Italia-Irlanda del Norte, Polonia-Albania y Turquía-Rumanía son los emparejamientos más destacados de la primera eliminatoria a partido único de la repesca europea para el Mundial de 2026, que concederá cuatro billetes.
El sorteo celebrado este jueves en la sede de la FIFA en Zúrich (Suiza) fijó también las otras eliminatorias de los 10 restantes equipos europeos: Ucrania-Suecia, Eslovaquia-Kosovo, República Checa-Irlanda, Dinamarca-Macedonia del Norte y Gales-Bosnia.
Los ocho ganadores de la primera eliminatoria se repartirán en cuatro finales, también a encuentro único, para dirimir las cuatro plazas para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
La ronda inicial de la repesca se jugará del 26 de marzo del próximo año y las cuatro finales cinco días después, el día 31.
Marco Materazzi, durante el sorteo.CLAUDIO THOMAEFE
Al estar encuadrados en los bombos uno y dos por tener mejor ránking FIFA, Italia, Dinamarca, Turquía, Ucrania, Polonia, Gales, República Checa y Eslovaquia jugarán en casa el primer cruce.
El sorteo definió también la ruta de las ocho selecciones que pasarán a las cuatro finales.
En caso de apear a Irlanda del Norte, Italia se mediría contra el vencedor del Gales-Bosnia, con la particularidad de que lo hará como visitante.
Tras quedar segunda en el grupo que lideró Noruega, la escuadra 'azzurra', que dirige Gennaro Gatusso, disputará por tercera vez consecutiva la repesca, después de que en las dos anteriores quedase eliminada ante Suecia, en la del Mundial de 2018 de Rusia, y frente a Macedonia del Norte, cuatro años en el de Qatar.
La última participación italiana en el Campeonato del Mundo se remonta a 2014 en Brasil.
El vencedor del Polonia-Albania se medirá contra el del Ucrania-Suecia, que tendrá la ventaja de jugar como local en la final.
Si elimina a Rumanía, la selección turca se jugará el billete para el Mundial como visitante frente al ganador del Eslovaquia-Kosovo.
También jugaría fuera el que pase en el Dinamarca-Macedonia del Norte, que se enfrentará contra el que se clasifique en el duelo entre checos e irlandeses.
De las 16 selecciones europeas que disputan la repesca, doce lo hacen como segundos de sus grupos de la fase de clasificación y cuatro- Suecia, Rumanía, Macedonia del Norte e Irlanda del Norte- procedentes de la Liga de Naciones.
Además de las cuatro plazas restantes para Europa, hay en juego dos para las selecciones del resto de continentes.
A ellas aspiran Bolivia, Surinam, Jamaica, Nueva Caledonia, Irak y República Democrática del Congo. El combinado boliviano se medirá con Surinam, antigua colonia holandesa situada al norte de Brasil.
El que gane, se medirá contra Irak, que espera directamente en la final, al igual que el Congo, que se cruzará contra el vencedor entre Jamaica y Nueva Caledonia, territorio de ultramar francés situado en el Pacífico Sur que aspira a su primera cita mundialista.
Los seis equipos que saquen billete en la repesca completarán las 48 selecciones que jugarán el Mundial de 2026, el que más participantes tendrá de todos los disputados hasta ahora.
El sorteo de la fase de grupos del campeonato está previsto el próximo 5 de diciembre en Washington.
Las 42 selecciones con plaza asegurada son:
- Estados Unidos, Canadá y México (anfitriones)
- Austria, Bélgica, Croacia, Inglaterra, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Portugal, Escocia, España, Suiza (Europa)
- Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay (Sudamérica)
- Irán, Japón, Jordania, República de Corea, Catar, Arabia Saudí, Uzbekistán y Australia (confederación asiática)
- Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Marruecos, Senegal, Sudáfrica, Túnez (África)
Cuando la selección de fútbol de Curazao entró en la FIFA en 2011, Dick Advocaat ya había entrenado a 13 equipos. Al técnico holandés ya se le conocía como El pequeño general, un apelativo que se le asignó tras ser asistente del técnico Rinus Michels, El General, en la selección holandesa de mediados de los 80. Cuando Advocaat comenzó su andadura en los banquillos en solitario, pocos años después, Curazao ni siquiera era un estado independiente y no había nacido ningún miembro de la histórica selección que se clasificó el pasado martes para el Mundial de 2026 tras empatar con Jamaica.
Así, casi 45 años después de que el técnico holandés comenzara su andadura en los banquillos, conseguía su hazaña más inolvidable que es llevar a un país de apenas 150.000 habitantes a un Mundial, el de menor población de la historia superando a Islandia, que le dobla en habitantes (330.000). Lo hizo, además, desde la distancia porque no pudo estar sentado en el banquillo del National Stadium de Jamaica.
Días antes del gran duelo, la Federación de Fútbol de Curazao comunicó que Dick Advocaat no podría acompañar a la selección en su decisivo duelo por "motivos personales". "Es una decisión muy difícil dejar a los chicos aquí", declaró el técnico y añadió que le "rompe el corazón, pero la familia es más importante".
