Un equipo de elite en los Alpes, un gurú alemán y otros secretos de Moha Attaoui y Marta García, dos atletas lanzados: “Ahora sólo me tengo que preocupar de correr”

Actualizado Viernes, 26 julio 2024 - 23:13

Marta García acababa de terminar su carrera de Medicina, años de estudio compatibilizados con el atletismo de alto nivel que ahora requerían un esfuerzo más, el MIR, la residencia y, como parecía obligado, ir despidiéndose del sueño del deporte profesional. Moha Attaoui era una diamante, pero apenas le daba a sus 20 años para pagarse de su bolsillo una concentración en altura en Ifran. Hoy ambos, casos tan dispares, nombres para la esperanza del atletismo español, viven en las montañas de los Alpes, en la idílica St. Moritz, porque les llegó una oferta de esas que no se pueden rechazar.

Para saber más

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Ella, como nunca, fue bronce europeo en el 5.000 en el pasado Europeo de Roma, batió allí el récord de España (14:44.04) y acude a París esperanzada. Es la revelación de la temporada: desde enero a junio pulverizó cuatro plusmarcas nacionales más. Él, como nunca, adelantó a todos los gallos del 800 nacional y más todavía. Sorprendió en la capital italiana con una asombrosa plata y, hace 15 días, en Mónaco, firmó un tiempo para soñar con cualquier cosa en los Juegos (1:42,04, la novena mejor marca mundial de la historia).

Ni Marta ni Moha son casualidad. Junto a otros 11 mediofondistas de toda Europa forman parte del novedoso proyecto OAC, el equipo de elite auspiciado por la marca deportiva suiza ON que dio un paso más allá en la profesionalización del atletismo.

Encajonado en el impresionante valle de Engadina, a 1.800 metros de altitud, con la estación de esquí más antigua del mundo y un precioso lago que se congela en invierno, un grupo de jóvenes atletas rueda en la pista de atletismo de St. Moritz a las órdenes de Thomas Dreissigacker, que sigue sus evoluciones de cerca en una bicicleta eléctrica. Quedan unas semanas para los Juegos y un pequeño grupo de periodistas tiene la oportunidad de conocer por dentro esta pionera experiencia. No hay tiempo que perder. «Que sean de diferentes países es algo clave. Aquí no hay celos ni competitividad mal entendida, como si se estuvieran jugando el mismo billete. Se mejoran unos a otros. Como mucho y con suerte se tendrán que ver las caras en una final con su compañero», cuenta a EL MUNDO el también jovencísimo entrenador, el gurú alemán, formado en la Universidad de Leipzig y ex técnico de su Federación nacional.

Thomas Dreissigacker, entrenador alemán del OAC.

Thomas Dreissigacker, entrenador alemán del OAC.

«Sólo me tengo que preocupar de correr. Por primera vez tengo un sueldo», admite sonriente Attaoui, que ya se suelta con el inglés, tan lejos de su Torrelavega, más aún de su Marruecos natal. «Ellos creyeron en mí antes incluso que yo. Despejaron todas mis dudas. Ahora todo es muy fácil», relata Marta, que, siguiendo las exigentes directrices de Dreissigacker -«aquí se entrena los siete días de la semana y en sesión doble»- está comprobando a base de tiempazos el salto asombroso en su carrera. Ella cambia: un par de semanas en la altitud de los Alpes, otras en Buitrago del Lozoya, donde se reencuentra con su pareja y con los bosques de la sierra de Madrid.

El germen del proyecto europeo, que cuenta con todo tipo de comodidades y beneficios para los atletas (fisioterapia, alimentación, apoyo para la salud mental, ayuda financiera...) se remonta a Boulder (Colorado). Allí, Dathan Ritzenhein, tres veces olímpico, maneja otro grupo impresionante de atletas, entre los que destacan la reciente ganadora del maratón de Boston y principal favorita al oro en París Hellen Obiri. O Yared Nuguse, plata mundial en pista cubierta (3.000). También el español Mario García Romo, exquisito mediofondista, bronce europeo en 2022 y plusmarquista nacional de la milla, que busca medalla en París en el exigente 1.500.

El OAC Team, que también cuenta con sede en Melbourne, supone una revolución en el atletismo, un modelo privado e internacional, independiente de las becas, los apuros y las competencias de los programas de cada país. «Nos gusta hacer las cosas de forma diferente. Y en este caso es simple, aquí el atleta es el centro de todo», razona Oliver Bernhard, bicampeón del mundo de duatlón y creador de On, las zapatillas que ideó con suelas de trozos de manguera y que han sacudido el mercado en los últimos años. Y quien, antes incluso de ponerse manos a la obra con el proyecto deportivo, lanzó una encuesta entre los atletas para desentrañar sus preocupaciones. Los sorprendentes resultados son hoy los seis pilares del "360 Athlete Support": preparación física y mental, salud y recuperación, finanzas, marca personal y medios de comunicación, desarrollo personal y profesional y experiencia familiar On.

