El informe jurídico encargado por el Ayuntamiento de Vigo para analizar el amaño de la sedes del Mundial 2030 concluye que “se vulneró el principio de objetividad” en el proceso que dejó fuera a la ciudad gallega y exige a la FIFA la inclusión de Vigo en sustitución de Málaga, que acaba de presentar su renuncia.
El escándalo desembocó en la dimisión de la máxima responsable de la candidatura mundialista, María Tato, tras acreditarse que alteró las valoraciones a espaldas del resto de integrantes de su equipo.
Eso sí, este informe desaconseja acudir a la vía penal porque eso puede ralentizar las pretensiones de Vigo de ser sede mundialista y, en su lugar, propone instar a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) a que reclame a la FIFA que Vigo sustituya a Málaga tras la renuncia de esta ciudad como sede.
“Debe priorizarse el clima de colaboración y diálogo institucional”, zanja el dictamen al que el alcalde Abel Caballero trasladó la decisión de judicializar el caso.
De ahí que aconseje también la remisión de una carta al presidente de la FIFA para solicitarle de forma directa la inclusión de Vigo tras los “extraños hechos” que llevaron a la alteración de las puntuaciones y la referida renuncia de la ciudad andaluza.
Se podría decir que el enfrentamiento empezó por un tractor. Tan simple como directo. Abel Caballero, alcalde de Vigo por el PSOE desde 2007, y Rafael Louzán, presidente de la Diputación de Pontevedra por el PP entre 2003 y 2015 y ahora máximo representante de la Federación Española de Fútbol, llevan 18 años peleados. Unas trincheras que se han trasladado ahora al Mundial 2030 después de la exclusiva de EL MUNDO sobre la elección de las sedes. Caballero clama contra Louzán, sobre el que deslizó ayer la decisión de dejar fuera a Vigo: «¿Quién dio la orden? Vigo se cayó de la lista 48 horas después de que Louzán recibiera el email».
Pero volvamos al tractor, el comienzo de la guerra. En 2008, unos meses después de la llegada de Caballero al Concello de Vigo, éste denunció la «suspensión» por parte de la Diputación, gobernada por Louzán, de la cesión de un tractor que realizaba labores de limpieza en diversas carreteras de los alrededores de Vigo. «Louzán está haciendo un boicot activo a Vigo», criticó el alcalde.
Eran las primeras disputas entre ambos tras la victoria de Caballero sobre Corina Porro, más tarde vicepresidenta de la Diputación de Pontevedra junto a Louzán, en las elecciones municipales viguesas. El aeropuerto de Peinador y la humanización de las calles de la ciudad fueron sus primeras peleas, descalificaciones mediante. «No me extraña que quien fue un pésimo ministro sea un mal alcalde», calificó Louzán en 2010. «Es el hazmerreír de la sociedad», insistió en 2011.
Mientras, Caballero denunció la poca inversión que, a su juicio, hacía la Diputación en la ciudad, con el deporte siempre en el primer plano de la batalla, como ahora. Antes de discutir por el Mundial 2030, el alcalde vigués ya protestó por la Vuelta a España, un partido de la selección o la reforma de Balaídos, siempre en la trinchera contraria a Louzán. Para Caballero, la salida de La Vuelta de 2013 de Vilagarcía de Arousa o el encuentro de la selección española de fútbol contra Arabia Saudí en el estadio de Pasarón, en Pontevedra, en 2012, era la forma en la que «la Diputación está asesinando a Vigo», llegó a decir.
Louzán, por su parte, defendía las inversiones de su organismo en Vigo: campos de fútbol, subvenciones a clubes, convenios con organizaciones de la ciudad como la Fundación Celta o los acuerdos con aerolíneas como Air Europa para realizar vuelos en Peinador. Pero también lanzaba dardos a Caballero: «Vigo ha perdido 30 millones en inversiones por la falta de entendimiento con Caballero», dijo en 2011.
