Villarreal y Barcelona regalaron un partido ciclotímico que se materializó en un recital de goles tras un duelo repleto de alternativas. El equipo de Setién ofreció lo mejor y peor de su repertorio, brillante arriba y frágil atrás. No se hubiera marchado de vacío con un poco más de acierto, el que sí exhibió el equipo azulgrana para ponerse por delante antes de que se produjera el intercambio de remontadas del que salió ganando el equipo de Xavi, que fue más efectivo.
Los castellonenses tuvieron hasta tres claras ocasiones para haberse adelantado. El VAR invalidó por un fuera de juego milimétrico un primer gol de Sorloth, que poco después vio cómo Ter Stegen le sacaba un remate con la rodilla mientras Capoue pedía el balón totalmente solo. Dominaba el Villarreal con Baena haciendo daño por dentro y un inmenso Pedraza percutiendo por la banda izquierda. El lateral protagonizó un intenso duelo con Yamal pero ni él ni Sergi Roberto eran capaces de frenar las internadas del cordobés, clave en la remontada del equpo de Setién.
Antes de eso, al conjunto azulgrana se le puso el partido de cara en un abrir y cerrar de ojos, con dos zarpazos en apenas tres minutos. Gavi abrió al marcador aprovechando un desajuste de la defensa para cabecear totalmente solo en el segundo palo un centro de Yamal. Sin tiempo para reaccionar, De Jong hacía el segundo tras un intento de pared con Lewandowski y la colaboración involuntaria de Pedraza, que asistió al neerlandés en su intento de cortar el pase.
La remontada del Villarreal
El Villarreal apretó los dientes y siguió a lo suyo, sin dejar que le afectara el golpe anímico. Recortó distancias con una de esas acciones a balón parado que tanto rédito le están dando esta temporada. Baena sirvió desde la esquina y Foyth entró con todo para cabecear a la red.
Para entonces ya habían vuelto a recuperar los de Setién la iniciativa, dominando y tocando, como en la acción del empate. Una jugada que inició Sorloth y pasó por los pies de Gerard y Pedraza antes de regresar a la zona del delantero noruego, que marcó a placer tras el pase del lateral, cada vez más protagonista.
Lo volvió a ser para darle la vuelta al marcador, recuperando en campo propio y avanzando hasta el área antes de ceder para que Baena definiera con un preciso disparo cruzado fuera del alcance de Ter Stegen.
Ahí se le acabó la gasolina al Villarreal, que se quedó secó tras haber hecho lo más difícil y remontar dos goles en contra. Y el Barcelona, en cambio, se vino arriba. El equipo de Xavi, que apenas había generado peligro tras los dos fogonazos que le sirvieron para adelantarse, se hizo con el control y empezó a sumar llegadas a la portería de Jorgensen, con Yamal pidiendo el foco y justificando la apuesta de su técnico.
Los palos negaron hasta en dos ocasiones el gol al canterano pero Lewandowski aprovechó el rechace de uno de ellos para deshacer la remontada del Villarreal. Solo tres minutos antes, la fe de un Ferran recién salido al campo había permitido empatar a los azulgranas, que acabaron el partido perdonando ocasiones más que suficientes para obtener un marcador más contundente. Dos buenas intervenciones de Jorgensen en el añadido mantuvieron con vida a un Villarreal que acabó apretando pero se quedó sin recompensa.
Una gigantesca imagen de Diego Maradona en blanco y negro, con ribetes celestes y blanco, se apoderó de la noche el pasado martes en el estadio Monumental de River. En el escenario, los hermanos Liam y Noel Gallagher tocaban Live forever, tema de aquel histórico álbum de Oasis, Definitely Maybe.
«¡Olé, olé, olé... Diego, Diego!», cantaron 85.000 gargantas muy de acuerdo con ese «vivir por siempre». Mientras eso sucedía, de espaldas al público, Liam Gallagher miraba hacia la abrumadora imagen de Maradona, alzaba los brazos y le gritaba cosas que nadie entendía.
El público vibró, se emocionó y lloró en el mayor estadio de fútbol de Sudamérica, cuando se cumplen, hoy, cinco años de la muerte del máximo ídolo deportivo en la historia del país. ¿O del máximo ídolo a secas? Un ídolo que no encuentra la paz.
«Para mí fue un asesinato», dijo a EL MUNDO Mariano Israelit, uno de los mejores amigos de Maradona, fallecido el 25 de noviembre de 2020, días después de cumplir 60 años.
El papel de los médicos
Si fue un asesinato, los asesinos fueron sus médicos y el entorno que rodeó a Maradona en el tramo final de su vida. Y eso es lo que intenta dilucidar un proceso penal que comenzó bien, pero que en un giro asombroso fue anulado: una de las juezas integrantes del tribunal organizó la grabación de un documental.
El nombre del documental dice todo acerca de las intenciones de la jueza Julieta Makintach: Justicia divina. Makintach es hija de un reconocido juez, y ella misma estaba desarrollando una gran carrera, pero tiró todo por la borda en busca de fama y dinero. Nada que en el fondo desentone en un universo maradoniano que fagocita y enloquece a muchos de los que se acercan a él.
