Grant Dalton, CEO de la Copa América: "Los hijos de aquellos que trajeron los Juegos a Barcelona son los que han traído la Copa América"

Grant Dalton, CEO de la Copa América: “Los hijos de aquellos que trajeron los Juegos a Barcelona son los que han traído la Copa América”

Actualizado Miércoles, 28 agosto 2024 - 22:59

Grant Dalton (Auckland, Nueva Zelanda, 1957) es el CEO del Emirates Team New Zealand, el actual poseedor de la Copa de las 100 Guineas y, por tanto, CEO de la competición deportiva más antigua del mundo. Una Copa América que, en su 37 edición, suma por primera vez a su nombre el de la marca Louis Vuitton, que da, también, nombre a la competición encargada de decidir quién peleará con ellos por el título. Una Copa Louis Vuitton que empieza este mismo jueves y que, en opinión de esta auténtica leyenda del mar, cuenta ya con un favorito muy claro: el Luna Rossa italiano.

¿Cómo nació esta Copa Louis Vuitton?
Coincidió con la rotura de la racha más larga del deporte. En 1983, hubo equipos de muchos países que quisieron competir entre ellos para convertirse en el retador del Liberty, representante del club de yates norteamericano que había logrado defenderlo durante 172 años, lo convirtieron en una Copa y Louis Vuitton se encargó de patrocinarla. Así, de repente, dieron reconocimiento y prestigio a estos equipos, entre los que estaba el del vencedor final, Australia, y, desde entonces, está estrechamente unida a la Copa América. No puedes tener una Copa América sin una Copa Louis Vuitton.
¿El Luna Rossa es ahora mismo el rival más fuerte?
Sí, es lo que pienso. Las condiciones meteorológicas en los próximos cuatro días serán ligeras, incluido el viento, y eso puede que haga que todo esté un poco más entremezclado, pero, tomando en consideración el próximo par de meses, creo que el Luna Rosa es el rival más rápido.
¿Cree que todos los equipos han mostrado ya sus mejores bazas o tal vez alguno se está guardando todavía algún as en la manga?
No creo que los rivales se hayan guardado algo, pero una de las ventajas de ser el defensor es que nada de lo que hagamos cuenta hasta octubre. En San Francisco, perdimos 8-9 en la final porque uno de los errores que cometimos fue ser demasiado buenos desde el principio. En las Bermudas, en 2017, en cambio, no montamos el equipo rápido hasta 24 horas antes de la Copa América. Fue arriesgado, pero funcionó. Estamos aún muy al principio del ciclo de desarrollo, toda nuestra equipación de carreras se está construyendo, ni siquiera existe aún. Los demás, en cambio, tienen que darlo todo. Por ejemplo, las regatas entre el Alinghi y el Orient Express decidirán quién es el primero que se va a casa. Las técnicas mejorarán, pero no pueden introducir sorpresas, no tienen tiempo. Nosotros aún podemos innovar, y lo haremos.
¿Qué legado aspira a dejar en la Copa América?
Ganemos o perdamos, en Barcelona quedará un legado. Los Juegos dejaron ya uno perdurable, que aún existe hoy en día a través de los voluntarios. Es curioso, pero creo que se puede decir que los hijos e hijas de aquellos que trajeron los Juegos Olímpicos a Barcelona son los que han traído la Copa América. Además, hemos creado una fundación para promover la vela juvenil, la femenina y la vela inclusiva. Por otro lado, están los barcos. Les encantan a todo el mundo, son espectaculares, muy avanzados tecnológicamente y tremendamente rápidos. No creo tampoco que nadie se atreva a quitar del programa la Copa América femenina. Desde el punto de vista de la sostenibilidad, todo el trabajo que hemos llevado a cabo apostando por el hidrógeno como combustible. Y, también, la incursión en los e Sports, con el juego oficial. Espero que, cuando nos vayamos, hayamos marcado una diferencia.
¿Veremos mujeres en las tripulaciones del evento principal en un futuro cercano?
Nuestra competición es tan top que ni siquiera lograr un oro olímpico te garantiza un puesto. Esta cuestión podría haberse abordado, por ejemplo, haciendo obligatorio incluir la presencia femenina en las tripulaciones, pero no sería ningún logro y podría provocar que las mujeres se sintieran degradadas. No soy partidario de imposiciones. Por eso, preferimos introducir un camino más real, para que puedan ser realmente escogidas por sus logros. El problema con la vela femenina es que, más allá de los Juegos, no hay una continuidad. Será una competición muy interesante. Estamos creando un camino. Sus capacidades a nivel de comunicación, además, son muy superiores, y eso es algo importantísimo en estos barcos.
Prevén audiencias millonarias a nivel audiovisual. ¿Contar con un skyline como el de Barcelona como telón de fondo puede también contribuir a ello?
Poder tener la Sagrada Familia, por ejemplo, como telón de fondo es absolutamente icónico. Para contar con estos tiros de cámara desde los helicópteros, tuvimos que pedir un permiso especial, porque justo por encima del campo de regatas está también el corredor aéreo del aeropuerto, y nos llevó año y medio conseguirlo.
¿Cree que Barcelona está bien posicionada para ser la sede de futuras ediciones?
Curiosamente, uno de los problemas que puede llegar a tener Barcelona es que su éxito despierte a otros gigantes, pero están en buena posición para repetir. Si le preguntas a cualquier miembro de cualquier equipo, creo que estarían todos de acuerdo. Es genial que no quieran mudarse, pero, antes que nada, tenemos que ganar, y eso es algo que no tenemos asegurado. También habría que ver cómo estará el mercado, pero nos encanta cómo están marchando las cosas.
La estrategia del oro deja a Xammar y Brugman fuera del podio en 470

