Muere el 'freerider' Tomi Moreno a los 26 años

Muere el ‘freerider’ Tomi Moreno a los 26 años

Actualizado Viernes, 21 marzo 2025 - 16:50

El esquiador de 26 años Tomi Moreno ha fallecido cerca de St Moritz, en Suiza, donde residía habitualmente tras no sobrevivir a una caída de unos 300 metros.

Según informan varios medios especializados en deportes de nieve, el andorrano, experto en 'free ride', murió tras caer por un barranco al esquiar fuera de pista en la montaña de Piz Corvatsch.

"La Federación Andorrana de Esquí quiere expresar sus condolencias y trasladar todo su afecto por parte de los miembros de la FAE, deportistas, entrenadores, dirigentes y todo el mundo del esquí andorrano a Cande Moreno y a su familia en estos momentos tan difíciles", ha publicado la FAE.

Cande Moreno es hermana del esquiador fallecido, quien también ha querido dedicarle una emotiva despedida en las redes sociales.

"Viviste cada día de tu hermosa vida al máximo. Disfrutaste cada momento desde el principio y me regalaste los mejores recuerdos de la mía", escribe.

"Eres lo mejor que me pasó en la vida, y voy a seguir viviendo la mía al máximo por vos, porque sé que vas a estar mirando. Voy a esquiar por vos todas las líneas que soñamos juntos y todas las que te faltaron. Siempre te voy a llevar conmigo. Siempre voy a recordar cada cosa que vivimos, todo lo que me enseñaste y esa sonrisa que convencía a cualquiera", relata.

Cade Moreno se despide con las palabras "Te voy a querer siempre, hermano. Y sé que vas a estar orgulloso de mí. Siempre mi ángel".

Para ella, Tomi Moreno era su guía, su maestro, su compañero y su apoyo incondicional.

Mikaela Shiffrin agranda su leyenda con su victoria número 100 en la Copa del Mundo

Mikaela Shiffrin agranda su leyenda con su victoria número 100 en la Copa del Mundo

El 23 de febrero de 2025, Sestriere y su eslalon han sido la fecha, el lugar y la disciplina elegidos por el destino para hacer centenaria en el deporte a una mujer que cumplirá 30 años físicos el 13 de marzo. Hoy Mikaela Shiffrin celebra las 100 victorias en la Copa del Mundo de esquí, una hazaña que se inscribe en la mejor historia del deporte mundial, no sólo del esquí alpino.

Aquel 13 de marzo de 1995, en Vail, estado de Colorado, en el corazón del esquí y del turismo de las Rocosas, nadie podía saber ni pensar ni intuir que aquella miniatura llorosa bautizada Mikaela Pauline Shiffrin iba a lograr una gesta de proporciones colosales. Probablemente irrepetibles.

Las 100 victorias serán un número provisional para alguien aún lo suficientemente joven como para aumentarlas. Habrían llegado incluso mucho antes si no hubiesen surgido numerosos obstáculos en el camino. Para empezar, la pandemia, que canceló durante un tiempo la Copa del Mundo. Esta temporada, una caída en el gigante de Killington, el 30 de noviembre, le provocó a Mikaela una lesión abdominal que precisó de intervención quirúrgica y la mantuvo inactiva durante dos meses. Regresó fuera de forma, pero pudo, en el Mundial de Saalbach, conquistar un oro en la combinada por equipos.

Sestriere, después del Mundial, no parecía un sitio adecuado para redondear la proeza. En el primer gigante, el día 21, Mikaela acabó en la 25ª posición. En el segundo, el 22, en la 33ª. No pasó el corte de los 30 mejores tiempos por primera vez desde 2012. Pero, finalmente, Sestriere, burlón, resultó ser el nombre mágico.

Mikaela lo ha pasado mal muchas veces. De niña le fue diagnosticado "desorden de ansiedad, déficit de atención e hiperactividad", a sufrir las consecuencias psicológicas de las que son víctimas, a causa de la presión, tantos deportistas de máximo nivel. Trastornos que amenazan con aplastarlos y que sólo recientemente han empezado con toda su crudeza a salir a la luz como una forma de liberación y cura.

Mikaela, a la que sus padres habían subido, asustada, por primera vez a unos esquíes a los dos años, era una triunfadora. Había debutado precozmente en la Copa del Mundo dos días antes de cumplir los 16. Su primera victoria llegó 13 meses después. En 2014 ya había sido, en Sochi, oro olímpico en el eslalon. En 2013 y 2015, campeona mundial también en eslalon, su especialidad favorita, aunque haya conocido triunfos en todas.

Pero algo no funcionaba con la misma perfección en su cabeza. Se volvió paulatinamente más nerviosa. Vomitaba antes de las pruebas y empezaba a preguntarse qué sentido real tenía todo aquello, de qué servía. Entretanto, seguía ganando y, dado su carácter introvertido y poco dado a la exposición de sus sentimientos, no envió señales de alarma a quienes la rodeaban. Ni siquiera a sus más allegados.

