El Girona no falló ante el Rayo. Le costó cerrar el partido, pero, al final, acabó por imponerse por 3-0 con un gol de Tsygankov y un doblete Savinho. Todos en la segunda parte de un duelo marcado por un intenso aguacero sobre Montilivi y ante un rival que acabó con 10 por expulsión de Chavarría. Con este resultado, el equipo se afianza un poco más en el segundo puesto y acaricía cada vez más en serio la posibilidad de meterse por primera vez en su historia en la Champions. Por ahora, por lo menos, no le puede el vértigo.
El conjunto gerundense, bajo un intenso aguacero y ante un Rayo dispuesto a defenderse con uñas y dientes en Montilivi, tardó algo más de lo habitual en sentirse cómodo. Pero, en cuanto lo consiguió, empezó a llegar una y otra vez al área de un Dimitrievski que, de hecho, no se vio muy exigido. A los locales les costó encontrar opciones claras. La que más, una de Yangel Herrera que Aridane, a la heroica, acabó por desbaratar mientras su arquero firmaba una estirada de resultado incierto. Con esas premisas, no resultó extraño que el partido se fuera al descanso tal y como empezó: con 0-0 en el marcador.
En la reanudación, los locales redoblaron sus esfuerzos. Y, a decir verdad, no tardaron mucho en abrir la lata. Miguel, tras un medido pase de David López, asistió a Tsygankov para que el ucraniano mandara el balon al fondo de la red. El gol, no obstante, no amilanó a un Rayo que vio con alivio como los de Míchel no lograban matar el partido y que, incluso, pudo amenazar aunque fuera tímidamente a Gazzaniga.
Hasta que Chavarría, de la manera más absurda, prácticamente se autoexpulsó al ver la segunda amarilla entrando muy fuerte a un rival acto seguido de haber recibido la primera cartulina. Dimitrievski, eso sí, mantuvo vivos a los suyos con una buena parada a remate a bocajarro de Stuani. Nada pudo hacer, en cambio, para evitar que Savinho, ya casi en el añadido, acabara por matar de todo el partido con el 2-0 al que le acompañaría muy pronto el 3-0.
Dani Raba es la primera cara nueva que se incorporará a partir del 1 de julio al Valencia de la próxima temporada a las órdenes de Carlos Corberán. El club ha anunciado este jueves el fichaje del extremo cántabro para las dos próximas temporadas después de que, tras dos años en el Leganés, haya finalizado su contrato.
Raba era uno de los nombres con los que la dirección deportiva encabezada por Miguel Ángel Corona había entablado contactos desde hace meses y tenía un acuerdo hilvanado con el beneplácito del entrenador y ahora ratificado por el nuevo CEO deportivo, Ron Gourlay.
El futbolista, de 29 años, llegó a la cantera del Villarreal con 19 años y debutó como groguet en Primera de la mano de Javier Calleja. Después de una cesión al Huesca, en 2021 con Unai Emery en el banquillo se proclamó campeón de la Europa League anotando un penalti en la tanda decisiva de la final contra el Manchester United. Tras esa temporada se marchó libre al Granada y de allí al Leganés.
Esta temporada ha jugado 29 partidos de Liga y cuatro de Copa en los que ha marcado nueve goles y ha dado cinco asistencias. "Raba se encuentra en un momento de madurez en su carrera deportiva y aportará rendimiento, experiencia y calidad a las órdenes de nuestro entrenador Carlos Corberán, pudiendo ayudar al equipo e influir en el juego desde distintas posiciones del ataque", asegura el club.
Y Berenger la ajustó al palo y San Mamés sonrió desde el cielo. Y Arteta le hizo tres al Brighton para ponerse líder de la Premier mientras Xabi Alonso se aleja cada vez más del Bayern para acercar cada vez más la Bundesliga al Leverkusen. Y la Real apretó al PSG hasta que Mbappé demostró porqué es el mejor jugador del mundo. Y Mendilibar remontó un 4-0 en Conference League con un 6-1 para que sus hinchas griegos le recibieran de madrugada con el Porrompompero.
Y todo eso le ocurre a una gente de una tierra de apenas 7.000 kilómetros cuadrados y poco más de dos millones de habitantes. El fútbol vasco está de moda y el Athletic de Bilbao, tras 40 años y cinco finales perdidas este siglo, lo ha puesto en órbita frente al equipo del 'Vasco' Aguirre.