En 2015, ambos cerraron un acuerdo para la reforma integral de Balaídos, que todavía hoy está sin finalizar. Un año que supuso el final de Louzán en la Diputación tras su derrota ante Carmela Silva, del PSOE, y su paso a la Federación Gallega de Fútbol. «Louzán es antiVigo desde que lo echamos de la Diputación», clamó hace unos meses Caballero tras conocer la decisión de dejar a Vigo fuera del Mundial.
El paso del mandatario a la Federación Gallega de Fútbol le apartó de la trinchera contra Caballero, pero su camino profesional en el fútbol español le ha vuelto a cruzar con el alcalde de Vigo. Caballero no rechaza un enfrentamiento y se ha mantenido siempre contrario política y mediáticamente al Partido Popular gallego, y eso que el actual presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, acude con regularidad a Balaídos.
«Louzán fue el que anunció que Vigo no estaría en el Mundial. Hizo todo lo posible para que no fuera seleccionado. ¿Tuvo presiones de Rueda y de Feijoó contra Vigo o su 'antiviguismo' fue suficiente? Exigimos transparencia o tendremos que ir a los tribunales», denunció este año Caballero.
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha invitado a la ciudad de Vigo a trabajar juntos para optar a ser sede del Mundial 2030.
Según informó la RFEF, la reunión de trabajo se celebró en la sede federativa. Participaron su director general, Manuel Lalinde, la vocal de la Junta Directiva y asesora jurídica Beatriz Seijo, y su director de relaciones internacionales y nuevo director del área para la organización de la Copa Mundial 2030, Eduard Dervishaj.
Los representantes de la RFEF respondieron a todas las cuestiones planteadas por la delegación del Ayuntamiento de Vigo hasta donde el deber de confidencialidad y de protección de datos pertenecientes al resto de las ciudades candidatas al Mundial lo permite, en línea con la vocación de la RFEF por la transparencia que rige la institución.
Por parte del organismo rector del fútbol español, Betariz Seijo subrayó que dieron "respuesta durante la reunión a todas las preguntas que se nos han planteado. Nos encontramos en un tiempo nuevo en que queremos hacer las cosas bien y con transparencia", mientras que Manuel Lalinde destacó que "la RFEF ha tendido la mano al Ayuntamiento de Vigo para caminar juntos y que tanto la ciudad gallega como Valencia puedan ser finalmente sedes del Mundial".
Finalmente, la Real Federación Española de Fútbol brindó a la delegación del Ayuntamiento de Vigo su disposición para seguir trabajando juntos si el consistorio gallego se plantea la posibilidad de proponer a FIFA ser sede de la Copa Mundial 2030, de igual modo que, tal como ha expresado en reiteradas ocasiones el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, se hará en el caso de la ciudad de Valencia.
Abel Caballero, alcalde de Vigo, valoró positivamente este ofrecimiento por parte de la RFEF declarando al término de la reunión en la Ciudad del Fútbol que apreció "la conveniencia de tratar de avanzar juntos en el objetivo de que Vigo sea finalmente sede del Mundial. Nos han informado de ello y Vigo es el que más lo anhela. En este sentido ofrecemos toda nuestra colaboración".
Todo ello, sin que la eventual opción a sumar estas ciudades a la celebración del torneo fuera, en ningún caso, en menoscabo de alguna de las 11 ciudades sede que ya forman parte del libro de candidatura que se presentó a FIFA.
En este sentido, la RFEF recordó que la elección final de las sedes para el torneo es y siempre ha sido potestad exclusiva de FIFA, que será finalmente quien marque cuales son las ciudades sedes del Mundial 2030.
Ser sede del Mundial 2030 supondría para Vigo un retorno económico estimado de 160 millones de euros, ahora en el aire tras la manipulación en la Federación de las candidaturas, si bien los beneficios para la ciudad serían incluso mayores si se mete en la ecuación que se quedaría con un campo adaptado a las exigencias de la competición y el impacto reputacional y la promoción turística que implica acoger un evento de semejante dimensión.