La estrategia del oro deja a Xammar y Brugman fuera del podio en 470

El viento, el poco viento, es el mismo para todos en el campo de regatas de Marsella, hecho que penaliza a los buenos navegantes, como Jordi Xammar y Nora Brugman, los mejores del año en 470, pero fuera del podio, cuartos, cuando partían en busca del oro. La estrategia más ambiciosa, al salir a plantear casi un 'match race' frente a la embarcación austriaca, que salía primera, les acabó por costar la medalla, de cualquier metal. Acabaron la Medal novenos, penúltimos. La vela, que aportó el primer oro a la delegación olímpica española, no puede sumar otra más en una clase histórica, con campeones olímpicos como los de Theresa Zabell o Jordi Calafat. La Medal Race de las ilusiones fue, finalmente, la de la frustración.

Para saber más

A Xammar le comparan algunos en la vela con Marc Márquez por su ambición y su carácter, extrovertido. Había sido bronce en Tokio, pero esta vez quería más. Como patrón, toma las decisiones principales, y la decisión era el oro, para lo que partieron pendientes del barco austriaco, al que había que desbancar de la primera posición en la Medal Race. Japón, que había salido tercero, se benefició y tomó la delantera en el primer tramo, en ceñida, para llegar primero a la boya de barlovento, de la que España salió octava. Las cuentas del oro no salían. Las del podio todavía no peligraban.

Había que remontar con viento a favor, de empopada, pero lo cierto es que Xammar y Brugman tampoco lo consiguieron y empeoraron el puesto en la boya de sotavento, perjudicados, además, por el gran tráfico en el giro. Lo mejor es llegar limpio, que es lo que hicieron los japoneses, adelantados en la Medal por Francia. Para los locales es siempre una ventaja el conocimiento del campo de regatas, como le pasó a los españoles en los Juegos de Barcelona'92. El podio podía todavía salvarse, pero la pareja sueca, que había partido cuarta, mejoró para acabar cuartos la Medal (47 puntos), con dos puntos menos de penalización que los españoles (49), y hacerse con el bronce, tras Austria (38) y Japón (41).

Segundos antes de la Medal

La pareja española había llegado en segunda posición a la Medal Race, después de que la última jornada de regatas, el martes, hubiera de suspenderse una de las tres previstas, una vez más, por la falta de viento. Lo mismo sucedió el miércoles, en la primera tentativa de la Medal Un suplicio. Antes de los Juegos, buena parte de los regatistas temían a la potencia del Mistral. Una vez en la cita, deseaban que apareciera debido a las incesantes interrupciones. De las 10 previstas, en 470 únicamente realizaron ocho antes de la regata por las medallas. Lo mismo ha ocurrido en todas las clases.

