El Mundial 2030 se celebrará en la siguiente legislatura, pero se organizará en la que ahora empieza. Es un proyecto de Estado estratégico, en el que Pedro Sánchez ha tomado la iniciativa, como hizo en su visita a Gianni Infantino en Nueva York cuand
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ORFEO SUÁREZ
@OrfeoSuarez
Actualizado Lunes,
5
junio
2023
-
12:27Benzema celebrando un gol en la Champions League.PIERRE-PHILIPPE MARCOUAFPBenzema no se va a...
Un libro es una poderosa herramienta para un ajuste de cuentas. No mata como una pistola o un cuchillo, pero mortifica cuando su contenido es como la sosa cáustica para la imagen y credibilidad de los enemigos del autor. Sucede, en ocasiones, que la expectativa es mayor que el efecto, porque la venganza es temerosa cuando quienes escriben tienen causas pendientes con la justicia. Eran los casos de Mario Conde o Sandro Rosell, que acabaron por convertir sus libros en un diario de su paso por la cárcel. Luis Rubiales no la ha pisado, por ahora, pero está imputado en el Supercopa Files y pendiente de su recurso al Supremo por la sentencia en el caso del beso a Jenni Hermoso. El libro que ha escrito junto a su padre, aunque lo firme el ex presidente de la Federación, está hecho desde el profundo y visceral resentimiento de los Rubiales. Luis&Luis contra todo y contra todos, incluso contra su propio apellido, en la figura del tío Juan, al que consideran el gran traidor a la familia. Matar a Rubiales es, pues, una crónica negra en la que el fútbol es casi un decorado para las cargas de profundidad que a lo largo de 502 páginas caen sobre la política, que empieza por el Gobierno actual, el periodismo y el feminismo.
Pedro Sánchez y Rubiales en la Moncloa.EFE
La cohabitación de Rubiales con el poder, fuera como amigo o enemigo, fue constante y peligrosa, como demostraron las grabaciones que afloraron, una vez hackeado su teléfono. De lo grabado, algo se sabe, pero no todo. De lo hablado, susurrado y escuchado, se conoce poco. Hasta dónde llega el ex presidente de la Federación es un secreto bien guardado por la editorial Última Línea, que no permite divulgar el contenido, preparado como una bomba para la gran presentación en Madrid, el 13 de noviembre.
La fecha está deliberadamente escogida, porque vuelve a ser semana de selecciones, cuando la Roja y la Federación, de cuyos personajes habla, estarán bajo el foco. Rubiales nombró a Luis de la Fuente, que primero aplaudió efusivamente en la Asamblea de la vergüenza, al grito de «¡no voy a dimitir!», y después renegó del presidente. Con muchas de las personas, directivos, técnicos y ejecutivos o ejecutivas, que han sobrevivido a las purgas en Las Rozas y le dieron la espalda, es con quien Rubiales está más dolido.
Una vez presentado en Madrid, Rubiales hará una gira por varias ciudades para explicar su relato, el de «una conspiración de poderosos de diferentes ámbitos de la vida pública española: del Gobierno, algunos partidos políticos, del fútbol, del rentable mundo del feminismo, de algunos medios convenientemente engrasados y de algunos personajes que no serían nada si no tuvieran en Luis un enemigo». De esa forma lo explica la editorial, según el traslado que ha hecho Rubiales.
Secretos de la selección femenina
Por orden expresa del ex dirigente, no hay adelantos previos ni entrevistas a medios de comunicación tradicionales, por los que se siente maltratado. La campaña previa, para acompañar el lanzamiento, la habría hecho Rubiales con youtubers en entrevistas ya preparadas. Es algo que el dirigente ya hizo en el pasado, con la exclusiva concedida a Alvise Pérez, actual parlamentario europeo al frente de la formación antisistema Se Acabó la Fiesta. Rubiales no quiere que se acabé la suya.
Rubiales y Jenni Hermoso, en el podio de Sydney.
Jenni Hermoso es uno de los personajes centrales, a la que el libro va a volver a poner en el prime time de la polémica apenas dos semanas después de regresar a la selección de la mano de Sonia Bermúdez. El beso no consentido que recibió del ex presidente, en la celebración del título mundial, en Sydney en 2023, precipitó la caída del dirigente. Lo mismo sucede con la selección femenina en su conjunto, con el plante de las 15 o las quejas sobre la convivencia del grupo que trasladaba Jorge Vilda. Una rebelión que provocó cambios necesarios, pero con episodios escabrosos pendientes de contar.
La gestación de la Supercopa y su relación con Gerard Piqué, también imputado en el proceso judicial, tienen su espacio en el libro. Los audios en los que el ex presidente de la Federación y el ex jugador del Barcelona mercadeaban con el reparto de dinero fue su primera gran crisis de credibilidad.
Javier Tebas, en un acto de la Liga Genuine.SERGIO PEREZEFE
Entre los enemigos de Rubiales ha habido pocos como Javier Tebas, cuyo enfrentamiento se remonta al tiempo en el que el primero presidió la AFE. Con pocos tiene tantos deseos de ajustar cuentas, aunque sabe que Tebas responde a fuego en los tribunales y eso puede tener graves consecuencias económicas, en un momento en el que Rubiales tiene las cuentas embargadas por la justicia, lo que le impide seguir con sus proyectos empresariales, algunos vinculados al sector hotelero.
