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Ilias Fifa posa para EL MUNDO en Santa Coloma.David RamírezAraba Press
«Pregunta lo que quieras, yo respondo», avanza Ilias Fifa en conversación con EL MUNDO en Santa Coloma de Gramenet, donde todavía es un ídolo, «el rey», como le llaman unos vecinos. Fuera de aquí, ya es otra cosa. «Soy el patito feo del atletismo esp
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El tiempo en Melbourne es incomprensible. Tan pronto el termómetro marca 40 grados como desciende hasta los 20; estar a gusto es casi una hazaña. Para los aficionados que se acercan al Open de Australia hay ventiladores con hielo, pero también se venden muchas, muchísimas sudaderas en la tienda oficial. A los tenistas, en cambio, solo les queda mirar la previsión y esperar que la organización les adjudique un horario benévolo.
Carlos Alcaraz ha disputado sus últimos tres partidos en días frescos, bajo los amables efectos del viento antártico, y de repente este martes, en su encuentro de cuartos de final ante Alex deMiñaur, se descubrirá en medio de una ola de calor peligrosa. «Se pueden alcanzar los 45 grados, vigilen si tienen que hacer actividad en el exterior», avisaban este domingo los meteorólogos de Channel 9, la cadena más vista del país.
¿Cómo lo afrontará? «Los tenistas nos tenemos que adaptar a todas las circunstancias, sea de día con mucho calor o de noche con frío y viento. Veremos qué pasa y nos prepararemos lo mejor posible», asumió Alcaraz ante los periodistas españoles tras vencer este domingo en octavos a Tommy Paul en tres sets, por 7-6 (6), 6-4 y 7-5. Unas palabras que podían leerse con doble sentido.
La polémica con Sinner
El día anterior, Jannik Sinner se salvó de la eliminación ante Eliot Spizzirri gracias al nuevo protocolo contra el calor de la ATP; es decir, en su caso, de «adaptación», nada de nada. El número uno no quiso sumergirse en la polémica generada alrededor de su máximo rival, pero en su valoración de lo ocurrido dejó clara su extrañeza. «No sé hasta qué punto la regla dice de parar en juegos pares o impares. No sé si un juego concreto se debió jugar. La regla es nueva y, si está escrita así, se tiene que hacer lo que dice. En esta ocasión salió favorecido Jannik, como él mismo reconoció, aunque otro día puede salir perjudicado», aseguró, y admitió que había tomado nota.
DAVID GRAYAFP
En condiciones normales, su rivalidad con el italiano está igualada, exageradamente igualada, pero si la pista arde, Alcaraz puede utilizarlo a su favor. «Jannik es de una zona de montaña y de muchísimo frío, y yo soy de Murcia. Las condiciones de calor me benefician, no lo puedo negar. Él lleva mucho tiempo en el circuito y se va adaptando, pero todos podemos ver que todavía le cuesta, y eso es algo que puedo aprovechar», comentó con sinceridad. Aunque para que llegue un posible enfrentamiento con Sinner todavía quedan muchos obstáculos.
"Partidazo" ante Paul
Antes quedan dos rondas que superar y una continua evolución, como la que mostró este domingo ante Paul. Tras tres encuentros relativamente sencillos, Alcaraz elevó su nivel para esquivar cualquier opción de derrota. Su arranque fue frío, como la jornada, pero después remontó con un saque muy fiable —un 70% de primeros— y una derecha... qué derecha. Paul es uno de los pocos rivales del circuito capaces de sostener su velocidad de bola, pero aun así fue desbordado.
«Era mi rival más complicado en cuanto a nivel y ha sido un partidazo. He acabado con sensaciones muy positivas, tanto física como mentalmente. Siempre hay cosas que quiero hacer mejor, pero ha sido un partido completo y muy bueno», analizó después. Si acaso, le queda mejorar la celebración. Al final del encuentro, en mitad de la pista, Alcaraz se puso a imitar un meme y nadie pilló la broma. La gracia era simular una lesión y luego ponerse a bailar, una trend muy popular en TikTok, y a varios miembros de su equipo casi les da un infarto. ¿Se había hecho daño? No, no, estaba de guasa. «No lo han pillado, no lo han pillado. Estaban todos asustados», se reía el número uno del ranking ATP antes de marcharse.
Mundial de atletismo
JAVIER SÁNCHEZ
Enviado especial
@javisanchez
Budapest
Actualizado Jueves,
24
agosto
2023
-
11:50Ver 70 comentariosLos españoles, ya campeones de los 20 kilómetros,...
En una esquina, Pedro Vives sonríe. En el hall del Inalpi Arena está instalada la pista de entrenamiento y el público aplaude a Carlos Alcaraz, que se prepara para las semifinales de las ATP Finals de esta noche ante Felix Auger-Aliassime (20.30 horas, Movistar), justo antes de recibir el trofeo como número uno del año. Todas las cámaras lo enfocan, hacia él se dirigen las luces, ningún aficionado mira a otro lado, pero, en una esquina, Pedro Vives sonríe. Y quizá eso sea lo más importante de todo.
