Al encuentro con EL MUNDO en la Villa Olímpica de Saint-Denis, al mediodía del lunes, acuden con paso ligero, tan simpático el padre, tan serio el rictus el hijo. Es normal, Rafael Lozano júnior lleva días sin comer ni beber demasiado y «cuando no está la comida ya te sienta mal todo». Porque tiene que dar el peso (-51 kilos) para su combate de de octavos de final contra el australiano Yusuf Chothia (11:32 h.). «No le conozco demasiado, nunca me
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"Soy de Badalona y como te puedes imaginar, Badalona es baloncesto". Jordi Fernández, a sus 41 años, ha hecho historia. Y sólo era cuestión de tiempo. Se ha convertido en el primer español en dirigir a un equipo NBA, nada menos que los Brooklyn Nets, que lo han anunciado oficialmente este lunes. Un tipo hecho a sí mismo, que no dudó en aventurarse hace años en el intrincado sistema del baloncesto americano para alcanzar un sueño y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en el técnico de moda.
Jordi, hasta ahora asistente principal de los Sacramento Kings (y seleccionador de Canadá, bronce en el pasado Mundial), era base. Llegó a jugar en EBA pero pronto se decantó por los banquillos a la vez que completaba la carrera de INEF. Siempre con un espíritu emprendedor, estudió en Holanda, trabajó en Noruega, pasó algún verano entrenando en la Universidad de Oklahoma... Hasta que dio el salto a Las Vegas (a la empresa de tecnificación individual Impact Basketball). Ahí le captó Mike Brown (reconoce que es uno sus tres 'padres', además del biológico y de Sergio Scariolo) "en el sitio adecuado en el momento adecuado". Y, desde entonces, un paulatino ascenso hasta una cima que pocos no estadounidenses han logrado. Hace unos días terminó su temporada con la eliminación de los Kings en el play in contra los Pelicans.
En estos años en USA, donde formó una familia y una vida, Fernández trabajó en los cuerpos técnicos de Cleveland Cavaliers (desarrollo de jugadores, de 2009 a 2013), en la G League con los Canton Charge (entrenador de 2014 a 2016) y como asistente de los Denver Nuggets (de 2016 a 2022), donde coincidió con Juancho Hernángomez (es padrino de uno de sus hijos) y con Nikola Jokic y llegó a dirigir un partido contra los Raptors por expulsión del principal, antes de dar el salto a Sacramento.
Lo de Jordi es también un hito, pues los banquillos NBA siempre han sido terreno vedado para los entrenadores extranjeros. En la historia de la Liga, fueron pocas las excepciones: Eddie Gottlieb (nacido en Ucrania), fue el primero. Jay Triano (Canadá), Kiki VanDeWeghe (nacido en Alemania) o Steve Kerr (nacido en Líbano) e Igor Kokoskov (Serbia). Se les podrían sumar Mike D'Antoni y David Blatt. La temporada pasada, Darko Rajakovic se hizo con las riendas de los Raptors -Scariolo, fue uno de los candidatos- y se convirtió en el segundo técnico europeo en ejercer de primer entrenador NBA. Jordi será el tercero.
Durante el pasado Mundial, en una entrevista con este periódico en Yakarta, el catalán explicaba las cualidades que hay que tener para llegar al cargo. "Cada equipo busca cosas distintas. Yo realmente me preocupo de hacer mi trabajo y estar ilusionado. Ser primer ayudante en Sacramento es muy especial y tiene mucho valor. Pienso que si sigo haciendo mi trabajo muy bien, tendré más opciones de que me llegue esa oportunidad. Creo que estoy muy cerca, pero no es una obsesión, es disfrutar lo que estoy haciendo cada momento", razonaba.
En los Nets, donde reemplaza a Jacque Vaughn, el español se encontrara un gran reto, un equipo joven y con el rumbo algo perdido desde que perdiera a Kevin Durant, Kyrie Irving y James Harden. 11º en el Este y con jugadores en pleno despegue como Mikal Bridges, Cam Thomas o Nic Claxton. Sean Marks, General Manager de los de Brooklyn dio la bienvenida al español este lunes: "A medida que avanzamos en una búsqueda exhaustiva durante las últimas seis semanas, quedó cada vez más claro que Jordi es el mejor entrenador para liderar a nuestro equipo. Aporta un conjunto diverso de experiencias y conocimientos de baloncesto adquiridos a lo largo de una carrera como entrenador que le ha llevado por todo el mundo. En cada paso del camino, Jordi ha demostrado constantemente la capacidad de implementar procesos sólidos y sistemas creativos diseñados para optimizar la plantilla específica de cada equipo. Ha demostrado su capacidad para construir relaciones genuinas y ganarse el respeto de jugadores de todos los niveles, y estamos seguros de que nuestros jugadores se beneficiarán enormemente de su experiencia".
"Son unas currantes del baloncesto. Estas no han pillado un contratatazo en el 5x5", detallaba alguien cercano a las heroínas de La Concorde, el privilegiado espacio que París 2024 ha reservado para los deportes urbanos. Bien entrada la noche, con su medalla de plata colgada al cuello, las cuatro españolas que se habían quedado a una canasta del que hubiera sido el primer oro olímpico de la historia del baloncesto español -nunca se estuvo más cerca-, repartían abrazos y sonrisas mientras Carmelo Anthony o Dirk Nowitzki pasaban a sus espaldas sin que nadie les prestara demasiada atención.
