El futbolista español Andrés Iniesta mostró su apoyo a las jugadoras de la selección nacional y lamentó que la conducta “inaceptable” del hasta este sábado presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, esté perjudicando la imagen de España.
En una publicación en la red social X (antes Twitter), el exj ugador del Barcelona, ahora en las filas del Emirates Club FC, mostró “su tristeza” por todo lo acontecido tras el beso en la boca de Rubiales a la jugadora Jenni Hermoso en la celebración del Mundial de Sídney.
“Creo que no podemos tolerar actuaciones como las que hemos visto, que han empañado un hito tan grande como ganar un Mundial. No me puedo imaginar el sentimiento que deben tener ahora mismo todas las jugadoras de la selección viendo cómo no se está hablando del gran torneo que hicieron y del fantástico fútbol que nos enseñaron a todos”, apunta Iniesta.
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En este sentido, el autor del gol con el que la selección masculina de fútbol conquistó su único Mundial en 2010 crítica que “se haya ensuciado una hermosa historia que han construido muchísimas jugadoras a lo largo de tantos años” debido a la conducta de Rubiales.
“En cambio, hemos tenido que aguantar a un presidente que se ha aferrado a su cargo, que no ha admitido que su comportamiento ha sido inaceptable y que está perjudicando la imagen de nuestro país y nuestro fútbol en todo el mundo”, concluye.
Jason Koon es una de las grandes estrellas del póker. El estadounidense nacido en Weston (Virginia) hace 39 años, ocupa la quinta posición histórica de ganancias en torneos en vivo. Son más de 60 millones de dólares acumulados (al cambio, apenas 54). Koon vivía en una granja y parecía que saldría de allí por piernas, porque el atletismo era lo suyo. Una lesión de cadera lo llevó a descubrir el juego. No lo culpen. Esa calle era más rápida en busca de una salida imprescindible. Vivía en una familia pobre, pero lo peor era tener un padre drogadicto y violento. Acostumbrado a esa presión, ahora soporta bien las grandes partidas y los torneos más exigentes, como el European Poker Tour de Montecarlo. En uno de sus descansos concede esta entrevista, como embajador de PokerStars.
Con un jugador que ha ganado tanto dinero, algunos solo esperan una pregunta: ¿Cuál es el secreto?
Te daré la respuesta larga. Hay tantos elementos necesarios... El principal, sin importar el nivel de talento, es la perseverancia. Necesitas aceptar cosas que escapan a tu control. El póker no recompensa a corto plazo. No puedes juzgar si eres bueno o malo por los resultados de una semana, un mes o incluso un año. Este es mi temporada número 20 como jugador y la 17 como profesional. Para los jóvenes, lo más importante es no quemarse. Si te va mal, respira hondo, tómate dos días y vuelve. La perseverancia es fundamental. Obviamente, también hace falta cierta habilidad natural, pero esta puede ser muy diferente. He visto triunfar a jugadores analíticos, artísticos, sociables.... Mi secreto ha sido rodearme de personas mejores que yo desde hace dos décadas. Sigo aprendiendo y aprendiendo y aprendiendo, con la mente siempre abierta. Este juego vive de eso, porque los problemas son tan complicados que nadie conoce la verdadera respuesta.
¿Estudiar finanzas influye en la forma de jugar?
En realidad, ya no recuerdo nada de esos estudios. Iba a clase y estaba más pendiente de mi portátil. Un día les dije a mis profesores: «Mirad, no es que tenga un problema; estoy ganando dinero». Y les mostraba cómo iba mi cuenta, que subía semana tras semana. Me apoyaron y el pensamiento analítico me benefició. Muchos jugadores talentosos quiebran justo porque no saben manejar el lado del negocio. A mí me ayudó a sentar las bases.
¿Cualquiera puede ser un buen jugador?
Absolutamente no. La mayoría de la gente no podría. Todo el mundo puede aprender a jugar y a disfrutar, pero para ser genial... Si observas en cualquier torneo de los caros, somos personas muy raras, incluyéndome a mí. Para jugar en los niveles más altos tienes que estar obsesionado. Debe ser lo único del mundo que te importe. Cuando tenía veintitantos, yo solo pensaba en el póker. Sé que los otros de mi nivel son iguales. La mayoría no soportarían ese nivel de obsesión. Ni deberían. No es la manera más saludable de vivir.
¿Cuándo pensó que podría estar entre los mejores?
Nunca, realmente... Cuando empecé, me gustaba la libertad, además de jugar. Podía despertarme cuando quería y estar donde me diera la gana. En diez años me convertí en un jugador de niveles altos muy competente, pero no sabía hasta dónde podría llegar hasta que conocí a mi mentor, Ben Tollerene. Él me llevó a otro nivel. Pero debes bajar la cabeza y trabajar muy duro. No piensas en ser genial, aunque es posible. Un día te despiertas y has llegado.