Al principio pensó que experimentaba, física y mentalmente, una reacción normal, fruto de las exigencias de todo orden, personales, nacionales, comerciales, de la alta competición. Se repuso para, en 2018, en los Juegos de Pyeongchang, y aunque falló en el eslalon, ganó el oro en el gigante y la plata en la combinada.

En febrero de 2020 su padre, Jeff, sufrió una caída en su casa y quedó en coma. Mikaela estaba en Italia cuando su hermano Taylor la llamó para darle la mala noticia. Llegó pocas horas antes del fallecimiento. Esa tragedia casi la destruyó. Era incapaz de volver a esquiar y el covid suprimió unas competiciones a las que ella, por otra parte, no hubiera estado en condiciones de asistir con garantías. Pensó seriamente en dejar el esquí: "Me encontraba abatida, sin autoestima y con un sentimiento constante de desesperanza".

En ese estado de (des)ánimo, y con su racha de victorias disminuida después de la reanudación de las competiciones, afrontó los Juegos de Pekín'2022. El resultado sólo podía ser catastrófico. No acabó el eslalon, el gigante y la combinada, sus mejores pruebas, y acabó novena en el supergigante y decimotercera en el descenso. Tocó fondo. Y se dio cuenta de que, según sus palabras, "tenía que dejar de huir y esconder lo que sentía. Debía elegir entre la vergüenza de contarlo o desnudar mi alma y ser capaz de seguir adelante".

Lo consiguió con la ayuda de especialistas y de amigos en el mundo del deporte, que entendían mejor que nadie lo que le ocurría. Especialmente su pareja, el noruego Aleksander Aamodt Kilde, otra estrella del esquí mundial. En enero de este año, Mikaela sufrió una lesión de rodilla en el descenso de Cortina d'Ampezzo. Regresó a tiempo, en marzo, en los estertores de la temporada, para imponerse en los eslalons de Are y Saalbach. Las crisis personales parecen haber quedado atrás. Con su superación, la esquiadora y la mujer han salido reforzadas para el deporte y la vida.

La "centenaria" Mikaela lleva dos anillos en los dedos: uno que perteneció a su padre y el de su compromiso con Kilde. Y una divisa en el casco: ABFTTB. "Always Be Faster Than The Boys". Siempre más rápido que los chicos.

No le falta razón.

El deporte desconocido en el que España es una potencia y puede ganar su segundo oro en unos Juegos Olímpicos de invierno

El deporte desconocido en el que España es una potencia y puede ganar su segundo oro en unos Juegos Olímpicos de invierno

Por las montañas del mundo, unos adolescentes se calzaban sus esquís, se vestían de valientes y seguían a Kilian Jornet, uno de los mejores deportistas españoles de la historia, hasta que las fuerzas se acababan, incluso cuando ya se habían acabado. «Te ponías detrás de él hasta que reventabas. Le seguías, petabas a medio camino, te ibas a la cama y, al día siguiente, lo volvías a intentar», recuerda Oriol Cardona. «Nuestro entrenador nos decía que hiciéramos lo que él hacía. Fue una suerte coincidir con él», añade Ana Alonso. Hoy, aquellos chavales, Cardona, Alonso y otros como Ot Ferrer, Íñigo Martínez, Marta García o María Ordóñez forman la selección de esquí de montaña, uno de los equipos más potentes del mundo junto a Francia y Suiza.

En los próximas Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo 2026 el skimo se estrenará en el programa y, por primera vez en la historia, España llegará como favorita a las medallas en un deporte de nieve. En la competición individual Cardona es uno de los favoritos, pero en el relevo mixto a ver quién le roba el oro al dúo que forma junto a Alonso. Paquito Fernández Ochoa, único campeón español en invierno, puede tener compañía por fin, más de 50 años después. ¿De dónde sale este milagro?

De muchos lugares, pero uno de ellos es la estela de Jornet, claro. El mejor corredor de trail de la historia dominó durante una década el esquí de montaña hasta el punto de que en el Mundial de 2011 se llevó tres oros, todos los posibles. Entonces no era una disciplina olímpica, era parte de su preparación, pero sus éxitos impulsaron a los chavales que le perseguían en tantos entrenamientos. A sus 37 años y con cuatro Copas del Mundo o cuatro Pierra Menta, el Tour de Francia de la especialidad, aún se alimentan rumores sobre la participación de Jornet en los Juegos Olímpicos de invierno de los Alpes en 2030, pero parece improbable. Queda su herencia, que multiplica la riqueza de quienes le precedieron.

