El ascenso de José Antonio Morante, el hijo del torero, un "gran talento" en el Betis: "El balón da menos cornás"

El ascenso de José Antonio Morante, el hijo del torero, un “gran talento” en el Betis: “El balón da menos cornás”

Nunca se fue la España del fútbol, el toreo y las folclóricas, por más que trataron de enterrarla. Entre el césped, el albero y los tablones del escenario se mueve el carácter, el hallazgo, la respiración suspendida; eso que llaman arte. Porque el talento no se destruye, se transforma. El Real Betis se llevó a Murcia a José Antonio Morante, un diablo pegado a la cal, un inventor, eso que los clásicos llaman una promesa.

Tiene 18 años y lleva el apellido más pesado de la tauromaquia contemporánea. Su padre, Morante de la Puebla, se cortó la coleta hace apenas meses, después de tres décadas dominando la plaza, rozando la coreografía. Los tacos no dieron opción a las manoletinas. José Antonio, desde chico, había mirado hacia otro lado. «Yo, de pequeño, hasta que hice la comunión, siempre quise ser torero. Pero luego un toro cogió a mi padre, vi cómo era la recuperación y pensé que el balón daba menos cornás», contó. El fútbol ya lo tenía atrapado.

Fichó por el Betis en 2024, todavía menor de edad, con un contrato que lo vinculaba hasta 2026. Un puñal caído a banda, imaginativo, con esa capacidad de desequilibrio que define a las esperanzas verdiblancas desde la cantera. En junio cumplió la mayoría de edad mientras ganaba con el filial la Copa de Campeones de División de Honor Juvenil. Para entonces ya tenía dorsal profesional y un sueño que, al parecer, también era obsesión de su padre.

Las primeras valoraciones sobre su potencial llegan desde dentro de la entidad bética. Héctor Bellerín se expresa en términos que van más allá de la cortesía corporativa. En declaraciones a EL MUNDO, el defensor es rotundo: «Yo creo sinceramente que Morante es el gran talento del Betis». Un juicio que se le desborda más allá de la táctica: «Es un jugador de la hostia, lo único que le hace falta, como a todo futbolista joven, es tiempo».

La visión de Bellerín

Lo interesante es cómo el lateral describe al jugador más allá de lo futbolístico. «Me parece un chaval súper tierno, súper inteligente, sencillo, muy buena gente», afirma Bellerín, que tras su larga experiencia, conoce bien los egos que rodean a algunos jóvenes que alcanzan el vestuario de los mayores. Entrenamientos intensos contra él, porque Morante juega de extremo izquierdo y Bellerín es lateral derecho. A raíz de eso han generado una relación que trasciende lo profesional. «Me he hecho muy amigo de él», reconoce el defensa.

Pero Bellerín advierte de algo más profundo. En sus palabras hay una reflexión sobre una generación de futbolistas que llegan con otra mentalidad. «Tienen como otra personalidad, a veces hay muy poco respeto a lo que son las jerarquías, cosa que está bien, porque hay que tener un aire de cierta rebeldía, y en otras tener algo de pausa, estar más contenido», dice. Y aquí es donde José Antonio Morante destaca, según su compañero. «Vino a la pretemporada, luego se fue con el filial, con el juvenil, no dijo nada, no se quejó. Los momentos que entrenó con nosotros lo hizo muy bien».

El lateral insiste en un detalle que, en el contexto de su apellido, adquiere relevancia especial: «El lugar es algo que se gana desde el silencio». Y añade: «Es de hacer las cosas bien, despacito, buena letra». La ausencia de protagonismo, hablar sobre la hierba, la humildad de quien sabe que todo se evapora en un instante.

La llegada al primer equipo

Otra voz desde la institución verdiblanca subraya aspectos similares. Adrián San Miguel lo define para este periódico como «una joven promesa de gran potencial, jugador de ataque muy del estilo cantera Betis, encarador incansable y de gran calidad en su pierna izquierda». Pero donde San Miguel amplía el retrato es en lo personal: «Destacaría su buena actitud, madurez mental y humildad a pesar de su juventud».

Eso es lo que ven en Heliópolis. No un apellido, sino un chispazo que llega para quedarse. Una estrella pausada. Ven a un futbolista que entiende que el talento es apenas el primer capítulo de una historia que tiene muchas páginas. Internacional con España en categorías inferiores (sub'18 y sub'19), José Antonio Morante comenzó su andadura en equipos andaluces antes de llegar al Betis. Su actividad en redes sociales muestra a un joven que respeta sus raíces y que admira, además de querer, a su padre: comparte momentos del fútbol con su familia, agradece al maestro sus tardes de gloria, pero anda su propio camino, liviano y sin cargas sobre la espalda. Porque depende de sí mismo.

José Antonio Morante entra en un campo que no era el suyo por nacimiento, pero que elige cada mañana, ciñéndose las botas, ajustándose las medidas. Manuel Pellegrini ya lo ha convocado más de una vez, señal de que es un futbolista que puede entrar en sus planes, especialmente en momentos de bajas.

