España es campeona del mundo, pero además de haber levantado el trofeo del campeonato, las jugadoras de la selección también se han llevado los principales premios individuales.
Salma Paralluelo se ha llevado el galardón a la mejor jugadora joven. La aragonesa ha conseguido un triplete histórico siendo campeona sub 17, sub 20 y absoluta.
Salma con el premio a mejor jugadora joven.FRANCK FIFEAFP
El otro gran nombre de la jornada ha sido el de Aitana Bonmatí. La catalana ha sido nombrada como la mejor jugadora del Mundial. Un galardón más que merecido, después del campeonato que ha hecho y en el que se ha llevado dos trofeos como mejor jugadora del partido, ante Costa Rica y frente a Zambia.
Completando el reparto de premios, Olga Carmona se llevó el MVP del partido, tras haber conseguido anotar el único tanto del encuentro y que le ha dado el Mundial a España.
El galardón a la mejor portera no se lo ha llevado Cata Coll, sino que ha sido para la subcampeona y guardameta inglesa, Mary Earps. Un premio merecido, tras el buen torneo que ha realizado.
Mundial de Fútbol Femenino
IRIA OTERO
@IriaOtero_
Actualizado Sábado,
22
julio
2023
-
16:52Ver 2 comentariosLa centrocampista, que ha regresado al equipo aconsejada...
Joan Laporta logró una victoria más que contundente en las elecciones a la presidencia del Barça de 2026. Quizás, incluso, más que lo esperado de antemano. Con 32.934 votos, un 68,18%% del total de 48.480 emitidos tanto en Barcelona como en las sedes habilitadas para tal efecto en Lleida, Girona, Tarragona y Andorra, lo que dejó la participación en un 42,34% del censo, superó a un Víctor Font que sumó 14.385 apoyos, un 29,78% del total de votos emitidos.
Fue, de hecho, el cuarto triunfo de Laporta en unas elecciones a la presidencia del Barça, en un periplo por la presidencia del club que arrancó en verano de 2003, se prolongó a partir de 2006 sin que siquiera hubiera comicios, dado que nadie logró reunir las firmas necesarias para ello y que, tras perder frente a Josep Maria Bartomeu en 2015 (en gran parte, gracias al triplete conquistado en la temporada 2014-15 de la mano sobre todo de Leo Messi), arrancó de nuevo en marzo de 2021 y que se prolongará ahora, de acuerdo con los actuales estatutos del club, hasta el final de la temporada 2030-31.
A lo largo de toda la jornada, de hecho, Laporta supo moverse en el escenario electoral como solo él sabe hacerlo, sin dejar de lado incluso su perfil más populista. Por mucho que el anfitrión, oficialmente, fuera el encargado de tomarle el relevo una vez presentada su dimisión, un Rafael Yuste que fue en su anterior mandato su vicepresidente primero y máximo responsable del área deportiva, quien acompañó sin paños calientes a todos y cada uno de los VIPs que se acercaban a depositar su voto en la carpa habilitada para tal efecto en los aledaños del Spotify Camp Nou fue el propio Laporta.
Así, a lo largo de la mañana, apareció en la foto junto con Jordi Pujol, Aitana Bonmatí, Danny Cruyff, Sergio Busquets o el actual ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Víctor Font, mientras, insistió en hacer cola para votar, pese a que podría haberse ahorrado tal trámite, y no supo explotar esa faceta descarada, en el buen sentido, a la que tanto juego sabe sacarle el de nuevo máximo dirigente barcelonista.
Acaparando el foco
Por la tarde, una vez acabado el partido, Laporta supo estar perfectamente atento para buscar nuevas instantáneas y vídeos con los que, unos minutos antes, habían sido los protagonistas sobre el césped y el banquillo por parte del bando barcelonista. Por un lado, varios jugadores, entre los que estaban Dani Olmo, Raphinha, Pedri, Pau Cubarsí o Ronald Araujo. Incluso, celebró al bote con algunos de ellos lo que parecía que, más que el triunfo del equipo por goleada ante el Sevilla, era el propio en las urnas. Algo que fue recibido con profundo malestar por parte de la candidatura encabezada por Font.