"Mi padre no pudo enseñarme"

«Antes de Kilian en España siempre hubo practicantes, especialmente en las modalidades más cortas, que son las que ahora han entrado en los Juegos Olímpicos de invierno. Yo todavía tengo trofeos de mi padre en casa», apunta la granadina Ana Alonso, de 30 años, con la historia de España en el skimo en su salón. Su padre, Gerardo Alonso, apodado Yeti, guarda del refugio Félix Méndez de Sierra Nevada, fue uno de los pioneros españoles, segundo en el Europeo oficioso de 1975, pero por desgracia no pudo disfrutar de los éxitos de su primogénita: en 2010 un desprendimiento de rocas acabó con su vida.

¿Su padre le llegó a ver ganar alguna carrera?
No me llegó a ver competir en esquí de montaña, no pudo enseñarme y eso que él había dado muchas clases. Es una pena, la verdad. De adolescente yo competía en esquí de fondo y luego me centré en los estudios de INEF. Fue después de su accidente cuando empecé con el esquí de fondo. Me consuela que sus amigos fueron quienes me enseñaron así que, de alguna manera, sí pude cerrar el círculo. Aquellos inicios, con mi padre en el recuerdo, fueron muy bonitos.

Creado en los Alpes hace un siglo, el skimo se basa en ver quien sube y baja más rápido una montaña. En su modalidad clásica, los esquiadores suelen tardar entre dos y tres horas en cubrir kilómetros y kilómetros, pero eso es demasiado tiempo para el Comité Olímpico Internacional (COI). Los jóvenes se aburren, el Tik Tok y bla, bla, bla. Así que la modalidad que ha entrado en los Juegos es el sprint. Dos minutos y medio de locura: suben una pared empinada esquiando o corriendo con los esquís a la espalda, se paran para arrancar las pieles de seguridad y bajan deslizándose a todo lo que da. Como pasó en la escalada, los esquiadores de siempre critican la simplificación de su deporte, pero es un regalo para España. Ni en los Pirineos ni en Sierra Nevada hay kilómetros suficientes de nieve para practicar el skimo clásico, pero sobran para entrenar sprints.

De modelo a dominador del skimo

«Son pruebas cortas, muy explosivas, que se pueden entrenar aquí. No somos un país de nieve, somos un país de sol y nos tenemos que apañar con lo que tenemos», comenta Oriol Cardona, que entrena entre La Molina y Font Romeu, donde ha alquilado un apartamento junto a varios compañeros de selección.

Con muchas similitudes con Ana Alonso, su pareja en el dúo mixto -también tiene 30 años, su padre Joan también competía-, Cardona en cambio llevaba toda la vida peleando en el skimo cuando los Juegos Olímpicos le cayeron del cielo. A finales del 2021, la incorporación de la disciplina al programa olímpico ya le pilló como subcampeón del mundo de distancia sprint y ganas, muchas ganas de hacer lo que hace ahora: entrenar, entrenar y entrenar. Antes, compaginaba el esquí de montaña con algunos trabajos como guarda forestal o modelo y, sobre todo, con el trail running, donde llegó a ganar una Olla de Núria. De hecho, su relación con Kilian Jornet es aún más estrecha que la del resto: hoy le ayuda a planificar sus entrenamientos.

¿Y ya no corre?
Muy poco. Desde que el skimo entró en los Juegos lo dejé todo. No hay nada más grande que ser campeón olímpico. Además, llegaron algunas becas, recursos para prepararnos bien, y decidí centrarme al completo en los Juegos. Echo de menos correr, pero es una oportunidad única. Cuando era niño parecía una locura que el skimo fuera un deporte olímpico.

El sprint del skimo se disputa en carreras de seis participantes, con cuartos de final, semifinales y final y por ello suele haber sorpresas, pero Cardona es el vigente campeón del mundo y de Europa. En los Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo será el rival a batir y, si falla, en el relevo mixto junto a Alonso raramente lo hará. Este año todavía no han bajado del podio en la Copa del Mundo. Paquito Fernández Ochoa por fin puede tener compañía.

Un test en el circuito olímpico

El próximo fin de semana la selección española tiene una cita importantísima en la Copa del Mundo en la estación de esquí italiana de Bormio, exactamente en el mismo circuito donde el año próximo se disputarán los Juegos Olímpicos. Será un 'Olympic Test' donde se podrá ver si las virtudes de Cardona, Alonso y compañía encajan en el trazado diseñado por el COI.

Ahora retransmitida por Eurosport, TDP y Esport3, la Copa del Mundo consta de nueve citas, de las que ya se han disputado tres esta temporada. En la última, en Boí Taúll, en el Pirineo catalán, Cardona ganó la prueba masculina, Alonso fue tercera en la femenina y ambos dominaron juntos el relevo mixto.

La cita más importante de esta temporada será el Mundial que se disputará en Morgins, en Suiza, del 2 al 9 de marzo. Allí se repartirán dos plazas olímpicas de las 18 que habrá en juego. El resto dependerán del ranking, aunque el límite de una plaza por país hace que España tenga ya casi asegurada su presencia.

