Cayó en el Campeonato, en las semifinales de los 200 metros estilos, el primer récord del mundo a manos del mejor, del más completo nadador del planeta Tierra, del planeta Agua: Léon Marchand. No lo batió. Lo desintegró. Devorando el agua en 1:52.69, una marca "disparatada", mandó al baúl de los recuerdos, por no decir, por respeto, al desván del olvido, el registro de 1:54.00 que Ryan Lochte mantenía desde 2011.
De una sola tacada, el francés se ha saltado las matemáticas, amerizando en 1:52 sin pasar por el 1:53. Si decimos que, probablemente, estamos ante la marca más valiosa de la natación, no exageramos.
Pararíamos aquí, emocionalmente saciados, si no tuviéramos que contar que Luca Hoek rompió por dos veces el récord nacional de los 100 libre. Primero en las series, con 48.23. Más tarde, en la semifinal, con 48.04. Era, con diferencia, con 17 años, el más joven de los semifinalistas.
Le sacan tres años los dos "monstruos" de la disciplina, los dos últimos plusmarquistas mundiales: David Popovici y Zhanle Pan, veinteañeros, pero no ya adolescentes. Hoek, enormemente ambicioso, sin miedo ni complejos, pasó primero en su semifinal por los 50 metros. Acusó el esfuerzo y no pudo sostener en envite. Terminó en la decimocuarta posición general. El corte para el acceso a la final se produjo en 47.64. Luca aún está algo lejos. Pero se halla en camino.
Volviendo a Marchand, recordemos que su récord se ha producido en una semifinal. Que pueda mejorarlo aún más en la final se ha convertido en una de las grandes preguntas para una de las grandes respuestas de la competición.
Incluso sin Ariarne Titmus, en barbecho postolímpico, el primer gran duelo de los Campeonatos, los 400 libre femeninos, entre Katie Ledecki y Summer McIntosh, tuvo enorme interés, pero ningún color. La joven y gentil canadiense, de todavía 18 años (cumplirá 19 en agosto), nadando en conserva, aplastó (3:56.26) a la estadounidense, que con 3:58.87 cedió la plata a la china Li Bingjie (3:58.21).
McIntosh ha empezado con el mejor pie su ambicioso proyecto de cinco oros individuales. Poco después entró en la final de los 200 estilos, sacando de foco a las demás. Entre la expectación general, la párvula china Yu Zidi, de 12 años, una de las atracciones de los Campeonatos, también accedió a la final. No así Emma Carrasco.
A diferencia de McIntosh, en la prueba masculina de los 400 libre, Lukas Maertens, plusmarquista mundial y campeón olímpico, la gran estrella de Alemania, sufrió para doblegar (3:42.35) al australiano Sam Short (3:42.37).
Pueden existir alegrías dentro de las decepciones. Y viceversa. En la decepción de los relevos masculinos 4x100 libre, eliminado el equipo con 3:14.34, Sergio de Celis en la primera posta, la que valida la marca individual, proporcionó la alegría de batir el récord de España. Rebajó en una centésima (48.24) el reciente tope de Luca Hoek. Aquí tenemos, dentro del Mundial, una interesante pugna local a resolverse en el lance individual. Sobre todo, teniendo en cuenta, además, que Hoek nadó su tramo en menos de 48 segundos.
Parte del equipo estadounidense, sin especificar los nombres, fue víctima de una intoxicación alimentaria durante su concentración, previa al Mundial, en Tailandia. Las secuelas, en forma de "gastroenteritis aguda", según fuentes de la delegación americana, explicarían las incomparecencias de Torri Huske en los 100 mariposa (luego nadó los 4x100 libre, pero se hundió en los segundos 50) y Claire Wenstein (400 libre). También aclararía la clara y temprana eliminación, también en los 400, de Luka Mijatovic. No pudimos ver a la perla adolescente USA, que, a sus 16 años, ha superado las marcas de 14, 15 y 16 de Michael Phelps e Ian Thorpe.
Con Huske mermada y en ausencia, probablemente también intoxicada, de Gretchen Walsh, cedió el oro Estados Unidos (3:31.04) a Australia (3:30.60) en esos 4x100 libre. Y el extraño cuarteto masculino USA, quizás también alterado por la intoxicación, sólo pudo ser bronce tras Australia, con un imperial relevo final de Kyle Chalmers en menos de 47 segundos, e Italia.