Tres días en un monasterio en absoluto silencio: el secreto de la España de tiro con arco para ganar una medalla

Tres días en un monasterio en absoluto silencio: el secreto de la España de tiro con arco para ganar una medalla

Apagar el móvil, eso lo primero. Entrar en el Monestir de les Avellanes, un monasterio en mitad de la sierra de Montsec, cerca de Lleida. Y a partir de ahí, callar. Callar, callar y shhhhhhh, callar. Tres días en silencio. En el desayuno, durante el entrenamiento, en el almuerzo, en las sesiones de meditación y en la cena. Ni un ruido. Horas y horas de escucharse a uno mismo, desenredar los pensamientos propios y descubrirse hasta en lo más profundo. Así fue el stage que el equipo español de tiro con arco hizo el pasado octubre en su preparación para estos Juegos Olímpicos de París.

La semana próxima, entre el martes y el domingo, Pablo Acha y Elia Canales se jugarán tres medallas -dos individuales y el equipo mixto- con el mindfulness como arma. Si ganan a los tiradores asiáticos, especialmente a los surcoreanos, eternos dominadores de la disciplina, pueden decidir que es gracias a conocerse más a sí mismos.

«Fue una idea del seleccionador, Elías Cuesta, que buscaba mejorar la capacidad de concentración del grupo y sabía que existían estos retiros de meditación. Nos pusimos en contacto con Andrés Martín Asuero, que es un experto en mindfulness y él coordinó la actividad», explica Carlos Morillo, director deportivo de la Federación Española de Tiro con Arco y parte de una revolución.

Del método coreano al estilo español

Desde siempre la selección seguía las enseñanzas que llegaban de Corea del Sur y, de hecho, tenía una pareja de seleccionadores del país asiático, Hyung Mok Cho y Mi-Jeong Lee, pero después de los Juegos de Río 2016, al ver que las medallas se volvían a escapar, la Federación decidió romper con todo. Le entregó el equipo a Elías Cuesta, olímpico en Londres 2012, y permitió que trabajara de otra manera. «El método coreano es muy simple: repetir, repetir y repetir. Hacerlo lo más básico posible, dejar la mente en blanco, convertirse en un robot. Con Elías todo es muy distinto», explica Canales, que en primera ronda se medirá a la británica Megan Havers, de sólo 16 años.

Con Cuesta al mando, los tiradores españoles no tienen que ser robots, todo lo contrario: tienen que conocerse, dominar su cuerpo y su mente. En los últimos años han hecho ejercicios de estabilidad o de vista, estudios de biomecánica y mucho trabajo psicológico como el retiro de silencio en el Monestir de les Avellanes. «Trabajamos la meditación. En el monasterio nos enseñaron mucho a estar en el momento presente, a escucharnos, a mantener la concentración en una única cosa. Al final el tiro con arco no es sólo tirar flechas, es relajación, autoconocimiento y control», asegura Pablo Acha, que debutará contra Lin Zih-Siang, de China Taipei, y que admite que lo más difícil del retiro fueron las primeras comidas.

Un esfuerzo durante el almuerzo

La instrucción era que, en silencio, cada tirador podía empezar a comer cuando quisiera y levantarse cuando acabara, que estaban solos aunque se sentaran en grupo, pero al principio costaba aguantarse la risa. «En esos momentos sí era complicado, pero luego ya nos acostumbramos. Los tiradores, por naturaleza, solemos somos tranquilos», añade Acha. En el 'stage' en el monasterio ilerdense, la selección no tuvo ninguna sesión de técnica, aunque sí lanzaron flechas. Colocaron unas dianas en el patio del recinto y cada tirador pasó un par de horas al día practicando, siempre en silencio, para no perder 'feeling' con el aparato.

Ahora, después de todo ese trabajo, España llega con opciones de medalla en tiro con arco por primera vez desde el oro del equipo masculino en Barcelona 1992. Canales es quinta del ranking mundial, aunque puede encontrarse en octavos con la surcoreana Lim Sihyeon, que en la clasificación batió el récord del mundo femenino. Habrá más opciones el dúo mixto, debutará contra la pareja china formada por Xan Yang y Yan Wang.

«Las coreanas no son intratables. En la clasificación lo hicieron muy bien; el nivel lo tienen, pero, al final, en una eliminatoria puede ganar cualquiera. Es complicado, pero no es imposible», comentaba incluso Canales que cuenta con una fortaleza que no tienen las asiáticas: en el más absoluto silencio en el Monestir de les Avellanes se conoció en profundidad a sí misma.