Loïc Meillard y Breezy Johnson reinan en el Mundial de Saalbach

Loïc Meillard y Breezy Johnson reinan en el Mundial de Saalbach

A tenor de la cosecha de medallas, la objetiva unidad de medida en cualquier Campeonato, el Mundial de Esquí Alpino de Saalbach coronó, rey y reina, a Loïc Meillard y Breezy Johnson. El suizo reunió tres medallas: dos de oro (eslalon y combinada por equipos) y una de bronce (eslalon gigante). La estadounidense se llevó un par de oros: descenso y combinada por equipos. Las mismas recompensas y en las mismas pruebas que el segundo gran suizo: Franjo von Allmen.

Las máximas figuras del esquí no arrollaron, pero tampoco salieron de vacío. Marc Odermatt aspiraba a más. Se hizo, sin embargo, con el oro en el supergigante. Mikaela Shiffrin, aún en insuficiente forma tras su reaparición, se quedó al borde de las recompensas en el eslalon, pero en la combinada por equipos, en unión de Breezy Johnson, conquistó su medalla número 15, y la octava de oro, en un Mundial.

No logró superar al menos por una a Christl Cranz, denominada "la esquiadora de Hitler", que obtuvo 15 (12 de oro) entre 1934 y 1938. Claro, que entonces los Mundiales se celebraban cada año, no cada dos como ahora. También es cierto que la Guerra Mundial cortó la cadencia temporal.

A su vez, Federica Brignone, la tigresa italiana, atrapó con las garras el oro en el gigante y la plata en el descenso. Con 34 años, siete meses y 30 días, batió su propio récord de esquiadora más veterana ganadora de un Mundial, que, con 32 años, seis meses y 23 días, había establecido en la combinada de 2023.

No salió nada contenta Lara Gut-Behrami de Saalbach. Aunque irregular toda la temporada, aspiraba, como su compatriota Odermatt, a varios máximos laureles. No pasó de la plata en la combinada por equipos, junto a Wendy Holdener, también plata en el eslalon. Incluso así, unió su metal a otros de distinto valor, especialmente al oro de Camille Rast, la gran revelación de la campaña, en ese mismo eslalon, para colocar a Suiza en la cabeza del medallero, con 13 medallas (cinco oros, cinco platas y tres bronces). Suiza, que lleva toda la temporada plantando sus reales en la Copa del Mundo, incluso redondeó un triplete en la combinada por equipos con tres de sus cuatro formaciones en liza.

Austria, floja durante la temporada, temía un desastre en su propia casa. Podía caerse el techo encima de la cabeza o abrirse el suelo bajo sus pies. Salvó la papeleta con siete metales (dos, tres y dos). Especialmente con el oro y la plata de Raphael Haaser en, respectivamente, el gigante y el supergigante. También Stephanie Venier, oro en supergigante y bronce, junto a Katharina Truppe, en la combinada por equipos, puso su granito de arena.

España tuvo en el debutante Aleix Aubert a su mejor pieza. Oro en los Juegos Mundiales Universitarios, a sus 19 años (cumplirá 20 en abril), se convirtió en el esquiador español más joven en meterse en la segunda manga de una prueba del Mundial. Acabó en la 23ª posición en el gigante. Curiosamente la misma que Juan del Campo en el eslalon. Pero a Juan, excelente también, le situamos en el segundo puesto del escalafón nacional porque tiene 30 años. En este caso, la veteranía, que siempre es un grado, se inclina ante la juventud.

Terminados los Mundiales, regresa la Copa del Mundo, que se cerrará a finales de marzo en Sun Valley (Idaho, USA). Los hombres estarán el día 22 en Crans Montana, con un descenso. Las mujeres, en Sestriere, con un gigante. Todavía le quedan fechas a Shiffrin, es de pensar que progresivamente más segura en los planos físico y anímico, para alcanzar ya esta temporada las 100 victorias. Cumplirá 30 años el 13 de marzo. También una cifra redonda para la mejor esquiadora de todos los tiempos.

Shiffrin suma su octavo oro mundial en la combinada femenina de los Mundiales de Saalbach

Shiffrin suma su octavo oro mundial en la combinada femenina de los Mundiales de Saalbach

Actualizado Martes, 11 febrero 2025 - 16:35

Saalbach sonrió a Shiffrin, y ella le correspondió, acompañando la sonrisa con un inmenso suspiro de satisfacción y, sobre todo, alivio. Los Mundiales de Esquí que se celebran en la estación austríaca contemplaron y saludaron el triunfo, en la combinada femenina, del equipo USA 1, formado por Breezy Johnson en el descenso y Mikaela Shiffrin en el eslalon. La posibilidad de que Lindsey Vonn pudiera hacer el descenso era más una concesión nostálgica que una decisión pragmática. Lindsey se lo tomó regular al principio. Pero más tarde reconoció que Breezy, ya ganadora del descenso individual, era en buena lógica la carta adecuada.