La natación artística española siguió haciendo historia en los Mundiales de Singapur y conquistó su tercera medalla de oro en la ciudad asiática, tras la victoria que cosecharon este viernes Dennis González e Iris Tió en la final de la rutina libre del dúo mixto.
Un triunfo que permitió a España igualar, a falta de la disputa de la final de la rutina acrobática por conjuntos, a número e oros a las todopoderosas China y Rusia, tradicionales potencias hegemónicas de este deporte. Pero es que la llegada a finales del pasado agosto de la entrenadora Andrea Fuentes parece haber dado un nuevo impulso al equipo, que se ha marcado como objetivo en este ciclo olímpico tutear a China y Rusia por la victoria.
Una ambición que ejemplifican como pocos Dennis González, que el pasado domingo se convirtió en el primer nadador masculino en subir a un podio mundialista en una prueba por equipos, e Iris Tió que suma ya tres medallas de oro en estos campeonatos.
La mejor combinación posible para doblegar al ruso Alexandr Maltsev, que contaba por triunfos sus actuaciones en Singapur y que buscaba su cuarto oro en la ciudad asiática formando pareja en esta ocasión con Olga Platonova.
Equipo Neutral B
Para ello, la pareja rusa, que compite en estos Mundiales bajo la denominación de Equipo Neutral B, no dudo en retrotraer a jueces y espectadores a la década de los ochenta con enérgico ejercicio bajo los acordes de la banda sonora de la película Flashdance. Una rutina plagada de dificultades técnicas, como atestiguaron los 148,5938 puntos que lograron en la ejecución, que pareció destinar a Maltsev y Platonova a la victoria tras instalarse en la primera posición con una nota total de 323,4428 unidades.
Ni así se dejaron, sin embargo, intimidar los nadadores españoles que durante todo el curso han encandilado a espectadores de todo el mundo con su sublime interpretación de la rutina El desamor. Un ejercicio que no ha dejado de dar alegrías a Dennis González e Iris Tió, que al ritmo del Babe I'm gonna leave you de Led Zeppelin se ha impuesto no sólo en tres etapas de la Copa del Mundo, incluida la Superfinal disputada en la ciudad china de Xian, además de coronarse campeones de Europa.
Competiciones en las que la pareja española fue mejorando cada vez más y más su nota, una progresión que González y Tió no estaban dispuestos a ver truncada este viernes en Singapur, donde nadaron como nunca.
El júbilo de los campeones, tras conocer la nota de los jueces.EFE
Una emocionante interpretación que no dejó indiferente a nadie y, mucho menos, a los jueces, como reflejaron los impresionantes 188,7500 puntos, la nota más alta de todos los finalistas, que los españoles lograron en la interpretación artística.
Sentimiento al que Dennis González e Iris Tió unieron una precisión en la ejecución, que permitió a la pareja española compensar la menor dificultad de sus elementos, para contabilizar una puntuación total de 323,8563. Apenas cuatro décimas de punto -0,4125- que el dúo ruso, pero suficiente para arrebatar el oro a Maltsev y Platonova, que debieron conformarse con la medalla de plata con nota final de 323,4428 unidades.
Bronce para Gran Bretaña
Completó el podio la pareja británica integrado por Isabelle Thorpe, plata en los Juegos de París en el dúo femenino, y Ranjuo Tomblin, que se colgaron el bronce con un total 322,0583 puntos con una rutina brillante rutina plagada de riesgos.
Con el triunfo logrado en la final del dúo libre mixto la natación artística española contabiliza, a falta de la disputa de la final de la rutina acrobática por conjuntos, un total de ocho metales en la ciudad asiática, tras ganar tres oros, dos platas y tres bronces.
Una cifra inexplicable sin el concurso de Iris Tió, de 22 años y la nueva estrella del equipo español, que suma ya seis metales en Singapur, tres de ellos de oro, tras imponerse en la finales del solo libre y del dúo libre femenino, además de la victoria lograda este viernes junto con Dennis González.
Dijo la seleccionadora nacional, Andrea Fuentes, cuando llegó al cargo, en septiembre del año pasado, que este curso sería de transición para la natación artística española, pues el objetivo real son los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028. Sin embargo, la explosión del equipo ha llegado antes y en este Mundial de Singapur las medallas se multiplican.
