El corredor del UAE se exhibe en la última subida de la etapa y ya es tercero de la general, a sólo 18 segundos del danés Mattias Skjelmose
Ayuso, ganador de la quinta etapa del Tour de Suiza.Gian EhrenzellerAP
Juan Ayuso, 20 radiantes años de clase, fuerza y planta, ofreció, en la 5ª etapa de la Vuelta a Suiza, en la jornada reina, una muestra de sus inmensas posibilidades. Viniendo de atrás, del grupo de notables, fue remontando a gente que, en el puerto de Albulapass, de categoría especial, 15 kilómetros al 6,7% de media, se iba descolgando de la gran escapada del día.
Atrapó a Antonio Tiberi y Rui Costa, los más resistentes, y, sin permitirse siquiera unos segundos de respiro, de recuperación, los dejó ‘tirados’. Coronó, a falta de 9.8 kms. para la llegada, con 33 segundos de ventaja. Más atrás, el líder, Felix Gall. Con él, Wilco Kelderman y Pello Bilbao, a 103″. Remco Evenepoel, en apuros, pero no en auténtica deuda de oxígeno, lo hizo a 114.
En el descenso, largo, ancho, con buen piso y una parte final de cerrados meandros técnicos, Ayuso, impecable en sus trazadas, alcanzando en algunos tramos los 100 kilómetros por hora, aumentó las diferencias, que, con relación a sus inmediatos perseguidores, llegó a sobrepasar el minuto. Se presentó solo, imperial, en la meta con 54 segundos sobre Mattias Skjelmose, Pello Bilbao, Rigoberto Urán, Romain Bardet y Kelderman. En décimo lugar, Evenepoel, a 1.20, salvó los muebles de cara a la contrarreloj del sábado, en la que también el español tendrá algo que decir.
Unos metros antes de la llegada, Juan se tocó el casco y la parte baja de la pierna derecha, que separó de la bicicleta. Probablemente aludía a que se había mantenido firme mentalmente en las largas semanas de incertidumbre en el diagnóstico y dolencias casi incapacitantes en el tendón de Aquiles de esa pierna. Luego, ya a pie, expresó la pasmosa serenidad, sin concesiones a un júbilo lógico, de quien está convencido de que las victorias, numerosas e importantes, formarán parte predestinada de su vida deportiva.
Después de su triunfo en la crono del Tour de Romandía, el ciclista de Jávea y del equipo Emirates, ya reúne esta temporada dos de categoría World Tour, el mejor español de la temporada. La general la encabeza Skjelmose Jensen. Segundo es Gall, a 8 segundos. Tercero, Ayuso a 18. Evenepoel, cuarto a 46. Pello Bilbao, quinto a 57.
La etapa del viernes, La Punt-Oberwil-Lieli, es la más larga de la ronda y también montañosa: 215 kms. y 3.295 metros de desnivel. ¿Otro día favorable para Ayuso?
Una nueva tragedia sacude al ciclismo colombiano. Juan David Cárdenas, ciclista juvenil de 19 años, ha muerto en un accidente de tráfico cuando se entrenaba en una carretera del departamento de Boyacá, informa Efe.
El jefe de Tránsito y Transporte de la Policía en Boyacá, el capitán Jonny Camilo González, ha informado de que todo ocurrió el lunes cuando Cárdenas estaba realizando "uno de sus entrenamientos de rutina" en la carretera que une al municipio de Paipa con el de Tunja, capital de Boyacá.
El joven, ha explicado el oficial, murió cuando se estrelló contra una camioneta que estaba haciendo mantenimiento en la vía, un accidente similar al que sufrió hace tres años Egan Bernal, campeón del Tour de Francia y del Giro de Italia y que por poco le cuesta la vida.
"Nos solidarizamos con su familia en su dolor", dijo el capitán González sobre el accidente sufrido por el ciclista juvenil.
El Instituto Departamental del Deporte de Boyacá (Indeportes Boyacá) recordó que Cárdenas formó parte desde niño del Programa Boyacá Raza de Campeones, en el que integró los equipos de las categorías prejuvenil y juvenil.
