Novak Djokovic cayó derrotado este martes ante el italiano y 35 del circuito Matteo Berrettini 7-6 (4) y 6-2 en los dieciseisavos de final del ATP 500 de Doha y se despide del cuadro de individuales del torneo catarí que se juega en pista dura.
El jugador balcánico, que fue derrotado por el alemán Alexander Zverev (2) en las semifinales del Open de Australia el pasado mes de enero, no se encuentra en su mejor momento a sus 37 años y no pudo ‘rascar’ ni un set al tenista romano en 1 hora y 35 minutos de partido.
Djokovic había ganado los cuatro encuentros disputados hasta el momento ante Berrettini, quien estrena victoria ante el de Belgrado, y no perdía en una primera ronda desde el torneo de Montecarlo en tierra batida en 2022 ante el español Alejandro Davidovich.
Sin embargo, está disputando el cuadro de dobles de Doha junto al también español Fernando Verdasco, quien se retirará después del torneo, y jugarán los cuartos de final contra Harri Heliovaara y Henry Pattem, segundos favoritos y vigentes campeones del Grand Slam de Melbourne.
Fue al descanso cuando España miró hacia abajo y supo que la caída sería mortal. El formato de unos Juegos Olímpicos engaña porque la fase de grupos es muy amable -son seis equipos y pasan cuatro-, pero un par de derrotas te sitúan en unos cuartos de final muy desagradables, quizá ante Francia, quizá ante Dinamarca. Por eso, entre la primera y la segunda parte de su debut contra Eslovenia, la selección que dirige Jordi Ribera comprendió que se estaba jugando la vida. Era pronto, muy pronto en el recinto Puerta de Versalles, las nueve de la mañana del día después de la ceremonia de inauguración, pero no importaba. Tocaba despertar. Y despertaron.
Después de 30 minutos grises, España reaccionó con mucho carácter para llevarse el partido por 25 a 22 y lanzarse en los Juegos. Quedan rivales de peso en la primera fase, Croacia, Alemania, Suecia y Japón, pero ahora hay cierto margen y un futuro más despejado. Alcanzar las semifinales, la lucha por las medallas, ya está más cerca.
Eslovenia, con Uros Zorman como seleccionador, planteó un balonmano como el que jugaba él no hace tanto: control, creatividad y, en cierta forma, lentitud. En la primera parte, el partido se jugó al ritmo pausado que impuso el equipo balcánico y ahí España estaba perdida. Dani Dujshebaev o Ian Tarrafeta intentaron responder a los bombazos de Dean Bombac, pero la selección no es eso. Desde hace una década la selección es velocidad, correr al contraataque, construir jugadas a toda prisa, y eso faltaba. En ese periodo, España sólo marcó ocho goles.
De ahí la reacción. Al descanso Ribera ordenó correr a toda costa, correr, correr y correr aunque se multiplicaran los fallos y se descontrolara el encuentro y eso hicieron. De repente los extremos, especialmente Aleix Gómez y Daniel Fernández, empezaron a ver la luz y a marcar hasta sumar 10 tantos entre ambos. Con la ayuda de Gonzalo Pérez de Vargas en la portería, que ya sostuvo el marcador durante la primera parte, España cambió el ritmo y lo cambió todo. Aún le quedaría bajar al barro para aguantar los golpes de Eslovenia, ahora un palo a Alex Dujshebaev, ahora un pelotazo en la cara a de Vargas, pero ya tenía el mando. Al final fue un estreno
"Recuerdo muchos nervios pero me sentía muy arropada, fuerte". Laura Bimba Delgado rememora la primera vez que ganó el Campeonato de Europa con la selección femenina de rugby. Primavera de 2016. "Era la más novata". Este sábado, a los 34 años, y como una de las capitanas, ha conquistado el mismo título por séptima vez consecutiva. Respaldando a las recién llegadas. "Esa sigue siendo la filosofía".
Sin repetir las llamativas palizas de ediciones anteriores pero siempre mandando, las Leonas han derrotado este sábado a Suecia (0-53) después de haber vencido a Portugal (24-0) y a Países Bajos (5-22) las semanas previas. "Es una buena noticia que suba el nivel", asegura el seleccionador, Juan González Marruecos, dos años en el cargo. Porque la ausencia de una competición exigente las ha lastrado en la última década. La selección española femenina, como la masculina de Georgia, domina con claridad el segundo nivel europeo. Pero no puede acceder al Seis Naciones, un torneo privado y cerrado.
"Hace años estábamos frustradas porque pertenecíamos al Seis Naciones y nos sacaron", admite Bimba en conversación telefónica. Alude a la etapa entre 2000 y 2006, cuando España sí disputó, y sin desentonar, la prestigiosa competición. Sólo en dos de esas ediciones no ganó ningún partido. La sustitución por Italia se produjo para unificar las selecciones que disputaban el torneo masculino y el femenino. Las Leonas se vieron resignadas a reinar en terreno de nadie.