La biodramina de Cooper, los abucheos a Israel y la camiseta de Tonga: las curiosidades de la inauguración de los Juegos Olímpicos

Actualizado Viernes, 26 julio 2024 - 22:37

La arquera Reena Parnat y el judoca Kaljulaid Kristofer, los abanderados de Estonia, miraban a proa y alucinaban. Por orden alfabético -en francés, no en inglés, lo habitual-, al país báltico le tocó compartir barcaza con España y, claro, cualquier intención de hacerse ver quedó en nada. Como siempre, la delegación española fue de las más ruidosas, de las más alegres, de las más festivas y captó la atención de las cámaras. Los deportistas estonios, compañeros sobre las aguas del Sena, se resignaron a salir en la televisión cinco o seis segundos.

La organización de los Juegos Olímpicos de París 2024 intentó lo imposible, que el desfile de países no se hiciera eterno, y no lo consiguió. Aunque redujo al mínimo el tiempo de pantalla de las delegaciones e intercaló los espectáculos, al final quedó la misma sensación monótona de siempre y esta vez, además, quedó lejos la alegría de los protagonistas, el principal sustento de la ceremonia.

"¿Alguien tiene una biodramina?", preguntaba en redes sociales Marcus Cooper, abanderado español y estaba nervioso el piragüista y estaba emocionado por vivir uno de los mejores momentos de su vida, pero apenas se le vio. Desde las orillas del río Sena era imposible distinguir entre unos deportistas y los otros, sólo se diferenciaban banderas y en las pantallas más de lo mismo. La propuesta de los barcos era original, pero resultó rarísima, si no fallida.

Barcos diferentes y la lluvia

Desde el primer abanderado, Giannis Antetokounmpo, baloncestista griego, un tipo enorme, que mide 2,11 metros, quedó claro que habría que afinar la vista para disfrutar del evento y desde el primer barco compartido se evidenció que habría extrañas compañías. Un mal rato pasaron los deportistas de Islandia e Italia en muchos puntos del Sena cuando recibieron un sonoro abucheo que no era para ellos si no para sus acompañantes, los atletas de Israel. Ahí estaban los armenios, con muchísimo espacio, mientras a su lado los alemanes tenían que apretarse para no caer por la borda. Ahí estaban países pequeñitos como Suazilandia y Kiribati solos en unas barquitas pequeñitos. Ahí estaba la delegación en Países Bajos en un yate espectacular o Estados Unidos en un barco que parecía más grande que el propio Sena.

La única vez que entre el público presente ante el río parisino se notó emoción de verdad fue cuando pasó por delante la delegación francesa, que se llevó una ovación tras otra cada vez que cruzaba un puente.

Más allá de los problemas de planificación de la ceremonia, hubo dos decepciones, una grande y otra pequeñita. La lluvia intensa que empezó a caer en la primera hora del evento acabó deformándolo todo, fastidiando el trabajo de artistas y cámaras, y además faltó un animador habitual. Los últimos desfiles olímpicos, siempre tediosos, tuvieron como protagonista a Pita Taufatofua, abanderado de Tonga, que solía viralizarse en redes sociales con su look sin camiseta, pero esta vez no se había clasificado. Esa propuesta la hizo en París Karalo Maibuca, abanderado de Tuvalu, isla cercana a Tonga, pero apenas se le pudo ver como al resto. Al final la inauguración de los Juegos de París acabó deslucida por la distancia de los asistentes con la acción -los últimos actos en el Trocadero ya sólo se pudieron seguir por las pantallas gigantes- y sobre todo con las estrellas de todas las citas olímpicos, los deportistas.

El agua del Sena no era apta cuando la alcaldesa de París se bañó para demostrar que sí

El agua del Sena no era apta cuando la alcaldesa de París se bañó para demostrar que sí

Actualizado Viernes, 26 julio 2024 - 21:56

El agua del río Sena en París no cumplía las condiciones sanitarias el pasado día 17 cuando se bañó la alcaldesa, Anne Hidalgo, precisamente para demostrar que era apta para que se celebren varias pruebas de los Juegos Olímpicos.

La emisora France Info señaló este viernes esa contradicción una vez que se han hecho públicos los resultados de las muestras de agua que se toman diariamente para controlar los niveles de los dos tipos de bacterias (Escherichia coli y enterococos) que sirven para evaluar si se dan las condiciones.

El día que Anne Hidalgo se dio el esperado chapuzón, junto al responsable del Comité Organizador de los Juegos de París 2024, Tony Estanguet, y del prefecto (delegado del Gobierno) en la región Ile de France, delante de decenas de periodistas y cámaras se superaban los umbrales fijados por las autoridades sanitarias.

En concreto, en el punto en el que se metieron en el agua, la concentración de bacterias E. coli era de 985 UFC (unidades) por cada 100 mililitros cuando el tope que había fijado la Autoridad Regional de Salud en 2023 era 900. En otro tramo del río, a su paso por Bercy, se llegaba a 1.017 UFC por 100 mililitros.