Pero, sobre todo, destacó la imagen buscada al lado de un Hansi Flick que, pese a escudarse por prudencia en el secreto del voto para evitar desvelar su preferencia, no dudó a la hora de darle su firma a Laporta. E, incluso, aunque después daría un pasito para atrás, llegó a deslizar que no se veía en el banquillo si no era con él en la cúpula.
Con solo la mitad del escrutinio, la derrota de Font parecía ya un hecho tan inamovible que el propio candidato saltó a la palestra para dar su valoración de la jornada. "Obviamente, quiero felicitar a Joan Laporta, el presidente electo, por la victoria incontestable en las urnas. En segundo lugar, quiero agradecer también su participación a los más de 40.000 socios que se han movilizado y han demostrado que tenemos aún la suerte de poder decidir quién está al frente de la institución, especialmente a los que nos han dado su apoyo", apuntó.
"Es obvio que no hemos alcanzado los resultados que esperábamos, pero quiero remarcar que nos habría gustado que la participación fuera más alta de lo que ha sido. Esperamos que sea la última vez que el proceso sea así, hay que modernizar la institución", dejó caer, en referencia, más que posiblemente, a que se produzca con vistas a los próximos comicios la implementación de un voto correo que sí existió en 2021, de manera excepcional a causa de la pandemia de Covid-19.
Para Víctor Font, lo que explica la victoria de Laporta fue, ante todo, el buen momento deportivo que vive la entidad. "Es evidente que la pelotita y los resultados deportivos cuentan mucho. Eso y la vuelta al Camp Nou ha estado muy por encima de otras cosas de las que los socios, según nos consta, no están satisfechos", apostilló, muy poco antes de que el propio Laporta acudiera a interactuar de manera cordial con él, en un momento que fue capturado por los medios que siguieron una jornada que había arrancado casi a primera hora de la mañana de este domingo.
Cuando Olga Carmona soltó un zurdazo en el minuto 29 de la final del Mundial que sorprendió a la portera inglesa Mary Earps, España volvía a hacer historia. Eran campeonas del mundo contra viento y marea, gracias al talento de sus jugadoras, que ya acumulaban tres Balones de Oro, y su capacidad de guardar bajo la alfombra los desprecios. Muy poco había cambiado desde que, un año antes, un grupo de ellas levantara la voz contra unas condiciones de trabajo inmerecidas. Algunas estaban en Sídney, en un ejercicio de resiliencia y olvido forzado; otras estaban en casa. Pero aquello que apartaron para jugar al fútbol lo sacudió un beso, una agresión sexual de Rubiales a Jenni Hermoso que escandalizó al mundo. «Se acabó». Una frase de Alexia Putellas que fue principio y final de todo.
En Sídney nació la España campeona que hoy volverá a pelear por un título que no tiene, la Eurocopa, de nuevo ante Inglaterra, dejando un reguero de elogios por su fútbol y su talento. Pero el legado supera al hecho histórico. «Sabéis todo lo que hemos pasado, todo lo que hemos luchado, siempre manteniendo el foco en el fútbol. Y eso es muy complicado. Esta Eurocopa ha sido muy tranquila, cosa que agradecemos, y creo que eso también ha ayudado a sacar nuestra mejor versión. Siempre es más difícil jugar cuando tienes cosas externas», reflexiona Aitana. Esa resiliencia, que por momentos no fue eso sino un amargo trágala, les hizo más fuertes. «Este equipo es mucho más maduro, tiene mucha más experiencia y sabe competir en los partidos», añade la jugadora.
Montse Tomé tiene claro por qué España merece ganar la Eurocopa, y va más allá del fútbol. «Somos un equipo, una selección, unas jugadoras, que llevan luchando, trabajando y esforzándose con mucha energía en muchos lugares. Y ahora hemos sido capaces de que la tuvieran en lo importante, que es el fútbol», sentenció la seleccionadora.