Sus asistentes Dean Gorré y Cor Pot fueron los que obraron el milagro desde el césped. Cuentan los medios holandeses que Advocaat, a las 2 de la mañana, estaba en su domicilio al teléfono con Wouter Jansen, director técnico del conjunto caribeño, para transmitir sus instrucciones a Gorre y a Pot, sus sustitutos en el terreno de juego. El empate en terreno jamaicano tuvo tintes de milagro, pero todo en la historia de Curazao y su técnico lo parece.
De la convocatoria del país caribeño sólo hay cuatro jugadores que juegan en Primera División de una liga con cierto prestigio, la Eredivisie: son los defensas Obispo, Fonville, Floranus y Shambo. El resto juegan en ligas menores o en inferiores categorías salvo los hermanos Bacuna, Juninho y Leandro, el capitán, que militan en Turquía. El menor lo hace en Superliga y el mayor en Segunda. "Somos una familia", expresó Leandro sobre Curazao y Advocaat, a sus 78 años, podría ser el abuelo al que todos quisieron dedicar la victoria. De hecho, si se solucionan los problemas familiares del neerlandés, Advocaat será el técnico más longevo en dirigir una selección en un Mundial.
Parece increíble que el éxito más trascendental en la carrera de un entrenador que ha dirigido a 23 equipos le haya llegado en esta etapa de su vida. Porque Advocaat ha conseguido ganar varias ligas y copas en Escocia, Países Bajos y Rusia, e incluso una Europa League y una Supercopa europea con el Zenit de San Petersburgo. Pero no es lo mismo hacerlo con Arshavin, Fayzulin o Tymoschuk, jugadores de talla mundial, que conseguirlo con Locadia como delantero centro.
Ariete rebelde
Este ariete, con pasado en la élite (campeón de la Eredivisie), llegó al Intercity para intentar mantenerlo en Primera RFEF, pero al no lograrlo y pese a tener un año más de contrato, decidió dejar al equipo alicantino en la estacada y volvió a Países Bajos para forzar la rescisión de su vinculación. Sin embargo, es un fijo en las convocatorias de Advocaat y habitual en el once. El rebelde y el abuelo han logrado el milagro. Lo que ocurra en México, Canadá y Estados Unidos ya será un premio para el país más pequeño de la historia en jugar un Mundial con una superficie sólo algo mayor que La Gomera.
Curazao hizo historia este martes al clasificarse por primera vez a un Mundial de fútbol y convertirse en la nación más pequeña en llegar al torneo más importante de este deporte, después de empatar 0-0 con Jamaica en Kingston y ganar el Grupo B de la Concacaf.
La selección curazoleña, una sorpresa en estas eliminatorias, llegó al Independence Park necesitado solo de un empate ante unos Reggae Boyz que aplazarán la ilusión de volver a una Copa del Mundo después de 28 años, agarrándose a la repesca de marzo como última oportunidad de asistir a la cita.
En la última jornada de las clasificatorias de la Concacaf, también obtuvieron boleto directo al Mundial las selecciones de Panamá y Haití.
Tras el pitido final, la hazaña de los dirigidos por el neerlandés Dick Advocaat se transformó en gritos de júbilo, abrazos y lágrimas, una fiesta esperable para un equipo que representa una isla con menos de 200.000 habitantes.
Los curazoleños, que venían de golear 7-0 a Bermudas en la penúltima fecha, se mostraron muy sólidos ante Jamaica, apoyados en figuras como Leandro Bacuna, el zaguero Roshon van Eijma y el extremo Sontje Hansen.
La generación dorada de esta pequeña isla, que milita en ligas europeas, terminó de escribir en Kingston el capítulo más grande de su historia deportiva.
Jamaica, que necesitaba ganar para clasificarse sin depender de otros resultados, lo intentó con la potencia de Renaldo Cephas y el apoyo de un público entregado, pero se topó tres veces con los palos del arco defendido por Eloy Room.
En la rueda de prensa al final del partido, el entrenador inglés de Jamaica, Steve McClaren, renunció a su cargo como una manera de "asumir la responsabilidad" y para darle paso a "una nueva voz y una nueva energía que el equipo requiere para avanzar".
Curazao, acostumbrada a habitar los últimos puestos de la región hasta hace apenas una década, se convierte así en la quinta selección caribeña que accede a una fase final mundialista, después de Cuba, Haití, Jamaica y Trinidad y Tobago.
La pequeña nación caribeña se unirá por ahora a Jordania, Cabo Verde y Uzbekistán como selecciones debutantes en la próxima cita mundialista. Al club de la primera vez podrían unirse también Nueva Caledonia, Surinam, Albania, Kosovo o Macedonia del Norte, clasificadas al repechaje de marzo.
El Grupo B terminó con Curazao líder con 12 puntos, seguida de Jamaica (11), Trinidad y Tobago (9) y Bermudas sin puntos.
En una noche histórica para el fútbol caribeño, en el Grupo C, Haití también obtuvo su boleto directo y Surinam, segunda del Grupo A, jugará el repechaje intercontinental.
