El belga se encontraba conduciendo cuando sufrió un infarto y perdió el control del vehículo. Los servicios de emergencia lograron reanimarlo y fue trasladado al hospital
Nathan Van Hooydonck (centro) junto a Vingegaard y Wout Van AertThibault CamusAP
La vida del ciclista belga del Jumbo-Visma Nathan Van Hooydonck está en peligro después de que este martes se viera implicado en un accidente de tráfico.
Según recoge el medio belga Het Laatste Nieuws, Van Hooydonck se encontraba conduciendo su coche junto a su mujer, embarazada de ocho meses, por el centro de la localidad belga de Kalmhout cuando sufrió un infarto y perdió el control del vehículo impactando contra otros cinco coches que había apartados.
Los servicios de emergencia lograron reanimar a Van Hoydonck, que fue trasladado al hospital en estado crítico, y también trasladaron a su mujer para una revisión después de sufrir heridas leves.
Desde su llegada en 2021, Van Hoydonck es uno de los gregarios más utilizados por el Jumbo, hasta el punto de participar en el Tour de Francia de 2022 y de este 2023. Su palmarés es escaso aunque este año se subió al podio de la Kuurne-Brussels-Kuurne por detrás de su compañero Tiesj Benoot.
Cuando uno llega a Mijares desde Puente San Miguel, en este precioso rincón cántabro de verdor contumaz a media hora de Santander, lo primero que ve es una bandera de España ondeando, encaramada a un mástil de unos 10/12 metros, en una moderna finca residencial bastante maja. No es la primera vez que su propietario pone la enseña, digamos, en lo más alto. De aquí, como quien dice de ninguna parte, salió sin avisar a finales de los años 90 Óscar Freire para ganar tres mundiales de ciclismo, y para convertirse en una rara avis patria: un clasicómano, una máquina de ganar carreras de un día, especie exótica en este norte tan dado a sufrir en las cuestas y no en el fulgor del esprint.
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También de aquí salió el lunes pasado, en una escapada que tuvo en vilo al país durante al menos un par de horas dos días después, cuando emergió la denuncia por desaparición interpuesta por su mujer en Torrelavega.
Sucedió lo de siempre en estos casos: las ansiedades comunales convergieron de pronto en el héroe, o más bien en el recuerdo de él, y los obituarios comenzaban a escribirse cuando de pronto la realidad dio marcha atrás (o quizás éramos nosotros los que habíamos pisado demasiado el acelerador:) Freire, de 48 años, estaba perfectamente, no en su casa, tampoco en contacto con su mujer, pero sano y salvo, quizás con su compadre José Iván Gutiérrez.
"A ver, lo hace bastante a menudo, es típico de él, no es raro que se pire, lo ha hecho más veces, lo que pasa es que esta vez duró demasiado y ella se asustó", desliza, como única concesión, una persona de su entorno, sin dar más pistas.
Óscar Freire, campeón del mundo en Verona.Frank PetersMUNDO
Si hubo la discusión familiar con la que se especula desde diversos medios, este miércoles Freire y compañía debían de estar templando gaitas en la casa de Mijares, no sin llamar a la Guardia Civil porque alguno de los periodistas apostados tras la valla de hormigón llegó a subirse a ella, a ver si desde ahí descubría, como Colón América, los motivos del 'paseo' de Freire.
No faltaba quienes, entre sus conocidos, aludían a lo despistado que es el campeón, que igual que en plena concentración con su equipo olvidaba que hace 15 minutos "todos abajo para salir", podría haberse ido a casa de un amigo a echar un par de días sin móvil, ni documentación, ni nada. "Pero eso es muy habitual en él", dicen de nuevo esas mismas fuentes a EL MUNDO.
Está también su cabreo, notorio, por no haber sido nombrado seleccionador nacional de ciclismo por el nuevo presidente federativo, José Vicioso. ¿Pudo Freire entristecerse tanto como para querer perderse unos días? "Antes de eso ya lo ha hecho, así que...", vuelven las mismas voces.
La entrada a la vivienda de Óscar Freire en Mijares (Cantabria).ARABA PRESS
A lo que sus vecinos no dan ningún crédito es a la tesis de la fiesta, esa que sugiere que Freire, a la antigua, como los toreros y deportistas de antaño, no estaba muerto, estaba de parranda.
"Es un tío la mar de sano, le vemos mucho con la bici y en el pueblo es uno más", cuenta un vecino. "Y con su mujer sé que hace no mucho estuvieron en Suiza esquiando, porque además tiene allí algún negocio de ropa deportiva", remacha.
Localizan al ex ciclista Óscar Freire tras la denuncia de su familia
En el bar a 200 metros de la casa de Freire le tienen por "un tío normal, vamos, más que normal... Igual demasiado normal, fíjate lo que te digo!", suelta el dueño. Freire, pues, pasea por aquí sus tres mundiales y sus Milán-Sanremo con la misma normalidad con que recoge a veces a su hija del colegio de enfrente, el CEIP Cantabria.
Aquí y allá emerge el Freire caserón, que tiene en su casoplón "unas máquinas profesionales de herrería y carpintería", cuenta otro propio, con las que se ha hecho hasta las puertas. Y junto a las que, por cierto, guarda en el garaje un Porsche que compró "cuando era chaval y empecé a ganar, porque me dio por ahí", le contó a otro visitante, y que lleva como ocho años sin mover siquiera.
Junto a él habitualmente, y quizás también haciendo 'grupeta' en el demarraje de esta semana, el ex campeón de España (y Mundial contrarreloj en 2005) José Iván Gutiérrez, natural de Suances (Cantabria) y con el que en su momento proyectó la construcción y comercialización de varias cabañas no lejos de su casa. Y quien según fuentes cercanas estuvo con Freire hace pocos días en Emiratos Árabes, cuyo equipo ciclista, dirigido por otro gran amigo del campeón, Josean Fernández 'Matxín', ha fichado recientemente al hijo mayor de Freire, Marcos.
"José Iván sí ha tenido sus momentos digamos sensibles después de dejar la práctica profesional, y lo ha dicho. Óscar no lo creo", explica otra fuente cercana.
En todo caso la escapada, como mucho una volata de apenas tres días antes de reintegrarse en la disciplina del pelotón, finalizó el miércoles a la tarde, y ha servido para mostrarle a Freire una catarata de aprecio no sólo en su patria chica -donde ayer todos cerraban filas para proteger su intimidad, como solicitó la familia pidiendo "respeto"-, sino en todo el país.
Más de 40 ciclistas resultaron heridos en una caída este domingo durante el Gran Fondo de Bélgica, una carrera para profesionales y aficionados, según informaron medios locales.
La carrera tenía un recorrido de 140 km y contó con más de 2.000 participantes divididos por grupos de edades.
La Unión Ciclista Internacional (UCI) informó de que siete ciclistas fueron hospitalizados tras el accidente y que uno de ellos se encuentra gravemente herido, aunque su vida no corre peligro.
El accidente se produjo tras recorrer los primeros 8,5 km, cuando los ciclistas partieron de la presa de los Lagos de l'Eau d'Heure, en la frontera de las provincias de Hainaut y Namur, según medios belgas.
Según testimonios recogidos por medios locales, un pelotón de unos 500 ciclistas circulaba a al menos 50 km por hora cuando se produjo la caída.
Un participante dijo a la cadena flamenca VRT que el accidente fue el resultado de un empujón en el pelotón que causó la caída de un ciclista y seguidamente la de los que intentaron esquivarlo.
"Fue un caos absoluto", dijo otro ciclista a la cadena. La organización decidió cancelar la competición tras el accidente.