El capitán de la selección turca de balonmano, Cemal Kütahya, ha fallecido junto a su hijo de cinco años como consecuencia del terremoto que azotó el pasado 6 de febrero a Turquía y Siria, según informó este martes la Federación Internacional de Balonmano (IHF).
“Con profunda tristeza nos hemos enterado del fallecimiento de Cemal Kütahya, capitán de nuestra selección nacional masculina de balonmano, y de su hijo Çnar Kütahya, que quedaron sepultados bajo los escombros de la casa donde vivían en la ciudad de Antioquia“, señaló la Federación Turca de Balonmano en un comunicado reproducido por la IHF.
Kütahya, de 32 años y capitán también de la selección turca de balonmano playa, militaba en el Hatay Büyükehir Belediyespor, el actual líder de la Liga turca, club al que el lateral derecho llegó en el verano de 2022 tras militar una campaña en el CSU Suceava rumano: su segunda experiencia internacional tras su paso por el Al-Shamal de Catar con el que se proclamó campeón de la Liga de Campeones Árabe en el año 2020.
La esposa de Kütahya, embarazada de cuatro meses, así como su suegra, que vivían en el mismo domicilio siguen sin aparecer, según informó la Federación Turca de Balonmano en su página web.
Dos terremotos de magnitud 7,7 y 7,6 sacudieron el pasado 6 de febrero el sureste de Turquía y el norte de Siria provocando una cifra de casi 40.000 muertos, según los últimos datos ofrecidos por la Agencia Turca de Emergencias.
El Balonmano Ciudad Real ya no existía, pero igualmente Julio Fis se llevaba por las tardes a su hijo mayor Marcos a practicar a algún parque de la ciudad. Los días que el niño no tenía entrenamiento de equipo, el padre le enseñaba cómo hacer pases y lanzamientos hasta que caía la noche.
Pese a la crisis en el deporte, el histórico lateral hispano-cubano, máximo goleador de la Asobal entre 2003 y 2005, creía que su primogénito podría vivir de lo que hiciera en el 40x20 como hacía él. Y en ello está.
Con solo 18 años, Fis junior es el goleador del Granollers -que lidera Pablo Urdangarín- y la semana pasada fue la sensación de la selección española en el Torneo Internacional previo al Europeo que empieza este jueves. Futuro le sobra. No tardará en seguir los pasos de su padre y fichar por un equipo grande de Europa.
¿Tuvo la opción de elegir no jugar a balonmano?
Mi padre me insistía con el balonmano, no te lo voy a negar, pero también porque a mí siempre me gustó. De pequeño probé el fútbol y no duré nada, solo estuve un año. Me gustaba jugar, pero en el balonmano todo me salía más fácil, era mucho mejor jugador. Me centré en el balonmano y creo que hice bien.
La marcha al Granollers
A finales del siglo XX, Julio Fis, el padre, recibió permiso del Gobierno de Cuba para jugar en la liga de Hungría, una prebenda habitual en aquella época, y un par de temporadas más tarde decidió desertar.
Durante 15 años no pudo regresar a la isla para ver a su familia, pero después de nacionalizarse creó otra en España, en Ciudad Real. Era un cañonero, uno de los más potentes que ha tenido la selección española.
«Muchas veces en los pabellones me para gente mayor para decirme que vio a mi padre y que disfrutó mucho de cómo jugaba cuando el Ciudad Real era un club muy importante», cuenta Marcos Fis en conversación con EL MUNDO. «Me hubiera encantado vivirlo, me hubiera gustado mucho, tanto a mi padre en activo como al Ciudad Real en lo más alto. Así no tendría que haber salido de casa».
El joven no tuvo que abandonar Cuba -de hecho solo ha estado una vez en la isla, para conocer a su abuela-, pero debió alejarse de su hogar, Ciudad Real, para triunfar.
Se formó entre el Balonmano Alarcos y el Balonmano Caserío, los dos clubes que representan ahora a la ciudad manchega, y el verano pasado ya se marchó al Granollers. Allí debutó en Asobal: en su primer partido marcó 10 goles. De hecho esta temporada es el tercer máximo anotador de la Liga.
P. Su padre dice que usted es una versión mejorada de sí mismo.
R. (Ríe) Mi padre lo dice porque él era más lanzador y yo quizá tengo más uno contra uno. Pero su lanzamiento era buenísimo, muy potente, ojalá algún día pueda lanzar como hacía él. También el balonmano ha cambiado, antes era más físico, había más choque, y ahora se busca más la velocidad. Es distinto.
Internacional antes de saltar a Asobal
En el palmarés de Fis hay una peculiaridad que rara vez alguien igualará. Hace unos meses, cuando todavía jugaba en el Caserío en División de Honor Plata, la segunda categoría del balonmano español, ya fue convocado por la selección absoluta.
Tenía 17 años, aún no conocía la Asobal y, es más, todavía no había jugado con la España junior, y ya contaba con un puesto entre los mayores. Cuentan en la Federación que el seleccionador, Jordi Ribera, alucinó con su zurda en una de las muchas concentraciones con jóvenes que realiza anualmente en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada.
No hay muchos jugadores como él y sobre él y otros como los hermanos Cikusa o Ian Barrufet se debe construir la selección rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 o Brisbane 2032. De momento, eso sí, los líderes siguen siendo los hermanos Dujshebaev que casualmente también son hijos de ex jugadores, como los anteriormente citados. Casualmente, o no.
¿Por qué el balonmano se hereda con tanta facilidad?
Habrá algo genético, pero el balonmano es un deporte pequeño y a los que nos gusta, nos gusta mucho. De niños nuestros padres nos transmitieron la pasión y poco a poco fuimos aprendiendo. Me parece hasta normal que haya tantos hijos de ex jugadores.