La selección italiana, más de una década después, sigue sin la certeza de poder pisar el escenario de un Mundial. Como una pesadilla que se repite, la escuadra azzurra continúa posponiendo su posibilidad de acceder a un torneo que el año que viene se organizará en el continente americano. Si no logra el pasaporte, Italia enlazaría, por primera vez, tres ausencias conseguidas (2018 en Rusia, 2022 en Catar y 2026 en en Estados Unidos, México y Canadá). Serían 16 años sin lucir en un Mundial las cuatro estrellas doradas que figuran en su camiseta por la conquista de la competición más relevante.
En el último partido, el disputado el pasado domingo contra Noruega, en el estadio milanés de San Siro, Italia empezó marcando el 1-0 en el minuto 11, pero se derrumbó en la segunda parte, encajando cuatro tantos en los minutos 63, 78, 79 y 92; con doblete de Erling Haaland en tan sólo un minuto. Esta humillante derrota por 1-4 coloca a Italia en la segunda posición dentro del Grupo I y deja momentáneamente al conjunto azzurro fuera del Mundial. Los chicos del seleccionador Gennaro Gattuso tendrán otra oportunidad en la repesca del próximo mes de marzo, la última posibilidad para evitar un fracaso sin precedentes y abrir una crisis monumental.
Italia se angustia y Noruega se baña en la euforia. La última vez que esta selección participó en un Mundial, Haaland no había nacido. Fue en Francia 1998, edición en la que cayó en los octavos de final.
El clima en la selección italiana está siendo bastante desolador, algo que se apreciar en la propia prensa transalpina, que muestra una mezcla entre severidad e indulgencia. Menos mal que, en la misma jornada, Jannik Sinner triunfó en las ATP Finals de Turín contra Carlos Alcaraz; una victoria que ha logrado eclipsar la enésima derrota del fútbol italiano. En las últimas horas, los principales periódicos italianos están reflejando con amargura la aflicción pública acerca de la escasez competitiva de la segunda selección -junto a Alemania- con más Mundiales de la historia.
«Estamos aquí de nuevo, por tercera vez consecutiva, hablando de reclasificación», publica en sus páginas el centenario periódico deportivo Gazzetta dello Sport. «Nos habíamos jurado a nosotros mismos que no volvería a pasar, que no estar sin dos Mundiales era demasiado», añade. «No hemos mantenido nuestra palabra. La derrota contra Noruega ha sido muy pesada», escribe el diario color rosa, mencionando la necesidad de la selección azzurra de jugar la repesca.
«Estamos en una mala situación, pero no tenemos que ceder al desconcierto, porque entonces sí que no habría vuelta atrás», se lee en las páginas deportivas del Corriere della Sera.
El diario Fatto Quotidiano es menos benevolente: «Italia no merece ir al Mundial más que otros países», lo cual desmonta, según el periódico transalpino, «la narrativa de la Federación y del seleccionador y de demasiados expertos condescendientes», que culpan al reglamento porque supuestamente favorece más a equipos menores de otros continentes en las rondas clasificatorias.
La sensación generalizada en Italia, tanto a pie de calle como en la prensa del país, es que no se puede perder la oportunidad de entrar en un Mundial dependiendo solamente del último partido de una ronda preliminar. El problema está en el origen de un equipo sin suficiente solidez.
Diarios como el Corriere defienden que hay que «estar cerca del seleccionador Gattuso porque él no tiene nada que ver» y resaltan los posibles motivos técnicos de la derrota, centrados en el esquema de juego: «Si la idea del entrenador es aquella de jugar con dos delanteros, está claro que debe haber uno válido en el banquillo». También añade con la posibilidad de poder intercambiarlos y no depender exclusivamente de Pio Esposito, autor del primer gol contra Noruega el pasado domingo. Gattuso no es capaz de buscar soluciones.
En Italia, a nivel deportivo y periodístico, se está produciendo un avance del tenis en detrimento del fútbol. Lo cual se ha podido comprobar en los quioscos del país este lunes, donde la portada de la Gazzetta dello Sport, por ejemplo, estaba casi totalmente dedicada a Jannik Sinner. «Eres siempre el Rey», mostrada en espacio estelar. En un pequeño recuadro aparecía el titular: «Italia humillada».
más calamitosa de nuestras eliminaciones camino de la Copa del Mundo (fueron cuatro, con vistas a Suiza-1954, Suecia-1958, México-1970 y Alemania-1974; a las otras dos que faltamos, Uruguay-1930 y Francia-1938 no nos inscribimos) fue la primera de todas, frente a Turquía. Un episodio chusco, con un seleccionador que accedió al cargo por el raro mérito de ser el dentista del presidente de la Federación y con un desenlace extravagante: un arrapiezo romano de 14 años, colado en los vestuarios del Olímpico de Roma, fue escogido como mano inocente para un sorteo que clasificó a los turcos.
Se llegó a eso tras una victoria en Madrid, una derrota en Estambul y un empatado desempate en Roma. Todo aquello me pilló con tres inocentes e ignorantes años, pero durante mucho tiempo escucharía de mis mayores y leería en prensa lamentos jeremíacos por aquel Lepanto al revés.