«Para mí fue un asesinato», insiste Israelit, que publicó recientemente un libro, El amigo de Dios. Un amigo que señala a Leopoldo Luque, el médico a cargo de la salud de Maradona, a Agustina Cosachov, la psiquiatra, y al variopinto y a todas luces poco recomendable entorno del ídolo argentino.
Uno de los homenajes a Maradona, en Buenos Aires, en 2020.Marcos Brindicci
Israelit lanza una palabra, «Cuba», y la conversación pone reversa hasta llegar a la isla caribeña en el año 2001, un momento clave en la vida de Maradona. Estaba ingresado en la clínica La Pradera para recuperarse de la adicción a la cocaína. Salió de aquello y se rearmó económica y moralmente antes de, muchos años más tarde, volver a tropezar.
Eran las 3.30 de la madrugada en aquella noche de 2001, y en las afueras de La Habana una palmera doblada por la fuerza del huracán Michelle amenaza la integridad de una casa. Maradona marcó el número privado de Fidel Castro y le dijo que su habitación está a punto de ser destruida. «A los diez minutos llegaron cuatro operarios a cortar la palmera», recuerda hoy Israelit. «¿Y sabéis cómo reaccionó Diego? Nos miró a los tres amigos que lo acompañamos y nos dijo: "¿Vieron que era cierto que Fidel es mi amigo?"».
La pastilla del corazón
En aquellos días compartidos en Cuba, Israelit confirmó que entre los muchos medicamentos que tomaba, había uno que Maradona no debía nunca olvidar: «La pastilla para el corazón, su médico, el doctor Alfredo Cahe, nos decía que no debía dejar nunca de tomarla. Tomaba de 10 a 12 pastillas al día, para la retención de líquidos, la memoria, etcétera. Pero lo fundamental era la pastilla para el corazón». Luque no le recetó esa pastilla, dice Israelit: «La autopsia nunca reveló que se estuviera medicando para el corazón».
En 2020, poco antes de morir, el campeón de México'86 tomó de los hombros a Israelit, que recuerda el susurro junto al oído: «No me abandonen, no me dejen solo». Es lo que intenta dilucidar el juicio penal, si a Maradona lo dejaron solo y si eso precipitó su muerte. Un juicio que volverá a comenzar, desde cero, el 17 de marzo.
Israelit, que denunció en la televisión argentina haber recibido amenazas de muerte, añade que es un misterio el destino de supuestos millones de dólares esfumados, dinero originado en buena parte en México, durante el año que Maradona pasó como entrenador de Dorados de Culiacán, pero también en negocios con el régimen venezolano de Nicolás Maduro y en los Emiratos Árabes Unidos. Ese dinero era pagado a Maradona en «negro».
«Cuando Diego vuelve de México, de Dorados, viene a comer un asado y cuenta que tiene más de 100 millones de dólares. Nos pusimos contentos, pensando en cómo vivíamos en Cuba», explicó Israelit.
Tifo en honor a Maradona, el pasado domingo en La Bombonera.AFP
El aniversario de la muerte de Maradona encuentra a los argentinos enfrascados en otros asuntos, pero sobre todo con un cambio fundamental en el universo futbolístico: hace un lustro, Maradona era el ídolo indiscutible y Lionel Messi lo seguía a distancia, discutido y despreciado por muchos de sus compatriotas. Hoy, tras el título mundial en Qatar 2022, el indiscutible es Messi, que «opacó un poco la carrera de Diego, aunque no su historia», dice Israelit.
Es indiscutible que el jugador del Inter de Miami hizo, con 45 títulos, una carrera más extensa, regular y exitosa que la de Maradona, cuyo paso por la selección como entrenador vuelve de tanto en tanto a la conversación. Es el caso de Pablo Zabaleta, al que Maradona borró de su lista para Sudáfrica 2010 al no aceptar que el jugador buscara un equilibrio entre su club, el Manchester City, y la selección. «Fue una de las desilusiones más grandes de mi carrera», dijo en estos días. «Maradona no lo entendió».
Más allá del sueño del cuarto título mundial, la familia de Maradona se mueve. Dalma, una de las hijas, produjo un documental, La hija de dios, en tanto que Claudia, su histórica pareja, organizó este año un viaje por Italia para fanáticos de Maradona: «Vamos a recorrer Roma, Milán y Nápoles con una mezcla rara de devoción, alegría, nostalgia y locura. Vamos a brindar con vino y con lágrimas. Vamos a gritar goles que ya pasaron como si estuvieran pasando. Y vamos a volver distintos, porque este viaje no es para mirar, es para sentir» .
La figura de Maradona será explotada hasta el infinito. Frente a la Casa Rosada, en el corazón de Buenos Aires, una construcción lo espera: el M10 Memorial, donde deberían descansar sus restos una vez que lo autorice el juez y puedan ser exhumados del cementerio de Bella Vista, en las afueras de Buenos Aires.