La prueba, de nuevo y atractivo cuño, sustituía a la tradicional combinada mixta, constituida por un hombre y una mujer (los hombres también tienen ahora la suya). Johnson terminó cuarta, por detrás de su compatriota Lauren Macuga, del equipo USA 2, de la alemana Emma Aicher y de la austriaca Mirjam Puchner. En el eslalon, ni la estadounidense Paula Moltzan, ni la alemana Lena Duerr ni la austriaca Katharina Liennsberger pudieron mantener el pulso en el cómputo de tiempos. Por su parte, Wendy Holdener compensó con una bajada espléndida el flojo (para ella) desempeño de Lara Gut-Behrami en el descenso y llevó a Suiza 1 a la plata. Austria 2, con Stephanie Venier y Katharina Truppe, se alzó con el bronce.

Shiffrin, nimbada con 15 medallas en los Mundiales, ocho de ellas de oro, ha vuelto a la senda del triunfo después de su caída, el 30 de noviembre, en el gigante de Killington. Reapareció dos meses después, el 30 de enero, en el eslalon de Courchevel para ser décima. Killington le dejó heridas físicas que necesitaron de intervención quirúrgica y, aún mayores, psicológicas. Ha confesado que siente un "miedo desgarrador", una especie de estrés postraumático con relación al gigante. Hasta tal punto que renunció a disputarlo, el jueves, en estos Mundiales. Sí saldrá, y ahora con más razón todavía, en el eslalon del sábado.

Odermatt, Noël, Haugan, Shiffrin, Brignone... las estrellas de un Mundial de esquí sin españoles entre los candidatos

Odermatt, Noël, Haugan, Shiffrin, Brignone… las estrellas de un Mundial de esquí sin españoles entre los candidatos

A partir de este martes día 4 y hasta el domingo 16 se celebrarán en la estación austriaca de Saalbach los XLVIII Mundiales de esquí alpino. Desde 1931, cuando nació la competición, en su eterna pugna con Suiza por la supremacía en las nieves, Austria, muy floja esta campaña y en riesgo de fracasar en casa y causar una depresión nacional, es históricamente el país más laureado, con 311 medallas en total (103 de oro, 108 de plata y 100 de bronce), seguida de Suiza con 215 (72-73-70). En el eslalon de St. Moritz, en 1974, Paquito Fernández Ochoa conquistó el bronce, en lo que sería el segundo mayor éxito de su trayectoria.

No sucederá nada parecido en esta ocasión. Adur Etxezarreta, Ander Mintegui, Juan del Campo, Joaquim Salarich, Aingeru Garay, Albert Ortega, Aleix Ubert y Tomás Barata, nuestros ocho representantes, aseguran una actuación digna, pero lejos de cualquier posibilidad de alcanzar algún puesto de honor, superados por un lujoso elenco internacional.

Marco Odermatt

Suiza. 27 años. El mejor y más completo esquiador del circuito desde hace unos años. Siete victorias en la Copa del Mundo esta temporada, amén de tres podios. Oro olímpico en gigante y dos oros en Campeonatos del Mundo: uno en descenso y otro en gigante. Encabeza la general absoluta de la Copa del Mundo y las parciales de descenso, gigante y supergigante. Líder indiscutible de un "team" helvético de ganadores, entre ellos Alexis Monney y Franjo von Allmen.

Clement Noël

Francia. 27 años. Cuatro victorias en eslalon esta temporada. Oro olímpico en, también, eslalon. Un especialista puro en la prueba de máxima habilidad del programa. No encabeza, sin embargo, la general de la modalidad. Un honor que recae en el noruego HenrikKristoffersen merced a su intachable regularidad entre los 10 primeros de las clasificaciones: un primer puesto, dos segundos, un tercero, un cuarto, tres quintos, un octavo y un noveno. Eso son muchos puntos.

Timon Haugan

Noruega. 28 años. Un joven veterano, y viceversa, en la mejor forma de su vida. Dos triunfos, un segundo, un octavo y un noveno puestos en eslalon, su prueba favorita. Un quinto en gigante. Otro de esos especialistas en las pruebas de habilidad. Cabeza, junto a Kristofferson, del potente y ambicioso equipo noruego, que mantiene una brillante tradición apoyada en la pasión nacional por la nieve y cuenta también con Alexander Steen Olsen (dos triunfos), Fredrik Moeller (uno) y Attle Lie McGrath.

Lucas Pinheiro Braathen

Una exótica figura de importación de 24 años. Nacido noruego, una estrella precoz en las pruebas técnicas y un valor seguro entre los grandes a partir de los 20 años, dejó su país de nacimiento, a causa de disensiones con su Federación, para abrazar la bandera del de su madre. Como los toreros, ha vuelto tras dos años ausente del circuito. Dos podios y tres cuartos puestos esta temporada le devuelven a la condición de aspirante al oro. Metafóricamente, el Amazonas en los Alpes.