En 1950 fuimos cuartos en Uruguay, así que el precedente animaba. Allí habíamos ganado a los ingleses con un eterno gol de Zarra que provocó en el entonces presidente de la Federación, el doctor Muñoz Calero, un entusiasmo desmedido. Matías Prats estableció una conexión en Radio Nacional para que "ofreciera la victoria al Caudillo", y henchido de entusiasmo, el presidente federativo espetó: "¡Excelencia, hemos vencido a la Pérfida Albión!". Aquello creó una incomodidad diplomática que le costaría el puesto.
El General Moscardó, Delegado Nacional de Deportes como premio a su defensa del Alcázar de Toledo, nombró en primera instancia a Manuel Valdés Larrañaga, un falangista de primera hora (camisa vieja, se autodenominaban, como casta especial, para diferenciarse de los arribistas que al fin de la guerra acudieron por millares en auxilio del vencedor). Pero fue visto y no visto, porque pronto le nombraron embajador en la República Dominicana.
El 31 de enero de 1952, Moscardó confió el cargo al jerezano Sancho Dávila y Fernández de Celis, otro significado camisa vieja, primo segundo de José Antonio. Pistolero urbano en los días de la República, el golpe de Estado le pilló en la cárcel Modelo de Madrid, de la que salió gracias a la Embajada de Cuba.
Era hombre del toro, así que su designación cayó mal en la gente del fútbol, pues aún existía una desconfianza entre ambos mundos. Cuando yo era niño era frecuente que alguien te preguntara si te gustaba el fútbol o los toros. A su llegada se encontró sin seleccionador, porque el que había, el legendario Ricardo Zamora, aceptó una despampanante oferta de Venezuela. Lo resolvió contratando a Pedro Escartín, el gran sabio del fútbol español.
Símbolo anticomunista
Debutó con un 0-1 ante Argentina y siguió con un 2-2 ante Alemania y un 3-1 a Bélgica, todo ello en España. No era lo esperado. A eso siguió una gira por Sudamérica en el verano de 1953, que significó el debut de Kubala, el primer gran genio de importación de nuestro fútbol.
Fugado de Hungría con contrato en vigor con el Vasas, no pudo jugar en Italia por la fuerza del Partido Comunista Italiano y fue acogido de brazos abiertos en la España de Franco como símbolo anticomunista. Bernabéu le intentó fichar, pero la Federación le disuadió porque estaba suspendido por la FIFA. El Barça, que tenía de su lado al secretario de la Federación, Ricardo Cabot, se las apañó para inscribirle como aficionado a fin de utilizarle en amistosos. Al cabo de unos meses, tras nacionalizarle previo bautizo católico en Águilas (el pueblo del antes mencionado Muñoz Calero), pasó a jugar en el Barça, sin transfer FIFA.
Debutó en la Copa de 1951, que ganó, como ganaría el doblete Liga y Copa en 1952 y 1953, más la Copa Latina de 1952. Era un futbolista superior y un gran elemento de propaganda para el franquismo, que lanzó una película-panfleto protagonizada por él, Los ases buscan la paz. La predicada persecución del Barça por parte del Régimen tiene en este olvidado episodio un duro desmentido.
Partido de preparación entre los seleccionados españoles y Plus Ultra.E.M.
Aún no habían pasado los tres años preceptivos desde su nacionalización (se produjo el 1 de junio de 1953) para jugar con España, pero Escartín le llevó en su gira. Dado que se le tenía por un Superman, chocó la nueva derrota en Argentina (1-0) y la pobreza de la victoria en Chile (1-2). Escartín siempre fue un poco divo, las críticas por su juego defensivo en la gira le ofendieron y dimitió.
Marca hizo una encuesta nacional entre sus lectores para buscar sustituto, proponiendo cuatro nombres. Sancho Dávila pensó que le querían imponer el sucesor, decidió tomar el asunto en sus manos y dio la campanada al elegir a su dentista. Así, como suena. Se llamaba Luis Iribarren y no es que fuera un absoluto lego en fútbol, como su paciente: había militado en la época amateur en el Real Unión de Irún, aunque no por mucho tiempo, y siendo más bien un suplente.
Se fue a Nueva York, donde se doctoró en odontología y puso consulta en Madrid. Cuando sentaba a Sancho Dávila en el potro de tortura le hablaba de fútbol para distraerle. No era más que un mero aficionado, habitual de Chamartín y el Metropolitano, pero sin contactos en el mundillo ni un pasado glorioso que le avalara, pero al presidente le pareció un pozo de ciencia, le metió en el Comité de Competición, y le hizo seleccionador.
Había que encarar la clasificación para Suiza-1954. No parecía difícil: un doble choque con Turquía, país muy de segunda fila en fútbol, con un corto palmarés internacional: 23 partidos, siete ganados, tres empatados y 13 perdidos, 25 goles marcados, 50 encajados. El de España era otro: 97 partidos, 54 victorias, 22 empates, 21 derrotas, 224 goles a favor y 125 en contra. Habíamos sido cuartos en el último Mundial, y nos llegaba el refuerzo de Kubala. ¿Qué íbamos a temer?
