Kareem Abdul-Jabbar, de 76 años, sufrió la noche del viernes una caída durante un concierto en la que sufrió una rotura de cadera, según informó su representante, Deborah Morales, sin ofrecer más detalles de su condición o del incidente.
“Anoche, mientras asistía a un concierto, Kareem sufrió una caída accidental y se rompió la cadera”, señaló el texto. “Todos estamos profundamente agradecidos por todo el apoyo a Kareem, especialmente del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, que asistió a Kareem en el lugar, y el increíble equipo médico y doctores del hospital de UCLA que están cuidando muy bien de Kareem ahora”, concluyó el comunicado.
“Mis mejores deseos para una rápida y completa recuperación, Kareem”, deseó en Twitter Pau Gasol, otro miembro del olimpo de los Lakers.
Activismo político
En sus dos décadas de carrera en la NBA, Jabbar se erigió en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y, fuera de las canchas, también es recordado por su activismo a favor de los derechos sociales y contra el racismo.
El pívot, de 218 centímetros de altura, ganó seis anillos de campeón, uno de ellos con los Milwaukee Bucks (1971) y cinco con Los Angeles Lakers entre 1980 y 1988 junto a Magic Johnson en la era conocida como el showtime.
Abdul-Jabbar, que se retiró en 1989 con 42 años, fue seis veces MVP y máximo anotador histórico de la liga (38.387 puntos) hasta que LeBron James le arrebató el récord en febrero.
Tras un verano de no demasiados vuelcos en el mercado y con uno de los drafts menos entusiastas de los últimos tiempos, la temporada NBA pone sus focos y sus incógnitas en los rescoldos del curso anterior, en si lo de los Celtics campeones es una era que arranca, en si los Nuggets de Jokic serán capaces de resurgir, si Wembanyama está ya listo para llevar a un nivel superior a los Spurs o, evidentemente, si será la última temporada de LeBron James y en qué dará de sí el experimento de jugar junto a su hijo Bronny (y con su colega JJ Redick en el banquillo de los Lakers).
Aunque el más poderoso de los desafíos sin duda es el que atañe a Luka Doncic y no sólo por su inaplazable candidatura al anillo tras el fogonazo de los Mavericks en el tramo final del pasado curso que les llevó hasta las mismísimas Finales. La continuación de aquella química y la ilusionante adquisición de Klay Thompson, el inseparable compinche de Steph Curry en los históricos Warriors, elevan la presión y las expectativas en el colectivo de Jason Kidd a una NBA que ha visto cómo se disparaba su interés global gracias a su estrella.
Ayer mismo se hicieron públicos unos datos demoledores. Impulsada por los partidos de Dallas, la audiencia promedio de televisión de los partidos de los Playoffs 2024 emitidos en horario estelar en España aumentó un 44% el año pasado. El debut de Luka en las Finales tuvo un aumento del 61% en comparación con el año anterior. Y el ex del Real Madrid fue el cuarto jugador de la NBA más visto globalmente en redes sociales durante la temporada regular, con más de 1.200 millones de visualizaciones (solo por detrás de LeBron, Curry y Wembanyama). Además, los Mavericks fueron el equipo más visto en las redes sociales de la NBA durante los Playoffs y el segundo equipo en la plataforma League Pass la temporada pasada, con un aumento del 22% en su audiencia.
A Doncic, camino de los 26 años y en la que será su séptima temporada en la NBA, le persiguen las sospechas de su permanente enfrentamiento con los árbitros y de su aparente sobrepeso. De lo que no hay ninguna duda es en su rendimiento deportivo, hasta el punto de que ya a nadie le extrañaría que acabara el curso promediando un triple-doble (firmó 33,9 puntos, 9,8 asistencias y 9,2 rebotes), algo que sólo han conseguido Russell Westbrook y Oscar Robertson. Eso, sin duda, elevaría su candidatura al MVP, otro reto pendiente. Tampoco nadie recela ya de su capacidad de liderazgo, de involucrar a sus compañeros.
Doncic, durante las pasadas Finales de la NBA contra los Celtics.Julio Cortez
Lo logró con Kyrie Irving y parece que no le va a ser difícil conseguirlo con Klay, el cuarto jugador que más triples ha encestado en la historia de la NBA (2.982). Con esos dos veteranos talentos a su vera, se amplían las amenazas ofensivas de los Mavericks. Un equipo que ya demostró su salto defensivo tras los traspasos de mitad de temporada. Con la llegada de Daniel Gafford y PJ Washington, no sólo ganó 16 de los últimos 20 partidos de la temporada regular (además de las tres primeras eliminatorias de playoffs, pasando por encima de Clippers, Thunder y Wolves), también pasó a ser una de las mejores zagas de la competición.
"Una de las principales razones por las que vine aquí es la oportunidad de jugar junto a Doncic. Hay 82 partidos de temporada regular para que desarrollemos química. Pero para ser honesto, creo que es un jugador tan bueno que no necesitará mucho tiempo para eso", admite Klay, en busca de nuevos desafíos y de una versión similar a la anterior a sus graves lesiones: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y del tendón de Aquiles de la pierna derecha de forma consecutiva.
