Joasia Zakrzewski utilizó un coche durante un tramo de cuatro kilómetros, según el sistema de seguimiento del ‘GB Ultras Manchester to Liverpool’ de 80 kilómetros
Una imagen compartida por el organizador de la carrera en su web.GB Ultras
A una corredora escocesa le han retirado el tercer puesto en un ultramaratón después de que las pruebas mostraran que había utilizado un vehículo durante parte del recorrido, según informa el director de la carrera.
Los datos del sistema de seguimiento de la carrera ‘GB Ultras Manchester to Liverpool 80km’ del 7 de abril mostraron que Joasia Zakrzewski, que representó a Escocia en el maratón de los Juegos de la Commonwealth de 2014 en Glasgow, utilizó un coche durante un tramo de cuatro kilómetros de la carrera, informa la BBC.
El director de la carrera, Wayne Drinkwater, ha informado de que había recibido información de que una corredora había obtenido una “ventaja antideportiva y competitiva durante un tramo de la prueba”, y dijo a la BBC: “Una vez revisados los datos de nuestro sistema de seguimiento de la carrera, los datos GPX, las declaraciones facilitadas por nuestro equipo del evento, otros competidores y por la propia participante, podemos confirmar que una corredora ha sido descalificada del evento por haber tomado transporte en vehículo durante parte del recorrido”.
Zakrzewski no se ha pronunciado públicamente sobre el incidente. “Zakrzewski ha cooperado plenamente con las investigaciones de los organizadores de la carrera y les ha explicado todo lo sucedido”, asegura Adrian Stott, que añade que la corredora “se siente apenada por cualquier disgusto causado”.
Un récord del mundo, el de los 400 metros femeninos, presidió para la posteridad del Campeonato la jornada. Con ese estilo entre deslizante y rodante, de una elegancia erguida y sin (aparente) esfuerzo, Femke Bol, el cisne neerlandés, remató la carrera en 49.17. Rompía su plusmarca anterior, también de este año, de 49.24. La posibilidad de que, a sus recientes 24 años (el 23 de febrero), pueda un día bajar de los 49 segundos, se antoja tan real como deseable.
La jornada empezó con una bofetada inesperada para los nuestros. En las semifinales de los 60 vallas, Asier Martínez, que reaccionó en las prohibitivas menos de 100 milésimas (0,93), fue descalificado. Corrió (y ganó) bajo protesta. La reclamación de la delegación española no prosperó. La final se celebró sin el navarro, con el tiránico Grant Holloway derecho al oro (7.29) y Quique Llopis, cuarto, por las milésimas, con 7.53.
Un chico de pueblo, en el sentido más natural, de la definición. Mariano García, alias "La Moto", 26 años, natural de Fuente Álamo (Murcia), es uno de esos productos deportivos más o menos espontáneos de la España interior, también más o menos cercana a la periferia, pero alejada de los focos. Se llevó de cabo a rabo su semifinal de 800 y, claro, se metió por puestos en la final. Entró en la meta poco menos que sonriendo. No por arrogancia, sino por la pura alegría de competir y sentirse pletórico. Campeón del mundo en vigor, en la final dominical huele a oro renovado. Mohamed Attaoui no pudo seguirle en el mismo envite y, pese a su buen crono (1:45.68), no entró por tiempos en esa final (lo mismo que, en la prueba femenina, Lorea Ibarzabal con sus 2:00.73).
En el salto de longitud, el acreditado griego, que cumplirá 26 años el próximo día 18, Miltiadis Tentoglou, campeón de "todo" (olímpico, mundial, europeo), se enfrascó en un interesante duelo con el joven italiano (19 años recién cumplidos) Mattia Furlani. Ambos lograron 8,22. Pero Tentoglou, con un segundo brinco de 8,19, mejor que el segundo del italiano (8,10), impuso su dorada jerarquía. Casi clandestinamente, el jamaicano Carey Mc Leod, con una serie muy inferior a las de los actores principales, acabó, sin embargo, tercero con 8,21. Les dio un susto, aunque no un disgusto.