Lilou Lluis e Iris Tió hicieron sonar ayer de nuevo el himno español tras colgarse la medalla de oro en la final de la rutina libre del dúo femenino con una nota de 282,6087 puntos. La pareja española, que ya cerró en primera posición la ronda preliminar, aventajó en 3,8850 a las italianas Enrica Piccoli y Lucrezia Ruggiero, que lograron la plata con una puntuación de 278,7137. Completó el podio la dupla rusa integrada por Mayya Doroshko y Tatiana Gayay, que logró la medalla bronce con un total de 277,1117 puntos. La sonrisa no se va de la piscina.
Con el triunfo logrado en la final del dúo libre la natación artística española contabiliza un total de siete metales en la ciudad asiática, tras ganar dos oros, dos platas y tres bronces.
Lilou Lluis e Iris Tió, en la final de este juevesNg Han GuanAp
Una cosecha inexplicable sin el concurso de Iris Tió, de 22 años, que suma ya cinco preseas en Singapur, incluidos dos oros, el que logró el pasado martes en la final del solo libre y el conquistado ayer. Sin embargo, la cosecha no ha terminado. Hoy se disputa la última de las finales de natación artística en la que España, si nada raro pasa, sumará la octava medalla.
El equipo selló ayer su clasificación para la final de la rutina de acrobacias con la segunda mejor nota de todos los participantes. Tan sólo se vio superado por China, que, con su impresionante ejercicio 'El alma de los Guerreros de Terracota', cerraron la ronda preliminar primera.
España sigue derribando muros en el deporte. Esta vez ha sido Iris Tió quien se ha proclamado este martes campeona del mundo de solo libre de natación artística en el Mundial de Singapur 2025. Es la primera vez en la Historia que una española obtiene ese metal.
Tió se impuso finalmente a la china Huyan Xu y a la bielorrusa Vasilina Khandoshka, que compite bajo bandera neutral, para dar a España su primer oro en estos campeonatos.
El equipo chino había sido hasta este martes el gran dominador de las pruebas de natación artística de los Mundiales de Singapur 2025, como viene siendo habitual en este deporte.
"Estoy super contenta, casi que no me lo creo, en una nube de emociones, llorando, como en shock. Es la primera vez que España ha ganado una medalla de oro en Solo en un Mundial, o sea que estoy que no me lo creo", señaló a la Real Federación Española de Natación.
Iris Tió durante una prueba del Mundial.FAZRY ISMAILEFE
Cuando ha salido la puntuación de China me he quedado flipada, porque la china es muy buena y la bielorrusa tenía mucha dificultad. Feliz, orgullosa por esta medalla histórica para España", manifestó. La barcelonesa añadió: "Quiero agradecer a mis entrenadoras porque sin ellas esto no hubiera sido posible. Somos el mejor equipo del mundo, estamos defendiendo a muerte nuestro trabajo aquí y nos llega el apoyo, gracias por seguirnos".
La nadadora catalana, de 22 años, sumó una nota de 245.1913, con una puntuación de 112.9000 en la impresión artística y 132.2913 en la ejecución, por 110.0000 y 131.0025, respectivamente, de la atleta china que se vio superada por Iris, pues solo alcanzó 241.0025.
Por su parte, la medallista de bronce sumó 105.2500 en la primera nota y 134.2937 en la segunda con una puntuación total de 239.5437 para quedar a 5.6476 de la campeona española.
En la cuarta plaza se clasificó la nadadora Vasiliki Alexandri, con 238.997 puntos, una posición 6.1937, por delante la alemana Klara Bleyer, ya a 7.6313 puntos de la española.
La Universidad de Pensilvania ha decidido dejar de aceptar a deportistas transgénero en sus equipos femeninos tras la polémica surgida en torno al caso de la nadadora Lia Thomas, informó este martes el Departamento de Educación de Estados Unidos.
Este acuerdo se produce después de una investigación reciente del Departamento, basada en una ley federal que prohíbe la discriminación por razón de sexo en programas educativos. La indagación se inició tras la participación de la nadadora transgénero Lia Thomas en competiciones femeninas en 2021 y 2022 representando a esta universidad ubicada en Filadelfia.
