Domingo dorado para España en el Campeonato de Europa de Atletismo sub-23, que se ha disputado en la ciudad noruega de Bergen. Resultó también un domingo plateado y broncíneo. Pero de las seis medallas del día, fueron cuatro de oro para justificar las primeras líneas de esta información. Una plata y un bronce completaron una magnífica jornada para nuestra delegación.
A lo largo de la tarde fueron cayendo, espaciados pero implacables, los metales preciosos. Pablo Delgado se apuntaba el triple salto con 16,55. María Forero (15:43.44), que llegaba con la mejor marca del año, ganaba los 5.000 con una superioridad africana. Inés López, una planta espléndida de lanzadora homologable internacionalmente, dominaba el disco con 58,20, récord de España sub-23 y quinta marca nacional de todos los tiempos. Y el relevo 4×400 masculino cerraba el Campeonato con 3:02.02, récord de la competición y de Europa de la categoría.
David García entregó el testigo en tercera posición. Ángel González, en primera. Markel Fernández la compartió con Francia. Y Gerson Pozo abrió un agujero entre él y Francia, segunda con 3:02.60. Antes, las chicas (Natalia Rojas, Ana Prieto, Berta Segura y Rocío Arroyo) sólo se habían inclinado ante Gran Bretaña y sus 3:26.52, récord europeo. Pero sus 3:28.06 también eran plusmarca española sub-23. En el 4×100 masculino, Manuel Vilacha, Abel Jordán, Juan Carlos Castillo y Marc Escandell le pelearon (38.86, récord de España) la plata a Alemania (38.80). No tanto a Francia (38.43, récord de Europa). Recibieron su bronce junto a Jaime Sancho, que había corrido las semifinales.
España repitió el número de medallas del anterior Campeonato, celebrado en 2023 en Espoo (Finlandia). Con un total de 11 recompensas (4-3-4) terminó en tercera posición del medallero general, encabezado por Alemania y Gran Bretaña.
La atleta keniana Ruth Chepngetich, que en octubre de 2024 pulverizó el récord del mundo del maratón (2h09:56), ha sido suspendida tres años por dopaje tras un control positivo a la hidroclorotiazida, un diurético prohibido, indicó la Unidad de Integridad del Atletismo este jueves.
"La AIU ha suspendido a Ruth Chepngetich por tres años a partir del 19 de abril de 2025 por uso de una sustancia prohibida", escribió la AIU, que ya había suspendido provisionalmente a la keniana en julio. Sus resultados a partir del 14 de marzo de 2025 han sido suspendidos, incluso si no ha corrido desde entonces.
En octubre de 2024, en Chicago, Ruth Chepngetich pulverizó por casi dos minutos el récord del mundo de la maratón, cruzando la línea de meta en 2 horas, 9 minutos y 56 segundos, un logro sin precedentes.
En un comunicado publicado en el momento del anuncio de su suspensión provisional a mediados de julio, la AIU explicaba haber tenido conocimiento el 3 de abril de 2025 del resultado positivo en un control de Chepngetich.
Mientras la atleta repetía no poder explicar el test positivo, "Chepngetich cambió de versión el 31 de julio, recordando repentinamente haber enfermado dos días antes de su resultado positivo. Dijo haber tomado medicamentos de su asistenta del hogar sin verificar si contenían sustancias prohibidas", detalla la AIU en su comunicado este jueves.
La institución antidopaje añade que, en un primer momento, había decidido una suspensión de cuatro años (dos más que la sanción mínima prevista) debido a esta "imprudencia" valorada como "difícilmente creíble". Pero después de que la keniana reconociera su culpa, la suspensión fue reducida a tres años.
La hidroclorotiazida es un diurético prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje que puede ser utilizada para ocultar la presencia en la orina de otras sustancias prohibidas.
Campeona del mundo de maratón en 2019, Ruth Chepngetich ha ganado en tres ocasiones la maratón de Chicago (2021, 2022, 2024) y no corre desde el 9 de marzo de 2025, en la semimaratón de Lisboa (2º puesto en 1h06:20).
Cuando mediada la San Silvestre Vallecana, encarando ya la Avenida Ciudad de Barcelona, Marta García emergió de entre las sombras para acechar a la gran favorita Ruth Chepngetich, pareció como un espejismo navideño. Un rato antes, los rótulos televisivos habían repasado el palmarés de la mítica prueba madrileña, que cumplió 60 años, y, claro, ni rastro de españolas. Pero cuando, tras una breve e inteligente pausa 'a rueda' de la africana, la palentina encaró en solitario los últimos kilómetros camino del estadio del Rayo, la hazaña estaba a punto de completarse: 17 años después, una nacional en lo alto del podio.
La última había sido en 2008 otra Marta, otra castellana, aunque todo sea turbio en el pasado de Fernández. García, tras un final agónico -"en esa cuesta arriba picaban las piernas y hubo un momento de crisis. Sabía que tenía margen y he apretado con toda mi alma"- pulverizó el récord nacional de la San Silvestre (31:19, a 3:07 el kilómetro), dejando en su estela a la primera mujer del mundo en bajar de 2:10 en maratón, con otra española, Águeda Marqués, completando el podio.
Fue el colofón a un 2024 inolvidable para Marta García. El año que le cambió la vida, que apostó todo por el atletismo. Y el que le impulsa hacia un futuro sin límites, a pesar de haber cumplido ya los 26 años. Porque la trayectoria de la palentina ha estado marcada por la paciencia y la premisa de no descuidar su carrera académica, su formación en Medicina, que terminó en 2023 para, ahora sí, darle una oportunidad al deporte. "No me había planteado la posibilidad de llamar al atletismo un trabajo hasta sexto de carrera. La prioridad siempre habían sido los estudios", contaba desde St. Moritz a EL MUNDO en una entrevista previa a los Juegos Olímpicos.