Esa jornada estaba marcada con una cruz por Xammar y Brugman. Querían la remontada. Fueron terceros en la primera regata, en una gran actuación, mejor que la de sus rivales por el podio, Austria, Japón y Suecia. En la segunda, en cambio, concluyeron sextos, con un barco austriaco que dominaba y se despegaba en la general. El oro, pues, dependía de que España sacara cuatro barcos a la pareja centroeuropea, formada por Lara Vadlau y Lukas Maehr. Complicado. Intentarlo les dejó, posiblemente, fuera del podio.

El barco de la paridad

Después de su bronce en Tokio junto a Nico Rodríguez, el cambio en el 470 tras buscar la Federación Internacional embarcaciones en las que pudiera darse la paridad sin que las mujeres se vean perjudicadas, Xammar decidió llamar a Nora. La razón es que, al tratarse de una clase donde prima la técnica y la estrategia, una mujer puede realizar las labores de tripulante, en este caso Nora, sin verse en desventaja frente a un hombre. En el 49er, muy físico, no sería posible. La elección entre patrón y tripulante depende de cada equipo. Si en el 470 español es Jordi, en el austriaco y vencedor la patrona es Lara.

Nora era una amiga de la infancia con la que Xammar ya había regateado cuando eran niños. Hija de padre norteamericano y madre española, había regateado en la élite integrada en el equipo de Estados Unidos. Ahora tenía la oportunidad de competir por España, algo permitido por la Federación Internacional de Vela y, consecuentemente, por el Comité Olímpico Internacional. La potestad normativa, del mismo modo que los jueces, dependen en los Juegos de las federaciones internacionales.

La compenetración fue prácticamente inmediata. Carismático y extrovertido Jordi, especialmente cuando sale del barco, a Nora no se le escapa detalle alguno de la organización o la logística. Los resultados no se hicieron esperar. En 2022, un año después de Tokio, fueron subcampeones del mundo y de Europa, y en 2023 repitieron la plata mundial. En el año olímpico llegó el salto definitivo, al dominar tanto el Europeo como el Mundial. Los Juegos eran su siguiente objetivo, pero ni el viento ni la estrategia adecuada les permitieron replicarlo bajo los aros, ni siquiera subir al podio.

El frustrante viento de Marsella (que retrasa otra posible medalla para España): “Lo peor es la espera, mantener la concentración”

Actualizado Miércoles, 7 agosto 2024 - 18:31

La segunda medalla de la vela se hace esperar, como sucedió con la primera, el oro de Diego Botín y Florian Trittel en 49er. La razón es el viento. El Mistral no aparece como era de desear y convierte las regatas olímpicas, en Marsella, en un calvario para organizadores y regatistas. "Lo peor fue la espera, intentar que no nos afectara y mantener la concentración", explicó Trittel, después de ver cómo se suspendían dos de sus últimas regatas, una cuando eran primeros, y se aplazaba un día la Medal Race. Lo mismo les sucedió a Jordi Xammar y Nora Brugman, cuando debían afrontar como segundos la Medal Race de 470 mixtos. La prueba final se aplazó un día, si el Mistral lo dispone.

Las pruebas de los regatistas españoles no han sido las únicas afectadas, ya que las suspensiones son recurrentes en todas las clases desde el inicio de las competiciones. En la mayoría se llega a la Medal Race sin que se hayan podido completar todas las regatas previas, aunque el reglamento permite la disputa de la regata final con un mínimo realizado. Es lo que sucederá, hoy, con el 470 mixto. El martes hubo de ser cancelada la tercera manga.

Clases afectadas

Entre el lunes y el martes, los kite-foils solo pudieron completar cinco de las 16 regatas programadas. En Ilca 7 y 470, solo ocho de las 10 mangas preliminares pudieron celebrarse. El lunes, la organización devolvió el dinero de las entradas a quienes las habían adquirido, mientras las protestas crecen entre los participantes. No ha sucedido únicamente esta semana. En IQFoil, la regata maratón disputada alrededor del puerto se detuvo el miércoles pasado, con los competidores, sin viento, parados entre el castillo de If y el Frioul. En los Ilca 6, la Medal Race se aplazó un día y, cuando se reanudó, las últimas regatas se hicieron con tan poco viento que algunas regatistas tuvieron problemas para llegar a la meta.

"Es un poco frustrante. Con un poco más de viento, podríamos ir rápido y fuerte. Pero bueno, son los Juegos Olímpicos de la calma y hacemos lo que podemos", dijo la kitesurfista francesa Lauriane Nolot, condescendiente con la organización. Entre los regatistas internacionales, la crítica es mayor.

