para grabarlo», expone en conversación con EL MUNDO quien ha ganado varias medallas en los X Games, entre ellas, el oro a mejor truco en 2021, pero quien nunca ha conseguido clasificarse para los Juegos Olímpicos. Para el estreno olímpico del skate en Tokio era considerado uno de los favoritos en la modalidad 'street' y no pasó de la clasificación. El año pasado tampoco consiguió billete para los Juegos de París.
«Es guay que el skate esté en los Juegos para que la gente lo considere un verdadero deporte, pero para mí es difícil. No patino para mí, no es arte, patino para un marcador, para gustarle a otros, bajo unas normas estrictas, y me cuesta», cuenta quien cree que Barcelona «es la mejor ciudad del mundo para patinar» y defiende el skate frente al MACBA, una plaza mítica del mundillo, amenazada en los últimos meses por unas obras.