Según los términos del acuerdo, la prestigiosa universidad de la costa este "adoptará definiciones biológicas de los términos hombre y mujer" y "no permitirá que los hombres participen en programas deportivos femeninos", según el comunicado del ministerio.
Además, la institución se compromete a "restaurar a las deportistas todos los récords individuales y títulos (...) que fueron arrebatados por deportistas masculinos autorizados a competir en la categoría femenina", así como a "enviar una carta de disculpa personalizada a cada nadadora afectada".
Lia Thomas fue la primera nadadora transgénero en ganar un título universitario en Estados Unidos, en marzo de 2022, tras iniciar su transición en 2019. Su caso se convirtió en el centro del debate sobre la participación de mujeres trans en competiciones femeninas. Sus victorias provocaron una fuerte controversia, con críticos que argumentaban que, al haber competido anteriormente como hombre, disfrutaba de una ventaja fisiológica injusta.
"El Departamento de Educación felicita a la Universidad de Pensilvania por haber reparado el daño causado a las niñas y mujeres en el pasado", declaró la secretaria de Educación, Linda McMahon, quien calificó este acuerdo como "otro ejemplo del efecto Trump".
"Gracias al liderazgo del presidente Trump, la Universidad de Pensilvania ha aceptado tanto disculparse (...) como garantizar que el deporte femenino quede protegido para las generaciones futuras", añadió.
Donald Trump prometió durante su campaña presidencial poner fin al "delirio transgénero". Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, el presidente republicano lanzó una ofensiva contra la participación de mujeres trans en competiciones femeninas, amenazando con cortar fondos federales a las organizaciones que no acaten esta línea.
A nivel internacional, federaciones como la de natación, atletismo o ciclismo exigen actualmente que la transición de género ocurra "antes de la pubertad", una condición que en la práctica equivale a una casi exclusión, ya que la mayoría de países no permite un cambio de género a tan temprana edad.
No había terminado de dejar la maleta en casa tras un mes ayudando como buzo de rescate en las inundaciones de Dajla (Marruecos) cuando Eduardo Blasco recibió una llamada de un compañero del equipo del Club Natación Aldaia: "Todo está destruido". Era 30 de octubre de 2024 y la dana había sumergido varias zonas de la provincia de Valencia. "Yo me dije: 'Tengo que ir, son amigos y es mi club'", cuenta a EL MUNDO.
Así, en unas horas y sin esperar un mandato público, desde su residencia en Canarias se dirige a Valencia, primero vía Madrid y luego, ante el colapso de las líneas ferroviarias, en coche desde Barcelona. "Cuando llego, la primera sensación es que estaba viendo lo mismo del desierto, como si volviera a estar en Dajla. Me encuentro la peor situación que podía imaginar", apunta. Tardan tres días en localizar a su entrenador, Hugo Sáez, uno de los fundadores del club, y a varios de sus compañeros, por las dificultades que entrañan las comunicaciones en la zona afectada.
Afortunadamente, no hay daños personales que lamentar, pero son muchos los desperfectos materiales que sufren los miembros del equipo: coches, negocios, casas... El polideportivo en el que se sitúa la piscina de sus entrenamientos termina arrasado, pero el vaso y los vestuarios, de manera milagrosa, se salvan de la catástrofe. "Nuestras instalaciones las usaron los voluntarios para ducharse, dormir, comer... aunque teníamos piscina no podíamos entrenar", explica Sáez sobre un club que cuenta con 110 deportistas federados, de los que 96 fueron directamente afectados por las inundaciones.
"salir del barro"
Blasco pasó 41 días trabajando y ayudando en Valencia cuando su plan vital pasaba por entrenar para el Campeonato de España Master que se celebraba en Valladolid en febrero de este año. Después de haber estado en Siria, Gaza y Marruecos, las consecuencias psicológicas le llevaron al límite. "Me planteé abandonar la temporada", revela. Y a eso se sumó Valencia. "La conversación más difícil fue cuando nos tuvimos que poner a entrenar, a todo el mundo le daba igual, 41 días en la dana y nadie tenía ganas", añade.
Voluntarios del club, en las calles inundadas.E.M.
