Todo está por decidir. En el primer partido de las semifinales del playoff de ascenso, Oviedo y Eibar han cerrado un empate sin goles con pocas ocasiones claras.
Luis Carrión apostó por alinear a dos delanteros centros como Alemao y Borja Bastón para intentar hacer daño a la defensa armera y durante los primeros compases, parecía estar dando resultado. Sin embargo, los de Etxeberria encontraban en Mario Soriano una vía de escape y Stoichkov disparó al lateral de la red en el minuto 20.
El Oviedo tuvo la mejor en los últimos compases de la primera mitad con un cabezazo del delantero brasileño, pero se encontró con el muro de Luca Zidane. Antes del final, el conjunto vasco también estuvo cerca de abrir el marcador con un nuevo remate del ex del Mallorca, pero Luengo impidió que ese balón terminara dentro.
Luca Zidane
En la segunda mitad, el Oviedo metió al Eibar en su campo y ambos entrenadores decidieron mover el banquillo para intentar desatascar el encuentro. Aun así, la ocasión más clara llegaría ya en los últimos minutos, cuando Paulino volvió a obligar a intervenir a Luca Zidane con un cabezazo. El marcador no se movería.
El Eibar se marcha contento con el resultado obtenido e intentará aprovechar el factor campo para certificar su pase a la final después de que la pasada temporada se quedara a las puertas al perder con el Alavés.
Silencio. Más de tres días después de que Mapi León, jugadora del Barcelona, realizara tocamientos en la entrepierna a Daniela Caracas, futbolista del Espanyol, en el derbi que enfrentó a ambos equipos en la Liga F, la mayoría de voces del fútbol español mantienen su silencio. Al contrario que en polémicas anteriores, apenas ha habido palabras de denuncia, mucho menos de condena. Este miércoles la Federación Española de Fútbol (RFEF), de hecho, negó actuar de oficio ante el exceso de León hacia Caracas que no fue reflejado en el acta arbitral del partido. El Comité de Disciplina de la propia RFEF impuso una multa al Espanyol por el lanzamiento de un refresco desde la grada después de la celebración de uno de los dos goles del Barcelona, pero nada más. Silencio.
Sólo los sindicatos de futbolistas mostraron su repulsa, aunque sin actuar como partes implicadas en el affaire. La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) mostró su "descontento ante cualquier conducta inadecuada, física o verbal, que se produzca en el ámbito del fútbol, pues perjudica al colectivo de futbolistas al que representamos".Y el sindicato de futbolista On declaró su "rotundo rechazo a cualquier comportamiento que vulnere la intimidad de otras jugadoras" y pidió "la puesta en marcha de las actuaciones de investigación para evitar ahora y siempre cualquier comportamiento en ese sentido".
De otros estamentos no hubo noticia, más bien todo lo contrario. La presidenta de la Liga F, Beatriz Álvarez, de hecho, rebajó la importancia de los tocamientos, aunque afirmó que "a nadie le agradan". "Estamos acostumbrados -a gestos así- en el fútbol masculino y, parece que en este caso, en el lance del juego hay gestos que pueden ser antideportivos. Puede haber agresiones, también de otra índole, y hay que verlo con esa perspectiva y no sacarlo de contexto, porque es el contexto de la competición". "Hubo un forcejeo y no quiero restarle importancia, pero es cierto que ha habido más situaciones así y no podemos entrar en cada una de las cosas que pasan, no es nuestra competencia", ahondó en un enfoque parecido al que ofreció la seleccionadora española, Montse Tomé.
En la rueda de prensa en la que presentó la lista de convocadas para los dos partidos de la Liga de Naciones ante Bélgica e Inglaterra, todavía sin León entre ellas -es la única de Las 15 que no ha regresado-, dijo que espera que se llegue "a un entendimiento" y que "todo se aclare". "Mi opinión tampoco es algo que pueda decir nada. Estamos en un contexto con niños y niñas y no voy a valorar este tipo de situaciones. Son temas que ya han pasado", apuntó Tomé, que realizó la rueda de prensa en el colegio Ausiàs March de Paiporta, la zona cero de la dana, rodeada de gran parte del alumnado.
A Pep Guardiola sólo le quedó felicitar al Real Madrid por su heroico desempeño en el Stadium of Manchester. "Claro que le doy mérito porque defendieron muy bien", subrayó el técnico del City, que eludió cualquier apelación a la justicia. "Hemos jugado de forma excepcional, pero no pudimos marcar. El fútbol es de goles y ellos lo hicieron un poco mejor en los penaltis", reiteró tras el tremendo esfuerzo de sus futbolistas.