Danny MaxwellPokerStars
¿Su objetivo es ser el número uno?
Ese número es arbitrario, porque el mayor ganador es solo la persona que juega más torneos. Yo trato de mantener el equilibrio. Tengo dos hijos y un matrimonio fantástico. Ser buen padre y marido es mi prioridad número uno. También quiero trabajar duro y ser mentor de otros, pero no creo que llegue a ser el ganador número uno, a menos que logre algún premio enorme. Solo compito para ser la mejor versión de mí mismo. Cuando me vuelva para mirar atrás, quiero sentirme orgulloso.
Alguna vez ha dicho que nunca fue tan feliz como cuando estaba en la granja y pescaba. ¿Es verdad? ¿Planea un retiro así?
Es cierto. Mi gran objetivo es tener un terreno enorme, de cientos de acres, para que mis hijos y yo vivamos libres, rompamos cosas, pesquemos y hagamos lo que nos dé la gana. Siento eso en mi alma, necesito el aire libre, la naturaleza. Quiero que mis hijos crezcan así.
Podría haber triunfado en otras áreas. ¿Nunca se arrepintió del camino elegido?
No. Soy muy bueno en mantener la mente abierta y estoy listo para pivotar. Es lo que más me ha beneficiado en mi carrera. He ganado mucho dinero así. No he hecho otra carrera porque no he querido. Jugar nunca fue solo mi trabajo. Cuando lo deje, creo que tendré el coraje para superarlo.
Para un ganador tan consistentemente, ¿Qué supone ser embajador de una marca?
Abrí mi primera cuenta con PokerStars hace 20 o 21 años. Conservo un mensaje que les envié: «Hey, internet se fue cuando jugaba un torneo de 2 dólares. ¿Podrían devolvérmelos?». El primer gran torneo que gané fue con PokerStars. Pagué 11 dólares, había más de 20.000 participantes y me llevé 30.000. Así empecé mi banca, cunado estaba en la universidad. He vuelto al lugar donde empecé. Es un honor y espero representarlos bien.
Los límites en el póker
¿La vida de un jugador depende demasiado de la suerte?
La vida en general depende mucho de la suerte. Yo he tenido un éxito excesivo. El póker te ayuda a pensar en objetivos y he sido muy afortunado con mis resultados. Sé que si pudiera ver mil versiones de mi vida, la que he tenido es de las mejores. Un día comentaba con Phil Ivey lo afortunados que somos, porque ambos hemos pasado por momentos muy bajos. Él dice que la vida debe ser tomada con gracia e intento hacerlo cada día, porque sé que he trabajado muy duro y he tomado algunas decisiones buenas, aunque también cometí errores.
¿De qué tipo?
Al principio, cada decisión fue un error, básicamente. Perdí mi banca varias veces. La primera vez, cuando tenía 22 años y había reunido 700.000 dólares. Eso es mucho dinero para un chico tan joven. Y para cualquiera. Pasé de 700.000 a cero de golpe y aprendí la lección. Luego, cometí más errores, pero no tan graves.
¿Las habilidades del póker pueden ayudar fuera de las mesas?
Sí, creo que soy una persona muy empática y eso me permite leer mejor a los demás. Tengo conexiones profundas con la gente y creo que mis estimaciones son muy precisas, pero a veces confío demasiado y cometo errores, igual que en el póker. No puedes confiar siempre en tu instinto. Por eso es importante tener fundamentos.
¿Hasta qué punto el juego pone a prueba tu fuerza física y mental?
Sobre los límites mentales, ayer jugué 14 horas y por eso tuvimos que retrasar esta entrevista. Necesitaba dormir, estaba agotado. En Macao, a veces jugaba dos días seguidos. Eso causa estragos y me hizo mella en la salud física. No consideraría el póker un deporte, pero es una prueba absoluta de voluntad, coraje y resistencia física y mental.
Viene de una situación poco favorecida. ¿Alguna vez se siente mal por tener tanto dinero y ver que a la gente le cuesta sobrevivir?
Absolutamente, lo hago todo el tiempo, porque nací pobre. Mi madre, mi hermano, mi hermana y yo no tuvimos casa durante algún tiempo. Yo fui el primero de mi familia que fue a la universidad. Mi padre murió por una adicción a las drogas y mi hermana es adicta. Esa lucha es mi hogar y la entiendo. No doy las cosas por regaladas y peleo para enriquecer las vidas de la gente de mi entorno. No sé si siento vergüenza por tener dinero, pero soy consciente de la fortuna que tengo y las responsabilidades que ese privilegio acarrea.
Al ganar tanto, ¿pierde el sentido del valor del dinero cuando compra cosas sencillas?
