UEFA y CONMEBOL han hecho oficial el lugar y la fecha de la celebración de la Finalissima 2026 que enfrentará a España contra Argentina, vigentes campeonas de Europa y de América, respectivamente. El encuentro se llevará a cabo en el estadio Lusail de Doha (Qatar) el próximo 27 de marzo a las 19:00 (horario peninsular).
Será la primera vez que la Selección española pelee por este título, del que se han disputado tres ediciones. Las primeras en 1985 y 1993 bajo el nombre de Copa Artemio Franchi y que se adjudicaron Francia y Argentina. En 2022 se retomó la competición con el partido que enfrentó a Argentina e Italia en Londres con victoria para el conjunto albiceleste, que dispone de dos de los tres títulos.
España llegará al duelo contra el plantel de Lionel Scaloni no solo como vigente campeona de Europa, sino que además ocupa actualmente el puesto número uno en el ranking FIFA por delante precisamente del combinado sudamericano. El último duelo oficial entre ambas selecciones data de marzo de 2018, cuando se enfrentaron en un partido amistoso en Madrid con victoria para España por 6-1.
La final de la semana que viene ante el Copenhague va a ser especialmente complicada para el Barça. En un partido en el que los azulgrana están obligados a ganar y buscar el mayor número de goles que sea posible, tendrán que hacerlo sin Pedri ni Frenkie de Jong.
El centrocampista canario se retiró lesionado en la segunda parte del duelo frente al Slavia en Praga, llevándose las manos a la cara y cojeando. El holandés, por su parte, no podrá estar en la jornada unificada del miércoles que viene por acumulación de amonestaciones.
Los dos centrocampistas en los que más confía Hansi Flick verán el duelo desde la grada. "Aún no sé cómo está, tiene problemas en el isquio, pero ya veremos", señaló el técnico germano en declaraciones a Movistar Liga de Campeones. "Para nosotros es muy duro que pueda estar lesionado. Ojalá que no o, si lo está, que sea por poco tiempo, porque lo necesitamos en el equipo", destacó por su parte un Fermín que, con dos goles en su zurrón, fue de nuevo el MVP del encuentro.
El Mundial, "un sueño"
"Intento aprovechar las oportunidades que me da el míster. Todo el equipo ha hecho un gran trabajo y nos lo merecíamos. Por mi parte, estoy muy contento con el MVP y también con la victoria", apuntó el onubense. "Sabíamos que era un partido difícil, por el frío, por el campo, porque ellos aprietan muy bien, pero hemos sabido remontar su primer gol, luego remontar otra vez cuando nos han empatado y hemos acabado muy bien el partido", recalcó.
Fermín desea estar en la lista del próximo Mundial. "Es un sueño para mí", confesó. Por lo pronto, sí tiene la plena confianza de un Flick que no dudó ni un momento a la hora de elogiarlo. "Fermín es muy bueno, pero también Dani lo hizo muy buen cuando entró y vi también muy bien a Lewandowski, que jugó 90 minutos luchando todo el partido", aseveró el técnico barcelonista.
Buscar la goleada
La victoria en Praga da confianza, pero el germano no quiso vender la piel del oso antes de cazarlo. "Ya hemos visto hoy lo difícil que es la Champions. Lo más importante es ganar. Lo demás, ya vendrá", destacó un Flick que confía mucho en su equipo. "Al final, el miércoles que viene será cuando se decide todo", apostilló.
Ante el Copenhague, será importante ganar y, a ser posible, hacerlo por goleada. Para Lewandowski, que por fin se estrenó este curso en Europa, todo está en manos de los azulgrana. "Si jugamos como hoy y mejoramos algunas cosas, podemos ser más peligrosos. Hemos hablado en el vestuario de que hay muchos equipos con 13 puntos, pero lo más importante es ganar en casa contra el Copenhague. Si estamos bien en defensa y marcamos más goles, creo que tendremos la opción de pasar entre los ocho primeros", sentenció el polaco.
