Un mensaje en la red social X (antes, en mejores tiempos, Twitter) desató el sábado las polémicas. Rezaba así: “Confirmado: en el partido Baskonia-UCAM de la Liga ACB, prórroga incluida, ha actuado un solo jugador nacido en España, Dani García, del UCAM. Ha jugado un total de 9 segundos”.
Las opiniones son para todos los gustos: si el baloncesto es bueno, no importan las nacionalidades, por un lado; por otro, la situación ha degenerado tanto, que
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Ante los infortunios, el carácter. Contra las bajas y las lesiones, los pasos adelante. El Barça estará, al menos, en el play-in de la Euroliga y si la próxima semana derrota a la Virtus (que no se juega nada) en el Palau, podría acceder incluso directamente a los playoffs. Su primera bala fue una noche para el recuerdo en Estambul, una remontada (75-83) estruendosa ante el líder Fenerbahçe con dos nombres propios. Jabari Parker, la estrella, y Joel Parra, el tipo que derriba el muro.
Toda una prueba de amor propio la del colectivo de Joan Peñarroya en el Ulker Sports Arena, el mismo equipo que hace una semana perdía para los restos a Metu (que se unía a Laprovittola y Juan Núñez) y se dejaba a la vez el triunfo clave en casa ante el Bayern. La respuesta, victoria a domicilio ante el Armani y una remontada asombrosa en Estambul. Ante el equipo más en forma del torneo (12 triunfos en los últimos 14 partidos), caían los azulgrana por 15 (59-44) a la vuelta de vestuarios.
Toda la primera parte fue una tiranía local. Jasikevicius no parecía tener piedad de su ex. El duelo lo empezó a quebrar en el segundo acto, cuando Nigel-Hayes (otro ex azulgrana) y Baldwin descosieron la defensa rival (46-33 fue la máxima entonces). Sólo tres canastas seguidas de Jabari apagaron algo el fuego turco antes del descanso.
Aguantó el pulso el Barça a la vuelta y ahí estuvo el secreto. La rebeldía de Satoransky, la pujanza recobrada de Willy Hernangómez en la pintura. Un parcial de 0-11 a base de contras y electricidad. Y una defensa bestial que sólo dejó anotar 25 puntos a un Fenerbahçe ahogado en sus pérdidas en toda la segunda mitad. Pero los protagonistas absolutos fueron Parker (28 puntos, ocho rebotes y tres robos), en su enésima master class. Y un Joel Parra que alcanza los cielos que prometía. No olvidará el ex de la Penya la noche en Estambul, puro coraje y recursos técnicos, se disparó con 15 puntos, 12 rebotes y otros tres robos. Fue el capitán de la hazaña.
El viernes, ante la Virtus en el Palau y posiblemente ya con Vesely (que viajó a Turquía) de vuelta a las canchas, tocará rematar la faena.
Dame Sarr, el joven italiano fugado del Barça, metió 17 puntos en el escaparate del partido entre ¿estudiantes? de instituto estadounidenses contra resto del mundo. Ahora mismo, económicamente es lo que somos: un resto para USA. Tanto arancelariamente como pensando en economía baloncestística. Así nos ven. Y así nos miramos entre nosotros.
Sarr pudo anotar esos 17 contra la Virtus el viernes en un partido donde ganar sí importaba y abrochar la entrada de su contuso equipo en playoff. Y en un futuro inmediato, ser el héroe contra el Mónaco o incluso jugar una Final Four. Irse a USA con el cariño de su afición o irse sin su permiso.
Los agentes de los jóvenes jugadores tratan de preservar opciones futuras tanto económicas como deportivas en base a consejos presentes. Un órgano consultivo que trata con material delicado y a veces explosivo, adolescentes. La línea entre la recomendación leal y la impregnada de demasiados componentes económicos es más delgada que la de tres puntos. ¿Quieres ser feliz deportivamente ya o quieres ser millonario? Siendo lo segundo pude ser más llevadera la pelea por el bienestar emocional (aunque eso suponga cargar de familiares y conocidos llamándote para "proponerte negocios").
Barcelona le dio la oportunidad de muchos minutos y protagonismo en Euroliga y Liga Endesa, con solo 19 años. Circunstancia dada por las continuas lesiones y el no de Laporta a fichar netamente a nadie más. Eso lo tienen claro también Parra y Brizuela, poco usados, ahora claves en este galimatías de temporada. Sarr se ha equivocado en cuanto a lo que son los valores que se defienden en un vestuario: objetivos comunes, sacrificio cuando el de al lado cae, mantenerse unidos.
Le va a dar igual. Ocupará el espacio económico entre 750.000 y 1 millón de dólares en la Universidad de Illinois o incluso alguna mayor. Colirio inmediato. Mi percepción es que creciendo estos tres meses en Barcelona quizás hasta podría optar al Draft NBA. Eso no lo vio venir con tiempo. No sé si en el Palau ahora postarán por él.
