El Real Madrid comenzará la defensa de su título liguero ante el Mallorca en Son Moix, según el resultado del sorteo del calendario para la temporada 2024/25 celebrado en la sede de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que ha deparado que su eterno rival, el Barcelona, comience la campaña en Mestalla ante el Valencia.
Con la presencia de los presidentes de la RFEF, de LaLiga y de la Liga F, Pedro Rocha, Javier Tebas y Beatriz Álvarez, respectivamente, y con las ‘manos inocentes’ de los exfutbolistas Diego López y Diego Capel, el colegiado Javier Alberola Rojas y los internacionales Dani Vivian y Jesús Navas -estos desde la concentración de la selección nacional en Alemania-, el elegido fue el calendario 93.563, que deparó ese inicio para los dos grandes favoritos a la corona.
Mientras tanto, el Girona, tercer clasificado en la pasada campaña, empezará en el Benito Villamarín ante el Betis, y el Atlético de Madrid, cuarto, en La Cerámica contra el Villarreal, en los otros dos grandes duelos de la jornada inaugural, fijada para el fin de semana del viernes 16 al domingo 18 de agosto.
El Valladolid, uno de los recién ascendidos, se enfrentará al ganador de la final de la promoción que aún tienen que disputar el Oviedo y el Espanyol, mientras que el Leganés se reencontrará en la elite en El Sadar ante Osasuna.
La temporada 2024/25, que acabará en Primera división el 25 de mayo, empezará casi de forma continuada dentro del cargado calendario. Los Juegos Olímpicos de París acabarán el sábado 10 de agosto con la final en el Parque de los Príncipes y el Real Madrid jugará frente al Atalanta italiano la Supercopa el miércoles 14 en el estadio Nacional de Varsovia.
Clásico y derbis
El primer clásico liguero tendrá lugar en la undécima jornada, el 27 de octubre, en el Santiago Bernabéu, mientras en la vuelta el Real Madrid visitará al Barcelona en la trigésima quinta fecha, el 11 de mayo.
El actual campeón tendrá su primer gran derbi, no obstante, en la octava jornada, el 29 de septiembre, en el Wanda Metropolitano ante el Atlético de Madrid, que visitará el Bernabéu en la vigésimo tercera, el 9 de febrero.
El derbi sevillano vivirá su primer capítulo en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán en la novena jornada, el 6 de octubre, y el Sevilla rendirá visita al Betis en la vigésima novena, el 30 de marzo; mientras que el Athletic recibirá a la Real Sociedad en la decimocuarta, el 24 de noviembre, y el Reale Arena albergará el duelo vasco en la trigésima cuarta, el 4 de mayo.
La próxima temporada tendrá cinco períodos FIFA: Lunes 2 a martes 10 de septiembre; lunes 7 a martes 15 de octubre; lunes 11 a martes 19 de noviembre; lunes 17 a martes 25 de marzo de 2025; y lunes 2 a martes 10 de junio de 2025.
LaLiga EA Sports tendrá cuatro jornadas intersemanales y LaLiga Hypermotion dos, mientras que en Navidad se parará tras la disputa del último partido el domingo 22 de diciembre hasta el fin de semana del 12 de enero.
Medio siglo después de la era dorada del boxeo, los deportes de contacto vuelven a estar de moda en España. Quedó atrás la satanización, la aprensión e incluso la mojigatería alrededor de los combates, con su violencia, su sangre y sus posibles lesiones. Mientras se multiplican los seguidores y los practicantes, Topuria, un desconocido para el público general hace no tanto, planea llenar el Santiago Bernabéu en los próximos meses para defender su título del peso pluma en la UFC. Semejante boom merece una explicación.
«Hay muchos motivos, pero el principal es que ha desaparecido el tabú. Durante la transición en España se consideraba que los deportes de contacto ya no iban con los tiempos, que eran anacrónicos, y esa idea ya no existe, ahora son 'cool'. Es consecuencia de varias fenómenos: hay gimnasios que trabajan muy bien la base, hay mucho público interesado en la autodefensa, el boxeo fitness o boxeo recreativo ha atraído a aficionados diferentes, procedentes de las clases liberales...», analiza Raúl Sánchez, sociólogo del deporte por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) que desde hace años analiza la evolución de los deportes de contacto en España y que se apoya en datos para sus argumentos.
Antes del éxito de Topuria, varias disciplinas de contacto ya crecían exponencialmente en España. Entre 2012 y 2022, las licencias federativas del boxeo pasaron de 1.300 a 8.000, las del kickboxing aumentaron de 3.000 a 13.000 y las licencias de lucha se elevaron de 6.000 a 16.000. Todos esos nuevos aficionados, mayoritariamente adultos, eran la base ideal para un fenómeno así, pero faltaba público joven. ¿Y quién mueve hoy a más chavales?