Una reconstrucción difícil
«Esto ha hecho tener un bagaje increíble de todas y que todos los que acompañamos a la selección podamos disfrutar de la profesión pura. Que pueda sentarme aquí y que todas las preguntas sean de fútbol es de las cosas más grandes que habla del cambio que estamos consiguiendo. Por todo el esfuerzo, el equipo se lo merece», añadió.
El camino de reconstrucción no ha sido fácil. El despido de Jorge Vilda y la inhabilitación de Luis Rubiales -en medio de un clamor político y social sin precedentes que terminó también en una condena judicial-, no cerraron las heridas. Con un presidente interino, Pedro Rocha, sin demasiada capacidad de maniobra y con desconfianza absoluta en Montse Tomé, segunda de Vilda, la selección echó a andar tras una larga noche de reproches y compromisos en el salón de un hotel de Oliva. Todo era tóxico menos el fútbol de España, que dos días después ganó a Suecia y goleó a Suiza en la Nations League.
La campeona se exhibió en la nueva competición, la ganó y, por primera vez, se plantó en unos Juegos Olímpicos. Tomé resistía la pregunta constante sobre las convocatorias de Jenni Hermoso, las que iba y las que no, y fue trabajando un equipo que necesitaba muchos cambios en el staff y algunos en el terreno de juego.
Aitana, Martin-Prieto y Esther, durante el último entrenamiento en Basilea.AFP
La RFEF, inmersa en una crisis de imagen, se vio abocada a un camino que imponía la igualdad, el respeto y la atención a sus jugadoras, a las que debía dotar de todos los medios posibles para seguir haciendo su trabajo. El modelo lo tenían en Inglaterra y, más cerca, en el Barcelona. Media docena de jugadoras pasaba de un club hiper profesionalizado, entre los mejores de Europa, a una selección precaria. El fichaje de Markel Zubizarreta empezó a poner en marcha un cambio que, ya sin él, aceleró la llegada a la presidencia de Rafael Louzán. Sólo había que acompañar.
A Montse Tomé, cuyo contrato acaba el 30 de agosto, le han permitido dotarse de un cuerpo técnico amplio y preparado, capaz de analizar rivales y transmitir a las jugadoras dónde están sus puntos débiles, como que Berger se adelanta. Luego Aitana, pura inteligencia en el campo, lo interpreta y lleva a España a una final. Porque en la élite, los detalles marcan diferencias.
a golpe de meritocracia
Tomé ha sabido manejarse con un grupo de jugadoras que desconfiaban de ella, pero a las que ha ido convenciendo. En tres años ha ido moldeando al equipo, primero con las convocatorias, renovando el grupo a golpe de meritocracia sin subvertir el orden natural del vestuario. Dejó en sus manos las capitanías, que volvieron a Irene Paredes y Alexia, y ha ido sumando al centro de mando a nuevas jugadoras que garantizan la cohesión. El bloque no ha cambiado demasiado, salvo la irrupción de jóvenes como Vicky López y Jana y el premio a veteranas como Martín-Prieto.
El legado en el campo es tan fuerte que puede servir para conquistar un título que completaría una triple corona inédita: España sería la primera vigente campeona del mundo que también gana la Euro, pero, además, suma una Nations que puede revalidar en noviembre. En el campo siempre quieren más. «Hemos hecho historia, pero somos ambiciosas, queremos ganar y competir al máximo», recuerda Alexia, brillante de nuevo en este campeonato.
Lejos del césped la huella es casi igual de profunda. Igualdad, respeto, audiencias millonarias... el fútbol femenino ha ganado visibilidad en el deporte y seguimiento. Aunque el impulso a la Liga F ha sido limitado, estas jugadoras son iconos nacionales y mundiales. Empezando por Alexia y Aitana, las dos balones de Oro, y siguiendo por aquellas que han dado el salto a otras competiciones, como Esther o Mariona, cuyas experiencias enriquecen la selección. Es el círculo virtuoso de un éxito que se labró en Sídney con un gol y muchas lágrimas.