Bernat ArmangueAP
Tentoglou y Furlani son dos saltadores de infrecuente formato. Frente a la mayor presencia muscular de la mayoría de sus colegas, muestran una traza flacucha. Tentoglou mide 1,87 y pesa 70 kilos. Furlani anda en 1,81 y 65 kilos. Al menos, Tentoglou, fibroso, nervudo, pálido y de barba oscura, una figura de El Greco, ya está formado físicamente. Furlani, en cambio, es todavía un proyecto anatómico. Hijo de madre senegalesa y velocista, y padre italiano y saltador de altura, también él practicó esa especialidad (llegó a saltar 2,17 y ser campeón de Europa Sub-18). Pero la longitud lo llamó con más fuerza y posibilidades. Y ahí está, un soplo de aire fresco. Para el gran público es un hallazgo.
En unos 3.000 abiertos a media docena de puntos cardinales, los ordinales señalaron al británico Josh Kerr (7:42.98), el estadounidense Yared Nuguse (7:43.59) y el etíope Selemon Barega (7:43.64). Adel Mechaal, sexto (7:45.67), siempre fue a remolque de los mejores.
Aún sin medallas, a España le quedan, en el último asalto, aparte de Mariano García, las bazas de Ana Peleteiro en el triple salto, Fátima Diame en la longitud y las de la gente de 1.500: Esther Guerrero, Adel Mechaal y Mario García Romo.
Los números dicen que España obtuvo en el Campeonato de Europa en pista cubierta celebrado en Apeldoorn (Países Bajos) cuatro medallas (un oro, una plata y dos bronces). Por reconocible, el dato arroja certezas. Por analizable, admite matices.
Para empezar, han existido más medallas de bronce que de oro y plata. De hecho, han supuesto la mitad del botín. Todo el bronce ha sumado lo mismo que el oro y la plata juntos. Eso no es favorecedor. Todas las medallas son buenas, pero unas mucho más que otras. A la hora de jerarquizar el medallero, el oro pesa más que el conjunto de platas y bronces. Un país con un único oro irá en el medallero por delante de otros que sólo tengan platas y bronces, por abundantes que sean. España ha logrado, en la historia de los Europeos indoor 35 oros, 50 platas y 40 bronces. El oro, ya se ve, escasea frente a la suma del resto de metales preciosos.
Regresando a la actualidad aún caliente en sus ecos de Apeldoorn, España mejoró el resultado de Estambul2023 (un oro y una plata). Pero empeoró los de Torun2021 (uno, dos, dos), Glasgow2019 (tres, dos, uno) e incluso, a igual cifra, pero menor valor, Belgrado2017 (uno, dos, uno).
Sí mejoró, en cambio, la cantidad de finalistas: 15. Un aspecto positivo, pero que, como todos los demás, en la ausencia de contrastes llamativos (12 en Estambul, 13 en Torun, 13 en Glasgow y 14 en Belgrado), no dice mucho. O dice algo, pero en voz baja. Habla de regularidad, que suena mejor que estancamiento. A Apeldoorn no viajó Jordan Díaz. Ni María Vicente. Y Quique Llopis, con molestias, no pudo correr una final de vallas que le sonreía. Y, en la longitud, Lester Lescay, a pesar de su bronce, y el excelente Jaime Guerra estaban lesionados.
Paula Sevilla, en acción en Apeldoorn.NICOLAS TUCATAFP
Pero, en esencia, presencia y potencia, enviamos a Apeldoorn lo mejor del arsenal, con una figura mundial como Ana Peleteiro, porque Europa se adapta más a nuestras hechuras, y la pista cubierta, aunque nunca faltan estrellas, no es el campo en el que se vuelca la mayoría. En el Mundial de Nangjing (China), los próximos días 21, 22 y 23, habrá más que en Apeldoorn. Pero donde abundarán hasta la saturación será en el Mundial a cielo abierto de Tokio, en septiembre.
La pista cubierta, el atletismo de bolsillo, es un escenario orientativo más que referencial a la hora de extrapolar sus resultados a la pista al aire libre. Dura muy poco y está plantada en unas fechas impropias. Es la versión invernal, recortada en el programa, de una actividad de verano. Y aunque ello exhibe la riqueza de un deporte capaz de expresarse con belleza en cualquier estación y en cualquier marco, sugiere más que afirma.