Sin Seis Naciones, la vía de desarrollo se ha reactivado gracias a giras y torneos alternativos. Japón, Estados Unidos, Sudáfrica, selecciones muy consolidadas, han sido rivales de la española en el último año y medio. Los marcadores, cada vez más ajustados. "En el pasado se encontraban a una gran distancia y actualmente estamos compitiendo". Juan González Marruecos siente "un crecimiento en el aspecto mental, nos faltaba ser una selección madura". Y apunta al siguiente paso. "En delantera somos un equipo pequeño pero lo gestionamos bien, tenemos un margen de mejora en fases estáticas, problemas que no son insalvables". Un diagnóstico similar al de selección masculina.
"Lo que nos falta son minutos y rodaje para conseguir un equipo sólido", completa Bimba. Experiencia para una selección cuya media de edad ronda los 23 años. En un deporte que apenas ofrece ingresos -y menos a las mujeres- a cambio del sacrificio que exige, esta primera línea nacida en Jerez disputa su cuarta temporada como profesional. Su club es Gloucester Hartpury, vigente campeón y aspirante al título en la liga inglesa.
Esa pesada sombra del Seis Naciones volverá a proyectarse en breve sobre la selección española. El Campeonato de Europa recién revalidado supone el primer paso hacia el próximo mundial. El segundo será un partido contra la última clasificada en la edición actual del legendario torneo. La selección ganadora estará virtualmente clasificada para Inglaterra 2025; la perdedora tendrá otra oportunidad contra rivales más asequibles.
Los antecedentes hablan de igualdad. Hace medio año las Leonas perdieron con Irlanda por un apretado 15-13. Y en el torneo clasificatorio para el mundial anterior, en septiembre de 2021, España derrotó a Irlanda, perdió ante Escocia un partido muy igualado y cayó con claridad frente a Italia. Quedó fuera y comenzó su renovación. "El cambio de generación fue un momento de aprendizaje", recuerda Bimba, superviviente de aquel equipo que acusó, sobre todo, la falta de partidos de calidad.
Nadina Cisa avanza hacia el ensayo contra SueciaChrister ThorellRFER
Ella, como tantas en su época, aterrizó en este deporte en edad casi universitaria. Por recomendación de un amigo y cuando aún -comenta entre risas- lo confundía con el fútbol americano. Procedente de una familia de atletas, antes practicaba el lanzamiento de martillo. Hoy describe cómo sus compañeras noveles "tienen muchísimo rugby, juegan desde pequeñitas en la cantera con chicos, tienen habilidades y visión". Las define con dos palabras muy parecidas: "descaro" y "desparpajo".
Juan González Marruecos ha conducido esa transición. Conocía bien al grupo porque fue ayudante de su predecesor, José Antonio Barrio. Subraya las virtudes de la plantilla actual. "La seriedad, son muy disciplinadas en su trabajo cuando no estamos en las concentraciones, que es la mayor parte del tiempo, y con una claridad sorprendente sobre lo que quieren".
En paralelo, cada vez son más las jugadoras que saltan a clubes extranjeros. "Algunas chicas de la liga española podrían perfectamente estar de titulares en buenos equipos ingleses y franceses", apunta el seleccionador. De partida, no aprecia una diferencia de nivel entre las que han emigrado y las que continúan en nuestro país. Pero a medio plazo, detalla, el entorno profesional mejora el rendimiento. "No es lo mismo la chica que va sola al gimnasio que la que va con el grupo y el preparador físico, y después tiene una sesión de destrezas, y se tira toda la mañana entrenando y va a casa a descansar. La jugadora española luego estudia, y alguna tiene algún trabajo, y llega a las once de la noche muerta", resume.
Pese a esos condicionantes, la selección femenina, en busca de un camino y un techo para romper, aspira a clasificarse entre los 16 equipos del próximo mundial. "Lo vemos, estamos cada vez más cerca y se tiene que construir sobre hechos, pero hay posibilidades reales", asegura Juan González Marruecos.
También lo cree probable Laura Bimba Delgado. Aquel deporte que desconocía le ha llevado hasta equipos de Francia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, y ya profesionalmente, Inglaterra. "El currazo, las locuras que he hecho... A base de trabajo y de suerte se me han ofrecido muchas oportunidades y no he dicho 'no' a nada", recapitula. "Me siento muy afortunada de vivir de mi pasión". Es el sentimiento que la ha inspirado y que, como veterana, trata de transmitir a sus jóvenes compañeras en la selección.
Antes de que se apagase el semáforo, Silverstone estaba preparado para vibrar con el Gran Premio más británico de la historia. El escenario, la meteorología, el olor a bacon y beans en la grada, una afición entregada y los tres pilotos británicos colocados en las tres primeras posiciones de la parrilla. Algo que no ocurría desde el GP de Sudáfrica de 1968 cuando Jim Clark, Graham Hill y Jackie Stewart coparon también las primeras posiciones de aq
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