Ensayo fallido
Hubo un ensayo previo, un amistoso contra Suecia, en San Mamés, el 8 de noviembre de 1953. Suecia tenía cierto prestigio, pero su liga todavía era amateur y sus buenos jugadores eran sistemáticamente absorbidos por Italia, o en algún caso, por España, y la selección los perdía. En San Mamés alinearían tres bomberos, tres camareros, dos maleteros, un ingeniero, un administrativo y un panadero, según informó puntualmente Marca.
Ni rastro de los Skoglund, Carlsson, Palmer, Gren, Liedholm o los hermanos Nordahl, todos ellos célebres profesionales. Pero, aun con eso y con Kubala, empatamos 2-2. Iribarren acusó a la defensa y se hizo el interesante: "Ya advertí antes del encuentro que Suecia era peligrosa".
Turquía nos visitó el día de Reyes de 1954, en tarde soleada y con el campo a reventar. Sólo repiten cuatro de los del fiasco en San Mamés. Caen el portero y la defensa al completo. Tampoco está Kubala. Aparte de que jugó mal ante Suecia, ahora se trataba de un partido oficial y por si acaso... España gana 4-1. Bien. Ya tenemos medio billete.
El 14 de marzo se devuelve la visita. Basta con empatar en Estambul. Sale a relucir aquello del infierno turco, el miedo a una encerrona en un campo seco, el público agresivo y todo eso, así que se decide contar con Kubala. Un poco con miedo, pero se le lleva. Sólo salen cinco de los que ganaron en Madrid, por la obsesión de que había que jugar de otra manera. El resultado es un pinchazo doloroso: 1-0. Como la clasificación es por puntos, no por goles, la derrota nos aboca a un desempate cuya fecha y lugar estaban predeterminados: tres días después, en Roma.
Los jugadores de la selección española posando antes de enfrentarse a Turquía en 1954.MARCA
El grupo, claro, es el mismo y vuela directamente desde Estambul. Ahora, en campo neutral, buen terreno y una vez digerida la sorpresa, damos la victoria por descontada. Por supuesto, jugará Kubala, porque, aunque no había hecho nada en Estambul, se seguía confiando en su excepcional clase. En la víspera es de los más animados, incluso promete dos goles para compensar su mal partido anterior.
Ya están nuestros muchachos pasando sus turnos de masaje cuando a Ottorino Barassi, presidente de la Federación Italiana y vicepresidente de la FIFA, le llega un intrigante telegrama del organismo que vicepreside: "Attention equipe espagnol situation joueur Kubala". Se lo entrega al coronel Gómez-Zamalloa, directivo de la española, un militar africanista que acuñó aquello de "Ahora, señores, cojones y españolía" en un fervorín a la selección durante el descanso de un partido en Suiza. Lo muestra con gritos indignados, apostando por desatenderlo. Dávila e Iribarren se quedan perplejos. Muñoz Calero, que es miembro del comité de la FIFA, aconseja prudencia y consigue que la camiseta con el número 8 de Kubala se la ponga Pasieguito.
Salen cuatro nuevos con respecto a Estambul y dos de siete repetidores juegan en puestos distintos. Turquía repite once. Salta al campo con la paz del que no tiene nada que perder y mucho que ganar (su seleccionador, el italiano Sandro Puppo, ha pasado la víspera diciendo que se sentían eliminados de antemano). Tratando de conquistar al público, cada jugador porta unas cajetillas de tabaco y se acercan al público a lanzarlas. El tabaco era un bien de lujo en aquellos años de posguerra, en los que por toda Europa había especialistas en reciclar colillas. España sale desconcentrada por el telegrama y su consecuencia. Y sabe que está entre la espada y la pared.
El partido empieza a las 15.30 y es apasionadamente seguido aquí por Radio Nacional en la voz del legendario Matías Prats. Turquía corre y corre, su fútbol es impreciso pero veloz y España juega intranquila, aunque consigue adelantarse con un gol del extremo debutante Arteche en el minuto 19. El marcador se mueve así: 1-0, 1-1, descanso, 1-2 y 2-2, éste en el minuto 79, obra de Escudero cuando ya nos veíamos fuera. En la prórroga no hay goles, lo que nos aboca al sorteo.
Un regreso fúnebre
La delegación española trata de pactar un nuevo desempate, pero los turcos se niegan y Ottorino Barassi se atiene a lo reglamentado. Bien hubiera querido complacernos, pues España daba más cartel al Mundial que Turquía, pero esta se mostró inflexible. Se busca una copa en la que se introducen dos papeles, previo teclear a máquina en cada uno ellos el nombre de uno de los dos países, para después doblarlos. En el de España, Sancho Dávila añade una cruz, impetrando el favor divino. (Ignoro si su homólogo turco pintó una media luna en el suyo). Se escoge como mano inocente un arrapiezo de 14 años llamado Franco Gemma, hijo de un cuidador del campo, que se había colado a curiosear en la sala. Se le vendan los ojos como a un secuestrado, mete la mano, le da un papelito a Barassi que lee: TURCHIA.
El regreso es fúnebre, con Zamalloa acusando a los jugadores de vagos y Muñoz Calero declarando que él ya sabía que Kubala no podía jugar y que si llega a hacerlo y ganamos nos hubieran echado igual.
