El bocado de Vingegaard: deja sin respuesta a Pogacar el primer día de Pirineos

El bocado de Vingegaard: deja sin respuesta a Pogacar el primer día de Pirineos

Tour de Francia


Pau – Laruns (5ª etapa)

Actualizado

El danés, con un potente ataque en el col de la Marie Blanque, muestra la flaqueza del esloveno, al que aventajó en más de un minuto. Victoria de etapa y liderato para Jai Hindley

Vingegaard, a su llegada a la meta de Laruns.ANNE-CHRISTINE POUJOULATAFP

Igual le da que Van Aert no sea el del año pasado, que Tadej Pogacar se empeñe en no darle un respiro cada vez que una bonificación se les ofrece. A Jonas Vingegaard le acompañan las fuerzas, las físicas y las mentales, las de un tipo de hielo que en los Pirineos, donde hace un año sentenció su primer Tour, empezó a encaminar el segundo. Lo hizo con un ataque medido y oportuno en las rampas finales y tremendas de la Marie Blanque y su gran rival no fue capaz de responder. Un bocado de más de un minuto, pero sobre todo, un aviso a navegantes. [Etapa 5: Narración y clasificaciones]

En Laruns, donde precisamente Pogacar en 2020 firmó su primera victoria de etapa en la Grande Boucle, alzó los brazos Jay Hindley, el nuevo maillot amarillo, el otro gran beneficiado de una jornada que marcará los restos de esta edición 110. La que desató las hostilidades sin rastro de conformismos, fuera caretas, tiempo de valientes. Vingegaard, desatado, consciente de la oportunidd, de la debilidad de su rival, lo dio todo también en el descenso por el Valle de Ossan, sin encontrar colaboración en Ciccone. Igual le dio. Pogacar salvó lo que pudo, atrapado por detrás por un grupo en el que venían su compañero Adam Yates y el español Carlos Rodríguez, entre otros.

Es más el golpe moral que el clasificatorio. En el Granon, hace un año, el día del gran colapso, el del triunfo coral del Jumbo Visma, fueron más de dos minutos. Aún son apenas 53 segundos los que separan a los dos colosos en la general, con tantas y tantas batallas por saldar. La gran duda es si lo de Pogacar fue un mal día o si en realidad la superioridad de Vingegaard es demasiado para él en la alta montaña.

Hindley, ganador en Laruns.Thibault CamusAP

La llegada de los Pirineos, de la primera hora de la verdad, con sus nubes negras, su niebla y sus rampas constantes y eternas, dejó un episodio colosal, otra jornada para el recuerdo. Sin tiempo para especular, para pensar en todo lo que queda por delante, mañana el Aspin y el Tourmalet, pronto el Puy de Dome, más tarde los Alpes y los Vosgos. Acudieron los primeros dolores de piernas pero también los quebraderos de cabeza. Porque acechan los precedentes de 2022, de cómo la táctica puede ser tan decisiva como la fuerza, los recuerdos del Granon, de lo que hacer y de lo que no. El día del Jumbo, tranquilo hasta los últimos 30 kilómetros, triunfador en manos de su líder, acabó resultando otra vez pletórico.

En la salida de Pau, en la Place de Verdun, Josean Fernández Matxin vislumbraba situaciones de carrera propicias y pensaba en voz alta de una escapada permitida, de estar presente en ella. Pero pocas veces la realidad cumple los planteamientos. Al UAE, despojado también del liderato de Yates, no le iba a favorecer nada en todo el día.

Camino del Soudet, con Van Aert como agitador, con mil disparos en el pelotón, a cada cual más prestigioso, 35 hombres marcharon por delante. Entre ellos, gente tan peligrosa como Jai Hindley, ganador del Giro de 2022, o Giulio Ciccone. Amenazas reales, que junto al propio Van Aert, a Daniel Felipe Martínez, Alaphilippe, los españoles Juanpe y Omar Fraile, los Movistar Jorgenson y Mulberger, hicieron demasiado camino ante un UAE timorato en la persecución y un Jumbo a la expectativa.

Sangre fría hasta el Col de la Marie Blanque, donde Hindley se marchó con Felix Gall hacia un liderato soñado y un triunfo de etapa para siempre. Donde Jumbo tomó las riendas y maduró todo hasta hacer descarrilar a Pogacar y poner su Tour cuesta abajo. La general todavía no resuelve nada -Carlos Rodríguez, líder ya claro del Ineos, se mantiene 9º a menos de dos minutos; Landa flaqueó-, pero las sensaciones mandan avisos importantes.

kpd