El calor genera una barrera

El presidente del Comité Organizador, Tony Estanguet, visitó el martes la marina de Marsella ante los problemas surgidos. "Evidentemente no hay ningún arrepentimiento de haber elegido Marsella, al contrario, cuando vemos las imágenes y la calidad de la organización", afirmó. En opinión de David Lanier, especialista meteorológico del equipo francés, "la gran dificultad es el calor generado por la aglomeración de Marsella. Llega hasta 40 grados en tierra y eso al viento no le gusta. El calor progresa hacia el mar y bloquea el viento. Eso crea una capa, como un obstáculo para el viento", explicó.

La escasez del viento en Marsella y las contaminadas aguas del Sena, que ya han obligado a suspender varios entrenamientos en aguas abiertas, como ocurrió con el triatlón femenino, son, por ahora, los puntos negros de la organización. La triatleta belga Claire Michel, que tomó parte en la prueba, se infectó con la bacteria E. Coli después de nadar en el río que atraviesa París.

Diego Botín y Florian Trittel logran el primer oro para España volando sobre las aguas

Diego Botín y Florian Trittel logran el primer oro para España volando sobre las aguas

El primer oro de España llega volando, volando sobre las aguas en una embarcación reducida al mínimo para permitir la coreografía de dos hombres. Son Diego Botín y Florian Trittel, que no sólo están coordinados al centímetro en sus movimientos de este evolucionado 49er, también son complementarias sus personalidades. Diego, meticuloso y calculador; 'Flo', espontáneo. Sólo perdieron el equilibrio con el abrazo de la gloria que los llevó al agua. Los tripulantes españoles podrían haber realizado un ejercicio de cálculo, pero, al contrario, salieron a demostrar por qué merecen este oro, por qué son los más rápidos, por qué son los mejores del mundo y por qué, finalmente, son campeones olímpicos.

Lo españoles no necesitaban ganar la 'medal race', donde la puntuación es doble, dado el margen con el que llegaron, pero su victoria fue incontestable. Este primer oro para España en París llega en su deporte con mayor cosecha en la historia de los Juegos, 22 medallas, 14 del metal que más brilla, como el que alumbra, hoy, los rostros sonrientes de Botín y Trittel.

"Para nosotros no había otro cabía otro resultado que no fuera el oro", proclamaba 'Flo'. ·La clave ha sido mantenernos firmes hasta el último día, manejar esa presión", añadía el catalán. "Es una sensación indescriptible, después de una semana muy dura, debido a las condiciones meteorológicas", añadía Botín, para el que el oro es una "alegría indescriptible".

De popa y en ceñida

La salida de Botín y Trittel fue fulgurante, decidida y directa. Cualquiera de las tres primeras plazas les garantizaba el oro, con 68 puntos y un margen de cinco puntos sobre la embarcación irlandesa y 12 sobre los neozelandeses, terceros. Hasta la primera boya llegaron primeros para realizar un giro limpio, sin riesgos, dada su ventaja. Es importante evitar el tráfico en ese punto. Volaban, literalmente. De popa, con viento a favor, como en ceñida, con viento en contra, fueron incontestables y consiguieron ampliar aún más su ventaja sobre la pareja de Nueva Zelanda.

Jamás volvieron ya a perder la ventaja en las siguientes dos para dirigirse a la meta, a la que llegaron en solitario, por delante de holandeses y neozelandeses. En el podio les siguieron los terceros y los norteamericanos. La pareja española acabó con 70 puntos, por 82 y 88 del resto de medallistas. En la vela los puntos se invierten y se descuenta la peor de las regatas de cada pareja.

A la 'medal race' llegaron Botín y Trittel como líderes, pero después de dos días irregulares para los españoles, los peores. El miércoles, en la última jornada de regatas, hicieron su peor serie (decimoquintos, duodécimos y sextos), y el jueves, cuando debía disputarse la 'medal race', dos interrupciones, la primera cuando iban líderes, por la falta de viento devolvieron a los regatistas al hotel. Un mal asunto para la concentración. Las dudas las despejaron nada más darse la salida.