Allí, en las cumbres de los Alpes, se forja Marta junto al grupo de elite del OAC Athletic, a las órdenes del gurú alemán Thomas Dreissigacker. Completa concentraciones en altitud de varias semanas que compagina con su residencia en Buitrago del Lozoya (Madrid) y otros periodos en Dullstroom (Sudáfrica). Fue la marca suiza ON la que tentó a la española cuando la incertidumbre le acechaba, a finales de 2022. Una oferta de esas que no se pueden rechazar. "Apostaban por mí más incluso que yo misma", admite. Y, desde su profesionalización completa, los resultados no han dejado de llegar. Como una avalancha.
Marta García, en el podio con Ruth Chepngetich y Águeda Marqués.FERNANDO VILLAREFE
El 2024 amaneció para la fondista con el récord de España de 5.000 metros en pista cubierta, además de la mínima olímpica para París. Fijó el 14:46.37 en Boston, 40 segundos por debajo de la marca de Carmela Cardama (7 de diciembre de 2019). Al mes siguiente, en febrero, también en Boston, pulverizó las plusmarcas nacionales de 2.000 (5:45.33) y 3.000 metros indoor (8:38.44). Tres récords de España en una semana.
Ese mismo mes, en Ourense, se proclamó campeona de España de 3.000 en pista cubierta y en marzo, en Glasgow, fue 10ª en el mundial indoor en esa misma distancia en la que en mayo, en Oslo, fijó ya al aire libre su mejor marca personal (8:29,32).
Una de las cumbres de su año llegó con el bronce en el Europeo de Roma en 5.000 metros, donde además batió el récord de España. En La Nucia, en junio, se proclamó campeona de España -también, antes, batió el récord de España de 2.000 en Mónaco-de una distancia en la que no pudo brillar sin embargo en los Juegos de París, eliminada en semifinales, el único pequeño borrón a su temporada de lujo. Que ha culminado a lo grande en la Vallecana (tres días antes ganó la San Silvestre de León y hace unas semanas fue sexta y primera española en el Cross de Itálica).
El cénit de Marta García, de su chasquido, de su sonrisa y de su competitividad.
A su manera, un éxito suyo, totalmente suyo. Hubo otras alegrías antes, concretamente siete, algunas mayores, como aquel bronce de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pero Ana Peleteiro recordará su oro este viernes en el Europeo indoor de Apeldoorn como su gesta más propia. Hasta ahora, sus victorias siempre tenían la firma de su entrenador, Iván Pedroso, el hombre que construyó su carrera; ya no. Lejos del cubano, en su casa en Galicia, trabajando junto a su marido, Benjamin Compaoré, Peleteiro volvió a la cima continental bajo techo, donde ya estuvo en 2019.
También campeona europea al aire libre el año pasado, era la favorita en la previa y favorita se quedó hasta el final. En su primer intento hizo nulo, pero fue un nulo tan largo, tan largo que ya presagiaba su victoria. En su segundo intento se colocó líder de la prueba (14,20 metros) y en su quinto intento se colgó la medalla más brillante. Como siempre, en el momento preciso, su mejor brinco de todo el año, tres saltos hasta alcanzar los 14,37 metros. Un buen registro, un registro notable, aunque quizá no un registro excelente.
NICOLAS TUCATAFP
En ediciones anteriores podría haberse quedado fuera del podio con esos números, pero en la final de este viernes le faltaban rivales. Excepto ella, sólo una competidora superó los 14 metros, la rumana Diana Ana Maria Ion, y lo hizo en su último brinco, por sorpresa, en el mejor día de su vida. El bronce sólo le costó 13,99 metros a la finlandesa Senni Salminen.
Cuando se supo la marca de Ion y se confirmó su triunfo, Peleteiro deshizo la serenidad que había mantenido durante todo el concurso para romper en lágrimas, más emocionada que nunca. Le lanzaron una bandera de España y posó con ella ante los fotógrafos, pero la naturaleza del pabellón Omnisport de Apeldoorn le arrebató parte de la celebración. Entre la pista de atletismo y las gradas hay un velódromo peraltado y un muro y por eso Peleteiro no pudo acercarse a Compaoré y abrazarle. Durante un rato, la española se quedó en la pista, sola, a lágrima viva, intentando comunicarse con su marido en la distancia. Luego, ya sí, le dejaron retirarse para festejar a su gusto.
"Este oro sabe a amor"
"Estoy muy emocionada. Cada vez me debería importar menos, pero cada vez me importa más porque se van acabando las oportunidades. Este oro sabe a amor y a sacrificio, es lo único que puedo decir. Le dedico esta medalla a mis padres, porque sin ellos esto sería inviable, y a mi marido y mi hija", explicó Peleteiro en zona mixta, donde admitió que sus molestias en la rodilla izquierda habían regresado y que esta semana sufrió un desagradable problema personal. "Hace tres días recibí amenazas y coacciones de alguien que apreciaba mucho", desveló sin dar detalles.
"Cada dos por tres me entierran, pero siempre resurjo. Aunque quieran acabar conmigo, siempre salgo más fuerte", proclamó con un nuevo objetivo muy, muy cercano. El Mundial indoor de Nankin tendrá lugar en sólo dos semanas y el oro, su primer oro mundial, es una posibilidad. Sin su antigua compañera de entrenamientos, Yulimar Rojas, que aún se recupera de una larga lesión, en el pasillo de triple salto todo es posible y Peleteiro, más que Peleteiro que nunca, sabe cómo aprovechar una oportunidad.