Su accidente se une a una trágica lista que se ha incrementado en los últimos meses y que tiñe de negro al ciclismo colombiano.
En octubre pasado, el ciclista Santiago Ruiz, de 17 años, falleció al ser atropellado por un camión en una carretera cercana a Bogotá.
El joven, que iba a competir en la Vuelta del Porvenir de Colombia la semana siguiente, estaba entrenándose en la carretera que une a Soacha con el Alto de Mondoñedo, en el departamento de Cundinamarca, cuando fue arrollado por un camión.
En mayo de 2024, la ciclista colombiana Ana María Bustamante, que había sido atropellada por un camión en febrero en el sur de Bogotá, falleció debido a la gravedad de las heridas.
«¿Usted fuma? Es que me he quedado sin tabaco». El pionero, que se apoya en un andador para moverse por su casa en el casco antiguo de Orihuela, recibe al reportero rodeado de centenares de fotografías y de trofeos cosechados en su gloriosa trayectoria. «Ahí estoy con Fausto Coppi. Para mí, siempre fue el mejor». El próximo miércoles, Bernardo Ruiz cumplirá 100 años. Podría irse con sus hijos, pero prefiere vivir solo. Hasta hace cuatro años paseaba a su pequinés y acudía diariamente al casino de su pueblo para «echar la mañana», leer la prensa y tomar un café, pero tras someterse a una operación de vejiga, y permanecer 10 días en la cama de un hospital, apenas sale a la calle. En invierno se queda en casa, donde le cuidan dos chicas, una por la mañana y otra por la noche. No sale para evitar el frío, la gripe y el covid.
Bernardo Ruiz fue el primer ciclista español en ascender al podio del Tour de Francia, en 1952. Fue tercero tras Coppi y el belga Stan Ockers. También fue el precursor en las victorias de etapa en el Giro de Italia: en 1955 estrenó palmarés en una jornada con salida y llegada en Roma. Fue el primer español en conseguir dos triunfos en un mismo Tour (1951), en las metas de Brive y de Aix-les-Bains. En su curriculum figuran la Vuelta a España de 1948 y tres campeonatos nacionales de ruta (1946, 1948 y 1951). Está considerado el primer ciclista profesional de España.
El Pipa ha perdido la audición, pero conserva una fecunda memoria. Explica con detalle cada una de las imágenes que reposan en las mesitas o adornan las paredes de su casa. «Esta foto es de la Vuelta a España, aquella en la que gané 17.000 pesetas. La última etapa terminó en el recién estrenado estadio Santiago Bernabéu. Para mí, la Vuelta siempre ha sido más divertida que el Tour», sostiene mientras recalca que aún sigue las carreras por televisión. «No sólo ve las pruebas en directo, sino también los resúmenes y los reportajes que emiten después», añade su hijo Bernardo, un farmacéutico que lleva trabajando 44 años en Orihuela. Él es una ayuda fundamental para encauzar la conversación con el periodista, porque nadie conoce e interpreta al pionero mejor que él.
Ruiz, con una portada del Marca, en su casa de Orihuela.CARLOS GARCIA POZO
El próximo día 8, en la casa del centenario se reunirán sus cuatro nietos y dos bisnietos y el resto de la familia de su hijo y de su hija Margarita, abogada. No estará el tercer hijo, Miguel, un sacerdote que fue misionero durante 30 años en Perú y que ahora se encuentra en Guerrero (México), colaborando en la construcción de un hospital.
Nunca pinchaba
El aniversario se completará con una exposición del artista Miguel Soro en la lonja de Orihuela, en la que se exhibirán retratos de un corredor que abrió sendero y rompió moldes. Ruiz no respondía a los cánones de los ciclistas españoles: pequeños y escaladores. Él era robusto, alto para la época (1,75 metros), fuerte y muy sólido en las subidas y en el llano. Decían que casi nunca pinchaba y que guardaba un secreto: inflar los tubulares nuevos, colgarlos como chorizos en su casa y dejarlos curtir durante dos años. Su primera bici profesional, una Alcyon, la compró en 1941 con las 500 pesetas (una fortuna) regaladas por su hermano Tomás, que combatió en Rusia con la División Azul.