El final de las frustraciones

Botín, cántabro, y Trittel, catalán, ambos de 30 años, se encontraron después de Tokio, frustrante para los dos por separado, y de ese modo formar la pareja perfecta sobre una embarcación, perfecta y veloz. "¡Esto vuela!", decía 'Flo', como llaman a Trittel en el entorno de la vela, cuando empezaron a entrenarse a bordo del 'Skiff', que es el nombre técnico del barco. Cada cuatro años se decide cuál será, con las evoluciones pertinentes, y se dan las instrucciones al mismo fabricante. 'Flo' había practicado Kitesurf, por lo que estaba acostumbrado a volar sobre las aguas. El hecho de que no llegara a ser olímpico le hizo optar por la clase Nacra 17, en la que formó pareja con Tara Pacheco en Tokio. Hubieron de conformarse con el diploma, sextos. 'Flo' quería más.

Más cruel fue el desenlace en los pasados Juegos para Botín, asentado ya en la clase 49er. Junto a Iago López alcanzaron la 'medal race', pero una mala salida les condenó. Acabaron empatados a puntos con la pareja alemana, pero en el cuarto puesto. El rostro entonces fue el de la desolación. Muy distinto al que mostraba en Marsella. "Llevamos muchos años preparándonos y hemos fallado muchas, pero sin esos fallos y experiencias no estaríamos aquí, celebrando este oro", se sinceró el cántabro.

Esas frustraciones les llevaron, pues, a encontrarse para formar una de las mejores parejas del mundo de la vela. En realidad, no son dos, sino tres, porque Álvaro del Arco es mucho más que un entrenador. Ya trabajó con 'Flo' en la clase Nacra 17. Entre todos han conseguido crear una atmósfera que atempera la presión, por lo que es habitual verlos gastar bromas poco antes de la competición.

Desde que ambos decidieron competir juntos, los resultados fueron inminentes. Campeones de Europa en 2022, un año después de Tokio, lograron la plata mundial ese año y el bronce en 2023 y 2024. Botín y 'Flo' no se han dedicado únicamente al 49er. Ambos se han integrado en las tripulaciones de SailGP, a bordo de los catamaranes voladores. Con Botín como patrón, el equipo español fue campeón absoluto del Circuito Mundial SailGP, al imponerse en aguas de San Francisco en la Gran Final, el 14 de julio, menos de dos semanas antes del inicio de los Juegos. Lo suyo es volar sobre las aguas, camino del primer oro para España, a la que nunca falla la vela.

El equipo español de vela afronta los Juegos con optimismo

El equipo español de vela afronta los Juegos con optimismo

Actualizado Martes, 23 julio 2024 - 14:25

La vela es el deporte que más medallas ha dado a España en la historia de los Juegos Olímpicos, 21, por delante incluso del piragüismo, 20. Con 13 medallas de oro, cinco de plata y tres de bronce los regatistas se han pronunciado en rueda de prensa sobre las expectativas de cara a los Juegos Olímpicos de Paris.

Basándose en los triunfos que ha conseguido el equipo español en los últimos cuatro años, Tamara Echegoyen, la que será abanderada de España junto con el piragüista Marcus Cooper, cree que darán "una gran alegría al país", aunque no se ha atrevido a predecir el número de medallas que podrían ganar. Paula Barceló, compañera suya en 49er, en la misma línea que ella opina: "creo que el equipo español llega en un buen momento y creo que no hemos dejado ni un cabo suelto, así que venimos a afrontar los juegos con muchas ganas y ambición".

Florian Trittel, que compite junto con Diego Botín en 49er, ha preferido mojarse y afirma que el equipo español de vela volverá de París con "entre dos y tres medallas" y cree que "el equipo estaría orgulloso de tener más, pero contento de conseguirlas". Su compañero Diego manifiesta que España tiene "un equipo fuerte y ahora va a depender de como afrontemos las condiciones en el agua y la competición".

La ciudad que acogerá las regatas de vela será Marsella, una ciudad con diversas condiciones para este deporte de la que Gisela Pulido, que afrontará sus primeros Juegos Olímpicos, ha afirmado que en ella "cada campo cambia la estrategia, que las condiciones sean tan variadas creo que es algo que me va a venir bien". Nora Brugmann, actual campeona del mundo y de Europa junto con Jordi Xammar en 470, se ha pronunciado muy en la línea de su compañera Gisela y ha añadido la importancia de haber pasado mucho tiempo allí. Florian ha expuesto agrado por la ciudad y ha afirmado que para ellos "Marsella es un lugar ideal para celebrar unos juegos".