Entre Ibai y Jordi Wild
«Tener a un campeón como Topuria es muy importante, pero también lo ha sido el auge de las veladas de streamers. Sin ellas, la Topuriamanía sería más pequeña. Ibai Llanos, Jake Paul y Jordi Wildhan hecho mucho para popularizar los deportes de contacto», explica Gonzalo Campos, comentarista de UFC en Eurosport, presentador del podcast Generación MMA y una de las caras visibles del Dogfight, el evento creado por Jordi Wild. Una semana antes de la pelea de Topuria y Alexander Volkanovski, unos 400.000 espectadores veían a través de Youtube los combates organizados por el creador de contenido en el Tarraco Arena de Tarragona.
La audiencia adolescente radicada en Youtube y Twitch -que en julio llenará el Santiago Bernabéu en la Velada del año 4 de Ibai- ha abrazado las artes marciales mixtas (MMA) o el boxeo como modalidades propias, algo generacional. «Y para ello ayudan factores como que los combates de MMA sólo duren entre 10 o 15 minutos o que ya no tengamos tantos remilgos. Los jóvenes podemos acceder a lo más gore en nuestro teléfono con un solo click; no nos parece fuerte que dos profesionales accedan a intercambiarse golpes dentro de los límites que establecen las reglas», añade Campos, que ha vivido el fenómeno UFC casi desde el principio.
Porque la principal competición de artes marciales mixtas del mundo ha explotado en España este año, pero antes ya contaba con fans en el país y fuera era un éxito rotundo. Hace una década, mientras en Estados Unidos, parte de Asia y algunos países de Sudamérica superaba las audiencias del boxeo, a España llegaban los ecos de las peleas de Jon Jones o Ronda Rousey y empezaba a crearse una comunidad de fans alrededor de Conor McGregor. Con un personaje como él como gancho, con sus KOs, con sus celebraciones, con sus escándalos, con su combate con Floyd Mayweather, la UFC generó interés, hasta el punto que en enero de 2022 Eurosport España compró los derechos en exclusiva. Eran unos pocos y hoy son muchos, pero... ¿Todos tienen el mismo perfil?
¿Una respuesta a lo 'woke'?
«Bienvenidos al Estirando el chicle de la gente que no sabe que es Estirando el chicle», presentaba el controvertido cómico David Suárez al inicio del último evento Dogfight de Jordi Wild y luego estiraba la caricatura del público presente, muy mayoritariamente masculino: «Se quejan de que en los premios Esland hay pocas mujeres. Eso es porque todavía no han visto esto».
«No podemos negar que el éxito de las artes marciales mixtas tiene mucho que ver con la masculinidad clásica. Una reacción de aquellos que piensan nos estamos pasando con lo woke, que los hombres están discriminados, como señalaba el último CIS», afirma el sociólogo Raúl Sánchez, que encuentra respuesta en el comentarista Gonzalo Campos: «Los deportes de contacto siempre han sido de nicho, para hombres de entre 25 y 45 años. Ahora, con este boom, al llegar al mainstream, no son deportes más de hombres, todo lo contrario. El target se está abriendo y están llegando más mujeres. Si seguimos la comparación, es como Estirando el chicle: era un programa para un público mayoritariamente femenino y ahora que es mainstream lo escuchan más hombres».
Un WiZink lleno o "dos telediarios"
Sea como sea el fenómeno está en plena expansión, con una Federación Española de MMA en ciernes y varias organizaciones apostando fuerte por la expansión de los deportes de contacto en España. El pasado domingo 3, de hecho, la más importante de ellas, WOW, abrió la temporada con un llenazo en Vistalegre: 7.000 personas para ver artes marciales mixtas. «Topuria es como Pau Gasol para la NBA en España o Fernando Alonso para la Fórmula 1. Es la mecha para encender el fuego. Pero si no pusiéramos combustible todo se apagaría rápido. En cuatro años hemos producido 600 combates y cada vez viene más gente a ver nuestras veladas. La última pelea de Topuria en la UFC, en California, tuvo unos 18.000 espectadores, aquí ya casi estamos en la mitad. Es una locura», acepta David Balarezo, el CEO de WOW, que acaba de cerrar una ronda de inversión serie A con un fondo estadounidense y numerosos socios, entre ellos varios futbolistas.
Sus combates son emitidos en exclusiva en Movistar y la competición planea una gira por toda España que llenará el Cartuja Center de Sevilla o la cúpula de Las Arenas en Barcelona. «Con Topuria hemos notado un incremento de un 30% de nuestros seguidores. En un futuro no muy lejano quizá podamos llenar el Wizink o Vistalegre, que son unas 14.000 entradas, pero todavía nos falta un poquito», cierra el ex luchador apodado Bala. Aunque hay voces que no son tan optimistas.