Doncic, que es duda para el inicio del curso por una contusión en el muslo izquierdo, ha tenido un verano como casi siempre movido. Pero tras no lograr el billete para París en el Preolímpico disputado en Atenas, ha podido descansar casi tres meses. "Todos hablarán de lo que hicimos el año pasado, pero esa temporada ya terminó. Este es un nuevo capítulo en el viaje de este grupo y tenemos que generar química. Internamente, la paciencia siempre ha estado ahí. Eso es lo único en lo que podemos apoyarnos. No tenemos prisa. Entendemos que va a llevar tiempo. Llegará un momento en que, si perdemos un partido, seguiremos trabajando por nuestro objetivo, que es ganar un campeonato", ha admitido un Kidd que aún no ha podido probar a su Big Three en pretemporada.
El París Basketball, un rival de la zona baja de la Euroliga, castigó en el Palau a un Barça fatigado, diezmado por las bajas y desacertado desde el perímetro (5 de 31 en triples), que no supo contrarrestar el juego físico de su rival. [Narración y estadísticas (74-85)]
Sin los lesionados Kevin Punter y Tomas Storansky -a los que se les unió el pívot Jan Vesely, que apenas disputó siete minutos por molestias lumbares-, al Barça le faltó fondo de armario para igualar la jerarquía exterior de Hifi (21 puntos), Stevens (15) y Robinson (18), capaces de dejar en evidencia las lagunas del cuadro local. Sólo Darío Brizuela plantó cara en un duelo que los visitantes encarrilaron gracias a un parcial de 12-28 en el tercer cuarto.
El perfil atlético de los parisinos penalizó a un Barça algo tibio en la pintura que, además, no conseguía frenar el intercambio de golpes que proponía su rival, que cerró los 10 primeros minutos con una renta favorable (18-21). Siguió abierto el encuentro en el segundo acto con Stevens y Hifi percutiendo en el entramado defensivo y con Shengelia y Cale respondiendo en la otra mitad de la pista.
Parcial de 12-28
La primera ventaja importante del equipo azulgrana se cimentó a partir de la defensa. Recuperó balones y pudo correr. A lo que se sumaron los destellos de Brizuela. La 'mamba vasca' lideró otro parcial, esta vez de 8-0 (42-34, min.18), que dio aire al Barça antes de que Hifi, segundo máximo anotador de la Euroliga, apareciera con cinco puntos seguidos con los que el cuadro francés se dirigió a los vestuarios con un mejor sabor de boca (43-39).
Entró frío en la reanudación el Barça y poco tardó el cuadro de Francesco Tabellini en volver agarrar las riendas. Tres triples anotaron en cuatro minutos, los mismos que transformaron en la primera parte, y encadenaron un 4-13 (47-52, min.24) que obligó a un tiempo muerto. Pero el equipo de Xavi Pascual fue incapaz de cambiar la inercia, encajando otros cuatro triples (55-67). Un parcial de 12-28 en el tercer cuarto, mientras en el Metropolitano el equipo de fútbol caía por 4-0 al descanso, algo que también se notó en el ambiente del pabellón.
En el último cuarto, el Barça no encontró la gasolina para discutir el triunfo a un adversario, que en tres minutos amplió la ventaja hasta los 15 puntos (58-73, min.33). Y cuando intentó despertar, de la mano de un insistente Brizuela, ya fue demasiado tarde. Una derrota con la que se mantiene en la zona noble de la Euroliga pero que deja mal cuerpo a la plantilla a pocos días de la Copa del Rey.
Contra todo pronóstico, el UCAM Murcia disputará el título de la Liga Endesa ante el Real Madrid. Los de Sito Alonso quieren alargar su cuento de hadas tras vencer a Unicaja y competirán la final contra un equipo al que todavía no han conseguido ganar a domicilio en los 29 partidos que han disputado. "Cuando un equipo llega sin nada que perder es más peligroso aún", afirmó Sergio Llull al ser preguntado sobre su rol de favorito en esta final.
"Hemos jugado esta temporada partidos muy igualados y duros. Va a ser igual o peor en esta final porque llegan muy motivados y eufóricos", añadió el base del Real Madrid. Los resultados así lo marcan. Los de Chus Mateo vencieron en Madrid (106-92) en la quinta jornada, pero el conjunto murciano se llevó la victoria en casa con un contundente 73-61.
Esta superioridad del Real Madrid sobre su rival también se ha demostrado a lo largo de los años con las contundentes victorias cosechadas ante el equipo murciano, como la que sucedida en el año 2015, cuando el equipo, por entonces, de Pablo Laso consiguió doblegarle en las eliminatorias finales con Facundo Campazzo jugando como cedido en el equipo murciano.
"Es muy peligroso a domicilio"
"Destaco su energía en defensa y en ataque. Defienden muy agresivo y les gusta mucho correr. Tienen poderío también en un aspecto clave del juego como el rebote", apuntó Llull, quien también reconoció la meritoria trayectoria de su rival para llegar hasta la fase final del campeonato. "El UCAM Murcia ha ganado todos los partidos del playoff fuera de casa, tanto en los cuartos en Valencia como en las semifinales en Málaga. Eso habla muy bien de su carácter y de lo peligroso que es a domicilio".
Sobre las condiciones en las que llega su equipo, el mallorquín aseguró que están "en buena dinámica y con la mente puesta en el partido". Finalmente, aseguró que si logran alzarse con el título, el año sería "muy bueno".