"No quería vivir"
Cinco de los hijos de Maradona (Dalma, Giannina, Diego jr., Diego Fernando y Jana) impulsan el proyecto desde la Fundación Maradona. Los mil metros cuadrados incluirán un Muro del Legado al que los donantes podrán sumar su foto. «Será un lugar de peregrinación, devoción y emoción para todos los que sentimos que el fuego sagrado de Diego es eterno», dice la promoción del proyecto, paralizado ante el enrevesado estado de la causa judicial y de las relaciones internas de la familia del ídolo.
Rocío Oliva, la última pareja de Maradona, reveló en estos días la última conversación que mantuvieron: «Él me dijo: "Deseo que formes una familia linda, que te puedas casar, tener hijos, tu marido y que seas muy feliz. Sós una gran persona y te lo merecés. Que te dé todo lo que yo no te di"».
¿A Diego lo asesinaron?, le preguntaron a Oliva. Y la respuesta es diferente a la de Israelit: «La verdad, no lo sé. Yo lo que puedo llegar a pensar es que se dejó, se abandonó muchísimo. Seguramente no quería vivir».
La renovada la Champions azota a los grandes y promueve a los modestos. Aleksander Ceferin se congratula por la repercusión de su invento. El paso por el ecuador de los ocho partidos de la nueva liguilla ha provocado crisis imprevistas entre los dos principales favoritos. El Manchester City, humillado el martes por el Sporting de Portugal, es 10º. El Real Madrid, barrido por el Milan en el Bernabéu, es 18º. Ambos se encuentran apeados de la zona alta de la tabla, esa en la que los ocho primeros quedan exentos de disputar los dieciseisavos de final.
Guardiola reconoce que atraviesa por uno de sus momentos más críticos. «Nos cuesta marcar. Creamos ocasiones y concedemos sin que los rivales hagan mucho. Emocionalmente no hemos sido estables y en esta competición tienes que serlo», dijo tras perder en Lisboa. Esa ha sido la tercera derrota consecutiva en la presente temporada, una racha negativa desconocida en los últimos seis años.
Ancelotti también anda preocupado. En los últimos tres partidos, todos en casa, el Real Madrid ha recibido nueve goles. «Ahora tenemos que empezar a recuperar nuestra mejor versión. Es normal que los jugadores estén hundidos, como lo estoy yo», incidió el italiano tras caer con el Milan.
El pleno del Liverpool
También sufre Luis Enrique, incapaz de buscar las causas del decepcionante camino del PSG, que es 24º. «Llevo 30 años en el fútbol y no consigo explicar esto. Es mala suerte. En toda la Champions hemos sido infinitamente superiores a nuestros adversarios», señaló tras perder con el Atlético en el último minuto. Ese triunfo sacó al grupo de Simeone de la zona crítica.
En estas cuatro jornadas de la liguilla, el Liverpool es el único que ha logrado el pleno de victorias, con 10 goles a favor y sólo uno en contra. Hasta el miércoles, el Aston Villa compartía liderato, pero su derrota ante el Brujas le ha descendido a la octava plaza. Esta es la mejor muestra del gran valor que atesoran los triunfos en este nuevo formato. En el anterior modelo, las derrotas podrían se aliviadas con los partidos de vuelta. Ahora, sin el goal average particular, hay que buscar triunfos y cifras elevadas de goles. En este apartado, los más acertados son el Liverpool y el Barcelona (máximo goleador, con 15).
En el selecto grupo de los ocho primeros se han metido tres inesperados visitantes. El Brest, que se presentó en el sorteo de la Champions con el peor coeficiente (13,366) de los 36 clasificados, es cuarto gracias a las victorias ante Sturm Graz (2-1), Salzburgo (0-4) y Sparta de Praga (1-2) y el empate ante el Leverkusen (1-1). Su próximo rival será el Barcelona. Esta modesta formación, en la que comenzó a despuntar Franck Ribéry, ascendió a la Ligue 1 en 2019.
Cautivador Sporting
El tercer puesto es para el Mónaco del austriaco Adi Hütter, que suma los mismos goles que el Liverpool. Cámara, Embolo y el japonés Takumi Minamino son las piezas básicas de un conjunto que marcha segunda en la Ligue 1.
La segunda plaza es para el Sporting de Portugal, que cautiva por su juego, la efectividad goleadora del sueco Viktor Gyökeres (cinco) y la estrategia de Rúben Amorim, un técnico que ya ha sido elegido para resucitar el Manchester United.
El Atalanta también sorprende con su noveno puesto. El equipo de Gian Piero Gasperini no conoce la derrota, permanece imbatido y tiene ocho puntos, uno más que el Leverkusen y dos más que el Bayern. El equipo bávaro (17º) es otro de los grandes que necesita remontar el vuelo en esta liguilla que levanta dolores de cabeza a los grandes.
Lucas Sáez-BravoEnviado especial MálagaEnviado especial MálagaActualizado Sábado,
17
febrero
2024
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