El ex futbolista francés Christian Karembeu, ganador de la Copa del Mundo de 1998 con Francia, reveló que dos de sus familiares fueron asesinados durante los disturbios que se han producido este mes en Nueva Caledonia.
El que fuera centrocampista del Real Madrid aseguró en una entrevista con la radio Europe 1 que sus dos allegados, un sobrino y una sobrina, recibieron disparos en la cabeza por parte de francotiradores. “He perdido a miembros de mi familia, por eso he estado en silencio”, aseguró Karembeu, cuyos familiares pertenecen a la tribu Emma y eran originarios de la ciudad de Canala.
“Estoy de luto”, afirmó el ex internacional francés, que es canaco y creció en la isla de Lifou, en Nueva Caledonia.
Cuando se le preguntó si se trataba de asesinatos, el ex futbolista respondió: “No quería decirlo, porque la palabra es fuerte, pero… sí, son asesinatos y esperamos que haya investigaciones sobre los mismos”.
El presidente francés Emmanuel Macron decidió el lunes levantar el estado de emergencia impuesto después del estallido de violencia que se costó la vida de siete personas en Nueva Caledonia.
Entre las siete personas muertas en tiroteos había al menos tres de la comunidad indígena canaca y dos gendarmes.
Las protestas comenzaron contra los intentos del gobierno francés de enmendar la Constitución francesa y cambiar las listas de votación en Nueva Caledonia.
Diego Pablo Simeone respiró después de sufrir durante los 90 minutos. "Cuando nos metieron el tercero, pensé: 'esto es el Atlético'", manifestó con una sonrisa. El técnico rojiblanco puso la vista en un hipotético enfrentamiento continental, que podría producirse en cuartos de final. "Ojalá nos veamos de nuevo en la Champions y podamos seguir compitiendo. Sabíamos que iba a ser un partido difícil, porque ellos saben jugar muy bien al fútbol".
"Tenemos que hacer posible lo imposible", había arengado Hansi Flick en la previa. Y el ambiente que mostró el Spotify Camp Nou en los prolegómenos, desde luego, estuvo a la altura de las circunstancias: estreno de la grada de animación, pirotecnia, himno cantado a capella por un público entregado y despliegue de un tifo que mostraba jugadores azulgrana con aspecto de dibujos animados y el lema "Juguem com som" ("Jugamos como somos"). Había muchas ganas de vivir una noche mágica... Pero, al final, la lógica se impuso a la ilusión. Por mucho que los azulgrana saltaran al césped con el cuchillo entre los dientes, no lograron convertir los cuatro goles que, por lo menos, les habrían permitido llevar el partido a la prórroga y alargar un poco más un sueño que acabó por quedarse en el tintero.
Los de Flick lo buscaron con ahínco, espoleados por unos seguidores que les empujaron hasta el límite, pero les faltó un gol más. Solo uno."Salgo orgulloso del equipo. Han hecho lo que les había pedido y esto nos debe servir para los próximos partidos", comentó el técnico alemán. "Estoy muy feliz de que nada le haya sucedido", respondió sobre el estado de Pedri, admitiendo que había asumido un riesgo manteniéndole tanto tiempo sobre el terreno de juego.
"No hay que buscar excusas"
"Lo dimos todo desde el principio. Nos vamos decepcionados, porque queríamos estar en la final. Lo merecíamos por el partido que hemos hecho en el Spotify Camp Nou. No obstante, hay que respetar lo que ha hecho el Atlético. Son un gran equipo y lo han hecho muy bien, defendiendo lo suyo", señaló Raphinha en declaraciones a las televisiones al término del duelo. "Lo hemos dado todo, remontar un 4-0 no es nada fácil. Podríamos haberlo hecho mejor en la ida, pero no hay que buscar excusas. Con el apoyo de nuestra afición fue mucho más fácil y solo nos faltó un gol para empatar la eliminatoria. Me voy bastante orgulloso, con más cosas positivas que negativas. Si lo hacemos siempre como lo hemos hecho esta vez, tendremos un final de temporada espectacular", recalcó el brasileño.