Los indicadores han mejorado en las últimas semanas, ya que en junio los niveles que se habían medido eran muy superiores debido a que el caudal del río era notablemente superior por las lluvias que habían caído aguas arriba en la parte final de la primavera.

El baño de la alcaldesa, que se había retrasado varias semanas precisamente por las malas condiciones del agua, era una imagen importante para despejar las dudas que han persistido desde que los organizadores de los Juegos de París decidieron que se harían en el Sena algunas de las pruebas.

En concreto, están programadas allí la prueba de natación del triatlón, el 30 de julio para los hombres, el 31 para mujeres y el 5 de agosto para el relevo mixto, así como los maratones de aguas abiertas femenino y masculino del 31 y el 5 de agosto, como parte de la estrategia de París 2024 para que los lugares más emblemáticos de la capital sean protagonistas de los Juegos.

Las administraciones francesas han invertido 1.400 millones de euros desde 2016 en un ambicioso plan para mejorar la calidad del agua y posibilitar a partir del verano de 2025 el baño en el tramo del río que atraviesa París, algo que no es posible desde hace un siglo.

Eso ha incluido la canalización de todos muchos desagües para que pasen por las depuradoras en lugar de verterse directamente al río, así como la construcción de depósitos gigantes.

Con esos depósitos se trata de que cuando llueve con fuerza de desviar una parte del agua de lluvia para que no vaya a las cloacas, ya que si sube mucho el nivel de éstas, los aliviaderos acaban derivando una parte del caudal al río y de esa forma lo contaminan.

Zico, mito del fútbol brasileño, sufre un robo en París por un valor de 500.000 euros

Zico, mito del fútbol brasileño, sufre un robo en París por un valor de 500.000 euros

Actualizado Viernes, 26 julio 2024 - 17:17

El legendario ex ftubolista brasileño Zico, invitado por la delegación olímpica de su país a los Juegos de París-2024, presentó una denuncia por el robo de una maleta, lo que motivó la apertura de una investigación, informó el viernes la fiscalía de la capital francesa.

Zico afirmó que "le robaron una maleta que contenía objetos valiosos de su vehículo con la ventanilla abierta, en el distrito 19" del norte de París, precisó el fiscal, confirmando una información de Le Parisien.

Según el diario, el valor del robo asciende a "500.000 euros": en la maleta había "un reloj Rolex, un colgante de diamantes y 2.000 euros y 2.000 dólares de dinero en efectivo".

Aunque una fuente cercana a la investigación consultada por AFP afirma que el valor de los objetos está "muy sobreestimado". Las investigaciones fueron confiadas a la Brigada de Represión del Bandidaje (BRB) de la policía judicial parisina.

Arthur Antunes Coimbra, Zico, de 71 años, legendario '10' del Flamengo y de la selección brasileña, con la que jugó los Mundiales de Argentina-1978, España-1982 y México-1986, también fue ayudante del director técnico Mario Lobo Zagallo en la Canarinha que perdió 3-0 la final del Mundial de Francia-1998 ante la selección gala liderada por Zinedine Zidane.

Rafa Nadal vuelve a los entrenamientos con el muslo derecho vendado

Rafa Nadal vuelve a los entrenamientos con el muslo derecho vendado

Actualizado Viernes, 26 julio 2024 - 12:40

Rafael Nadal ha saltado este viernes a la pista Phillipe Chatrier de Roland Garros para el entrenamiento previsto, en compañía de Carlos Alcaraz y con el otro dueto español, formado por Marcel Granollers y Pablo Carreño, en vísperas del inicio de la competición de tenis de París 2024.

El tenista balear, con molestias en el aductor derecho, retornó a la actividad este viernes después de que el jueves cancelara las dos sesiones que tenía fijadas para descansar y mejorar de la dolencia. Nadal se entrenó con un vendaje en el muslo derecho.

Bajo la supervisión de Carlos Moyá, su entrenador, del seleccionador David Ferrer y el médico Ángel Cotorro, Rafa Nadal, oro individual en Pekín 2008 y en dobles con Marc López en Río 2016, inició con aparente normalidad la sesión.

Tras informar de las molestias de Nadal el jueves, Moyá ha confirmado que el jugador jugará el dobles con Alcaraz y dependerá de su evolución física para su concurso individual. "El partido de dobles, a priori, es menos agresivo, menos puntos largos, cubres media pista. Es más amable con el cuerpo. Va a ser un test importante", dijo Moyá en declaraciones a la cadena SER. "Si está sin ninguna limitación, evidentemente jugaría el individual", añadió.

Sin dificultades aparentes, Nadal tomó el mando de la dupla que forma con Alcaraz y durante la hora que duró el entrenamiento fue el encargado de dar indicaciones y formar jugadas desde el saque que terminaron con buenas definiciones de su compañero, vigente campeón de Roland Garros.