Pese al dolor por la eliminación, Guardiola dejó una de esas frases que sus seguidores podrían esculpir en bronce. "Qué manera tan cojonuda de perder", exclamó. La apelación a su maestro Johan Cruyff, que decía no creer en la suerte, sólo representó el inicio del alegato. "Si la gente se lo ha pasado bien, yo encantado". De nada sirvieron los 33 disparos del City , 12 de ellos a portería y otros 12 bloqueados por la defensa. Una cifra cuatro veces superior a la de los blancos, cuya ofensiva se limitaría a un sólo saque de esquina, por 18 de los locales.
"Hemos jugado muy bien, pero no hemos podido cerrarlo. Sólo puedo pedir esto a mis jugadores. Claro que les doy mérito, porque han sido capaces de aguantar. Hoy nos ha faltado el último disparo, el último detalle. No queda más que aceptarlo", concluyó el ex preparador del Bayern. Por su cabeza parecía revolotear aún el brillante fútbol de su equipo, que amasó el 67% de la posesión, con un 92% de acierto en el pase. Y esa decisión táctica que había dejado al Madrid aún más contra las cuerdas.
Doku, ante Carvajal
Desde antes del descanso arrastraba una tarjeta amarilla, por una infracción sobre Jack Grealish. Ya tenía mérito aguantar al 10 inglés, pero el asunto para Dani Carvajal se complicó aún más en el minuto 72, cuando Guardiola dio paso a Jérémy Doku. Era un momento crítico para el City, frustrado por tanto asedio sin fruto. El extremo, de 21 años, debía añadir esa pizca de fantasía. Desde su primera finta, la hinchada skyblue lo vio claro: el pase a semifinales pasaba por la bota derecha de Doku.
Hay algo insondable en la mirada del belga, uno de esos regateadores de los que se puede esperar cualquier cosa. Como de Ousmane Dembélé, con quien comparte club de procedencia: el Stade de Rennes. En sus 45 minutos, participó en 55 jugadas y sólo erró un pase (26/27), con 10 pérdidas, pero con un tremendo desequilibro por su zona. Sólo el coraje de Carvajal, una bestia competitiva, permitió al Madrid sostenerse en pie. Hasta que la musculatura del lateral estalló en el minuto 110. Contener a Doku representó la última frontera para el Madrid, sujetado bajo su larguero durante toda la noche.
Nada hubiese sido posible sin Lunin, que ya venía avisando antes de sus dos paradas en la tanda decisiva. El ucraniano, autor de ocho intervenciones y siete despejes, se impuso en casi todos los duelos aéreos de la noche. Sobre el mismo césped donde Thibaut Courtois cayó masacrado hace poco más de un año. Uno de esos escenarios que definen toda una carrera. Fue la noche de Lunin, como también la de un City que llevó el partido a unos niveles inasumibles para cualquier rival que no sea el Madrid.
Carvajal, ante Doku, el miércoles en Manchester.EFE
Porque con esa extenuante presión, ambiciosa y sincronizada, el equipo de Guardiola no sólo impedía cualquier amago de contragolpe, sino que recuperaba en posiciones de privilegio. De las intenciones había avisado, en el el sorteo Kyle Walker, quien eligió la primera posesión, en lugar de la habitual parcela de ataque en su guarida, donde el City encadenaba 41 partidos sin derrota. Un acontecimiento tan anómalo como los saques de fondo resueltos con balones en largo de Fede Valverde y Nacho. Casi sin aliento para sacudirse lo que se les venía encima, los hombres de Carlo Ancelotti sí resolvieron su primer acercamiento ante Ederson.
24 disparos en el área
La regularidad de Rodrygo en la Champions se entiende mejor a tenor de los cinco goles y las dos asistencias con las que ha saldado sus tres últimas participaciones. Un par de años después de su milagrosa aparición en semifinales, el brasileño volvió a aparecer puntual ante el City, su víctima favorita (cuatro goles en siete partidos).
La efectividad del 11 contrastó con la inoperancia rematadora de Erling Haaland, que volvió a cerrar una noche aciaga ante el 14 veces campeón de Europa. Antes del pitido inicial, Luis Figo había entregado al noruego el premio al máximo goleador de la pasada Champions, pero su infortunio volvió a concretarse con un cabezazo al larguero. A diferencia de hace ocho días en el Bernabéu, cuando resolvió con tres disparos lejanos, el City chutó 24 veces en 120 minutos desde dentro del área. Salvo con Kevin de Bruyne, al grupo de Guardiola le faltó esta vez la puntería. Y eso se paga muy caro en la Champions.