Sarr demostró ceguera a distancia media y los clubes europeos tienen los ojos empañados por el NIL y el 'revenue sharing' que significa otra amenaza en el corto plazo. Las universidades van a poder compartir los beneficios económicos con sus jugadores. En este continente no se habla de generación de ingresos, de cómo ser mejor producto para conseguir más recursos, de apostar por jóvenes pagándoles mejor y no lo que sobra. Tampoco se debate sobre la necesidad de presionar para pagos compensatorios como tiene la FIFA. NBA y FIBA tienen una gran relación, además del proyecto de NBA Europa, la gran revolución sería poder redistribuir a los formadores más riqueza de la que consiguen con estos grandes jugadores que en su día fueron solo promesas de mirada inocente.
En las 42 ediciones que disputó la ACB (como tal, desde 1983) sólo dos veces un español acabó máximo anotador, coto vedado a las estrellas americanas. La rareza, de forma consecutiva, ocurrió en plena época dorada, los dos cursos siguientes al oro Mundial de Saitama. Entonces, Juan Carlos Navarro promedió 17,3 puntos con el Barça y en la 2007/2008 Rudy Fernández subió la puja con el Joventut y sus 21,2.
Ahora lo pleno es la crisis del jugador nacional, cada vez más escaso y huidizo, con las garras y los millones de la NCAA al acecho de los jóvenes. Y, sin embargo, entre la maleza brotan las flores. Un canto de reivindicación con nombres propios. En el arranque de la Liga Endesa, hasta cinco españoles están entre los 20 mejores anotadores y tres entre los seis con mayor valoración (ambas listas con el veterano Gio Shermadini al comando).
Se frota las manos Chus Mateo con Santi Yusta, Pep Busquets, Jaime Fernández o Francis Alonso. Porque en la convocatoria de su debut, la de los duelos de finales de noviembre en Copenhague y Tenerife, contra Dinamarca y Georgia, de clasificación para el Mundial 2027, el técnico no podrá contar ni con jugadores Euroliga (Jaime Pradilla es uno de los grandes protagonistas de octubre, con 14,5 puntos de media y un llamativo 57,1% en triples con el Valencia) ni por supuesto NBA o NCAA. Y en las estrecheces, al fondo de la clase se alzan las manos.
Yusta, capitán del Zaragoza, debutó este verano con España en un gran torneo. En el fatídico Eurobasket, fue el antepenúltimo con menos minutos pero el sexto en puntos (6,2) de la selección. De todos los convocados por Sergio Scariolo, sería el único que podría repetir ahora. En sus tres últimas temporadas ha estado por encima de la decena y fue el mejor cañonero nacional en la pasada. Y, sin embargo, siempre estuvo lejos del Top 10. Ahora, pura confianza y más libertad con Jesús Ramírez en el banquillo, dispara sus promedios. El madrileño lanza mucho (10 tiros por partidos) y, sobre todo, lanza bien: un 70% en tiros de dos, un 36,8% en triples además de un 90,5% en libres. Con 17 puntos por partido, es el cuarto mejor de la ACB y el quinto en valoración (21,3). «Estar con España me ha ayudado», aseguraba en pretemporada.
Busquets salió hace año y medio de la Penya en busca de crecimiento. Lo encontró en Girona, donde, a sus 26 años, su talento despega. Con 15,8 puntos, es, de largo, el máximo anotador del equipo que preside Marc Gasol. Amaneció con 26 en Burgos y no ha bajado de la decena. Y eso que sus porcentajes lucen lejos de la brillantez tanto desde el triple (21,4%) como desde el tiro libre (64,5). Pero su capacidad en las penetraciones...
Pep Busquets, del Girona.ACB Photo
Más meritorio todavía es el resurgir de Jaime Fernández. En marzo de 2024, el escolta se rompió los ligamentos de su rodilla. En enero de este año regresó a las canchas, nueve meses de peaje, y su inicio de curso con el La Laguna Tenerife, tras un verano de puesta a punto («he podido entrenar y descansar, he tenido tiempo para mí»), no puede ser más pletórico en el líder de la competición. 14,8 puntos por partido y eso que sólo disputa 18 minutos de media en los que le da tiempo, además, a repartir 4,3 asistencias. Y sin bajar el listón en Europa: en dos partidos de la Champions League, 36 tantos.
Jaime Fernández, con el La Laguna Tenerife.ACB Photo
El quinto nombre es el de Francis Alonso y en su caso, celebrando su vuelta a la ACB tras dos temporadas en Primera FEB con el Estudiantes. La apuesta del Rio Breogán de Luis Casimiro por el malagueño tiene respuesta: 14 puntos por duelo con un estupendo 45,5% desde el triple, su especialidad. El escolta, formado en la cantera del Unicaja y después en la NCAA, ya estuvo con la selección en unas Ventanas, a finales de 2020.
Francis Alonso, del Río BreogánACB Photo
Mención aparte, claro, merece Ricky Rubio. Pero quién se extraña. En poco más de 20 minutos de media, es ya el sexto jugador más valorado de la ACB (20,5), con 13,5 puntos, 6,8 asistencias... Y eso que su entrador, Dani Miret, avisó de que harían falta meses para volver a verle en plenitud. Es incógnita aún si el base estará dispuesto a volver con España.
Seis candidatos a algo que parece una quimera. No ya sólo igualar a Rudy o Navarro. Desde hace seis temporadas no hay dos españoles en el Top 10 de la liga. Entonces, Mirotic (tercero con 20 puntos por partido) y Darío Brizuela (10º con 13,5). Tampoco parece tan extraño con un porcentaje de españoles que ronda apenas el 20% en la competición.