Ya estuvo frente al Torrent, pero no pasó del banquillo. Tendrá más oportunidades de hacerlo, para demostrar a todos lo que apunta cada fin de semana en un sufrido filial. Enseñar a la afición el toreo de salón que ya ejecuta con precisión en los entrenamientos. El balón da menos cornadas, pero la expectativa, como alguna herida del toreo, también tiene dos trayectorias.

Jorge Casado, el defensa que hizo debutar Mourinho y que ahora espera al Barça con el Guadalajara

Jorge Casado, el defensa que hizo debutar Mourinho y que ahora espera al Barça con el Guadalajara

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Jorge Casado (Madrid, 1989), uno de los puntales del Guadalajara, que buscará este martes dar el gran golpe ante el Barcelona en la Copa del Rey, es todo un trotamundos del fútbol. Sus primeros pasos serios los dio en las filas del Rayo Vallecano, que apostó por incorporarlo cuando tenía apenas 10 años y donde llegó a despuntar tanto que el Real Madrid acabaría haciéndose con sus servicios en 2010.

Aunque inicialmente estaba previsto que jugara para el tercer equipo, acabó por convertirse en una pieza básica para Alberto Toril en un Castilla que llegó incluso a jugar la promoción de ascenso a Segunda División, donde sería finalmente eliminado por el Alcoyano.

Sus buenas maneras tampoco pasaron inadvertidas para José Mourinho, que lo hizo debutar con el primer equipo, como titular, en una vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, en la temporada 2011-12 frente a la Ponferradina, al lado de jugadores como Pepe, Varane, Özil o Benzema, que se saldó con victoria madridista por 5-1. Esa, no obstante, sería también su única aparición.

Ascenso a Primera RFEF

Tal vez debido a ello, para buscar nuevas oportunidades de crecimiento, se incorporaría en 2014 al Betis, que militaba entonces en Segunda, para vivir la primera de las tres experiencias consecutivas de un solo año (le seguirían la Ponferradina y el Zaragoza) tras las que, en 2017, daría el salto a Grecia para jugar en primera desde las filas de un Xanthi con el que también acabaría viviendo algunos claroscuros.

En 2020, sus ganas de volver a casa le llevaron a firmar por el Rayo Majadahonda, club donde permanecería durante cuatro temporadas y donde llegaría a ser capitán hasta que en verano del año pasado firmó en principio por una única campaña por un Guadalajara con el que acabaría rubricando la ampliación de su contrato por un año más el pasado mes de junio.

En el club violeta alaban tanto su ascendencia en el vestuario como su participación en una campaña que acabó culminando con el ascenso a Primera RFEF y, aunque en la Liga se ha perdido siete de los 16 encuentros disputados, con solo una de esas ausencias en el banquillo, sí ha tenido presencia en los dos duelos de Copa que ha jugado el equipo, ante el Cacereño, en primer ronda, y con algo más de 11 minutos sobre el césped y, sobre todo, frente al Ceuta, en segunda ronda, ante el que jugó la totalidad del encuentro.

Duda bajo palos

El partido de este martes frente al Barcelona será un auténtico choque de contrastes. Por una parte, se medirá el conjunto más goleado del Grupo 1 de Primera RFEF, un Guadalajara que, ahora mismo, ha encajado 24 tantos en 16 partidos, tres de ellos este pasado sábado frente al Real Madrid Castilla en el Alfredo di Stéfano, en un partido en el que los visitantes lograron adelantarse en el marcador, frente al máximo goleador de Primera. Los azulgrana, en estos momentos, suman 49 goles a favor en 17 partidos, 14 más que su más directo perseguidor, el Real Madrid de Xabi Alonso.

La gran incógnita del equipo azulgrana, en estos momentos, es quién se encargará de estar bajo los palos en Guadalajara. Por lo pronto, Hansi Flick ya ha dejado claro que Joan Garcia tendrá descanso y que no decidirá hasta este mismo martes si quien deberá tomarle el relevo será Wojciech Szczesny, baja el sábado ante Osasuna por una gastroenteritis, o Marc-André ter Stegen, que sigue mostrándose poco dispuesto a dejar el club pese a que la inactividad podría costarle disputar el Mundial.

El Barcelona, defensor del título conseguido tras imponerse en la final al Real Madrid, llega en un excelente momento después de ganar a Osasuna en la Liga y ratificar el liderato y con la impresión de ser un equipo cada vez más fiable.