Franco Gemma se hizo famoso en España y célebre en Turquía, que le invitó al Mundial en Suiza. Sandro Puppo, aureolado por el éxito de aquella clasificación, fue contratado por el Barça, donde pincharía. Sancho Dávila regresó al mundo del toro. Iribarren, a su consulta. En cuatro partidos utilizó 24 jugadores. Sólo Venancio los jugó todos, aunque alternando los puestos de interior y ariete.
Lo más difícil actualmente en estos tiempos de la selección es adivinar por cuantos goles de diferencia va a machacar, a ridiculizar a sus enemigos. Es como una máquina de hacer ocasiones y goles. Siempre que están cerca del área tienen una capacidad de definir de una calidad gigantesca.
Y eso que como ya estamos en noviembre , con todos los partidos que llevan jugados en la todas las competiciones, pues baja un poco la acción de fabricar juego con mayor velocidad y que el balón discurra a alto nivel de rapidez.
Así que el acertijo de este partido era saber si la sesión que la selección pudiera superar los siete goles de hace justo dos años. No, se quedó çon cuatro e incluso Georgia hasta pudo marcar. Demasiados partidos, compromisos y la ruindad de UEFA y FIFA.
Como juega en casa y tiene que dar más la determinación de al menos llegar al área española, pues al primer tiempo ya lleva tres goles, uno más que los de la selección hace unas semanas.
Qué caramelo es fusilar un penalti ante enemigos semejantes . Apareció el ex especialista Fabian Ruiz por el punto de penalti, por si acaso le iba a dejar Oyárzabal. Pero con lo que ocurrió hace semana con Fabián , ya no hay más esperanzas de desperdiciar un penalti.
Cada día que juega un partido nuevo Zubimendi se erige como el líder de la selección. Nadie se puede acordar de Rodri. Es imposible y encima el jugador vasco tiene una facilidad pasmosa de acabar jugadas en el área del rival. Su gol fue de una teoría excelsa.
Como era de esperar, la selección dejó de pisar el acelerador. Porque el resultado ya era un bastante escandaloso. Además, con un gran gol de cabeza de Oyarzábal que ahora se convertido en un intocable. Es el máximo goleador.
No me gustaron ni Fabián ni Ferran, que hizo lo que pudo, pero no esta en su mejor momento. La gran estrella es Zubimendi, vaya éxito del Arsenal , que siempre creyó como él en el nuevo Rodri español.
La selección fue una mediocridad en los últimos 30 minutos, hasta parecía que Georgia era una apisonadora. Brilló como ningún otro jugador de los georgianos Kvaratskhelia y hasta pudo marcar. Ni Turquía ni Bulería pusieron en tantos aprietos a Una Simon. Fue la defensa y la falta de físico de Fabián Ruiz , de Merino , en el centro del campo . que hicieron pensar que era una en una selección que la podían abordar. Pero al final, cero goles georgianos. Imbatido.
Al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá no faltarán campeones como Argentina, Brasil, Uruguay, Inglaterra o Francia, que cerraron su clasificación con holgura. También estará Croacia, que este viernes se convirtió en el tercer equipo europeo que sella su boleto para la cita con su victoria ante Islas Feroe, y al frente Luka Modric en su quinta cita mundialista. España lo tiene en la mano, pero hay otras dos selecciones que alzaron hasta cuatro veces la Copa del Mundo que viven en el alambre. Alemania, pese a ganar 0-2 en Luxemburgo, va a llegar apurada a la última jornada e Italia se ha condenado a la repesca.
En el caso de la Mannschaft, está pagando cara su derrota ante Eslovaquia en la primera jornada. Es su principal rival y, aunque los eslovacos enseguida le dieron vida con una derrota ante Irlanda del Norte, el lunes ambas selecciones protagonizarán una verdadera final por conseguir la clasificación en el Red Bull Arena Leipzig tras el triunfo del viernes a última hora de los eslovacos ante Irlanda del Norte (1-0).
Mucho peor panorama tiene Italia. La azzurra ha encadenado dos Mundiales ausente y tendrá que buscar una de las 16 plazas para las selecciones europeas en la repesca. Aunque pudiera parecer esperanzador, los italianos no han aprovechado esa última oportunidad ni para Rusia 2018, cuando Suecia la eliminó, ni para Qatar 2022, cuando su verdugo fue Macedonia del Norte. Ahora se agarran a esa repesca como a un clavo ardiendo porque sus opciones directas requerían de un milagro que no se dio. Emparejada con Noruega, Israel, Estonia y Moldavia, Haaland ha dominado el grupo con autoridad y, como primera de grupo, Noruega tiene un pie de facto en el bombo del sorteo del 5 de diciembre. Goleó a Estonia y viaja a Italia con un diferencial de goles, +29, que hace imposible que el equipo de Genaro Gattuso reaccione.