Así que el Club de Natación de Aldaia retoma los entrenamientos en la piscina de la población limítrofe de Alacuás. Apenas dos días a la semana, cuando una preparación para un campeonato requiere seis como mínimo, y en horas intempestivas. "Lo hacíamos en apenas dos calles, con 17 deportistas en cada una", apunta Sáez. Pero la gente comienza a agradecer volver a la rutina, a la normalidad, a "salir del barro". "Al haber estado limpiando y desescombrando, se había trabajado involuntariamente la fuerza durante el periodo de inactividad", cuenta Sáez, además de fundador, entrenador en el Aldaia.
Mientras, Blasco vuelve a Canarias y comienza a entrenar por su cuenta, sin presión. "Inicié la temporada como si fuera septiembre. Suave, sin aspiraciones", admitiendo que poco a poco se empezó a "sentir mejor" y los tiempos empezaron a llegar. "El entrenamiento me sirvió de alivio, descargué toda mi frustración en él", añade.
Llega la primera competición en diciembre, el campeonato de España absoluto de Salvamento y Socorrismo. El Club de Natación Aldaia se presentó gracias a un autobús que les proporcionó la Federación Valenciana de Salvamento y Socorrismo, porque la gran mayoría de los participantes habían perdido sus coches en la dana. "Aunque apenas entrenamos, fuimos a competir para desconectar, por quitarnos el barro de la cabeza", desvela Sáez.
Récords de España
En esos campeonatos, Carlos Coronado consiguió dos medallas en categoría absoluta en las pruebas de 100 y 200 metros combinadas. En los siguientes, también de España pero de categoría Máster (a partir de 30 años) celebrados en febrero, el Club de Natación Aldaia se llevó seis preseas. Eduardo Blasco consiguió el oro en 50 metros remolque y, además, batió el récord de España. "No sé cómo lo hicieron. Le he estado dando mucho al coco con todo esto y le doy mucho peso a la preparación psicológica. Una explicación razonable no hay, la mente es un arma importante para competir", intenta explicar Sáez.
Carlos Coronado, con su medalla de oro.E.M.
Blasco, con su oro y récord de España habla de la resiliencia, de la importancia de mantenerse centrado para "superar situaciones complicadas". "Siempre hay que intentarlo porque uno nunca sabe qué puede salir si lo intenta", concluye el deportista y buzo de rescate. Nunca un club se había levantado del barro con esta fuerza. Ahora, Coronado, uno de los mejores nadadores del Aldaia, nadará en los próximos World Games en China (una especie de Juegos Olímpicos de deportes no olímpicos). "Nosotros, que somos de salvamento, nos ha ayudado a mejorar como personas", apunta Hugo y más después de, como dice, "estar con la sensación de tenerlo todo controlado a no tener nada".
El Mundial de Natación en Piscina Corta terminó este domingo como empezó, con una traca de récords mundiales (ni contamos, en el conjunto de la competición, el "innumerable" catálogo de récords mundiales júniors, récords de los Campeonatos y récords nacionales). Han sido 30 en total, una cifra redonda. Solamente en un Mundial, el de Roma2009 en piscina larga, en la orgía de los bañadores de poliuretano, eliminados a partir de 2010, se batieron más: 43.
En la pileta de 25 metros ya no queda ningún récord plastificado: Luke Hobson acabó en los 200 libre con el de Paul Biedermann, el último que resistía. En la de 50 permanecen siete. Tal como está la natación actual, a tenor de lo que vimos en los Juegos de París y, sobre todo, en este diciembre húngaro y universal, parece que no les queda mucha vida.
Esta vez, volvemos a Budapest y a los topes de la jornada final, se rompieron seis. Y, por orden de aparición, a cargo de Gretchen Walsh en los 50 libre (22.83), Regan Smith en los 200 espalda (1:58.04), Luke Hobson en los 200 libre (1:38.61), Estados Unidos, con Walsh y Smith, en los 4x100 estilos (3:40.41), la propia Smith, en el primer tramo, los 100 espalda (54.02), y Rusia, o sea, el equipo de Atletas Neutrales, los 4x100 estilos masculinos (3:18.68).