La contundencia del Barça y el hat-trick de Ferran rompen la fe del Betis

La contundencia del Barça y el hat-trick de Ferran rompen la fe del Betis

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Solo la fe inquebrantable del Betis acabó por permitirle salvar con nota la honrilla ante un Barça capaz de marcharse al descanso mandando por 1-4 y que acabaría por llevarse la victoria 5 después de que los verdiblancos recortaran distancias en el ocaso. [3-5: Narración y clasificaciones]

El más brillante de los azulgrana, en este caso, fue un Ferran Torres que dejó a Lewandowski en el banquillo y que se llevó un hat trick en media horaque podría haber sido incluso un póquer o un repóquer. Roony, a asistencia de Pedri, y Lamine Yamal, con un penalti muy protestado por La Cartuja, se encargaron de completar el marcador barcelonista mientras que Antony, Llorente y el Cucho Hernández, también desde los 11 metros, anotaron para un conjunto local que nunca le perdió la cara al encuentro y que, de hecho, dio el primer golpe del partido.

Por tercera vez consecutiva, el Barça se vio obligado a buscar la remontada frente a un Betis que golpeó duro en la primera opción que tuvo. Antony, en una acción en la que Koundé estuvo lento para provocar el fuera de juego, puso el 1-0. El francés no tardaría mucho en hacerse perdonar. Suyo fue el centro que un Ferran Torres implacable aprovecharía para marcar su primer gol de la tarde. El segundo lo logró no mucho después, con un remante acrobático que se coló entre las piernas de Álvaro Valles. Y en el tercero, cuando el primer tiempo se encambinaba al ocaso, aprovechó el desvío a la desesperada de Bartra para poner el 1-4 en un incrédulo estadio de La Cartuja.

Poco antes, Roony, relevo en la banda derecha de un Lamine Yamal que se movió con total libertad por el interior, aprovechó una asistencia magistral de Pedri para marcar el 1-3 con un zapatazo tremendo con la derecha. Esa acción del canario fue casi la guinda de un primer tiempo en el que no solo fue omnipresente, sino en el que, además, tomó la batuta para que el Barça exhibiera un juego más calmado, con más control del balón, pero no por ello exento de puntuales momentos de vértigo para buscar más goles. El Betis, mientras, tendría en los instantes finales del primer acto sus opciones para volver a meterse en el partido recortando distancias, pero ni el Cucho Hernández, con un remate de cabeza cruzado, ni Ruibal, con un fuerte disparo, lograron encontrar el camino de la portería contraria.

El Betis, pese al mazazo del resultado, no tiró en ningún momento la toalla. Sobre todo, por medio de un Antony que lo intentó de una y mil maneras, pero que no volvió a encontrar la manera de batir otra vez a un Joan García que, incluso, tuvo que actuar como líbero por detrás de la defensa. Algo que, de hecho, habría hecho tremendamente feliz a un Johan Cruyff que siempre apostó por que el portero fuera un jugador más en la salida del balón. Un postulado que, cómo no, sería recogido también perfectamente por Pep Guardiola. Con el Barça optando también en el segundo acto por nadar y guardar la ropa, lo que ya casi pudo considerarse como la sentencia definitiva llegó con polémica. Hernández Maheso, a instancias del VAR, acabó por señalar como penalti una acción en la que el balón golpeó en el brazo de Bartra después de que le diera en la cadera. Lamine Yamal, con una tranquilidad casi pasmosa, fue en este caso el encargado de transformar la pena máxima para poner el 1-5 en el marcador.

Con esa ventaja, Flick decidió guardar piezas con vistas a compromisos futuros. Y, tras cambiar en el descanso a un Balde que se llevó un fuerte balonazo en la pierna en el primer acto por Christensen, optó también por darle descanso a Pedri dándole minutos a Marc Bernal como su relevo, reservar a un Gerard Martín con amarilla desde el arranque del segundo tiempo, darle también algunos minutos a Fermín como recambio de Roony y hacer también lo propio con Jofre en detrimento de un Eric García que acabó fundido tras jugar como centrocampista y lateral izquierdo. Los verdiblancos, finalmente, verían recompensadas sus ansias por volver a marcar con un tanto de Llorente tras la salida de un córner, después de que un gol marcado por el canterano Pablo fuera invalidado por un fuera de juego casi milimétrico del Cucho Hernández, y un penalti transformado por el colombiano. Dos goles que llevarían al marcador un definitivo 3-5 que les permitió a los béticos al menos maquillar en parte lo que amenazaba con ser toda una papeleta.

El Ourense elimina al Girona y el Villarreal se aferra a los penaltis ante el Atlético Antoniano

El Ourense elimina al Girona y el Villarreal se aferra a los penaltis ante el Atlético Antoniano

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La tarde empezó a animarse ayer con las sorpresas de Talavera, Eldense y Murcia, que dejaron fuera a Málaga (2-1), Almería (2-1) y Cádiz (3-2). Una muestra del brío de los clubes de Primera RFEF, dado que el Guadalajara ya había dado la sorpresa la víspera frente al Ceuta (1-0). Sin embargo, los verdaderos aldabonazos de esta segunda ronda se hicieron esperar hasta bien entrada la noche, cuando el Ourense eliminó al Girona (2-1), mientras el Elche (1-2) y el Villarreal (1-1, 3-5) sólo tumbaron al Quintanar del Rey y el Atlético Antoniano en la prórroga y los penaltis, respectivamente.