La pareja formada por Nadal y Alcaraz entrará en acción el sábado (19.00 h.), en el partido contra los argentinos Máximo González y Andrés Molteni. También debutará la otra pareja de España, Pablo Carreño y Marcel Granollers, ante los italianos Simone Bolelli y Andrea Vavasori.

España dividida respecto al triunfo olímpico

España dividida respecto al triunfo olímpico

Actualizado Jueves, 25 julio 2024 - 22:29

Después de la Eurocopa, Wimbledon, Roland Garros y el Mundial femenino, los españoles ahora esperan triunfar en los Juegos Olímpicos. Un 49,4% tiene grandes expectativas sobre el desempeño de nuestro equipo este verano en París según una encuesta de Sigma Dos para ELMUNDO. A punto de comenzar los Juegos, los jóvenes de 18 a 29 años son los más esperanzados (55,2%), seguidos por los de 45 a 64 años (49,6%), los de 30 a 44 años (48%) y finalmente, los mayores de 65 años (47,1%).

En cuanto a los partidarios de los partidos políticos, los del PSOE son los más entusiastas sobre los logros de nuestro país (60,1%), mientras que los de Vox son más negativos: el 42,2% de sus partidarios cree en los éxitos de España en estos Juegos, pero el 30% piensa que nuestro equipo no logrará grandes hazañas, colocándolos como los más pesimistas. Los partidarios del PP también son en su mayoría optimistas (51,1%), seguidos de cerca por los de Sumar (47,8%).

En cuanto al nivel de ingresos, cuanto más alto es, más bajas son las expectativas. El 29,4% de quienes integran las rentas más altas no creen en un gran éxito, seguidos de aquellos con rentas medias (51,5%) y finalmente los de los ingresos más bajos (21,6%).

Sin embargo, España cuenta con deportistas excepcionales este verano, comenzando por leyendas como Nadal y Alcaraz, las selecciones de fútbol masculina y femenina, o la gran promesa de la natación, Hugo González, promoviendo así un gran interés y mucha expectación.

No obstante, el 32,6% de la población asegura ser completamente indiferente a los Juegos Olímpicos, mientras que un 18,7% los considera de mucho interés, un 34,8% de bastante interés y un 12,9% de ningún interés.

Solo el 21,1% de los hombres sostiene estar muy interesado en seguir esta competición, contra un 16,5% de las mujeres. Además, un 12,2% de ellas afirma no estar nada interesada en estos juegos, junto a un 13,6% de ellos.

Un 27,1% de los españoles afirma no conocer casi nada de la cita olímpica o del equipo español. Las mujeres tienen menos conocimiento en este aspecto (29,1%) comparado con los hombres (24,8%). Sin embargo, ellas son las que más confianza ponen en nuestro equipo (50,8%), frente al 48% de los hombres.

Si hablamos de conocimiento de los Juegos Olímpicos, un 31,8% de los mayores de 65 años afirma no tener ninguno, así como un 22,9% de los jóvenes entre 18 y 29 años. Respecto a los tramos medios, las personas de 30 a 44 años (27,9%) tiene menos conocimiento que el de 45 a 64 años (25%).

Entre los partidarios de los diferentes partidos políticos, destacan los de Sumar por ser los que menos conocimiento tienen sobre esta cita y el equipo de España, con un 32,1%. Los partidarios de Vox tampoco se salvan, con un 27,8%, seguidos de los del PP con un 22,2% y, por último, los del PSOE con un 20,5%. También, los partidarios de Vox (18,2%) y de los de Sumar (16,5%) destacan por ser los que menos interés tienen en esta competición, seguidos por el 9,1% de los del PP y del 8,6% de los del PSOE.

En lo que concierne de nuevo a los ingresos, las personas con rentas más bajas son las que menos conocimiento tienen sobre estos Juegos. Un 23,2% afirma no saber casi nada de la cita olímpica, en comparación con un 25% de los de ingresos medios y un 25,2% de los de los más altos. Política, género y rentas aparte, el 26 de julio comenzarán los Juegos para una delegación cuyo objetivo será superar las 22 medallas obtenidas en Barcelona 92.

¿Quién será la gran estrella de los Juegos de París? Sólo Biles opta al trono que dejó vacío

¿Quién será la gran estrella de los Juegos de París? Sólo Biles opta al trono que dejó vacío

Hace tres años, en el Ariake Gymnastics Center de la bahía de Tokio, Simone Biles se retiró al vestuario, se puso encima un enorme albornoz blanco y salió a anunciar al mundo entero que se retiraba de los Juegos Olímpicos. Iba a ser la estrella, tenía que ser la estrella, pero ya no podía ser la estrella. Con su decisión construyó un enorme debate sobre la salud mental en el deporte de élite, la presión de la competición, la incomprensión pública, incluso el efecto a largo plazo de los abusos sexuales, pero también dejó un enorme vacío.