Haber puesto en marcha la exitosa candidatura del Mundial 2030, llevarla a la Moncloa y sentirse, hoy, como un apestado, es algo que Rubiales no perdona, por lo que la política tiene su espacio en el libro, con Pedro Sánchez entre los personajes centrales. Luis Rubiales padre, miembro del PSOE con cargos en la administración andaluza, también se sintió de un modo parecido al ser vinculado con los ERE. La alta política y la política deportiva merecen su atención, ya que Rubiales se enfrentó a Miguel Cardenal e Irene Lozano, entre otros, o compartió viaje y cosas que contar con Víctor Francos. Su relación con Alejandro Blanco, uno de sus apoyos, se rompió cuando el presidente del COE le dijo que debía dimitir antes de la sonora y polémica Asamblea.
Un día antes del lanzamiento del libro de Rubiales, Planeta lanzará la esperada autobiografía del Rey Emérito, Juan Carlos I, que comparte resentimiento con el ex presidente de la Federación, aunque bajo el título de Reconciliación. El objetivo de Matar a Rubiales no es precisamente ese. Es el de morir matando.
En el interior de un AVE no se tiene la sensación de viajar a alta velocidad. Es necesario contrastarlo, observar desde la ventanilla a otro convoy o vehículo. El Madrid pertenece a la alta velocidad del fútbol, con independencia de quien se encuentre sobre el terreno de juego. La calidad y la imaginación son cosas distintas. Si la pone en práctica, la diferencia frente a un equipo de otro segmento es como una sima. La Copa ofrece esa oportunidad y la posibilidad de la sorpresa, pero una sorpresa imposible si el Madrid entra en el campo sobre las vías del AVE camino de los octavos.
La Deportiva Minera, pese a jugar en Segunda RFEF, la cuarta división, no pertenece a otro fútbol, porque fútbol solo hay uno, pero sí a otra realidad del fútbol. En su día de Reyes no quiso traicionarse y en su lealtad al juego estuvo su prematura sentencia, con 0-4 en el descanso y 0-5 en el desenlace. Con la seriedad con la que se empleó un Madrid con buena parte de meritorios que son estrellas, salvo los canteranos, habría caído de cualquier forma. La voluntad por jugar el balón desde atrás, a lo grande, o el deseo de la presión alta, propiciaron errores y espacios que el Madrid no desperdició, con transiciones rápidas y pegada en el área. El caudal de goles pudo ser una riada de no ser por Fran Martínez, ganador en la mayoría de situaciones de uno contra uno para frustración de Endrick o Brahim. Activo el brasileño, únicamente le falto el gol. Es el alimento del delantero.
Los cambios de Ancelotti
Ancelotti recurrió a las rotaciones, por supuesto, pero sin desfigurar en exceso al Madrid, cuyo centro del campo podía ser el de un día cualquiera, con Camavinga como pivote y Modric y Valverde a los costados, con Brahim entre dos aguas. Las noticias estaban en defensa, con Lorenzo y Diego Aguado, más Asencio y Fran García. Todos son de su cantera, aunque el último regresara después de una etapa en el Rayo. Diego Aguado, de 17 años, pertenece al juvenil A y es uno de los futbolistas de las categorías inferiores en los que más confía el 'staff' de Ancelotti, que lo ha incorporado en más de una ocasión a los entrenamientos. Es la zona donde más necesarios son los relevos, en especial para Rüdiger, al que dejó en Madrid. Lunin aparecía por detrás de todos ellos.
Si la defensa se convirtió en una alternativa de aspirantes a un puesto, el ataque lo era para los aspirantes a estrellas, Endrick, Güler y Brahim. Todos son jóvenes, pero su estatus es distinto. Brahim tiene mucho más recorrido hecho, y lo demostró en el propio partido. Se adapta al ataque como al centro del campo, polivalente, intenso, rápido y goleador. En Cartagonova le dio velocidad al juego por el interior, en combinación con Modric, mientras que Fran García lo hacía desde la banda, como un trueno. Brahim apuró la banda en el centro para Valverde en el primer gol, nada más empezar, y se exhibió en el tuya-mía con el croata en el cuarto. Al internacional marroquí tan sólo le faltó el tanto, pero cuando más cerca estuvo apareció Fran Martínez, portero de principio a fin.
Güler, dos goles
Para la Deportiva Minera nada cambiaba con el gol de Valverde, llegado antes de los cinco minutos, pues salió a jugar como siempre. Cambiaba, en cambio, para el Madrid, que pese a su buen tono necesitaba despejar cualquier duda cuanto antes. El segundo gol tuvo similitudes con el primero, al iniciarse por errores del rival en la salida de balón y acabar con el remate de un centrocampista en el área, en este caso Camavinga. A Güler no le ocurrió como a Endrick y a Brahim, y pudo finalmente batir a Fran Martínez en dos ocasiones.
Omar Perdomo pudo darle a la Deportiva Minera ese gol que hubiera sido más que un gol, al observar a Lunin adelantado y lanzar desde el centro del campo. Hay cosas que un futbolista puede y debe permitirse, aunque juegue en un equipo que no alcanza un millón de presupuesto frente a otro en el entorno de los 1.000 millones. Ni siquiera el equipo murciano pudo jugar en su estadio, en el Llano, por falta de aforo, por lo que se trasladó a Cartagena, en cuya grada todos los habitantes de su pueblo no cubrirían una décima parte de la grada. Había más personas, en realidad, para seguir al Madrid en un lugar donde sólo lo ven por televisión, y a ellos no fue ajeno Ancelotti cuando, ya con una renta de cuatro goles, decidió que saltaran al campo Vinicius o Mbappé, además de al joven Chema, aunque el AVE aminorara ya su velocidad camino de la estación victoria.