Ganar a Ucrania con comodidad y alejarse lo más rápido posible de la zona de guerra para volver a casa. Ese fue el plan que la selección española cumplió a rajatabla en el segundo partido camino del Mundial de Brasil. Si acaso duele el gol encajado, el primero de la era Bermúdez, y la falta de acierto en ataque, que impidió una goleada más cómoda que permitiera acordar la diferencia de goles que mantiene en cabeza del grupo a Inglaterra. [Narración y estadísticas: 1-3]
España llegó a Turquía, el exilio de las ucranianas, obligada por la UEFA. Las conversaciones de la RFEF y la tensión por la guerra en Oriente Medio no ablandaron al fútbol. Tampoco es novedad. Había que jugar o se escaparían los tres puntos y se complicaría la clasificación, incluso podrían llegar sanciones. Rafael Louzán dejó elegir a las jugadoras, que se subieron al avión acompañadas por el presidente de la RFEF convencidas de que nadie les complicaría la defensa de la estrella el próximo año en Brasil. Ni siquiera un conflicto bélico.
La tensión se disipó al comprobar que en lo único que se notó el difícil momento que vive la región es que en las gradas del complejo deportivo Mardan, en Boztepe, apenas había poco más de un centenar de aficionados. En el césped, el partido se jugó bajo el guion que se esperaba: dominio de España y ocasiones que costó que se convirtieran en goles.
Sonia Bermúdez hizo mudar la piel de su equipo casi al completo: solo Vicky, Alexia y las dos centrales, Codina y María Méndez, se mantuvieron en un once en el que cambiaron las laterales, aparecieron Serrajordi al mando y Salma y Athenea como estiletes en las bandas y Edna Amade instalada en el área.
España jugó la primera parte volcada en campo ucraniano, a pesar de que Hiryn quiso asustar en el minuto 3 con una contra que acabó buscando la escuadra de Misa, que volvía a la titularidad y casi no tocó balón. La respuesta la dio Vicky, con un disparo tan cómodo como manso desde el punto de penalti. Y Salma, con otro golpeo que no cogió puerta. Hasta Alexia puso un centro raso perfecto que nadie embocó. España jugaba en poco más de la hectárea que rodeaba a la portera ucraniana Keliushyk, que salvó un mano a mano con Vicky y evitó que la madrileña consiguiera un gol olímpico en un extraordinario golpeo. Era increíble que la selección no se fuera ganando al descanso y eso lo arreglaron Edna con un impecable testarazo en un saque de falta de Salma y Lucía Corrales con un latigazo desde la frontal en el añadido.
España se había propuesto golear, y en el arranque de la segunda parte, Athenea hizo diabluras y forzó una mano de las ucranianas que, desde el punto de penalti, hizo que Vicky marcara el tercero. La seleccionadora buscó refrescar el ataque, con Eva Navarro, Fiamma e Inma Gabarro, e hizo debutar a Martina Fernández en el centro de la zaga. Mantener el control y la amenaza era el objetivo. Para eso también hizo jugar sus primeros minutos con la selección a Ornella Vignola. Antes de que saltara, en una transición, Ovdiichuk hizo que España encajara su primer gol.
La victoria no estaba en peligro, pero apareció cierta ansiedad que trató de explotar Ucrania. Eso hizo que la selección se desordenara y, sobre todo, que no llegara el número de goles que permitan pisar los talones a Inglaterra, que le endosó seis a las ucranianas. A España le robó el cuarto el poste donde Clara Serrajordi estrelló un centro chut en los instantes finales del partido.
Victoria de Inglaterra
Tampoco hubiera servido para dar caza a las lionesses, que vencieron ayer 2-0 a Islandia en Nottingham y siguen al frente del grupo.
Abrió el marcador Lucy Bronze en el minuto 21 y cerró la victoria Georgia Stanway en el 77 para dejar muy claro que la única plaza de clasificación directa se la jugarán inglesas y españolas. El primer acto del mano a mano, el 14 de abril en tierras británicas.