Si en Múnich 1972 el rey fue Mark Spitz; en Montreal 1976 la reina fue Nadia Comaneci; en Los Ángeles 1984, Carl Lewis; en Barcelona 1992, el Dream Team; en Atlanta 1996 lo fue Michael Johnson; y en Pekín 2008 reinaron Michael Phelps y Usain Bolt; en Tokio 2020, Biles tenía reservado el trono. Y sin ella nadie ocupó su sitio. "No quiero ser una estrella, no he nacido para ello", llegó a proclamar el nadador estadounidense Caeleb Dressel, que se colgó cinco medallas, el que más, y pocos meses después cayó en una profunda depresión.

Hoy los Juegos Olímpicos de París 2024 arrancan con el puesto de máxima estrella, de leyenda, de emblema todavía vacante. ¿Quién será el mayor o la mayor protagonista? Quién sabe, aunque la aspirante mejor situada vuelve a ser quién era: Biles. Apenas se recuerda, pero después de su catarsis de mareos y lágrimas, la gimnasta estadounidense se apuntó al último día de competición en Tokio para ganar un bronce en la barra de equilibrios, su peor aparato, y dejar escrito un mensaje: "Volveré".

Desde entonces la cuatro veces campeona olímpica en los Juegos de Río 2016, ha vivido todo un proceso de curación que pasó por no competir dos años, acudir a terapia para evitar esos temibles twisties y, entre otras cosas, recibir una medalla de honor de manos de Joe Biden o casarse con el jugador de la NFL Jonathan Owens. A mediados del 2023 regresó con tanto éxito que dominó el último Mundial. A partir del martes 30 -el domingo será la clasificación-, en el Bercy Arena de París encontrará la competencia de otras gimnastas como la brasileña Rebeca Andrade, amiga suya, compañera de entrenamientos, pero principalmente dependerá de ella misma.

Si sostiene todo el peso que tiene sobre sus hombros no sólo ganará, también reinará. Si no lo hace, hay pocas candidaturas más. De hecho, la otra que más reluce también tiene nombre de mujer y concretamente nombre de mujer estadounidense: Katie Ledecky. La nadadora tiene en sus brazos y en sus piernas un récord de los que quedan en el recuerdo: si vence en las tres distancias que disputará se convertirá en la deportista con más oros de la historia de los Juegos.

Dueña ya de siete, sumará 10, uno más que la ucraniana Larisa Latynina, mito de la gimnasia antes de Biles. En su contra su timidez y su apuesta absoluta por el fondo, las pruebas menos espectaculares de la natación. A sus 27 años y después de 12 en la élite -en Londres 2012 ya ganó un oro-, Ledecky ha abandonado los 200 metros y los relevos cortos para situar todas sus opciones en los 400 metros que disputa mañana, los 800 metros y los 1.500 metros. En la piscina no hay nadie con su historial, pero podrían surgir nuevas estrellas.

JJOO Paris. Sedes

El público local espera que triunfe Leon Marchand, especialista en mariposa, y en los 100 metros libre se vivirá un duelo eléctrico entre el rumano David Popovici y el chino Pan Zhanle, ambos recientes plusmarquistas mundiales. Necesitarán volar y derrochar carisma para saltar las fronteras de su propio deporte, pero podrían hacerlo.

Como podría hacerlo el velocista Noah Lyles en el tartán del estadio de Saint Denis o como ya ha hecho Eliud Kipchoge, leyenda haga lo que haga en el maratón. En realidad, lo más probable es que nuevamente el protagonista o la protagonista de los Juegos no estén en el atletismo y la natación y esté en el tenis, con todos los ojos mirando a Carlos Alcaraz o en el baloncesto, con otro Dream Team (Lebron James, Stephen Curry, Kevin Durant, Jayson Tatum, Joel Embiid) en acción y el fenómeno Victor Wembanyama en su casa.

Faltan estrellas, siempre falta alguien, como el maratoniano recientemente fallecido Kelvin Kiptum, algunos rusos sancionados como el nadador Evgeny Rylov o quienes renunciaron, como Kylian Mbappé o Tadej Pogacar, pero unos Juegos Olímpicos no esperan a nadie. Un trono está libre y quien lo ocupe posiblemente será una mujer.

Támara Echegoyen, antes de la inauguración en París: “Soy abanderada gracias a mis derrotas”

Actualizado Jueves, 25 julio 2024 - 22:27

En el agua, siempre en el agua. Támara Echegoyen (Ourense, 1984) creció sobre un barco, maduró sobre un barco, triunfó sobre un barco y, cómo no podía ser de otra manera, hoy disfrutará sobre un barco, el que llevará a la delegación española por el Sena con ella al frente. «Me encanta que la ceremonia de inauguración se haga dividiendo a los equipos en barcos, ¡imagínate! Los estadios están muy bien, pero para mí será como un sueño. Estoy disfrutando mucho de los momentos previos. Estas ceremonias cansan, son muchas horas de pie, pero se pueden vivir muy pocas en la vida», asegura a EL MUNDO.