Al fin y al cabo, en los últimos 50 años en España los deportes de contacto estuvieron a punto de asomar la cabeza en varias ocasiones y nunca antes lo consiguieron. Hubo muchos chascos. «Para mí, es una moda y está bien, pero no durará mucho. En España lo único que se mantiene todos los años es el fútbol», proclama Javier Castillejo, quien casi fue Topuria antes de Topuria.
En los años 90 y los 2000 fue ocho veces campeón del mundo de boxeo y, como después harían Sergio 'Maravilla' Martínez o Joana Pastrana se hizo un hueco en las televisiones, en las radios, en la prensa, pero no duró mucho. Las peleas estuvieron cerca de volver a ser moda, pero quizá por el tabú, quizá por la ausencia de una base, quizá por la falta de una organización como la UFC o quizá porque no existían las veladas de 'streamers', no llegaron a convertirse en un fenómeno de masas. «Ahora es un buen momento, los medios están interesados y me parece fenomenal. Ojalá dure muchos años, hay mucha gente joven interesada. Pero por mi experiencia durará dos telediarios», cierra Castillejo con la dureza propia de estas disciplinas.
Peter Schmeichel se toma un café en la zona de prensa del Franfkurt Arena un rato antes del Dinamarca - Inglaterra, suspira y se ríe: "Esto es lo más grande, eh. Qué orgullo", contesta al periodista. El portero que ganara la Eurocopa del 92 con Dinamarca es ahora comentarista en Fox Sports. No quiere hablar mucho más porque es de esos padres que respeta la carrera de su hijo, que desea que Kasper sea también 'Schmeichel' y no 'el hijo de'. Y puede estar tranquilo. Las paradas de Kasper ayudaron a su país a empatar contra las estrellas inglesas para caminar hacia los octavos de final del torneo, donde se enfrentará a Alemania. Los Schmeichel son uno de los seis padre-hijo de esta Eurocopa.
Superado el duelo de Frankfurt, Peter fue a encontrarse con Kasper en la zona mixta del estadio. Uno con un micrófono, el otro con los guantes. "He hecho cientos de entrevistas en mi vida pero nunca he hecho esto", dijo el padre, abrazando a su hijo al terminar. Kasper le entregó la camiseta del partido como recuerdo: "Te veo luego".
En 14 años en la selección, Peter jugó cuatro Eurocopas, un Mundial y 129 partidos, y se retiró a las 37 primaveras. En 11 años en la selección, Kasper ha estado en tres Eurocopas y dos Mundiales y ha disputado 103 partidos. Tiene, como su padre cuando se retiró, 37 años. Es una espiral extraordinaria.
"Nunca me presionaron"
Dos días antes de ese Dinamarca - Inglaterra, Francisco Conceiçao se convirtió en el héroe de Portugal al marcar el gol de la victoria en el minuto 92 del partido ante República Checa. 'Chico' tiene 21 años y no había nacido cuando su padre, Sergio, anotó tres goles para arrollar a Alemania en la Eurocopa del 2000.
'Chico' ha sufrido mucho más que Schmeichel eso de ser 'el hijo de' porque juega en el Oporto y le ha entrenado su padre durante varias temporadas. "Nunca me presionaron para meter a este u otro jugador. Al final soy yo quien paga los 'platos rotos'. Francisco es un chaval que está empezando, que tiene un largo camino por recorrer", dijo Sergio en el debut de su hijo con el Oporto.
Esta semana, el pequeño de los Conceiçao se acordó de su familia en la celebración de la victoria contra los checos, donde se convirtió en el tercer jugador portugués más joven en marcar en una Eurocopa: "Es un orgullo tener aquí a mi padre, a mi madre, a mi novia, a mis hermanos... a mucha gente. Tenía ganas de dar una alegría a los portugueses, pero, sobre todo, a mi familia, que ha sufrido mucho. Esta victoria es para ellos". En la rueda de prensa, Roberto Martínez le bautizó como 'espalha-brasas' (agitabrasas), por "su habilidad para cambiar los partidos".
25 años después
Los Conceiçao son una de las dos familias cuyos padre e hijo han marcado en una Eurocopa. Para la segunda hay que viajar a Italia: Enrico Chiesa, en 1996, y Federico, en 2021, fueron los primeros. El hijo sigue formando parte de la selección transalpina, con la que ha disputado dos Eurocopas y un Mundial, y juega en la Juventus, pero no ha explotado como parecía que iba a hacerlo tras la última edición. Fue titular en los dos primeros partidos pero en el tercero, vital contra Croacia, Spalletti le sacó del once. Su padre Enrico vistió las camisetas de Parma y Fiorentina, entre otros, y jugó con la selección la Eurocopa del 96 y el Mundial del 98.