El buen papel de Carmen Weiler
Cinco oros, pues, para EE.UU y uno para los Neutrales. Un espejo parcial del día del medallero general de toda la semana, encabezado por Estados Unidos con 39 medallas, 18 de ellas de oro, seguido por los Neutrales, con 10 en total y seis de oro. Hay que repetir, por si la cantidad no ha sido asimilada o confundida, que se han batido en total 30 récords del mundo y, en lo que a nosotros respecta, 16 plusmarcas nacionales, las postreras, en la sesión matinal de la mano de Carmen Weiler en la semifinal de los 200 espalda (2:02.16), sexta en la final ganada por Regan Smith, y del equipo de 4x100 estilos, que se quedó a un puesto de la final. Iván Martínez, Carles Coll (¡otra vez el!), Mario Mollá y Luis Domínguez detuvieron el cronómetro en 3:24.39.
El catálogo de estrellas ha sido desbordante. Pero nos quedamos con una, femenina, que, en su protagonismo, podríamos considerar unisex: Gretchen Walsh. Venció en todas las ocasiones en las que se lanzó al agua (series, semifinales y finales) y se va de Budapest con nueve oros totales (siete individuales) y 11 récords mundiales (nueve individuales). Ha deslumbrado en una competición que ha soportado perfectamente la ausencia de figuras como Léon Marchand.
Adiós, pero hasta siempre, al último récord que le quedaba a Mireia Belmonte. Otra vez Summer McIntosh, otra vez esa adolescente canadiense de 18 años, apuñaló a la española. Sin matarla, porque, aunque superadas, las hazañas de Mireia permanecen en la memoria y tienen su lugar en la historia. McIntosh, tres oros y tres récords, nadó la final de los 400 estilos en 4:15.48, un recorte salvaje a los números de Belmonte (4:18.94). No hay más que hablar, entre otras razones porque se acaban las palabras. Gracias, Summer. Gracias, Mireia.
En la quinta jornada del Mundial de Natación en Piscina Corta, bajo los ojos asombrados, pero ya habituados de un Budapest orgulloso, con sistemática, casi monótona rutina, siguieron cayendo los récords del mundo. En las series matinales de los 50 libre, Jordan Crooks, de las Islas Caimán, rebajó la plusmarca hasta 20.08. Dejó atrás los 20.16 de Caeleb Dressel. En las semifinales de la tarde, le dio otro tajo a la marca y la dejó en... ¡19.90! Bajar de 20 segundos en 50 metros es, en principio, una imposibilidad biológica. Pero lo imposible se reveló real.
Dressel, volviendo a él, tuvo, allí donde estuviera, un mal día. En la final de los 100 mariposa, Noè Ponti lo despojó del último récord que le pertenecía. Nadó en 47.71, por debajo de los 47.78 del bueno de Caeleb. Su tercer oro está convirtiendo al suizo en Mr. Budapest.
Miss Budapest, equivalente a Miss Mundo, es Gretchen Walsh. Dominó los 100 mariposa en 52.71. Es la tercera vez que bate el tope de la prueba. Lo ha hecho cada vez que se lanzó al agua: en las series, en las semifinales y en la final. Pero es que, pocos minutos después, en las semifinales, dejó el récord de los 50 libre en 22.87. Ranomi Kromowidjojo, la anterior titular (22.93) le dio in situ el relevo con una sonrisa radiante. Deportividad pura. Walsh batía su noveno récord, octavo individual, y conquistaba su sexto oro. Se está haciendo de eso, de oro, a 25.000 dólares por récord.
Las aguas, exhaustas, se remansaron cuando el ruso Ilia Borodin, atleta neutral, ganó los 400 estilos con una buena marca, faltaría más, de 3:56.83. Pero sin amenazar realmente los 3:54.81 de Daiya Seto. Tampoco se encrespó la espuma con los 800 (libre), adjudicados a Zalan Sarkany (7:30.56), un héroe local. Tercera medalla para Hungría y primera de oro.
La jornada se cerró con los relevos mixtos de 4x100 estilos y el triunfo de NAB (o sea, de los rusos). España, con Carmen Weiler, Carles Coll, Mario Mollá y María Daza había establecido por la mañana un nuevo récord nacional (3:36.78). En la final, séptima, lo volvió a rebajar (3:35.52). Era el 14º récord de España de Coll en poco más de un mes: cinco en nuestro Campeonato y nueve en Budapest.