La vela, el deporte que más medallas ha dado a España, tendrá otra abanderada, una campeona olímpica, aunque de aquello hace 12 años y la lejanía duele. Por el camino, Echegoyen ha logrado el récord que nadie querría: tanto en los Juegos de Río 2016 como en los Juegos de Tokio 2020 acabó cuarta, dos medallas de nada. En París quiere olvidar la racha.

Su padre tenía un barco en Sanxenxo, navegaba con la familia desde que era una niña. No imagino unos inicios tan idílicos.
Tengo muy buenos recuerdos de mi infancia en el mar, pero aquello tenía poco que ver con el deporte, menos aún con la competición. Te lo contaría de manera muy romántica, pero sería mentira. Mi familia sólo tenía un barco de ocio y yo quizá probé 10 deportes antes de decidirme sólo por la vela.
Cuentan que ahora es imposible sacarla del mar, que no sale ni para ir a tomarse algo.
(Risas) Totalmente. En mi vida hay muy pocos días sin mar. Incluso de vacaciones estoy en el agua. A veces necesito desconectar de la competición, pero nunca del mar. Lo único que me cuesta es convencer a mis amigos a que salgan conmigo porque siempre voy al 100%, me sale sin querer, y ellos quieren que el barco vaya tranquilito, plano, para que no se vuelquen las cervezas.

RFEV

En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 apareció de la nada, junto a sus compañeras Ángela Pumariega y Sofía Toro, para ganar el oro en aquel barco Elliot 6m.
Es inolvidable, aquello fue una sorpresa incluso para nosotras. Nos costó clasificarnos y llegamos a los Juegos con un objetivo muy realista, conseguir un diploma. Quizá esa fue la clave. No presionarnos nos permitió disfrutar de los Juegos al máximo, centrarnos en nuestra rutina, hacer lo nuestro. Aún tenemos las tres un grupo de Whatsapp y la relación es muy, muy buena. Muchas veces sólo nos centramos en el resultado, pero el valor de lo vivido es enorme.
Fueron el 'Chiquitas Team'.
¡Eso es! En mi casa siempre me han llamado 'chiquita' y de ahí vino. Luego, como estaban empezando las redes sociales, nos pusimos ese apodo y aún hay gente que lo recuerda.
Luego vinieron dos 'casi' consecutivos. ¿Cómo los vivió?
El tiempo es necesario para asimilar que has acabado cuarta. Las dos veces me sentía igual, desolada, triste, frustrada... ¡uf! Sería injusto no llorarlo, pero luego vas dándole el valor que tiene. En tres Juegos Olímpicos he acabado con opciones de medalla. Es difícil relativizarlo, pero el deporte es así, no todo es bonito.

RFEV

¿Seguiría aquí si se hubiese colgado un bronce en Tokio?
No lo creo. Ese diploma me ha permitido llegar a París, puedo decir que soy abanderada gracias a mis derrotas. Con una medalla no hubiera seguido navegando y no estaría aquí, pero la cabezonería siempre ha sido mi tripulante. Acabar cuarta es doloroso, pero hay que apreciarlo.
Ahora que lo aprecia, ¿Se retiraría tranquila sin otra medalla olímpica, con el oro de Londres 2012?
Tendría que hacerlo, ¡Qué remedio! Pero me quedaría una espina clavada, no te lo puedo negar.
Ya ha vivido varias aventuras fuera de la vela olímpica. ¿Hasta qué punto llegó al límite en sus dos vueltas al mundo a vela en 2018 y 2023?
¡Buf! Hasta límites insospechables. Llegué a estar completamente agotada. Antes hablábamos de estar siempre en el mar y ahí sí que deseé pulsar un botón que me devolviera a tierra. Pero siempre había algo que me empujaba a seguir adelante. Unos Juegos Olímpicos tienen dificultades, tienes que navegar muy rápido, con presión, pero no llegas al límite. En la vuelta al mundo pude comprobar qué es realmente la extenuación.

Marcus Cooper, primer abanderado nacido fuera de España: “Es un honor llevar la bandera más bonita del mundo”

Actualizado Jueves, 25 julio 2024 - 22:25

Señala la estadística que Marcus Cooper (Oxford, Reino Unido, 1994) será el primer abanderado español en unos Juegos nacido fuera de España, pero él responde de la manera más española posible. Ahora una guasa: «Mi tatarabuelo ya veraneaba en Mallorca». Y ahora, mucha pasión: «Yo siento muchísimo los colores, todos mis éxitos han sido siempre de España. Aquí he crecido, de aquí soy y para mí es un honor llevar la bandera más bonita del mundo». Si en algún momento hubo polémica, incluso alguna duda suelta, ya no queda nada.