El Ourense CF, verdugo del Real Oviedo (4-2) en primera ronda, aireó las carencias del equipo de Michel. Una nueva muestra de la competitividad de un equipo que el pasado curso ya dejó fuera a Deportivo de La Coruña y Real Valladolid. Los goles de Yuste y Omar Ouhdadi llevaron el delirio a O Couto, que en dieciseisavos recibirá a Barça, Real Madrid, Atlético o Athletic.

La visita a Lebrija resultó un tormento para el Villarreal, a quien no parecen haber escarmentado sus dos últimos tropiezos en el torneo, frente a Pontevedra y Unionistas. Ni siquiera gol de cabeza de Ayoze Pérez en el minuto 103, tras un saque de esquina botado por Dani Parejo, tranquilizó a los visitantes. Poco después, Pana estrelló contra la madera un formidable derechazo y Jesús García aprovechó el rechace para enviar el partido a la tanda de penaltis. Sólo una parada de Arnau Tenas en el tercer turno dio el pase al grupo de Marcelino.

'Hat trick' de Riquelme

Más de tres décadas después, el Torrent, un club con 103 años de historia, recibía a un Primera. La mala noticia para fue que las obras en el Municipal de Sant Gregori, escenario de sus partidos en Segunda RFEF, trasladaron el duelo al Ciutat de Valencia.

Aunque formó un once con Adrián, Valentín y Antony, Manuel Pellegrini dio descanso a sus mejores efectivos, dando paso en ataque a Cedric Bakambu y Chimy Ávila, que no cumplieron las expectativas. Traspasada la media hora, el argentino pudo ver la roja directa con una fea entrada sobre Miguelón. Quien sí aprovechó la oportunidad fue Rodrigo Riquelme, autor de tres goles, el primero de preciosa factura, con un toque sutil, casi sin ángulo, por encima del portero. Ese hat trick fue redondeado en el añadido por Ángel Ortiz para el 1-4 del Betis.

La Real, gris en Reus

Sobre un césped artificial en malas condiciones, el Reus impuso su fútbol durante 45 minutos, cediendo una sola ocasión antes del descanso. Sergio Francisco confió la titularidad a dos chicos del Sanse, el central Luken Beitia y el delantero Gorka Carrera. Sin embargo, el escaso entusiasmo de sus futbolistas le obligó a un triple cambio tras el descanso.

La entrada de Ander Barrenetxea y Umar Sadiq se hizo sentir en apenas tres minutos, ya que el primero sirvió un centro cabeceado por el nigeriano para que Mikel Goti enviase finalmente a la red. Los visitantes sólo pudieron respirar en el tiempo añadido, cuando Sadiq sentenció desde el punto de penalti (0-2).

Isco, lesionado por un compañero en una jornada europea aciaga

Isco, lesionado por un compañero en una jornada europea aciaga

Había vuelto «engorilao» y recién renovado en el partido del Betis ante el Girona. Dio una asistencia desde el banquillo y Pellegrini quiso darle su primera titularidad frente al Utrech en Europa League. Pero, tras apenas 10 minutos en el campo, su compañero Amrabat decidió despejar el balón y su pierna y volvió a lesionar a Isco, menos de una semana después de su retorno a los terrenos de juego. El jugador se retiró al vestuario cojeando y apoyado del hombro del médico del conjunto sevillano. El marroquí, aunque aguantó unos minutos más sobre el césped, también se tuvo que retirar.

Al menos el Betis pudo aprovechar los tantos del Cucho y Abde para derrotar (2-1) a un conjunto belga que apretó el marcador con un tanto de 50 metros del español Miguel Rodríguez y casi lo empata si el VAR no anula el tanto de Murkin por un fuera de juego previo. Una alegría que queda empañada por la lesión del malagueño que no podrá estar el fin de semana en el derbi sevillano. Tampoco estará Antony, expulsado ante el Girona, que lloraba en la entrevista postpartido por no poder ayudar a su equipo en ese duelo clave.

Celta y Rayo no tuvieron suerte en sus enfrentamientos a domicilio ante Ludogorets (3-2) y Slovan de Bratislava (2-1) de Europa y Conference League respectivamente. El duelo de los vigueses fue un intento de reponerse a una hora aciaga de fútbol y a una actuación de Manu Fernández, con dos penaltis evitables, más aciaga aún. La escuadra de Giráldez apretó al final para intentar conseguir al menos un empate, pero se quedó sin tiempo y murió en la orilla.

El conjunto de Íñigo Pérez sufrió en Eslovaquia su primera derrota en esta Conference League. Empezaron ganando los vallecanos con un gol de Fran Pérez, pero la presión del equipo local provocó dos errores defensivos que permitieron al Slovan remontar el duelo. Pérez intentó reactivar a los suyos con cambios ofensivos para volver a amenazar la meta de Takac. El poste rechazó el empate de Lejeune en el descuento.