La aventura de Nacho Baltasar para volar sobre el agua: "He ganado 22 kilos en dos años"

La aventura de Nacho Baltasar para volar sobre el agua: “He ganado 22 kilos en dos años”

Los regatistas y sus cuerpos entregados al viento; todo levedad, deportistas finos como sus velas. ¿O no? Aparece Nacho Baltasar (Palma de Mallorca, 2004) y cambia el modelo: mide 1,83 metros, pesa 90 kilos de músculo y quiere ganar más, lo máximo posible. Hasta ahora los barcos olímpicos exigían a sus tripulantes que fueran ligeros para apenas tocar el agua y aprovechar las corrientes, pero algo ha cambiado en el mar. Se llama clase IQFoil y se estrenará en los Juegos de París 2024 con Baltasar, como representante español. Rompiendo la tradición de la vela, tanto él como el resto de aspirantes a medallas son grandes, fuertísimos, colosos.

¿Qué ha pasado?
Yo era un tirillas como todo el mundo que hace vela, pero cambié cuando la clase IQFoil entró en los Juegos. Pesaba 68 kilos así que imagina. En dos años he ganado 22 kilos. Por suerte, lo he gestionado bien, con la ayuda de profesionales y todo lo he transformado en músculo. Me noto distinto, sobre todo la cara, pero ya está. Tengo compañeros que lo han hecho de otra manera y lo han pasado peor. Hay quien se come medio bloque de mantequilla para desayunar, es asqueroso. Por eso algunos lo han acabado dejando.
¿Y usted qué come en el proceso?
Estoy de pasta hasta arriba, también arroz, huevo, pollo... Voy a hacer la compra semanal sólo para mí y me gasto 200 euros. En un día ingiero unas 6.000 calorías o más. Aunque lo más complicado es comer mucho durante los entrenamientos, unos 120 gramos de carbohidratos a la hora.
¿Por qué deben estar tan fuertes?
Los barcos IQFoil tienen una aleta que los levanta. Aunque peses 150 kilos arrastras la misma cantidad de agua que alguien de 50 kilos, el barco apenas lo nota, vas por el aire y coges muchísima velocidad, hasta 30 nudos. Tienes que tener mucha fuerza para mantener la vela tensa, lo más plana posible, y por eso los regatistas de esta clase son tan grandes.

Una madre campeona del mundo

La historia de Baltasar con la vela la explica su árbol genealógico. De Sa Rápita, un pueblo marinero cerca de Palma de Mallorca, antes de que naciera, su familia ya navegaba, competía e incluso ganaba. Su madre, Silvia Summers, fue campeona del mundo en 1989 en clase 420 junto a Nuria Bover y, de hecho, el trofeo de aquella conquista descansa ahora junto a sus trofeos. «Siempre la he admirado mucho. En casa no ha hablado mucho de su Mundial y las pocas veces que lo ha hecho es para decir que el mérito fue de Bover, la patrona. Pero me gusta mucho dejar mis copas al lado de las suyas», comenta el regatista que la semana pasada venció en el Trofeo Internacional Bahía de Cádiz ante favoritos a las medallas olímpicas, como el polaco Pawel Tarnowski.

Y todo aún con 19 años.
Ni yo me lo esperaba. Empecé a entrenar con el IQFoil hace menos de dos años y me ha llegado todo de repente, de un día para otro. Mi objetivo realmente era estar en los Juegos de Los Ángeles 2028. En septiembre, cuando me dieron la noticia de la clasificación para los Juegos de París, estaba en el coche y aún me quedaban 40 minutos para llegar a casa. Iba conduciendo y alucinando.
Antes hacía windsurf.
Sí, eso es. No recuerdo cuando navegué por mi primera vez, seguramente sería un bebé, pero sí recuerdo cuando debuté en el Optimist. Tenía cinco años. He tenido suerte de crecer en Sa Ràpita en un ambiente muy bonito, muy marinero, todos mis amigos están relacionados con el mar. Uno de ellos trajo el windsurf al club cuando en Mallorca tradicionalmente se utilizaba el 420 y el Laser. Me fue perfecto.
Ha tenido que dejar los estudios, eso sí.
Me apunté a INEF e intenté hacer el primer año, pero la vela te exige mucho, muchos viajes, muchas horas de entrenamiento. Al final llegó un momento que era una cosa o la otra. Y nunca había sido un muy buen estudiante.