Es un cuarteto para el recuerdo dirigido por Anna Junyer, siempre a la sombra. Ni siquiera puede dar instrucciones durante los frenéticos partidos de 10 minutos. Ella, que fue 140 veces internacional con España durante los 80, fue la encargada de poner en marcha hace 13 años un proyecto que partió de la nada y que se ha convertido en la medalla más improbable del baloncesto español. "Nadie daba un duro por esta especialidad, era de promoción, no tan profesional. De repente apareció una selección femenina. Ellas se lo tomaron muy en serio, pico y pala, pico y pala... Iban ganando y hace dos años ya fueron campeonas de Europa", contaba a EL MUNDO la presidenta Elisa Aguilar, que vivió la tarde-noche de emociones acompañada por el Rey Felipe VI.
Juana Camilión cambiaba su acento de una forma asombrosa dependiendo de donde proviniera la pregunta. Del castellano impecable al 'vos sabés' cuando un periodista argentino le cuestionó sobre sus raíces americanas y '¡vera!' cuando el compañero balear le recordó su barrio de El Molinar. "Ya puedo decir que he ganado una medalla olímpica. Te lo digo, pero mi cerebro no lo procesa", pronunciaba la más joven del equipo (25 años), una tiradora que nació en Mar del Plata pero se crio en Palma.
El Rey Felipe VI, durante la final.YOAN VALATEFE
A Pepita, la cocinera del comedor de su escuela, le llamó la atención aquella niña morena y le instó a probar en el Club Bàsquet Molinar del que era ella entrenadora. Fue un flechazo. Pronto empezó a jugar siempre con las de un año más, debutó en Liga Femenina 2 y se marchó a seguir forjándose a EEUU, donde estudió y jugó en la Universidad de Iona -cursó un Máster en Relaciones Públicas-, hasta su vuelta a España, para firmar el año pasado con el Estudiantes, donde sigue jugando.
"Nos sabe a oro. Mucha gente no confiaba en nosotras", explicaba la autora de dos 'dobles' que hicieron soñar con el oro contra Alemania. Ni le impresionó tener en primera fila a Pau Gasol, Nowitzki o Melo Anthony -"si les miraba mucho se me iba la cabeza"- y que reivindicaba una especialidad que le ha cambiado la vida. "Esperemos que explote el 3x3. Nos están diciendo que se ha estado siguiendo muchísimo. Lo hemos notado en las redes. Esto es emoción pura. Es euforia, es adrenalina, es disfrute, me encanta. Si pudiera dedicarme a esto...", decía.
Sandra Ygueravide, héroe de la semifinal contra EEUU, es la veterana del grupo, quizá la jugadora de las cuatro que más impacto ha tenido en el 5x5, aunque no ha dejado de 'currarse' una carrera llena de obstáculos. La valenciana, que estudió Periodismo -su padre ejerció en EL MUNDO en Alicante, Málaga y Valencia y ella llegó a ser becaria de Deportes- se tuvo que buscar la vida fuera de España, trotamundos por Turquía, Francia o Rusia. Hasta que llegó el 3x3 y se convirtió en la mejor jugadora del mundo de la especialidad. Pero tenía una espina enorme. A Tokio no pudieron acudir por una canasta en el último segundo. A sus casi 40 años, casada con Carlos Martínez -entrenador y preparador personal de muchas estrellas, entre ellos Santi Aldama-, sigue jugando en el Girona.
Junto a ella, Vega Gimeno es otra de las pioneras de una especialidad que merece nombrar a otras jugadoras que fueron clave en el pasado como Aitana Cuevas, Paula Palomares o Marta Canella. En mayo puso punto y final a su carrera a sus 33 años. "Es una reivindicación. Cuando empecé con esto no era ni disciplina olímpica. Me siento muy orgullosa de haber evolucionado junto al 3x3 durante más de 10 años. Es un colofón tremendo esta medalla", reflexionaba anoche una jugadora que fue estrella en categorías inferiores (plata en el Mundial sub 19, entre otras medallas), que tiene su carrera en Ciencias Ambientales y que con su polivalencia y dureza ha sido fundamental en estos años de desarrollo de la especialidad.
Las jugadoras de la selección 3x3, en La Concorde.Pilar OlivaresMUNDO
"He apostado mucho por el 3x3. Y ha alargado mi carrera deportiva, eso seguro. Me ha hecho mejor jugadora en el 5x5. Ese amor por el baloncesto que vas perdiendo, apareció el 3x3 y me reenganchó como si tuviera 15 años. La adrenalina, el amor por formar parte de algo tan bonito. Me ha hecho muy feliz", admitía la también valenciana, que llegó a disputar un partido con la absoluta de 5x5, realmente emocionada.
Y por último, Gracia Alonso de Armiño, la mujer milagro. La jugadora que se le ocurrió lanzar de espaldas sobre la bocina para meter a España en los Juegos en el clasificatorio de Debrecen. Una enfermera de Bilbao que se fue a estudiar a EEUU y que comparte rocambolescos orígenes con Manu Ginóbili -el segundo apellido materno del argentino es idéntico, procedente de sus antepasados españoles, que residían en la misma zona de la provincia de Burgos-. Cuando terminó su periplo en la Universidad en Tennessee se aventuró una temporada en Suecia y después volvió a Madrid con el Canoe, donde «nadie me conocía».