La resurrección del Valencia solo alcanza para agarrar un empate ante el Betis en Mestalla

Actualizado Domingo, 9 noviembre 2025 - 21:04

No está muerto el Valencia de Corberán a pesar de parecerlo. Ante el Betis fue capaz de resucitar su mejor versión, asfixiar al rival y coserlo a ocasiones, aunque cuando entró una ya era para remontar. Y es que los verdiblancos, con transiciones veloces comandadas por Antony, pudo haber hecho mucho daño. El punto es valioso para Mestalla más por las sensaciones que por el reflejo que tiene en la clasificación. El Valencia, que toma aire, suma siete jornadas sin ganar. [Narración y estadísticas: 1-1]

No hubo respiro en un duelo que viajó de área a área sin descanso. Los valencianistas sabían que la grada no perdonaría que no mordieran los tobillos, más cuando Antony ganó la primera carrera por la orilla para servir un centro perfecto que Abde, sin explicarse cómo, no logró encajar entre los tres palos. Al aviso respondió Danjuma contra contra endiablada que mandó por encima del larguero de Valles. Otra tuvo el neerlandés con un centro de Gayà que estrelló en el travesaño.

El Valencia estaba encerrando al Betis, que necesitó media hora para estirarse y salir del dominio valencianista. Corberán no apuntaló su defensa de manera evidente, con tres centrales, pero sí incrustó a Pepelu para darle salida de pelota y dejó al capitán y a Thierry el camino despejado para sumarse al toque de arrebato. Le funcionó la idea, con futbolistas más concienciados y entregados a una fórmula en la que se sintieron cómodos en ataque y fueron efectivos en defensa.

Cierto es que el acierto del Betis ayudó, porque no suele fallar Antony a puerta vacía regalos como el que le hizo Cucho tras una galopada por banda. Y es que no se sentían cómodos ante un Valencia que, por primera vez, era capaz de recuperar balones con soltura en el centro del campo, con Javi Guerra y Almeida multiplicados.

Por eso podían aparecer los laterales, como Gayà para volver a dibujar un centro que no acertó a cabecear Lucas Beltrán y que enganchó Diego López para forzar a Valle a hacer una de las paradas de la noche.

El Valencia se fue al descanso teniendo más balón, más ocasiones, más intensidad, una presión efectiva y haciéndose la vida más fácil en defensa. Lo único que faltaba es el gol.

Tras el descanso, otra vez avisó el Betis, otra vez Antony, que esta vez, atosigado, cruzó en exceso un remate desde la esquina derecha del área. Otra vez respondió el Valencia con una doble oportunidad de Diego López y Lucas Beltrán. Y de nuevo apareció Antony con un disparo que buscó ajustar al palo.

Del fallo al empate

Después de tanto fallo, el gol de los verdiblancos llegó por un error valencianista. Tárrega, obligado a sacar el balón, equivocó el pase y le entregó la pelota en el borde del área a Cucho, que encaró y batió a Agirrezabala.

No se hundió el Valencia ante el palo. El banquillo ya había echado mano de dos armas que se guardó de inicio, Luis Rioja y Hugo Duro, y fue el andaluz el que armó la revolución. Cazó una pelota rebotada en la medialuna y la pegó con la fe necesaria para convertirla en gol. No pasó desapercibido que buscó a su central para dedicárselo como bálsamo.

Nadie se conformó con ese empate, aunque quien más cerca estuvo de romperlo fue el Betis en un mano a mano de Cucho ante Agirrezabala que salvó el meta vasco para apuntalar el punto de crecimiento que puede haber encontrado el Valencia.

El Levante pone la emoción y el Betis y el Alavés los goles en una última jornada copera sin caídas de los grandes

El Levante pone la emoción y el Betis y el Alavés los goles en una última jornada copera sin caídas de los grandes

La tranquilidad de la mayoría de partidos de equipos de Primera en las jornadas previas de Copa se vio truncada por la locura que se vivió en este último día de la primera ronda del torneo del ko en Orihuela. El Levante pasó sobre la bocina y al Espanyol también le costó, no así Celta, Alavés y Betis que ganaron sin problemas sus duelos.

Por volver a la localidad alicantina, el partido entre el Orihuela y el Levante (3-4) fue una auténtica lucha hasta el último minuto. De hecho, fue Espí en el 92, apenas dos después de que el conjunto amarillo empatara por medio de Ayo, el que dio la victoria a los, ayer, blanquiazules.

El Espanyol necesitó del mejor Kike García para resolver un duelo ante el Athletic Lleida que se complicó en la primera parte. Un doblete del ariete periquito salvó a los de Manolo González de caer en primera ronda como le ocurriera el martes al Oviedo.