Como España, parecía tener encarrilada su clasificación la Portugal de Cristiano Ronaldo, pero dio un último tropezón ante Irlanda (2-0) y tendrá que esperar a ganar a Armenia en la última jornada. Suiza, que apenas ha cedido un empate en toda la clasificación, está a un paso, como Austria, que tendrá que frenar el ímpetu de Bosnia. A la Bélgica de Courtois y De Bruyne le basta con ganar a Kazajistán esta tarde.
El grupo que llega más reñido a las dos últimas jornadas es el que encabezan empatados a 10 puntos Dinamarca y Escocia. La diferencia de goles da ventaja a los nórdicos, pero todo apunta a que la clasificación directa se la jugarán, si ganan primero a Bielorrusia y Grecia, en una final en el estadio Hampden Park de Glasgow el próximo martes.
Las selecciones condenadas a la repesca serán las que queden segundas en cada uno de los 12 grupos, a las que se sumarán las cuatro con mejor posición en la última Nations League que no tengan ya plaza para el Mundial. Las 16 se repartirán en cuatro bombos según el último ranking FIFA, aunque el bombo 4 será solo para las rescatadas vía Nations.
El sorteo de la repesca se celebrará el 20 de noviembre y la semifinal y final, a partido único, se jugarán el 26 y 31 de marzo. Las cuatro vencedoras irán al Mundial del próximo verano.
La batalla no solo está viva en Europa. Jamaica, Curazao, Surinam, Panamá, Honduras, Haití y Costa Rica buscan un hueco en una repesca, donde ya esperan Bolivia y Nueva Caledonia. También Nigeria y la República del Congo que se van a jugar una segunda oportunidad, como Emiratos Árabes con Irak. Con los deberes hechos llegan selecciones como Japón, Corea o los debutantes Uzbekistán, Jordania y Cabo Verde.
España está a cuatro puntos (para no depender de nada más) del Mundial del próximo año. El sábado 15 en Georgia y el martes 18 en Sevilla ante Turquía se juega finiquitar una clasificación que tiene muy de cara. Y en la lista que ha ofrecido este viernes Luis de la Fuente no hay grandes novedades más allá de la presencia de Lamine Yamal y la ausencia, segunda consecutiva, de Álvaro Morata.
Será la presentación, en el partido de Sevilla, de la nueva camiseta de España, y sobre eso ha girado el vídeo con el que se han dado a conocer los internacionales. El morbo, después de lo que sucedió en octubre, estaba en saber si llamaría a la estrella del equipo. Pues sí. Lamine Yamal, que recuperó su mejor versión el miércoles contra el Brujas, está en la lista. La pubalgia sigue ahí, pero si no ocurre nada raro este fin de semana, el lunes llegará a Las Rozas. Igual que Dani Olmo, que también se tuvo que marchar lesionado en octubre.
La gran ausencia (con permiso de Pedri, que no puede ser llamado al estar lesionado) es la de Morata. El capitán no acude a la selección por segunda ventana consecutiva. En su lugar, se mantienen Samu y Borja Iglesias, que ya estuvieron en octubre. También mantienen su puesto Marcos Llorente y Pablo Barrios, certificando el buen momento del Atlético.
Vivian cubre la baja de Le Normand y regresa también Fabián, ya recuperado de su lesión. Otra de las novedades es Pablo Fornals, que acude precisamente porque no está Pedri.
La lista completa
Porteros: Raya, Remiro y Unai Simón.
Defensas: Marcos Llorente, Laporte, Cubarsí, Huijsen, Pedro Porro, Grimaldo, Cucurella y Vivian.
Centrocampistas: Mikel Merino, Aleix García, Fabián Ruiz, Zubimendi, Pablo Fornals, Baena, Barrios y Fermín.
En un ambiente tenso, Italia venció a Israel 3-0, este martes en Udine, una cuarta victoria consecutiva que le asegura, como mínimo, participar en la repesca para el Mundial 2026.
Mateo Retegui anotó un doblete, primero desde el punto de penalti (45+2') y luego con un magnífico remate (74'), y Gianluca Mancini añadió en tiempo añadido (90+3') un tercer gol, en un partido disputado en un ambiente tenso.
Una manifestación propalestina reunió inicialmente, de manera pacífica, a varias decenas de miles de manifestantes en las calles de Udine.
Cuando comenzaba el partido, se registraron incidentes cuando varias decenas de manifestantes intentaron superar los bloqueos de la policía para dirigirse al estadio y luego prendieron fuego a contenedores de basura.
La policía utilizó vehículos con lanzadores de agua para detenerlos y realizó varias detenciones, según la agencia AGI. Francotiradores fueron apostados en el techo del hotel del equipo de Israel en Udine y en la parte superior del estadio de la ciudad italiana.
Francotiradores apostados en el techo del Estadio Friuli de Udine.Luca BrunoAP
Los controles de acceso al recinto fueron muy estrictos y los aficionados fueron inspeccionados minuciosamente. El operativo contó con unidades caninas antiexplosivos y drones que sobrevolaron tanto el estadio como el centro de la ciudad.
Una periodista de Rai y un operador de cámara sufrieron heridas durante los altercados. Este último, en concreto, un traumatismo craneoencefálico y, visiblemente mareado, tuvo que ser trasladado en ambulancia al hospital, consciente. Además, varios agentes de policía resultaron heridos, aunque sin gravedad. Al menos un detenido de entre los manifestantes, según informaron medios locales.