Los cálculos, en todo caso aproximados, los realiza el Ayuntamiento de Vigo, en pie de guerra tras la difusión de las informaciones de EL MUNDO. Recuerdan que el desembolso que se va a realizar en el estadio de Balaídos ronda los 65 millones de euros, en los que tienen comprometida financiación de la Xunta, y, una vez finalizado el Mundial, la ciudad se queda con el campo, de ahí ese «saldo neto mayor» por encima de los 160 millones.
Ese elevado retorno económico en juego no se le escapa a los distintos sectores económicos. César Sánchez-Ballesteros, presidente de la Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra, asegura que hay en juego «muchos millones». Tan solo de forma directa para la hostelería, implica más de millón y medio de euros por partido.
«alguien debería explicar las razones»
La proximidad con Portugal y la afluencia siempre garantizada a todos los partidos del Mundial garantizarían «colgar el cartel de completo en establecimientos de 30 kilómetros a la redonda», ocupar toda la capacidad hotelera de la ciudad y su área de influencia al máximo. Las perspectivas de negocio son halagüeñas y hacen que «el sector esté a la expectativa» ante una posible revisión de las sedes. «La ilusión seguimos con ella, sería una pena que se escapara esta oportunidad», señala su presidente.
Reconoce también que le sorprende la situación actual, dado que el actual presidente de la RFEF, Rafael Louzán, «es de Pontevedra y ha sido un cargo político como presidente de la Diputación muy vinculado al turismo y al deporte», y «sabe perfectamente el peso que tiene esta decisión en la provincia».
Apunta, además, que «nunca nadie ha tenido claro cuáles son los requisitos» para la designación y, aunque quiere ser «prudente» en sus valoraciones, sí apunta a que «estamos en el sistema español de 'vamos a hacerlo a dedo', porque si dos días antes éramos el estadio y dos días después alguien decide cambiarlo, alguien debería explicar las razones de ese cambio».
El recuerdo de 1982
El sector equipara el impacto de esta competición con el de la Feria Internacional de Productos del Mar y Congelados Conxemar. Un estudio del Servicio de Estudios ARDÁN y la Universidad de Vigo revela que la feria de 2023 generó 84,7 millones de euros; y sumando el volumen de negocio y la creación de empleo, eleva el impacto socioeconómico a 750 millones. En la hostelería, los tres días del evento suponen cerca de 20 millones de facturación directa.
La presidenta del Celta y Abel Caballero, en Balaídos.Salvador Sas
En todo caso, al igual que el Ayuntamiento, también la hostelería recuerda que hay un retorno no cuantificable de promoción turística, «no es sólo el impacto puramente económico a corto plazo, sino el conocimiento de la gente», una acción promocional «a nivel mundial» que les permitiría «acceder a una clientela de países de todo el mundo». El Mundial de 1982, en el que Balaídos fue sede, «tuvo una repercusión mediática impagable».
Ese beneficio reputacional no se le escapa a los aficionados. José Méndez Castro, presidente de la Federación de Peñas Celtistas, cierra filas en torno a Caballero, «el único que verdaderamente peleó» para defender la sede, y sostiene que «supondría un impulso importante para poner a Vigo en el mapa en el mundo del fútbol, que es la actividad que más mueve masas».
Los peñistas no esconden su decepción con todo lo que está sucediendo y confían en que el momento actual suponga «un punto de inflexión» para que la RFEF encare una etapa de «mayor transparencia». No apuntan directamente a la responsabilidad de Louzán, pero sí creen que debe actuar. «Si la Federación quiere darle un cambio, es el momento oportuno. Lo que sucedió, sucedió, y ahora son nuevos y tienen que ser transparentes». No creen suficiente que lo deje María Tato como «cabeza visible», sino que debe ahondarse en las responsbailidades.