ANNA SZILAGYIEFE

Mikaela Shiffhrin

Estados Unidos. 29 años. La reina de las nieves. Al borde de las 100 victorias en la Copa del Mundo. Dos este curso, cortado por una caída y una lesión. Capaz de ganar en todas las modalidades del esquí. Dos oros olímpicos y siete en Mundiales. La acompaña, en su regreso a la competición, a los 40 años y con una rodilla con implante de titanio, la carismática y mediática Lindsey Vonn: 82 victorias en Copa del Mundo y un montón de medallas olímpicas y mundialistas en las pruebas de velocidad.

Federico Brignone

Italia. 34 años. Apodada "La tigresa de Milán". Agresiva y segura, con 32 victorias en la Copa del Mundo (cinco esta temporada). Encabeza la clasificación general de la Copa y la parcial de descenso. Una plata y dos bronces olímpicos. Un oro y dos platas en los Mundiales. Por edad y gobierno, mascarón de proa del formidable equipo femenino italiano, especialmente en velocidad: Sofia Goggia, Marta Bassino, Elena Curtoni, Laura Pirovano...

Zrinka Ljutic

Croacia, 21 años recién cumplidos el 26 de enero. La gran revelación del curso junto a la suiza Camille Rast. Tres triunfos esta campaña en eslalon en la Copa del Mundo. Depositaria de las ilusiones de Croacia de encontrar a la heredera de Janica Kostelic (cuatro oros y dos platas olímpicos, cinco oros mundialistas). Ljutic, como Kostelic, debutó en la Copa del Mundo a los 16 años. Kostelic, minada por las lesiones, se retiró a los 25. Croacia confía en que Ljutic sea más longeva.

Lara Gut-Behrami

Suiza. 33 años. También debutó en la Copa del Mundo a los 16. Una gran dama del esquí. Un oro y dos bronces olímpicos, dos oros, tres platas y dos bronces mundialistas. Quinta mujer con más triunfos (46) en la Copa del Mundo. Muy polivalente. Una "navaja suiza". Líder en la disciplina de supergigante. Coleccionando buenos puestos, tardó en ganar esta temporada, pero lo logró en el supergigante de Garmisch. Parece que ha alcanzado a tiempo la buena forma.

El austríaco Daniel Tschofenig gana en los tradicionales saltos de esquí de Garmisch

El austríaco Daniel Tschofenig gana en los tradicionales saltos de esquí de Garmisch

Actualizado Miércoles, 1 enero 2025 - 20:42

El austríaco Daniel Tschofenig se impuso este miércoles, día de Año Nuevo, en la segunda prueba del Cuatro Trampolines, disputada en la estación alemana de Garmisch-Partenkirchen, y pasa a liderar la general tanto de la Copa del Mundo como del torneo.

Tschofenig, de 22 años, firmó su tercer triunfo en la Copa del Mundo de salto de esquí nórdico (todos ellos logrados este curso), gracias a dos saltos de 141,5 y 143 metros y 298,9 puntos.

Acabó segundo el suizo Gregor Deschwanden, que, con 290,3 puntos y dos saltos de 138 y 140,5 metros, impidió un nuevo triplete del equipo austríaco, como ya sucedió hace tres días en la estación germana de Oberstdorf. Completó el podio el austríaco Michael Hayböck con 289 puntos y 145, nuevo récord del trampolín, y 137,5 metros.

Stefan Kraft, ganador de la prueba inaugural del Cuatro Trampolines y defensor del título en la Copa del Mundo, sólo pudo ser esta vez octavo en el 'Schattenbergschanze' con 278,7 puntos y sendos saltos de 131,5 y 140,5 metros.

Daniel Tschofenig durante los Cuatro Trampolines de Garmisch-Partenkirchen.

Daniel Tschofenig durante los Cuatro Trampolines de Garmisch-Partenkirchen.Matthias SchraderAP

Tschofenig, que fue tercero hace tres días en Oberstdorf, se hace con el liderato en la general de la Copa del Mundo, que se lo arrebata al alemán Pius Paschke, como de la del Cuatro Trampolines, que ocupaba Kraft.

El saltador de Villach suma 796 puntos en la Copa del Mundo, dos más que Paschke, que este miércoles acabó noveno en Garmisch. Asimismo comanda la del Cuatro Trampolines con 622,5 por os 614,6 de Jan Hörl y los 613,8 de Kraft.

El Torneo de Los Cuatro Trampolines se completará con dos cita en Austria: el 4 de enero en Innsbruck y el 6 de enero en Bischofshofen.

La snowboarder suiza Sophie Hediger muere en una avalancha

La snowboarder suiza Sophie Hediger muere en una avalancha

Actualizado Martes, 24 diciembre 2024 - 17:00

La snowboarder suiza Sophie Hediger, que logró dos podios en la Copa del Mundo y participó en los Juegos Olímpicos de Invierno-2022, falleció el lunes en una avalancha en Arosa (Suiza), anunció este martes la Federación Helvética de esquí.