"Lo que marca la impronta del fútbol vasco es su competitividad". Es Xabier Fernández Monje, responsable de Comunicación en In- Komunikazioa y ex jefe de prensa del Athletic Club quien lo afirma. Fernández Monje, además, tiene varios libros relacionados con la historia del fútbol vasco y, especialmente, del conjunto bilbaíno. El equipo que, junto con la Real Sociedad, son los máximos exponentes de la región.
Aitor Ocio, ex futbolista del Athletic Club coincide con Fernández Monje en que el fútbol vasco, históricamente, siempre ha sido "una referencia". "Es un territorio donde es un elemento muy importante", cuenta el que fuera zaguero del germen del equipo actual, del que aún sobreviven Iker Muniain y Óscar de Marcos.
El Athletic, a su llegada a Bilbao.Juan FlorEFE/Athletic
Lógicamente, el fútbol vasco ha pasado por épocas más laureadas como los primeros años 30 del Athletic Club o los principios de los 80 donde los leones y la Real Sociedad se repartieron varias ligas entre ellos. "A veces es cuestión de rachas", afirma Ocio respecto a aquellas victorias en la competición nacional que, en el caso del conjunto bilbaíno, se han repartido más en el tiempo en el caso de la Copa del Rey.
Sin embargo, además de la buena situación de los clubes de la región, en esta época coincide también la calidad de sus futbolistas y el nivel que están mostrando sus técnicos. "En los jugadores hay un gen de competitividad muy alto que se extiende hasta los entrenadores", cuenta Fernández Monje y destaca la capacidad de trabajo de los mismos y la discreción frente al escándalo o los focos de otros.
Xabi Alonso es, a día de hoy, el técnico que acapara todos los focos puesto que está a punto de arrebatarle la primera Bundesliga al Bayern en los últimos 11 años. "Su padre es entrenador y fue un jugador que su posición en el campo le hacía saber leer los partidos. Ese talento le ha ayudado, además de la vocación que tenía", ensalza Aitor Ocio al tolosarra que podría dar al Bayer Leverkusen la primera liga de su historia.
Mendilibar, tras ganar la Europa League.AFP
En la Premier, además de que Mikel Arteta se encuentre peleando con su Arsenal por el título por segundo año consecutivo, Unai Emery ha conseguido meter al Aston Villa en puestos Champions. Mientras, Mendilibar sigue agrandando su leyenda en Grecia tras despedirse del Sevilla con una salvación y la séptima Europa League. "Cuando un técnico ha sido futbolista ayuda a gestionar un equipo porque entiende cómo se sienten y les permite empatizar", destaca Ocio.
Eso le pasa a Ernesto Valverde y a Imanol Alguacil que tienen que gestionar grandes generaciones de futbolistas, muchos de ellos internacionales. Ambos con filosofías muy sui generis en el fútbol globalizado actual. "Los equipos vascos han sabido leer bien el futuro del fútbol", explica Xabier Fernández Monje y destaca el trabajo que se está llevando a cabo en Lezama y Zubieta, los principales exponentes del fútbol base de la región. "Puede ser que se cuide más la cantera que en otras partes", añade Ocio.
Valor
Zubimendi, Nico Williams, Mikel Merino y Oyarzábal están entre los jugadores más valiosos de LaLiga según Transfermarkt con un precio de mercado de 50 millones cada uno. Españoles sólo les superan Gabi, Pedri y Lamine Yamal. "Muchas veces es confianza, pero también es importante tener paciencia", destaca Fernández Monje.
Clubes, entrenadores y jugadores todos de la mano para situar al fútbol vasco en una posición privilegiada en el fútbol actual. En un momento, por cierto, donde el deporte se está recuperando del golpe de la pandemia, algo que ha agudizado aún más la distancia económica entre grandes y pequeños, pero que parece que en Euskadi han conseguido evitar ese golpe gracias a su filosofía y su resiliencia. "Los equipos, no solo los vascos, si quieren cuadrar las cuentas se ven forzados a mirar a la gente de casa. Los vascos tienen más facilidades porque lo han hecho más veces·, apunta Monje.
De momento, equipos, jugadores y entrenadores vascos ya han inaugurado el palmarés este año con una Copa del Rey con deudas históricas, Xabi Alonso aspira a tres títulos más con su Bayer Leverkusen y Arteta y Mendilibar a uno cada uno.