El fracaso que nadie vio venir: un heroico Tenerife elimina al Real Madrid y le deja sin títulos

El fracaso que nadie vio venir: un heroico Tenerife elimina al Real Madrid y le deja sin títulos

De rozar la epopeya en la final de la Euroliga a uno de los fracasos más rotundos que se recuerdan en el Real Madrid. De Atenas a la serie contra el Tenerife, 15 días de pesadilla. El primer año de Sergio Scariolo se queda en blanco, tres finales perdidas y una insospechada y durísima eliminación en cuartos de final de la Liga Endesa que dominó. La decepción total en contraste con la heroicidad canaria, la penúltima lección de Marcelinho Huertas, 43 años, sin palabras. [95-107: Narración y estadísticas]

Se recordará la victoria de unos tanto como la derrota de los otros. Porque tan contundente es lo logrado por La Laguna Tenerife como decepcionante lo perdido por el Madrid. El octavo, tan roto por las lesiones como su rival, expulsando de la lucha por el único título que le quedaba ya al equipo de Scariolo, la pura impotencia. Nadie se salva del desastre, un grupo sin alma ya, quebrado por los triples y las individualidades de Patty Mills, del insospechado Yebo y, sobre todo, del inmenso Huertas.

No sucedía algo semejante desde 2008 (precisamente Scariolo, con su Unicaja ante el Madrid…) y los blancos no se quedaban en blanco desde hace 16 años. Precedentes mortales de una realidad que obliga reflexión. El Tenerife hurgó en la herida, firmó una tarde fantástica en el Palacio y puso patas arriba la Liga Endesa.

Lo que nadie podía creer se fraguó a fuego lento, especialmente tras la vuelta de vestuarios. Aguantó la batalla física el Tenerife y se soltó, como si el Palacio fuera una pista de baile, en el tramo final. Y el Madrid, el de las remontadas imposibles, se bloqueó totalmente. Ni rastro de sus líderes, ni Campazzo, ni Hezonja ni nadie. Cuando Yebo, un pívot recién fichado por la arritmia de Shermadini, atrapó su enésimo rebote y anotó a falta de dos minutos y medio, todo se había acabado.

Asumido (y olvidado) el repaso del segundo partido, los de Txus Vidorreta se plantaron en el Palacio con la prestancia de los partidos decisivos, de los que quedan en la memoria, de esas oportunidades que no se presentan tan a menudo. Conscientes de sus virtudes y de sus defectos, pocos como ellos en saber potenciar las primeras y esconder las segundas. El guion adecuado exigía un amanecer que marcara territorio, que le avisara al Madrid de que no iba a resultar sencillo. Y así fue. Una lluvia de triples marca de la casa, Doornekamp, a sus 40 años, como una metralleta. Sólo Hezonja (los 10 primeros puntos blancos fueron suyos) era capaz de capear el temporal.

Bien pronto se desveló un partido tenso, físico, de golpes y protestas. Una final. El Madrid reaccionó con la energía de la segunda unidad, contagiados del ardor guerrero de Andrés Feliz, capaz de desquiciar al mismísimo Marcelinho. Ya Vidorreta estaba en ebullición. Un parcial de 9-0 y un par de buenas acciones de Kramer dieron las primeras ventajas locales (31-27), pero de ahí al descanso, con la electricidad de Mills (nueve puntos en un pestañeo), se recuperó un Tenerife con las cosas claras. La sabiduría de Huertas y la velocidad en la pintura de Yebo era imposibles para un Madrid peor con los titulares.

No iba a bajar el nivel, más al límite cuando Huertas se sacó de la chistera un triple a dos manos sobre la bocina de la posesión, cuando a la vuelta de vestuarios el Tenerife se vio con la máxima (47-54) y balón. Y ahí, en ese abismo, apareció la rabia competitiva del Madrid, un 9-0 a base de defensa, robos, contras y, al fin, un triple de Campazzo. Salvó el primer apuro e impuso su físico, pero los de Vidorreta, entregados a un heroico Marcelinho, estaban lejísimos de la rendición.

Todo lo contrario, elevaron la puja con su receta del perímetro. Sastre, Mills, Yebo, Huertas… Canastas como dagas en la capacidad de aguante del rival, en los nervios que aparecían, tan cerca del desastre: 79-89 a falta de menos de cinco minutos. No hubo resquicio para el milagro, no tembló el Tenerife. El Madrid, el que rozó la 12ª Copa de Europa en el OAKA, el de los fichajes, el de Scariolo, el de Hezonja… no estará ni siquiera en las semifinales de la ACB.

kpd