"No se le puede reprochar nada al equipo, lo dimos todo, pero el partido de allí fue lo que nos complicó. Dimos la cara, ganamos el partido, pero nos faltó un poquito", señaló Araujo. "El míster dijo que estaba orgulloso del equipo. Creo que dimos la cara, hicimos un gran partido y nos faltó solo un poco. Nos condicionó la ida. Estas ganas y este espíritu es lo que hay que seguir mostrando. Ante todo, quiero agradecerle a nuestra gente su apoyo, porque es muy importante. Jugando de esta manera, podemos lograr los dos títulos que nos quedan", sentenció el uruguayo.
Recordar la remontada más reciente no fue talismán, por mucho que guardará muchos paralelismos con la que debían buscar frente al Atlético. En la Champions 2016-17, tras caer en París por 4-0 en la ida de los octavos de final, el equipo dirigido entonces por Luis Enrique debía lograr lo nunca visto. Y lo consiguió. En un encuentro cargado de épica, los azulgrana acabaron viéndose obligados a ganar por 6-1 al conjunto francés, después de llegar a mandar por 3-0 en el marcador y que Cavani pusiera el 3-1. Entre el minuto 88 y el 95, los culés lograron tres tantos más que permitieron darle la vuelta a la eliminatoria, el último de ellos obra de Sergi Roberto al límite del final del duelo.
Marcel Sabou, ex futbolista del Sporting y símbolo de la lucha contra la ELA, ha muerto este lunes a los 59 años en Gijón, donde residía, informó el club, que trasladó sus condolencias a sus familiares y amigos.
Diagnosticado en 2013 con Esclerosis Lateral Amiotrófica, se convirtió en un referente en la visibilización de la enfermedad y en la defensa de la investigación médica.
Sabou, nacido el 22 de agosto de 1965 en Timisoara (Rumanía), impulsó junto a sus hijos la asociación InvestiguELA, con la que promovió múltiples iniciativas solidarias, entre las que destacaron los partidos benéficos disputados en Gijón, la colaboración con el Sporting y campañas como la venta de camisetas retro con fines íntegros a la causa.
El Sporting fue el club más vinculado a su figura en su trayectoria como futbolista, ya que jugó en El Molinón entre 1993 y 1996, y fue autor de un gol decisivo para lograr la permanencia, siempre recordado por la afición rojiblanca.
Su cercanía con los seguidores sportinguistas y su implicación posterior con el club reforzaron su vínculo con la ciudad y con la hinchada.
Además de su etapa en Gijón, Sabou jugó también en el Dinamo de Bucarest, donde se formó, además de Real Madrid Castilla, Tenerife y Racing de Santander, en España, y el portugués Chaves, en el que cerró su carrera.
La sensación de no disputar nada en el tercer partido no la tenía España desde el Mundial de Brasil, 2014, cuando jugó, y ganó, a Australia en Curitiba sabiéndose eliminada desde cuatro días antes. En sentido positivo, desde 2008, cuando jugó, y ganó también, a Grecia sabiéndose ya en cuartos de final desde cuatro días antes. Dos veces en 16 años, y por medio, un montón de terceros partidos de la fase de grupos con algo en juego, algunos agónicos (Rusia'18, Euro'21) y una costumbre, la de guardar a los titulares para los cruces, en desuso. Quizá por eso el partido de ayer fue algo extraño, ayudada esa extrañeza también por el traje amarillo, por la debilidad del rival y hasta por el día de la semana. Ganó España, rellenó el formulario del tercer encuentro, no sin algún apuro en la segunda parte y se dispuso a descansar a la espera de rival el próximo domingo en Colonia. [Narración y estadísticas (0-1)]
Se hizo el interesante Luis de la Fuente en la rueda de prensa previa, hablando de jugarse muchas cosas, prestigio, puntos, orgullo y a saber cuántas cosas más, pero no logró engañar a nadie. Le dio la vuelta entera al once inicial y, como sigue siendo ley en el fútbol, los titulares descansaron porque no había nada que discutir. Los meritorios, término antiquísimo que se entiende a la primera, tienen como misión fundamental no dar que hablar. Cumplir, pasar desapercibidos como mínimo y, si se puede, apuntar maneras. Los meritorios de España salieron al césped de Düsseldorf con esas premisas, traducidas en la misión de proponerle al entrenador algún cambio en la noche de octavos. Sólo Laporte, que al no jugar el primer partido necesitaba algo de ritmo, parece que estará en ese primer cruce sin red. El resto serán suplentes, salvo lesión en estos días. Y eso que hubo un puñadito de ellos que levantaron la mano para el futuro.