Pocas opciones dieron el Celta y el Alavés al Puerto de Vega y al Getxo respectivamente. Los vigueses no necesitaron subir de marcha y ganaron de manera gris al equipo de Navia (0-2), que consiguió mantener su puerta a cero hasta el descanso. Óscar Marcos, el debutante en el equipo de Giráldez abrió el marcador y dos minutos después lo cerró Damián de penalti.

El Alavés fue una apisonadora en Getxo (0-7). Los vitorianos ya iban 0-4 en la primera parte con dobletes de Mariano y Carlos Vicente. El delantero caribeño completaría su póker en la segunda parte y los babazorros terminarían haciéndole un siete al conjunto vasco.

Otra fue el Betis, Riquelme fue un puñal por la banda y Altimira gobernó el medio campo ante el Palma del Río (1-5). Poco pudo hacer el ex bético Sergio León, aunque una asistencia suya dio el gol del honor a los cordobeses. Finalmente, los de Pellegrini terminaron con siete tantos.

El Atlético pone fin a su maldición a domicilio ante el Betis

El Atlético pone fin a su maldición a domicilio ante el Betis

Había que luchar contra el Betis y contra una maldición. Jugar lejos del Metropolitano era hacerlo contra el conjuro de una bruja, 11 victorias de 36 duelos. Los verdiblancos, encima, fueron el barro desde que el Atlético se impulsó la temporada pasada para inaugurar su gran racha que le llevó a ser campeón de invierno. El lunes fueron un tobogán, con algún bache, pero sin grandes amenazas. Valieron los goles de Giuliano y Baena y un Oblak sólido. [Narración y estadísticas, 0-2]

Quizás cueste sentirse en casa cuando uno juega en el exilio. Aunque voluntario, no es lo mismo el Villamarín que la Cartuja. Quizás por eso el Betis pareció llegar tarde al encuentro y se encontró con el zurriagazo de Giuliano con la zurda, que le puso el partido cuesta arriba. Un gol que no retrasó al Atlético sino que le animó a ir hacia delante, a incrementar la presión y a aprovecharse de la siesta verdiblanca.

Tardó casi 20 minutos en Betis en salir al césped de la Cartuja. Se agarró a sus extremos, como no podía ser de otra manera con la ausencia de Isco, su principal puntal ofensivo cuando está en el campo. Antonio de Triana puso un centro al que Cucho no llegó por centímetros y luego Abde obligó a Oblak a un paradón de esos para hacerse un póster.

El Atlético no se agobió con ese despertar y con perder la posesión. Saben los de Simeone que también tienen nombres para correr como Nico y Giuliano. El Cholito se aprovechó a la media hora de partido de un despiste de Ricardo Rodríguez y de la lentitud de Amrabat para llegar casi al área pequeña de Pau, pero se terminó embolicando y cedió a Julián, que no pudo concretar. El argentino dio el susto en el banquillo del Atlético poco después. Simeone se llevó las manos a la cabeza cuando vio a su estrella quejarse del codo izquierdo, pero fue un pisotón.

Amrabat se ha sentado en la medular de Pellegrini. Sonó por cierto para la de Simeone, y se entiende. Omnipresente el 14 hasta que le sorprendió otra contra fulgurante ante la perplejidad de los béticos. Y es que se quedaron protestando un penalti sobre Natan mientras los rojiblancos salían como centellas. Julián cedió a Baena en el pico del área y el almeriense amagó con un disparo, se abrió un paso y la colocó en la escuadra. El primer aviso fue un cañito a Amrabat a los segundos del inicio del duelo y el segundo fue ese tanto de bandera.

Giuliano, tras anotar un tanto ante el Betis.

Giuliano, tras anotar un tanto ante el Betis.CRISTINA QUICLERAFP

La segunda parte la anunció Abde con un lanzamiento de falta que despertó la Cartuja. Habían pasado 10 minutos anodinos, pero el disparo del marroquí conectó al Betis, que empezó a inclinar el campo sobre la portería de Oblak. A ello también contribuyó la salida de Lo Celso, el argentino da un punto más de creatividad al ataque bético a falta de Isco, dejarlo en el banquillo da solidez, pero dos goles abajo obligaba a tomar riesgos.

Simeone, por contra, sacó a Julián y Baena, sus dos mejores peloteros, por Griezmann y Sorloth. Sólo tres partidos completos ha jugado el 19 rojiblanco esta temporada, sintomático. Aún quedaba media hora y cualquier cosa podía pasar, así que un gol del Betis iba a despertar rencores. Casi lo hace Lo Celso a los cinco minutos, pero respondió bien Oblak.

La charla con Sorloth

Se esperaba más actitud del noruego, especialmente después de la charla con el Cholo en el entrenamiento abierto al público del domingo. Le felicitó el argentino por su labor en Londres, donde el Atlético perdió 0-4. Cosas de entrenador. Hay que tener a todos remando a favor, aunque su aportación sea infinitesimal respecto al curso pasado.

