Hace tres años, el equipo español de SailGP estaba al borde de la desaparición. Sin patrocinador, siempre en la parte baja de la Fórmula 1 de la vela y sin garantías de seguir. Este jueves, ese mismo equipo ha anunciado su adquisición por Quantum Pacific Group, el holding del multimillonario israelí Idan Ofer, por una cifra que ronda los 45 y los 50 millones de euros, según fuentes que señalan a EL MUNDO. La operación demuestra el súbito crecimiento del conjunto español, la buena salud de SailGP tras empezar su sexta temporada, y el interés de Ofer en España después incluso del boicot en la pasada Vuelta .
«Hace dos o tres años estábamos al borde del precipicio, estábamos medio regalados. Ahora vamos a ser una de las franquicias de SailGP más altas que se han pagado», cuenta Antonio Alquézar, CEO del equipo, en conversación con EL MUNDO tras el cambio de dueños.
En la creación de SailGP en 2019, todos los equipos eran propiedad de la competición promovida por el multimillonario estadounidense Larry Ellison, el dueño de Oracle. Francia, Reino Unido, Estados Unidos… De inicio se crearon seis conjuntos que se fueron multiplicando hasta llegar a los 13 actuales y, poco a poco, vendiéndose. El curso pasado ya solo quedaban dos sin dueño: España y Nueva Zelanda. O alguien los compraba o corrían el riesgo de desaparecer. El equipo español, apodado Los Gallos, liderado por los campeones olímpicos Diego Botín y Florian Trittel, se salvó al ganar la cuarta temporada, pero seguía el peligro. De ahí la alegría por ser comprados.
«Nadie quería invertir en el equipo cuando estábamos los últimos. Por supuesto que ganar el campeonato ayudó bastante», comenta Alquézar sobre unas negociaciones que empezaron hace muchos meses y que no se detuvieron pese a todo.
¿Habrá protestas?
En la pasada Vuelta a España las protestas y el boicot por la presencia del equipo Israel-Premier Tech complicaron la operación. Quantum Pacific ya poseía un 32% del Atlético de Madrid y un 45% del Movistar, pero la adquisición situaba a SailGP como objeto potencial de ese movimiento político. Los días 5 y 6 de septiembre el campeonato visita Valencia y podría haber protestas, pero no hay temor. «Esto es una inversión deportiva», insiste Alquézar. «Tienen muchas inversiones en otros sitios, como en el Atlético y el Movistar. No creo que tengamos ningún tipo de problema», añade quien se congratula del crecimiento de SailGP.
El certamen ya ha arrancado su sexta temporada con muy buenas cifras. La audiencia televisiva mundial ha pasado de 16 millones de seguidores en sus primeras ediciones a más de 240 millones en la última y las sedes han ido creciendo hasta llegar a 13. De Sydney a Río de Janeiro, Bermudas o Nueva York, luego Portsmouth, Ginebra o Valencia y, al final, Dubai y Abu Dhabi. Todo gracias a la espectacularidad de los F50, los catamaranes que alcanzan velocidades de más de 100 kilómetros por hora.
«Muchas veces dices: esto es vela, pero vamos a metro y medio por encima del agua, a 100 por hora, y no tenemos una vela, tenemos un ala de avión», explica Alquézar. «Hemos acercado la vela al público, por eso competimos muy cerca de la costa y no necesitas un barco para vernos como pasa en la Copa América. Además hemos cambiado la nomenclatura. No ponemos la velocidad en nudos, la ponemos en kilómetros por hora, por ejemplo. Lo hacemos todo en lenguaje más apto para la gente que no conoce la vela.» El año pasado en Cádiz, el evento congregó más de 100.000 personas en un fin de semana. Este año se espera un exito similar en Valencia, haya o no protestas.
El equipo español de SailGP que estuvo a punto de desaparecer acaba de ser adquirido y el precio de la compra, entre 45 y 50 millones de euros, es una gran noticia para la Fórmula 1 de la vela. Si el origen del dinero genera protestas ya se verá en septiembre en Valencia.