Antes del inicio del partido, el himno israelí fue abucheado por una parte de los 10.000 espectadores presentes en las gradas del Stadio Friuli.
La Nazionale, que tuvo dificultades en la primera mitad, logró su cuarta victoria consecutiva desde la llegada al banquillo de Gennaro Gattuso en junio.
Italia ahora tiene asegurado el segundo lugar del grupo I con sus 15 puntos, seis más que su adversario del día (9).
La Azzurra, ausente en los dos últimos Mundiales, aún puede teóricamente terminar primera y, por lo tanto, clasificar directamente para el próximo Mundial.
Pero debe ganar sus dos últimos partidos a mediados de noviembre contra Moldavia y Noruega, y marcar muchos goles para superar al líder noruego, que tiene 18 puntos y una diferencia de goles claramente favorable (+26 frente a +10).
Son apenas diez islas, seis las de Barlovento, al norte, y cuatro las de Sotavento, al sur, situadas a 600 kilómetros del continente africano. En ellas viven 524.000 personas, la gran mayoría en su capital, Praia, nombre lógico para un país arrimado al mar. Son también unos 4.033 kilómetros cuadrados de extensión total, la mitad que la Comunidad de Madrid. Y son historia del fútbol. Cabo Verde, antes colonia portuguesa y ahora república independiente, estará en el próximo Mundial tras vencer a Suazilandia en el Estadio Nacional 'O Rei Pelé', confirmando así el liderato de su grupo de clasificación contra Camerún, Libia, Angola y Mauricio.
Un hito sin precedentes, beneficiado por la ampliación del Mundial a 48 selecciones, con el que se convierte en el país de menos superficie en disputar la Copa del Mundo, mejorando el dato de Trinidad y Tobago en 2006 (5.128), y en el segundo con un menor número de habitantes, sólo superado por Islandia, que se plantó en 2018 con 353.070.
El sueño caboverdiano, el tercer debutante del próximo Mundial junto a Uzbekistán y Jordania, es el reflejo de su historia reciente, la historia de la inmigración. El país, que fue colonia portuguesa desde el siglo XV hasta 1975, nutre ahora su selección de fútbol con futbolistas nacidos en Europa, hijos de los hombres y mujeres que salieron de Cabo Verde buscando un futuro mejor y que ahora devuelven ese esfuerzo en forma de gloria deportiva nacional.
De los 25 jugadores que han estado con el equipo en este parón de octubre, 14 nacieron en el viejo continente: seis en Países Bajos, cinco en Portugal, dos en Francia y uno en la República de Irlanda. El último caso es, quizás, el más sorprendente.
"Pensé que era 'spam"
Roberto Lopes nació en Dublín. Hijo de un cocinero caboverdiano y de una trabajadora irlandesa, jugó en las categorías inferiores de la selección de su país natal y apenas hablaba portugués cuando Rui Águas, seleccionador de Cabo Verde en 2018, le escribió por LinkedIn. «Estaba escrito en portugués y pensé que era spam, pero me escribió de nuevo en inglés y ahí comenzó una aventura increíble», detalló el central en algunas entrevistas.
Lopes, con una dilatada carrera en la Primera irlandesa, decidió abandonar el sueño natal y abrazar sus raíces caboverdianas, las mismas que tenían antiguas estrellas como Vieira. Fue uno de los muchos intentos de la Federación del país por reclutar a hijos de inmigrantes, una constante que se repite en cada vez más selecciones, como el caso de Marruecos o Albania, donde sólo siete de los 26 convocados a la última Eurocopa habían nacido en el país.
La sorpresa de Cabo Verde es mayúscula si se observa su lugar en el fútbol africano y mundial. Fue una de las peores selecciones de la fase de clasificación para la Copa de África 2025, sumando sólo cuatro puntos en el grupo que compartía con Egipto, Botsuana y Mauritania, y su mayor éxito hasta ahora había sido los cuartos de final de la Copa Africana de Naciones de 2023. Pero durante el camino al Mundial 2026 algo cambió.
La selección de Cabo Verde.EFE
La clasificación a la Copa del mundo se ha ido disputando en los mismos meses que la Copa África, pero en el tramo mundialista el equipo ha rendido mucho mejor. Perdió 4-1 contra Camerún en Yaundé en junio de 2024, pero desde entonces y hasta este parón, lo ganó todo: seis victorias en seis partidos, incluida una sobre los cameruneses, que les empujaron al liderato. Pudieron cerrar su pase hace unos días, cuando empataron contra Libia en Trípoli, pero este lunes cerraron su histórico pase.
En el banquillo, un exfutbolista con un pequeño pasado en el fútbol español. Pedro Leitão Brito, 'Bubista', disputó dos partidos con el Badajoz en 1995 y es el responsable del éxito del cuadro insular, del que es seleccionador desde 2020. Un hombre que nunca ha entrenado fuera de Cabo Verde y que ahora ha liderado a los 'Tiburones azules' hacia el gran sueño nacional: cruzar el charco y estar en el Mundial.