Y esta vez ha sugerido que el atletismo español sigue siendo, en conjunto, una potencia media europea, lo que se traduce en una pequeña potencia mundial. Es, por esencialmente joven y multirracial, un atletismo atractivo y asomado al futuro. Se reconoce incompleto porque sigue siendo deficitario en numerosas modalidades, femeninas y masculinas: los lanzamientos, la pértiga, la altura (un desierto vertical sin Ruth Beitia)...
Attaoui, durante el 1.500 del Europeo indoor.Peter DejongAP
Pero, tierra de mediofondistas sostenidos y renovables (García, Ben, Attaoui, Canales), va ganando enteros en la velocidad. La existencia de tres vallistas de alta gama, Quique Llopis, Asier Martínez y el prometedor Abel Jordán, también con molestias en Apeldoorn, supone una muestra representativa.
En una mezcla de ilusión y consagración, lo mejor del Europeo, aparte, naturalmente, del oro de Peleteiro, llevó el nombre de Paula Sevilla con una prestación que va más allá de su bronce en los 400. Una recompensa resumen de la magnífica actuación individual y colectiva de nuestra gente, todo un ejército compacto, en la prueba. Procedente de la velocidad, sobre todo de los 200, sus 50.99 igualaban el récord de Sandra Myers de 1991. Esa marca vale, al aire libre, otra por debajo de los 50. Myers mantiene 49.67 desde, también, 1991. Bajar de los 50 segundos es cruzar la gran frontera internacional. Aguarda a Paula.
Faltaban apenas dos metros para cruzar la línea de meta en la final de maratón con discapacidad visual. Elena Congost (Barcelona, 36 años) había conseguido alejarse más de tres minutos de su inmediata perseguidora, la japonesa Misato Michishita; era tercera, e iba a volver a pisar el podio ocho años después de su última medalla en los Juegos de Río. Pero todo cambiaría en un abrir y cerrar de ojos.
Su guía, Mia Carol Bruguera, que le había acompañado durante los 42,195 kilómetros de recorrido, se tropezó fruto de calambres en la pierna y Congost soltó durante un segundo la cuerda que les une para evitar que se cayera al suelo. Resulta casi imperceptible a la simple vista, pero fue lo suficiente para que, según el artículo 79.5 del reglamento, los jueces informaran de su descalificación nada más terminar la carrera.
"Estoy destrozada porque tenía la medalla", apuntó la atleta nada más conocer una decisión, que considera "injusta" y "surrealista". De hecho, en un primer momento, el Comité Paralímpico Español pensó que la eliminación de la deportista se debió a que su guía podría haber cruzado antes que ella la línea de meta, pero ella misma confirmó después el motivo. "Sólo dicen que he soltado la cuerda un segundo y como la he soltado pues ya está, no hay vuelta atrás. No entiendo que nadie pueda razonar ni entender la situación, que no es por hacer trampa ni para arrastrar a un atleta como se ha dado en la pista", declaró.
Además, también aclaró que su acción fue fruto de un "acto reflejo de cualquier humano" y que no supone "ningún tipo de beneficio" para ella ya que, pese a ello, nunca se paró en seco.
Vuelta a los Juegos
Congost había luchado mucho para llegar hasta ahí. Después de aquella última carrera en Brasil, la catalana decidió dejar a un lado su carrera deportiva para poder ser madre de cuatro hijos. Una pausa que terminó a principios de este año, cuando decidió regresar a unos Juegos Paralímpicos por quinta vez con el sueño de conseguir una medalla.
"Es triste porque además venía de estar sin beca y estar en la estacada y era uno de mis objetivos. No voy a volver a conseguir beca y estar en el plan ADOP (Apoyo al Deporte objetivo Paralímpico) y me volverán a dejar fuera de todo cuando creo que he demostrado lo que podía hacer", confesó la maratoniana.
Al conocerse la noticia, la Ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría ha querido mostrar su apoyo a la deportista a través de una publicación en sus redes sociales: "Elena Congost volvió hace unos meses tras un parón donde ha sido madre de cuatro niños. Hoy ha terminado tercera, pero ha sido descalificada. Ella ha priorizado ayudar a su guía al llegar a meta. Estamos inmensamente orgullosos de Elena y de Mia".