Buena pregunta. La primera vez que muy dinero me veía a mí mismo más valioso, porque podía comprar cosas que nunca tuve. Lo hice y no me cambiaron nada. Si acaso, mi vida se volvió más complicada. Descubres que la vida no consiste en las cosas, sino en las personas y las experiencias. Te das cuenta de que lo material no vale nada. Me gustaría decir a los jóvenes que el dinero sirve por el tiempo que ganas y porque te da libertad.
¿Qué opina de Adrián Mateos y otros jugadores españoles?
A Adrián lo conozco muy, muy bien. Somos buenos amigos. También de Juan Pardo. Adrián es uno de los mejores de todos los tiempos. Hay muchas personas talentosas que no trabajan duro. Él sí y ama el juego como el que más. Quiere ganar y tiene muchísimo talento. Y es valiente. Si sigue así, creo que tiene posibilidades de ser, al final de su carrera, el mejor jugador de póker de la historia.
Fue uno de los pegadores más temibles que jamás subió a un ring. Un deportista que redifinió la longevidad, capaz de proclamarse campeón mundial de los pesos pesados más de dos décadas después de la primera vez. George Foreman murió el viernes a los 76 años en un hospital de Houston (Texas), rodeado de sus seres queridos. Con él se marcha una de las figuras más ilustres de la historia del boxeo. El gigante que derribó seis veces a Joe Frazier antes de noquearle, el que llevó al límite a Mumammad Ali en Kinsasha y el que en 1994 sorprendió a Michael Moorer con su victoria más improbable, la que le devolvía a la cima a los 45 años.
Big George, una mole de 191 centímetros, sumó 68 de sus 76 victorias por KO (89,5%) con sólo cinco derrotas, la última en noviembre de 1997, ante Shannon Briggs en Atlantic City. La constatación de que aquella vez sí, su tiempo había terminado. Desde entonces podría dedicarse a los negocios. A vender millones de tostadoras para la cocina (The George Foreman Grill) y a protagonizar una breve serie (George) sobre su figura en la cadena ABC.
Había nacido y crecido en Houston, dentro de una familia con seis hermanos. A los 14 años dejó la escuela y formó, junto a un grupo de amigos, una banda de atracadores. Sólo el Job Corps, un programa gubernamental destinado a la ayuda de los adolescentes, le permitió salir de las calles y aprender las reglas del noble arte. En los Juegos de México dio su primer aldabonazo como amateur, colgándose el oro olímpico tras derrotar al soviético Jonas Cepulis.
"Down goes Frazier!"
Su gran bautismo de fuego llegaría en 1976, cuando noqueó a Joe Frazier tras un brutal acometida al título de los pesados. Smokin' Joe, con su aura de eterno perdedor, logró levantarse tres veces de la lona en el primer round y otras tres en el segundo, antes de que el árbitro, conminado por las lágrimas de Angelo Dundee, el preparador de Ali, detuviese la pelea. El delirio para los 36.000 asistentes en Estadio Nacional de Kingston (Jamaica) y la inmortalidad para Howard Cosell, comentarista de la ABC, autor del grito "Down goes Frazier!"
Tras llevar tres veces a la lona a Ken Norton en Caracas, había llegado el turno de defender su corona ante Ali. Aquel 30 de octubre de 1974, en el Estadio 20 de mayo de Kinsasha acogió el Rumble in the Jungle, una de las veladas que definieron la historia del boxeo. Con un asombroso invicto de 40-0, Foreman se presentaba como favorito ante aquel deslenguado, que venía de derribar dos veces a Norton y otra a Frazier. La astucia de Ali, su fabulosa agilidad de pies en torno a las cuerdas, terminaron por desesperar a Foreman, que encajó varias derechas fuera del conteo y no pudo pasar del octavo asalto.
Aquella derrota, le sumiría en una tremenda crisis personal y casi dos años de travesía por el desierto. En enero de 1976 acabó con la feroz resistencia de Ron Lyle en el Caesars Palace de Las Vegas y aquel mismo junio volvió a tumbar dos veces a Frazier en el quinto asalto. No obstante, una derrota ante Jimmy Young, definida tras 11 toques de campana, le llevó a la retirada. Según su propio testimonio, aquella velada en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan (Puerto Rico), le hizo conectar con su yo más espiritual.
Foreman, con la zurda ante Moorer en Las Vegas.AP
Aquella vía mística duró lo que duraron los ahorros, así que en julio de 1987 tuvo que volver a enfundarse los guantes, quitándose de encima a rivales de escaso fuste, atemorizados aún por su aliento de pegador. En abril de 1991, cuando Evander Holyfield puso en juego los cinturones de la Federación Internacional (IBF) y el Consejo Mundial (WBC), Foreman se llevó una soberana paliza. Aún hoy resulta asombroso cómo, siendo 14 años mayor, pudo aguantar en pie los 12 asaltos.