Bernardo era un tipo duro hecho a sí mismo. A los nueve años faenaba en el campo y a los 11 le sorprendió la Guerra Civil. Cuando era un chaval fortaleció sus piernas y carácter dedicándose al estraperlo. Tiempos de hambruna. «En casa teníamos que trabajar para comer. Mi padre era campesino. Yo iba con mi bicicleta desde Orihuela a Cartagena cargado con aceite, cereales, tabaco, harina, pan... Llevaba 50 kilos por malos caminos, evitando a la Guardia Civil. Un día y medio para ir y volver». La vida dura de un niño que ha presenciado tres reinados (Alfonso XIII, Juan Carlos I y Felipe VI), una República, una Guerra Civil, una posguerra, una dictadura y una democracia. Decidió dedicarse al ciclismo cuando, siendo un chaval, ganó una carrera de aficionados y le premiaron con 25 pesetas, el triple de lo que ganaba su padre en un mes.
Bernardo Ruiz.CARLOS GARCIA POZO
«Nunca lo he tenido fácil, pero disfruté mucho con el ciclismo. Es un honor haber sido el primero», señala un corredor que fue rival de Federico Martín Bahamontes (el toledano también se dedicó al estraperlo), que debutó a nivel nacional en 1945 y se retiró en 1959 para dedicarse a la dirección de equipos. Dejó la bicicleta y empezó a fumar. «Sigue con sus cigarros, aunque se los controlamos un poco. Es que se pone a toser y no puede dormir», advierte su hijo.
Ruiz dirigió al equipo Faema de España (una prolongación de la escuadra belga liderada por Eddy Merckx). Fue el maestro de Angelino Soler, el vencedor más joven de la historia de la Vuelta a España (21 años, en la edición de 1961). «Me decían que estaba loco porque cuando casi nadie le conocía yo le hice un contrato de 100.000 pesetas. Cuando ganó la Vuelta, todos tuvieron que callarse. También di la primera oportunidad a Julio Jiménez... Creo que tuve buen ojo como director». Luis Puig le ofreció, sin éxito, ser seleccionador nacional. No aceptó porque las condiciones económicas le parecían insuficientes. Para el ex presidente de la Federación, sólo Miguel Poblet y Jesús Loroño estaban a la altura de los conocimientos de Bernardo Ruiz.
Vendedor de motos y bicicletas
El Pipa, tras dejar la dirección técnica de los equipos, regresó a Orihuela, donde regentó un establecimiento de venta de motos y bicicletas. Fue delegado de Moto Vespa en Alicante. Tras jubilarse, se dedicó a cuidar un pequeño huerto. Hace 10 años, la organización de la Vuelta le homenajeó por el 80º aniversario de la carrera. Entonces, el abuelo del ciclismo español comentaba a este periodista lo absurdo que resulta comparar el ciclismo de entonces con el de ahora: «Dicen que los ciclistas de antes no teníamos estilo, pero ¡cómo íbamos a tenerlo si las carreteras eran de tierra y estaban repletas de baches! Entonces no había equipos, participábamos en grupos de selecciones y peleábamos todos contra todos. Era un ciclismo individual, no había gregarios. Todos éramos rivales y atacábamos cuando nos parecía».
También confesaba que añoraba la diversión de antaño: «El ciclismo de mi tiempo era más entretenido, ahora en el Tour sólo hay tres etapas de montaña en los Alpes y otras tres en los Pirineos. El llano es monótono. Había más emoción». Este pionero vaticinaba que después de las retiradas de Alberto Contador, Alejandro Valverde y Purito Rodríguez se producirá un gran bajón en el ciclismo español. Un visionario sabio que cumple 100 años. La memoria de España.