España, de hecho, ya puede decir que ha usado a todos los jugadores que ha traído a Alemania menos a Álex Remiro. Jugaron los disponibles, todos salvo Rodrigo, sancionado, y Ayoze y Nacho, lesionados. El central del Madrid pasó parte de la mañana, por cierto, en un hotel firmando su contrato con el Al Qadsiah, algo cuestionable siquiera sea en lo estético, pues parecen sobrar días que no sean de partido para echar un garabato, por mucho que no hubiera nada en juego y por mucho que él no pudiera participar. Al margen de ellos tres, pues, De la Fuente dejó que todos pisaran el césped menos el tercer portero.
Cinco minutos de ilusión
¿Y quiénes son los meritorios que alzaron la mano? Pues hubo varios. Jesús Navas, que tendrá 90 años y seguirá centrando mejor que cualquier lateral de la Eurocopa. Vivian, un albanés (por el entusiasmo) de Vitoria que se afeita sin espuma, y que es un central de los de antes, con pocas, muy pocas, florituras y mucha, mucha seguridad. Dani Olmo, pura calidad en la mediapunta por mucho que no ande fino. Y Ferran Torres, un chaval rapidísimo y que tendrá muchos defectos, pero tiene, sobre todo, una virtud con la selección: se le caen los goles de los bolsillos a nada que juega.
Albania, una selección limitadita, sí puso a todos sus titulares, pero le dio igual. A este tipo de grupos apenas les sostiene la ilusión durante un rato de los partidos, y a Albania la sostuvo durante los primeros cinco minutos y durante un rato del segundo tiempo. Un poquito de barullo al calor de las bengalas de sus aficionados, un par de presiones alocadas y hasta el último tramo, donde lo ajustado del marcador le permitió poner en apuros (algunos muy serios) a una España que, como era previsible, cogió la pelota y la tuvo casi todo el rato.
No tardó en ponerse por delante en el marcador, que suele ser lo más difícil en estos escenarios. Fue una jugada realmente bonita. Un pase interior de Laporte a Olmo que rompió dos líneas, un giro estupendo del futbolista del Leipzig y el balón a la carrera de Ferran, que la colocó en el palo contrario.
juego del limpiaparabrisas
Como era previsible, el gol dio paso a un monólogo patrio bastante aburrido, pues la Albania de Sylvinho devino en un muro en el balcón de su propia área. Así se llegó al descanso, con otro remate de Ferran que se fue alto, y así se inició la segunda parte, con un centro de Grimaldo, que tampoco anda cojo en esa faceta, y un remate inverosímil de Joselu que no fue gol de milagro. Lo necesitaba el delantero, todavía, del Real Madrid, pero tendrá que esperar.
Zubimendi y Merino felicitan a Raya tras una parada.AFP
Conforme fue avanzando el partido, fue más evidente que el verdadero cambio de este equipo son los extremos. Sin Yamal ni Williams, España pasó muchos minutos jugando a ese juego del limpiaparabrisas que tan aburrido resulta. Llegaron bastante los dos laterales, Navas y Grimaldo, y centraron mucho y bien, pero no es lo mismo. No es lo mismo tener la electricidad de los chavales que no tenerla, una obviedad hoy incuestionable para nadie.
Tanto fue decayendo la cosa que por poco no se lleva un susto la selección. Por poco y por David Raya, que no va a ser titular mientras esté Unai Simón, pero que ayer terminó siendo el mejor del equipo, parando tres o cuatro disparos albaneses que eran gol y evitando el sinsabor de un empate que probablemente mereció Albania, corajuda y entusiasta en un tramo final intrascendente, pero feo. De la Fuente, antes, había agitado al equipo a ver si encontraba algo. Salieron Fermín, Yamal y Morata, pero para ese momento, el último cuarto de hora, España ya había desconectado y Albania perseguía un segundo punto de dignidad.