La joven de 26 años recién cumplidos era miembro del equipo nacional de snowboardcross.

Obtuvo sus dos primeros podios en Copa del Mundo el pasado invierno (boreal), con un 2º puesto en St-Moritz en enero de 2024 como mejor resultado, indicó la Federación Suiza de Esquí (Swiss-Ski).

"Para la familia de Swiss-Ski, una sombra negra se cierne sobre el periodo navideño con la trágica muerte de Sophie Hediger", lamentó en un comunicado Walter Reusser, máximo dirigente de Swiss-Ski.

El lunes, la policía cantonal de los Grisones anunció la muerte de una mujer que practicaba snowboard fuera de pista a causa de una avalancha. Pero no comunicó la identidad de la víctima.

Los riesgos de avalancha son actualmente muy elevados en Suiza, donde han caído copiosas nevadas los últimos días.

Lindsey Voon regresa, seis años después y tras una interminable lesión de rodilla, con un 14º puesto en el supergigante St. Moritz

Lindsey Voon regresa, seis años después y tras una interminable lesión de rodilla, con un 14º puesto en el supergigante St. Moritz

St.Moritz, 21 de diciembre de 2024. Todo el interés, todo el entusiasmo, toda la expectación y toda la excitación que el esquí es capaz de suscitar se concentraron en la estación suiza para contemplar, celebrar y disfrutar el regreso de Lindsey Vonn en el primero de los dos eslalons supergigantes del fin de semana. Un retorno después de una ausencia de casi seis años, a los 40 de edad y con una rodilla reconstruida, sustituido el hueso por el titanio.

La reina histórica de la velocidad sobre las tablas salió en el puesto 31 de 57 actrices. A comienzos del mes participó, en un entrenamiento FIS (Federación Internacional), en dos descensos y dos supergigantes (en adelante Super-G) a fin de obtener los puntos suficientes para presentarse, a los ojos del mundo, en el gran escenario.

Y ya es hora de decir que en este St.Moritz de emotivo reencuentro acabó en el puesto número 14 en una prueba ganada por la austriaca Cornelia Huetter. Magnífico resultado, dadas las circunstancias. Esquió muy bien técnicamente, controlando los movimientos, sin forzar, sin arriesgar. Más allá del lugar a obtener, era muy importante llegar a la meta. No salirse del trazado y, sobre todo, no caerse. No ya por el temor a una nueva lesión, sino por adquirir seguridad en ella misma y mostrar una convincente imagen de firmeza en ese retorno ilusionante, pero también incierto y amenazador.

Premio Princesa de Asturias 2019, Lindsey, a cuya excelencia deportiva une un enorme atractivo físico que ha contribuido a su fama, le ha vuelto a dar cuerda a su historia personal y a la del esquí. En 2018, en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang, y 2019, en el Mundial de Are, era una esquiadora, una mujer "remendada" después de operaciones como consecuencia de fracturas en ambas rodillas, de tibia, de tobillo, de brazo. Incluso así, y ya bien superada la treintena, obtuvo el bronce en ambas competiciones, en el descenso. Una demostración de su inmensa clase. Pero su cuerpo dijo basta. "Está roto y sin posibilidad de reparación", se lamentó, resignada, Lindsey en su adiós.

Pero, por lo visto, el cuerpo era reparable gracias, a finales del pasado mes de abril, a la medicina y a las manos milagrosas de un par de mágicos doctores: Roche & Robot. Y Lindsey, en una reciente charla sobre la longevidad en el deporte, tiró de risueña metáfora cítrica para asegurarle a Roger Federer: "Aún tengo dentro de mí limón para exprimir".

Vonn ha exprimido el esquí y la vida. En el deporte, su historial es deslumbrante: 82 victorias y 137 podios en la Copa del Mundo, tres medallas en Juegos Olímpicos (una de oro), ocho en Campeonatos del Mundo (dos de oro), cuatro generales absolutas de la Copa del Mundo. En la vida, y nacida Lindsey Kildow, apellido con el que compitió durante tres años, adoptó en 2007 el de su marido, Thomas Vonn, esquiador del equipo USA, noveno en el Super-G olímpico de Salt Lake City 2002 y entrenador de su esposa en 2010.

El matrimonio duró hasta 2013. Pero Lindsey conservó el apellido. Desde 2013 hasta 2015 fue la pareja de Tiger Woods. Dos celebridades unidas sentimentalmente en una mutua fama acrecida. Los novios de América. Lindsey se emparejó después, en otra relación interracial, con P.K. Subban, jugador canadiense de hockey sobre hielo. Terminaron en 2021. Su novio actual es un español polifacético (empresario, actor y modelo) de estirpe rimbombante: Diego Osorio, hijo del conde de la Corzana y marqués de los Balbases, que saltó al papel "couché" por su relación con Jordan Joy Hewson, hija de Bono (el de U-2).