Los rojiblancos sólo tuvieron que aguantar a pie quieto las embestidas sin mucho filo del Betis. Quizás un remate en área pequeña de Bakambú, que salió por Cucho, fue lo más cerca que los béticos tuvieron acercarse en el marcador. No hubo muchas más claras ni para un lado ni para otro. Se rompió el maleficio con oficio. Que valga la rima consonante en tierra de poetas. Tranquilidad para el Cholo, que no ve cómo se aleja más el vecino. Aún está lejos, pero el Atlético es cuarto.

El "amistoso" que acabó en puñetazos": los jugadores del Betis y el Como se enfrentan en el campo

El “amistoso” que acabó en puñetazos”: los jugadores del Betis y el Como se enfrentan en el campo

Actualizado Jueves, 7 agosto 2025 - 07:41

El partido de fútbol amistoso entre el Betis y el equipo italiano Como ha sido interrumpido por un altercado entre los jugadores de ambos equipos. El suceso se ha desencadenado poco antes del descanso, tras dos entradas por parte del equipo italiano. La tensión escaló cuando el bético Álvaro Vallés empujó a un rival, que derivó en una confrontación física con empujones y golpes entre varios jugadores.

Quizás uno de los momentos más destacados fue cuando el jugador Chucho Hernández, del Betis, intentó golpear a un jugador del Como, pero el impacto del puño alcanzó a su compañero, Natan.

Ante la creciente tensión de la trifulca, el árbitro inicialmente expulsó a Perrone, del Como, y a Bellerín, del Betis, a pesar de que ninguno de los jugadores había participado directamente en el altercado en cuestión. Posteriormente, al término de la primera parte, el árbitro hizo pública la rectificación de su decisión inicial retirando la tarjeta roja a Bellerín para asignarla a Fornals.

Varios jugadores del equipo italiano también recibieron tarjetas amarillas. En el enfrentamiento, Fornals y Perrone se encararon, y en el área técnica, Cesc Fábregas y Riquelme también mantuvieron una discusión.

Betis y Como (2-3)

El Betis ha caído derrotado este miércoles por 2-3 ante el Como italiano en partido amistoso de pretemporada disputado en el estadio Municipal de La Línea de la Concepción.

El Como se adelantó al minuto de juego, con gol del exbético Assane Diao, que anotó el rechace de un penalti lanzado por él mismo y detenido por Álvaro Valles, que sustituyó a Pau López, lesionado cuando cometió la pena máxima.

El equipobético tomó el mando del encuentro en la primera parte dirigido por Francisco Alarcón 'Isco' y tuvo su mejor oportunidad en un cabezazo del brasileño Natan Bernardo que un defensa sacó bajo los palos. El Como anotó su segundo gol en un trallazo desde fuera del área del francés Lucas Da Cunha.

En la segunda mitad, que ambos equipos jugaron con diez futbolistas, el Betis recortó distancias en el minuto 54, al transformar Isco un penalti cometido sobre Sergi Altimira. Lograron empatar los béticos en un centro chut del dominicano Júnior Firpo que entró en la meta italiana después de tocar en un defensa.

Un minuto después, Isco pudo adelantar al Betis, aunque su buen disparo fue repelido por el portero visitante Butez. Valles también intervino de manera acertada en un cabezazo de Marc Oliver, salvando a los béticos del tercer gol, que sí llegó en una acción individual del zaragozano Iván Azón, quien le dio el triunfo al Como en el minuto 91.

La reconstrucción de Isco camino de la selección: el plan para un físico nuevo, las historias de Joaquín, el whatsapp de su agente y el sí de Pellegrini

La reconstrucción de Isco camino de la selección: el plan para un físico nuevo, las historias de Joaquín, el whatsapp de su agente y el sí de Pellegrini

El caballo cartujano debe su nombre a los monjes cartujos que, a finales del siglo XV, criaron la yeguada original de la estirpe en los alrededores de Jerez de la Frontera. Apreciados en todo el mundo por su belleza, la sangre cartujana es, además, codiciada por quienes buscan el cruce ideal para los ejemplares de doma clásica, en la que caballos de hasta 500 kilos dan pasos de ballet. La preparación física, con ejercicios monitorizados, con y sin montura, y una alimentación ad hoc, que incluye suplementos especiales, hacen posible, junto a la docilidad de la raza, que puedan soportar los entrenamientos necesarios, pero esos pasos están en la sangre. Lo mismo le ocurría a Isco Alarcón, dueño de los pasos del duende sobre la hierba, aunque, menos dócil y disciplinado que un caballo cartujano, estuviera desconectado del fútbol de élite desde su errático final en el Madrid, a la espera de encontrar montura en el tiovivo del fútbol.

