Estrasburgo concluye que Caster Semenya fue “discriminada” por ser intersexual: ¿Demasiado tarde para ella?

Estrasburgo concluye que Caster Semenya fue "discriminada" por ser intersexual: ¿Demasiado tarde para ella?

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Cinco años después de ser apartada de los 800 metros, el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos (TEDH) le da la razón y devuelve su caso a la casilla de salida

La sudafricana Caster Semenya, en el Mundial de Eugene.Ashley LandisAP

Más de cinco años después, su primera victoria en los tribunales. La batalla de Caster Semenya para volver a correr su prueba, los 800 metros, donde fue dos veces campeona olímpica y tres veces campeona mundial, vivió este martes un giro. Quizá uno insignificante, quizá uno decisivo. Habrá que esperar.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) falló en favor de la sudafricana al concluir que pudo sufrir una “discriminación de sexo” cuando la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) le negó su participación en ciertas distancias por ser intersexual y tener unos niveles de testosterona elevados. El juzgado de Estrasburgo sentenció contra Suiza, el país que acoge el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) y su Tribunal Supremo, los otros estamentos a los que había recurrido antes Semenya, por no haber ofrecido a la atleta “un control institucional y procesal profundo” de su caso.

De hecho, aunque la sudafricana no había pedido compensación económica, Suiza deberá pagarle 60.000 euros en concepto de costos por no darle suficiente amparo. Después de varios recursos perdidos, Semenya recibió así el primer empujón judicial a su lucha. ¿Quiere decir que ya puede volver a correr? En absoluto.

La sentencia de Estrasburgo simplemente devuelve el caso de la sudafricana a la casilla de salida. Según el TEDH, las primeras instancias a las que acudió Semenya no consideraron “los importantes riesgos del caso para la demandante” y ahora deberán revalorar su expediente. Es posible que, a la segunda, fallen a favor de la atleta, que pueda competir sin someterse al tratamiento hormonal que le exigía la IAAF, pero incluso así podría ser demasiado tarde para ella.

La lucha, para otras

Con 32 años, Semenya lleva varias temporadas centrada en su lucha judicial y lejos de la élite del atletismo. La normativa de la IAAF le apartó de tres distancias, los 400, los 800 y los 1.500 metros, y aunque lo intentó en los 200 y los 5.000 metros, en ninguna de esas especialidades encontró acomodo. En los 5.000 metros, consiguió plaza para el último Mundial de Eugene en la repesca, pero cayó eliminada en la ronda previa. De las 16 participantes de su serie acabó decimotercera. Sólo estuvo para mantener vivo su caso.

La sentencia de Estrasburgo podría no reflotar su carrera, pero sí ayudar a otras, seguramente la razón por las que Semenya sigue apelando. Francine Niyonsaba, de Burundi, Margaret Wambui de Kenia, Christine Mboma y Beatrice Masilingi de Namibia y así tantas, muchas. Según un estudio de la asociación activista interACT: Advocates for Intersex Youth, como mínimo un 1,7% de la población mundial tiene características intersexuales. Si el TAD o el Tribunal Supremo de Suiza cambian su parecer, sea cuando sea, Semenya se convertirá en un símbolo para todas ellas.

kpd