En cuanto a récords del mundo, van 24. ¿Cuántos se sumarán en la última jornada?
Hace ya más de tres años, Mireia Belmonte salió de la piscina en los Juegos Olímpicos de Tokio con un cuarto puesto de orgullo en los 400 metros estilos y se prometió un futuro esplendoroso. "Borrón y cuenta nueva. ¡A por ellas!", anunció después de decenas de lesiones, de miles de dolores, de millones de dudas. Entonces tenía 31 años aún podía regresar a los podios. Pero desde entonces está desaparecida. La mejor nadadora española de la historia, ahora con 34 años, lleva sin competir internacionalmente desde aquel 2021 y su futuro es un camino con una única salida: la retirada.
Después de las despedidas de Rafa Nadal, Pau Gasol, Andrés Iniesta o Alejandro Valverde, la siguiente en decir adiós se supone que debe ser Belmonte, aunque ella resiste, resiste y resiste. "Está afrontando la última fase de su periodo competitivo, que no es una fase sencilla. Sigue disfrutando de la natación, sigue disfrutando del entrenamiento y hay que concederle su tiempo", comenta Luis Villanueva, director técnico de la Federación Española de Natación (RFEN), que estos días está en Budapest.
Allí se celebra el Mundial de piscina corta, una competición en la que Belmonte reinó en 2010 y 2014 -siete oros-, y de la que ahora se ausenta. No sólo no está, es que no llegó a hacer la mínima. Hace menos de un mes, en los últimos Campeonatos de España, se quedó a tres segundos del tiempo requerido en los 200 metros estilos, la prueba en la que estuvo más cerca de conseguirlo, aunque finalizó en cuarto lugar.
"Veremos qué es capaz de conseguir este verano. Ella tiene la esperanza de remontar y llegar al Mundial de piscina larga que se celebrará en Singapur, pero hoy en día está lejos de eso. Está mejor de los hombros, pero sigue tocada y no puede entrenar al nivel que necesita. Además, precisamente en las pruebas que mejor le encajan ahora, los estilos, hay dos jóvenes [Emma Carrasco y Laura Cabanes] que están haciendo muy buenos tiempos", analiza Villanueva que espera que en el actual Mundial de piscina corta España esté presente en algunas finales y, si hay suerte, que celebre su primera medalla desde 2014, precisamente desde la mejor época de Belmonte.
"La decisión de salir del CAR es acertada"
En todo caso, Belmonte lo vivirá desde la distancia, puesto que ya no entrena con las jóvenes de la selección. Después de toda una vida en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, primero junto a su entrenador Fred Vergnoux y más tarde ya sin él, la cuatro veces medallista olímpica perdió este verano su beca y tuvo que buscar una nueva 'casa'. El año pasado había roto su vinculación con la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) porque le había hecho una oferta a la baja y había firmado con el histórico Club Natació Barcelona (CNB) así que en los últimos meses entrena en las instalaciones de esta entidad, al lado del hotel W, frente a la playa de la Barceloneta. Con Jaume Morata como técnico, su grupo es amplio y joven, aunque sin grandes nombres más allá de Jimena Pérez, olímpica en Tokio. "Creo que la decisión de salir del CAR es acertada y ahora está entrenando con gente más enfocada a lo que ella está", afirma Villanueva, que espera a saber los próximos pasos de Belmonte a sus 34 años.
Belmonte, en un acto reciente de Santander.FERNANDO VILLAREFE
"Ella no quiere hablar del día después", afirma el entrenador de la RFEN en consonancia a las palabras de la propia nadadora. "Para mí es muy importante saber diferenciar si una persona sigue nadando porque no tiene otra cosa que hacer o porque le guste. En mi caso es porque me gusta mucho", comentaba este noviembre a 'Marca' sin desvelar más sobre su futuro.
Sin formación como entrenadora, su vida después del deporte debería pasar por los negocios, en principio de la mano de patrocinadores personales como Hyundai o Santander. De hecho, en los últimos meses la marca de coches ha iniciado una competición de formación, el Open Promesas Mireia Belmonte, cuya dirección podría suponerle un desafío. Todavía con su padre, José Belmonte, como mánager y agente de prensa, sus apariciones en los medios de comunicación son esporádicas y los interrogantes se acumulan a su alrededor.