Vives podría haber dejado el tenis, regalado sus raquetas y repudiado toda una infancia de aprendizaje, y sin embargo aquí está estos días disfrutando como sparring de Alcaraz. Su historia es una de esas que se pierden en las pistas, más allá del Top 10, del Top 100, incluso del Top 300 del ranking ATP. Vives fue compañero de equipo del propio Alcaraz cuando ambos eran niños; fue compañero de entrenamiento de Rafa Nadal cuando era adolescente y hoy es el 463 del mundo, pero a sus 24 años sigue peleando por ser tenista.
Se le ve disfrutar estos días.
Sí, sí, para mí es puro disfrute. Llegué la semana pasada y estuve jugando sets de entrenamiento con De Miñaur, Fritz o Shelton. Aprendí un montón. Me di cuenta de que podía pelearles, no me llevé ninguna paliza, pero la diferencia estaba en la regularidad: ellos aguantaban el ritmo durante más tiempo. Estos días con Carlos no son tan exigentes, sólo peloteamos para que mantenga el feeling, pero me lo paso muy bien igualmente.
¿Cómo será la vuelta a la vida real?
Cuando me llamó la ATP para venir ya sabía que sería sólo un break. En cuanto acaben estas ATP Finals tengo torneos challenger en Egipto y Baréin y así cerraré la temporada. Hasta que llegas al 250 o incluso al 200 del ranking, el tenis es muy duro: tienes que poner casi todo de tu parte. Invertir en viajes, invertir en tu equipo, invertir en ti para tirar adelante. Pero yo quiero seguir apostando.
Entrenando cada día con Alcaraz, ¿se compara?
Si me comparara no sacaría nada bueno, nada positivo. Compararme con alguien como Carlos es muy mala idea. Es un fenómeno de este deporte, a los 22 años ya tiene 22 Grand Slam... Puedo aprender de él, pero compararme sería malísimo.
Ahora entre ambos hay un abismo, pero Alcaraz y Vives compartieron entrenamientos, competiciones y viajes como compañeros del mismo equipo. De Palma de Mallorca, fue fichado por el Real Club de Tenis Barcelona para su equipo júnior al mismo tiempo que el hoy número uno y otras promesas españolas como Dani Rincón, ahora el 206 del ranking mundial.
"Ya nos conocíamos de antes. Carlitos tiene dos años menos que yo, pero nos habíamos visto en los torneos del Rafa Nadal Tour, del Nike Tour... Siempre fue muy bueno, pero a los 15 años pegó un cambio físico muy grande y fue cuando empezó a sobresalir", recuerda Vives, que luego dio un paso más en su carrera al entrar como becado en la Rafa Nadal Academy. A los 16 o 17 años entrenaba a diario con Nadal o Casper Ruud y su trayectoria iba directa a la élite.
La experiencia con Nadal
¿Cómo era entrenar con Nadal?
Era una suerte, era un espectáculo. Obviamente, Rafa tampoco pasaba muchos días en la academia, pero cuando estaba me tocaba entrenar con él. Los primeros días me imponía, pero luego ya me acostumbré. Yo hacía lo que me pedían, estaba súper concentrado.
Tiene en su Instagram una foto de muy niño en brazos del propio Nadal y de Carlos Moyà. ¿Cómo es eso?
Fui con mis padres a ver una eliminatoria de la Copa Davis de 2004 que hubo en Mallorca y no sé cómo consiguieron esa foto. Es bastante surrealista. Luego, un día en la academia, me dijeron de broma que si la repetíamos y Carlos me volvió a coger. Esa segunda foto también es surrealista, la verdad.
Hasta el covid compitió regularmente en challengers y futures y luego encadenó dos años en los que solo contó derrotas. ¿Qué le pasó?
No sé exactamente qué fue. No hubo torneos durante medio año por la pandemia y después me costó mucho volver a las rutinas de entrenar, de viajar, de competir. Perdí la motivación, lo pasé un poco mal. Por suerte después me llegó la oportunidad de irme a estudiar y a jugar a Estados Unidos.
Estuvo cuatro años en la Texas Christian University. ¿Por qué tantos jóvenes se van allí?
Para mí fue difícil, no creas. Ya tenía 20 años, ya sabía lo complicado que era el mundo del tenis y de alguna manera me apartaba de esa progresión de futures, challengers y torneos ATP. Tenía dudas, pero fue una gran experiencia y ahora, ya de vuelta a Mallorca, vuelvo a intentar subir en el circuito. Si volviera atrás me iría incluso antes, a los 18 años. Ahora sé que el tenis tiene más caminos.