Cooper, el piragüista que sorprendió en solitario con un oro en Río 2016 y brilló en equipo con una plata en Tokio 2020, está ante su momento. La bandera, su bandera, bien alta.

Se subirá a la barcaza, saldrá a navegar por el Sena y levantará la bandera con toda la delegación detrás. ¿Se lo ha imaginado?
No soy capaz, llevo varios días nervioso, como a la espera. Lo he hablado varias veces con Sául [Craviotto, abanderado en Tokio 2020] y lo comenté con Pau Gasol [abanderado en Londres 2012]. Me cuesta aceptar lo que significa ser el abanderado de tu país en unos Juegos Olímpicos. Es fuerte, eh. En el deporte te acostumbras a pensar en el siguiente objetivo justo después de ganar. En 2016 gané el oro olímpico y a las pocas horas ya pensaba en la temporada siguiente. Pero no hay nada más allá de ser abanderado.
Diría que le impone más el simbolismo por la bandera que el hecho de que le vayan a ver millones de personas, que gane popularidad, que le empiece a seguir más gente.
Totalmente. No me preocupa que me reconozcan, lo llevo muy bien. Tiene más cosas buenas que malas. Incluso cuando ha habido alguna crítica, lo he encajado bien, con naturalidad. Al final si soy conocido es por el deporte, es por algo bonito y eso me permite ayudar a la gente.

JORGE PETEIROEL MUNDO

Habla del Plan Cooper, su proyecto web para mejorar la salud de las personas. En el proceso cuentan que ha probado todos los planes nutricionales posibles.
(Risas) Sí, la verdad. Me gusta probar, ver si hay algo que me permita recuperar mejor, entrenar mejor, sentirme mejor. Durante una época probé la dieta eco, por ejemplo, todo lo que comía era bio. Pero todo, todo, absolutamente todo. También probé el ayuno intermitente, incluso con entrenamientos intensos. Me sentía más ligero, la verdad, no notaba que me empeorara. Pero no hay nada que sea la panacea. Ahora, con la ayuda de profesionales, simplemente intento comer lo más sano posible.
También, junto a Miravia, patrocinador de estos Juegos Olímpicos, protagoniza la campaña 'Con la cabeza bien alta', que cuida de la salud mental. ¿Cuál ha sido el momento más duro de su carrera en ese sentido?
Nunca he tenido un bajón muy grave, pero sí toques de atención. En 2015, por ejemplo, no me pude clasificar para los Juegos de Río 2016 en la modalidad que yo quería y pensé en dejar el piragüismo. Sólo tenía 21 años, pero pensé que tenía que dejarme de grises: o me retiraba o me metía por completo, a por todas. Y me puse como un robot, todos los entrenamientos perfectos, los descansos, las comidas... Empecé a ganar en una prueba que no era la mía, me clasifiqué para los Juegos a última hora en la repesca y saqué el oro.

JORGE PETEIROEL MUNDO

El piragüismo nunca falla.
Sí, siempre dicen eso. Recuerdo en Tokio que estábamos viendo a alguien competir en la tele española, diría que a Lydia Valentín, y como no sacó medalla dijeron: 'Bueno, nos queda el piragüismo'. Esa presión se nota. Pero conseguimos manejarla bien, nos lo tomamos como algo positivo. Y en todo caso en el K4 [el barco que comparte con Craviotto, Rodrigo Germade y Carlos Arévalo] nadie nos va a poner más presión de la que nos ponemos nosotros mismos. Somos muy autoexigentes.
Ustedes mismos han admitido que el año pasado eso cayó [fueron séptimos en el último Mundial].
Nos relajamos, no lo podemos negar. Nos faltaba chispa, diría que incluso un poco de humildad. Cuando llevas tantos años compitiendo te olvidas de que para estar ahí arriba necesitas seguir entrenando, seguir mejorando, seguir trabajando. Hemos conseguido grandes cosas, pero no somos invencibles ni mucho menos. A nivel técnico nos faltaba sincronización, acople.
Pero si llevan juntos una eternidad.
Da igual. Hay tantos detallitos que pueden fallar que si te despistas todo se derrumba. En lo técnico, en una piragua con cuatro personas, la hidrodinámica es muy compleja. Cuesta mucho sincronizarse completamente y si no lo haces vas mucho más lento. Es un deporte de fuerza, pero también de resistencia, es muy duro, de verdad. A mi me gusta decir que vas tan al límite que después de llegar a paso el siguiente paso es morir. Por eso hemos hecho sesiones agónicas en las que nos grabábamos y luego, en seco, en una pantalla grande, estudiábamos hasta el último detalle. Así día a día, entrenamiento a entrenamiento, hemos vuelto a nuestro nivel, o mejor, y venimos a estos Juegos a por todas.