Con 38 años cumplidos, 18 Copas a cuestas y 1.000 batallas en sus manos, Sergio Llull podría exigir privilegios. En una plantilla de 15 jugadores, optar por minutos selectos, quizá descanso hasta la final o un ratito en los partidos ahí donde es único. «Que me dieran los tiros para resolver», podría pasarle por su cabeza. Nadie podría discutirle. Sin embargo, el jueves, en el paso número uno del Real Madrid en el torneo, el triunfo arrollador contra Unicaja, ahí estaba el capitán, el primero en la fila, cual William Wallace arengando a las tropas. Sergio Scariolo le puso de titular. Esta tarde (18.00 h., DAZN), contra el local Valencia Basket, de inicio o el último de la rotación, el menorquín será, que nadie dude, trascendente. Busca su 14ª final. «Historia por hacer», respondió él en sus redes sociales a la efeméride.
«Titularidad anecdótica», aclaró después el entrenador. Porque a la hora de jugar, a Llull no se le mira el DNI. Ni el palmarés (en busca en el Roig Arena del título número 30 de su carrera). Se le sigue calibrando por el rendimiento y eso, su vigencia deportiva, no deja de ser uno más de sus asombros.
Contra Unicaja, Llull fue el primero en ponerse las pilas en defensa. Labor de zapa sobre Chris Duarte, talento rival. Lo suyo es aportar o contagiar. Un rato antes del partido, Trey Lyles, ex estrella NBA, novato en Europa, le preguntaba: «Sergi, ¿cuántas Copas has jugado?». «Esta es mi 18ª», respondía. «Y he ganado siete, igual que Rudy, más que nadie». Sólo Clifford Luyk y Epi presumen de más, 10, eso sí, antes de la era ACB.
Sergio Llull, en el partido de cuartos contra el Unicaja.-ACB Photo
Esa noche, la del jueves, el balear despedazó otro récord, algo que ya es costumbre. Se convirtió en el jugador con más minutos en la historia de la Copa, adelantando de una vez a Juan Carlos Navarro (tercero con 973) y a Felipe Reyes (segundo con 976). Le faltan 24 puntos para superar a Jordi Villacampa como máximo anotador (468) de siempre. Hoy ante el Valencia Basket en semifinales, igualará a la Bomba como segundo con más partidos y si gana, a Felipe en victorias (36, por nueve derrotas). Nadie metió tantos triples (77) y sólo Marcelinho Huertas le mira por encima en asistencias. «Llull tiene cosas dentro y cosas fuera de la pista...», resumía Scariolo, por primera vez su jefe a nivel de clubes. «Lo más importante es su capacidad mental de llevar su nivel de concentración a cotas tan altas que es contagioso. Tan atento y tan preparado que responde a cada situación. Sus compañeros lo ven tan metido que es un liderazgo que contagia. Al margen de todo lo que se ha dicho todo él y no quiero repetir como un topicazo», se rindió el italiano, con quien conquistó seis de sus siete medallas con la selección española.
La Copa es Llull. Incluso más allá de números, estadísticas, títulos o MVP's (lo fue en 2012 y en 2017). Son «buenos recuerdos» desde su debut en 2008 (sólo se perdió, por su grave lesión de rodilla, la de 2018; aunque, en plena recuperación, en Las Palmas acompañó a sus compañeros). Desde el primer título, en 2012 en el Sant Jordi, el comienzo de la era Laso. Es, sobre todo, su lanzamiento sobre la bocina en el Martín Carpena 2014. Junto al de Kaunas para ganar una Euroliga, el que resume una carrera sin parangón.
En una Copa que puede ser el punto y final de muchas bonitas historias (¿será la última de Ricky, Huertas, Shermadini o el propio Tomic?), ni siquiera en el ambiente se sopesa si lo será la de Llull. Es el jugador del Real Madrid que Scariolo más ha utilizado en Liga Endesa, donde sólo seis jugadores en la historia le superan: no se ha perdido ni uno de los 20 partidos (18 victorias). El año pasado, asombroso, fue el jugador que más partidos -42 (sólo se perdió uno en todo el año)- disputó de una competición en la que es segundo en el histórico de victorias, tercero en triples y quinto en asistencias. Y en la presente edición de la Euroliga, sólo descansó cuatro de los 28. Ni rastro de decadencia de quien es todo récords, incluso en Europa, donde tampoco nadie jugó más encuentros.