Los otros tres padre-hijo de este torneo están en Francia, Rumanía y Países Bajos. Marcus Thuram, delantero del combinado galo y del Inter de Milán, es el hijo de Lilian Thuram, que fuera defensa de la selección francesa campeona en 1998 y 2000. Les une el sentimiento nacional, aunque a nivel de clubes están enfrentados. El padre jugó para el Parma y la Juventus y el hijo brilla en San Siro tras lanzar su carrera en la Bundesliga.
En Países Bajos, Daley Blind exprime sus últimos partidos con la selección tras haber disputado 107 partidos, dos Mundiales y dos Eurocopas. Su padre Danny defendió 42 veces la camiseta de la selección en dos Mundiales y dos Eurocopas. En Rumanía, Ianis Hagi lleva a su espalda el apellido del futbolista más importante de la historia del país, el de su padre Gica. El eterno '10' disputó tres Mundiales y tres Eurocopas durante la época más exitosa de su selección, aunque ahora Ianis tiene la oportunidad de superar sus logros.
Rumanía jugará en octavos contra Países Bajos y si gana igualará los cuartos de final conseguidos en la Eurocopa de 2000, el último gran torneo de Hagi como futbolista. Un éxito de padres a hijos.
En el peor mejor momento. Oteando en el horizonte el fin de la temporada regular, apenas 10 días de calendario y un pequeño puñado de partidos para confirmar la tendencia al alza de los Lakers, Luka Doncic se despide de todo. Un desgarro muscular en los isquiotibiales de su pierna izquierda, un diagnóstico que se confirmó a primera hora del viernes en Los Ángeles, noche de Viernes Santo en Europa. No hay tiempo material para su recuperación física (se calculan al menos cuatro semanas de baja) y no sólo dice adiós a sus ilusiones colectivas, también al galardón al MVP al que optaba con merecimiento el esloveno: caminaba por la majestuosidad del mejor baloncesto de su carrera.
Corría la mitad del tercer acto, una paliza ya asumida contra los inalcanzables Thunder. Acudían los Lakers de ganar 13 de sus últimos 14 partidos (16 de 18), asentados en la tercera plaza del Oeste, y el duelo ante el campeón era una especie de test de realidad sobre sus opciones en los playoffs. La cosa iba ya mal, pero la mano a la parte posterior del muslo de Luka Doncic en una de sus acciones ofensivas resultó demoledora.
Ese mismo músculo isquiotibial había atormentado al ex madridista durante el mes de febrero. Se perdió cuatro partidos y le alivió el parón por el All Star. Ya en la primera mitad en el Paycom Center de Oklahoma había recibido algún aviso, pero tras ser evaluado por los médicos de los Lakers, decidieron continuar. Una vez realizada la resonancia magnética, no habrá margen para la recuperación a apenas 15 días del comienzo de los playoffs. Sólo si los Lakers avanzaran varias rondas se podría valorar su regreso.
Doncic, en Oklahoma.COOPER NEILLGetty Images via AFP
Doncic había anotado al menos 40 puntos en cinco de sus últimos siete partidos. En su octava temporada ya en la NBA, su primera completa de púrpura y oro, estaba en promedios disparados: 33,5 puntos (su tope eran los 33,9 de la 23/24), 8,3 asistencias, 7,7 rebotes... Es el máximo anotador de la competición (por delante de Shai Gilgeous-Alexander), el tercer asistente, el segundo jugador que más triples ha anotado (por detrás del rookie Kon Knueppel). Todo, manteniendo a los Lakers con 50 victorias pese a los problemas físicos de sus otros dos referentes, LeBron James y Austin Reaves.
Candidato evidente a su primer MVP de la NBA y, sin embargo, se quedará sin ello por un sólo partido. Por la polémica regla de los 65 partidos, los que un jugador debe disputar como mínimo en una fase regular para ser susceptible de acabar como uno de los galardonados de la temporada. Doncic se detuvo en 64. Otros aspirantes como Cade Cunningham o Anthony Edwards también quedaron fuera de esa carrera. Aunque ellos estuvieran objetivamente mucho más lejos del MVP.
Porque la tendencia de Doncic era asombrosa: habitaba en el mejor momento de su carrera. Su mes de marzo, en el que se convirtió en el jugador más joven (tras LeBron James y Kevin Durant) en llegar a los 15.000 puntos, quedará para el recuerdo. Antes de la desgracia contra los Thunder, acumulaba tres partidos de carrerilla de más de 40 puntos y 12 con al menos 30. Cifras que no se veían en un base desde hace 70 años.