Famoseos, cotilleos y devaneos aparte, Lindsey se ha reencontrado con su pasión, el esquí, después de, por otra parte, superar la muerte, en agosto de 2022, a consecuencia de la ELA, de su madre, Linda Krohn, noruega, a la que estaba especialmente unida. Quizás Lindsey experimentaba un cierto sentimiento de culpa porque durante el parto que la trajo al mundo, su madre sufrió un derrame cerebral que le trajo secuelas permanentes en la pierna izquierda.

Sea como fuere, Lindsey "is back". El futuro dirá en qué condiciones y con qué resultados. Entretanto, bienvenida y enhorabuena.

Jaume Pueyo, un esquiador de fondo "con flow" contra el estigma de Muehlegg: "Me hablan de él y pienso: 'Y a mí qué me cuentas'"

Jaume Pueyo, un esquiador de fondo “con flow” contra el estigma de Muehlegg: “Me hablan de él y pienso: ‘Y a mí qué me cuentas'”

«A veces me hablan de él y yo pienso: ¡A mí qué me cuentas!», exclama Jaume Pueyo sobre el absurdo que le persigue. A sus 23 años ya ha celebrado el mejor resultado de un español en la Copa del Mundo de esquí de fondo y con su estilo está logrando que la modalidad sea cool, que se sigan sus retransmisiones en Eurosport -fue lo más visto en el canal el pasado fin de semana-, que se multipliquen sus seguidores en redes sociales, pero tiene que aguantar un recuerdo que nada tiene que ver con él: «¿Oye, eso no es lo que hacía Juanito Muehlegg?». Lo era, lo era.

«Supongo que es inevitable porque mucha gente es lo único que ha visto de esquí de fondo. Pero yo no había cumplido ni un año, no quiero que me relacionen con él y, por supuesto, que nadie me acuse de lo mismo. No sé casi nada de él, sólo que era un dopado a más no poder, que lo nacionalizaron sin tener relación con España y que ganó tres medallas en los Juegos de Salt Lake City 2002 antes de que le pillaran», cuenta Pueyo sobre un estigma difícil de borrar. Aunque si alguien puede hacerlo es él.

Jaume Pueyo, en competición, el pasado fin de semana.

Jaume Pueyo, en competición, el pasado fin de semana.Jean-Christophe BottAP

Un aro en cada oreja, un gestito guapo en cada foto, un trend en TikTok, un baile al llegar exhausto a meta. «Hago un poco el perla, ya está bien de vez en cuando. Sé que es muy difícil en España, pero hay mucha gente que esquía y el fondo les puede molar. Es un deporte muy guay, es como el ciclismo, muy táctico a veces, muy explosivo otras veces. En países como Noruega o Suecia es el deporte nacional y aquí va creciendo poco a poco», explica en pleno despegue.

Fans de los países nórdicos

La temporada pasada fue décimo en una prueba de la Copa del Mundo, lo nunca visto por un español -más allá del innoble Muehlegg-, y este curso va a por mucho más. El 7 de diciembre, en la noruega Lillehammer, fue tercero en la clasificación del sprint, algo que obligó a los expertos de los países nórdicos a preguntarse: «¿Pero éste quién es?». «He visto que hay gente de Noruega que ha empezado a seguirme. Supongo que les hace gracia que sea español, ese flow nuestro. También tienen que estar hartos de ver ganar a noruegos, que son muy serios, que no hacen nada de show», asume Pueyo.

Mientras sus rivales noruegos llevan con ellos una decena de entrenadores y otros tantos skimans, es decir, los especialistas en encerar los esquís, Pueyo sólo va acompañado de dos técnicos y recibe la ayuda del equipo italiano para lo demás. Junto a él suele viajar Bernat Sellés, de su misma quinta, también habitual en la Copa del Mundo, y en ocasiones también los dos juniors, Marc Colell y Peio Añarbe. «Creo que lo nuestro tiene mucho mérito porque somos cuatro que tenemos que ser buenos sí o sí. En los países escandinavos tienen miles de esquiadores en la base y sólo llegan los mejores a la Copa del Mundo», analiza Pueyo con un objetivo en mente: los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo 2026.

El diploma olímpico, la ambición

En la anterior cita, los Juegos de Pekín 2022, ya participó con sólo 19 años y se quedó a un segundo de las rondas finales en el sprint estilo libre. «En 2026 el sprint será estilo clásico, que me va a un poco peor, pero da igual, estoy mejorando. Creo que puedo conseguir un diploma, me encantaría», finaliza en conversación telefónica desde Davos, en Suiza, donde este sábado volvió a colarse en los cuartos de una prueba de la Copa del Mundo.

Hasta que acabe el Mundial de Trondheim, en Noruega, que tendrá lugar en marzo, dará vueltas por las montañas de medio planeta en busca de éxitos para hacer que el esquí de fondo tenga más seguidores en España y para borrar de la memoria colectiva la imagen del tramposo Muehlegg ganando medallas en Salt Lake City 2002.