Isco necesitaba entrenamiento, comprensión y hábitat. Lo primero exigía un cambio en su cabeza, no sólo en su cuerpo. Para lo segundo necesitaba a quien mejor lo ha entendido en un campo de fútbol, que ha sido Manuel Pellegrini. Lo tercero no tiene explicación, era duende por duende. El Betis es una forma muy particular de entender Sevilla, la gran Sevilla de los supervivientes que rompe su geografía, de los artistas y los antihéroes, y en la que el relato importa más que la victoria, al contrario que su, hoy, maltrecho vecino. Isco no se encontró en el Sevilla porque necesitaba a Pellegrini y necesitaba el relato verdiblanco, contado al oído por Joaquín. El tiovivo que jamás se detiene lo devuelve a la selección, y no como un caballo de cartón piedra.

RAÚL ARIAS

Cuando el Madrid ganó la Champions en París, en 2022, la UEFA no inscribió a Isco entre los campeones. La razón es que no había jugado un solo minuto en toda la competición. Había pasado prácticamente un decenio de blanco, de más a menos, siempre irregular. En su primera temporada, que era también la primerísima de Carlo Ancelotti, acabó por ganar la Décima con un importante protagonismo en la crecida del Madrid en la segunda parte de la final de Lisboa, además de la Copa. La comparación entre esas dos Champions blancas era, pues, insoportable, después de años de grandes apariciones y largos desencuentros en un equipo en el que siempre se encontraba a contraestilo, como si fuera el último mohicano de la era de la posesión en la tierra del vértigo y la verticalidad. El carácter, a menudo indolente, tampoco le conectaba con la idiosincrasia racial del Bernabéu. Si quedaba algún refugio, era la selección, pero se acabó de desmoronar con el partido que llevó la posesión al absurdo, en el Mundial de Rusia ante los locales. Isco fue titular.

A los 30 años, se imponía, pues, un cambio, pero debía ser en dos direcciones, hacia afuera y hacia dentro. Un equipo nuevo, pero también un Isco nuevo, más sacrificado consigo mismo. Convencido, el jugador contactó con Rodrigo Carretero. Diseñaron un programa específico, con dobles sesiones, y un plan de alimentación a la medida, con la suplementación necesaria. «Nos encontramos a un futbolista que había perdido la dinámica y la motivación en el Madrid. Cuando llegó al Sevilla, estaba ya al 100%, en mi opinión, pero meses después, cuando fichó por el Betis, su estado de forma era del 110%», explica Carretero. El torso era distinto al de sus peores épocas en el Madrid.

El Sevilla fue su elección, nada más dejar el Bernabéu, pero en diciembre rompió su contrato. No era lo que buscaba. Surgió la oferta del Unión Berlín, pero antes de aceptarla, Isco pidió a Pedro Bravo, su agente, que llamara al Betis. La razón era que allí se encontraba Pellegrini, el entrenador que mejor partido había sacado del de Arroyo de la Miel. Había sido precisamente en su tierra, en un Málaga que llegó a soñar con la Champions, detenido en cuartos por el emergente Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, y donde también había coincidido con Joaquín, que le explicó todo lo que se podía saber sobre su Betis, al que había regresado para decir adiós.

El buen criterio de Ramon Planes

El whatsapp de Pedro Bravo sorprendió a Ramón Planes, entonces director deportivo verdiblanco, cuando el Betis se encontraba en la pretemporada, en Inglaterra. Sorprendido, Planes llamó al representante y le dijo: «Déjame que hable con Manuel [Pellegrini] y, si lo ve, hablaré con el jugador». El entrenador dio luz verde a la prospección. «Hablamos con Isco ambos por separado, Manuel y yo, y los dos coincidimos en probarlo. Charlamos sobre fútbol, sobre sus propósitos y su ilusión. En el consejo de administración había dudas, pero aceptaron nuestro criterio y el fichaje se cerró en menos de dos días, creo que es el más rápido que he visto», añade Planes, en la actualidad a los mandos de la dirección deportiva del Al-Ittihad de Benzema.

Cucurella e Isco, en Las Rozas.

Cucurella e Isco, en Las Rozas.RFEF/Ángel MartínezEFE

«De su técnica no teníamos dudas, porque era un futbolista contrastado, pero lo que nos sorprendió mucho fue su capacidad de liderazgo, algo que no esperábamos», concluye Planes. En su segunda temporada en el Betis, ya sin Joaquín, Isco ha ejercido con madurez y con el brazalete de capitán, algo que, según ha confesado, le ha hecho sentir responsabilidades desconocidas, del mismo modo que la consolidada estabilidad familiar, casado finalmente con la actriz Sara Sálamo, junto a la que tiene dos hijos, más uno de una relación anterior.

«Sólo había sido capitán por ausencia de otros en el Madrid o en la selección», confiesa Isco, a sus 33 años. A esa selección regresó, ayer, tras caer en la final de la Conference contra el Chelsea de Cucurella, que le recibió en Las Rozas con un abrazo y una frase: «Ahora me toca disfrutarte». A todos.