Superada la cuarentena, la oronda figura de Foreman ya no inspiraba rechazo entre las familias de bien. Se mostraba amable, calmado. Ya no era un portento físico, pero sabía esperar su momento, dentro y fuera del ring. De ese modo, tan insólito, pudo sorprender a Moorer en una pelea organizada por Bob Arum en el MGM Grand de Las Vegas. El campeón asomaba con un récord de 35-0, pero Foreman aguantó con temple hasta conectar el golpe definitivo en el décimo asalto. "¡Sucedió!", exclamó su gran amigo Jim Lampley, con quien entre 1992 y 2004 compartiría espacio televisivo en la HBO. Foreman se había consagrado, a los 45 años, como una de las mayores leyendas de la historia del boxeo.
Robert Lewandowski está viviendo, a sus 36 años, una segunda juventud en el Barça. Su excelente relación con el gol, que empezó a hacerse evidente en las filas del Borussia Dortmund para convertirse después en estrechísima a partir de su desembarco en el Bayern de Múnich, vuelve a brillar con luz propia en este arranque de temporada del conjunto que entrena Hansi Flick. Por lo pronto, el polaco ya ha superado su mejor racha anotadora en un inicio de Liga como barcelonista. En la campaña 2022-23, la primera como azulgrana, marcó nueve goles en las primeras nueve jornadas, a pesar de no lograr anotar en el arranque y encadenar dos jornadas consecutivas sin ver portería. Ahora, lleva 10 el doble que el curso pasado.
«Ya le conocía de la etapa en Múnich. Es increíble, el mejor delante de la portería, en el área. Es fantástico lo que hace, siempre está preparado para marcar. Estoy contento porque son tres puntos más y también por Lewandowski, pero me gustaría destacar también que todos lo han apoyado», aseguró Flick tras el triunfo por 0-3 ante el Alavés del pasado domingo. Forjado, en este caso, con un hat trick del polaco, el tercero que consigue como azulgrana y el segundo que tiene como escenario la Liga. El primero lo marcó en la liguilla de la Champions 2023-24, frente al Victoria Plzen. El segundo, mientras, lo consiguió el curso pasado, ante el Valencia, en un duelo que se puso cuesta arriba después de que los visitantes remontaran el 1-0 inicial de Fermín y en el que los de Xavi se impusieron finalmente por 4-2.
El arranque anotador de Lewandowski con el Barça es el mejor desde que Leo Messi consiguiera marcar 11 goles en las primeras nueve jornadas del campeonato 2017-18. El argentino, además, es el poseedor de la mejor marca, con 13 goles marcados en el principio de la Liga 2012-13, en un 2012 en el que batiría el récord de tantos conseguidos en un año natural, y logró sumar también 10, los mismos que lleva el polaco, en la temporada 2011-12.
La efectividad que está exhibiendo el ex delantero del Bayern es superior incluso a la de un Luis Suárez que, con seis temporadas como azulgrana, logró colocarse como el cuarto máximo anotador histórico del club. El uruguayo, tras una primera campaña lastrada por su sanción por aquel tristemente famoso mordisco a Chiellini en el Mundial 2014, nunca logró más de siete tantos en las nueve primeras jornadas del torneo de la regularidad.
CESAR MANSOAFP
El paso que está marcando Lewandowski ahora mismo como máximo referente en punta del Barça de Flick recuerda mucho a aquella versión tremendamente voraz que durante tanto tiempo pudieron disfrutar los aficionados del Bayern de Múnich. En su segundo año en el conjunto bávaro, sumó 12 goles en las primeras nueve jornadas, con un espectacular repóquer frente al Wolfsburgo justo después de perderse una de ellas por lesión. Su mejor marca, con todo, fueron los 13 tantos que encadenó en las nueve primeras jornadas del curso 2019-20, con una racha de 11 partidos consecutivos marcando que le permitiría plantarse en la jornada 11 con 16 muescas en su cinto. En la campaña 2020-21, mientras, volvió a sumar 12, también tras perderse un partido por problemas físicos, y acabaría la temporada con su mejor registro goleador en Alemania: 41 tantos. Finalmente, justo el año antes de fichar por el Barcelona, firmó también un arranque anotador notable, 10 goles en las primeras nueve jornadas, en una temporada que acabaría con 35 en su haber en el torneo de la regularidad.
Este año Lewandowski vuelve a apuntar muy alto en la lucha por la Bota de Oro, un galardón que ya consiguió sumar a su palmarés en las temporadas 2020-21 y 2021-22. Erling Haaland, quien se hizo con el trofeo en el curso 2022-23 y Harry Kane, a todas luces su relevo en las filas del Bayern, quien lo logró precisamente la temporada pasada, cómo no, se perfilan como dos grandes contendientes, por mucho que el ariete inglés tenga ahora por delante a Marmoush, Demirovic y Burkhardt.