Shiffrin y Odermat, los reyes de la nieve, se aúpan con otra Copa del Mundo cada uno en Lillehammer

Shiffrin y Odermat, los reyes de la nieve, se aúpan con otra Copa del Mundo cada uno en Lillehammer

Marco Odermatt y Mikaela Shiffrin son la pareja reinante del esquí alpino en la temporada 2025-26, que ha rendido viaje en la estación noruega de Lillehammer, sede olímpica en 1994. Ambos, con el triunfo en la general de la Copa de Mundo, ratificaron su preponderancia en el esquí actual.

El suizo obtuvo el máximo Globo de Cristal por quinta vez consecutiva; y por sexta, aunque no sucesivas, la estadounidense. Odermatt, de 28 años, iguala al luxemburgués Mark Girardelli, superados los dos por el austriaco Marcel Hirscher, coronado ocho veces. Shiffrin, de 30, se emparejó con otra leyenda austriaca, Anne Marie Moser-Pröll. Ninguna mujer las supera.

El último día, miércoles de gloria o de ceniza, concentró la emoción en esa general absoluta femenina entre Mikaela Shiffrin y Emma Aicher, la joven alemana de 22 años, auténtica revelación del año. Y en la parcial del eslalon masculino, con Atle Lie McGrath y Lucas Pinheiro-Braathen en un pañuelo. Un final ideal, como de encargo, que mantenía excitantemente viva la competición y no la dejaba en una mera exhibición de fin de fiesta.

Los demás Globos de Cristal ya estaban decididos matemáticamente con distinta antelación. Marco Odermatt (Suiza) había ratificado desde Courchevel su condición de monarca reinante del esquí con el triunfo en la general completa, arramblando de paso con las clasificaciones de descenso y supergigante. Y Lucas Pinheiro-Braathen (Brasil) se había llevado, ya en la misma Lillehammer, "in extremis", la de gigante ante el mismo y ya desfalleciente Odermatt, que se prodigó más que nadie, y también con más fruto que nadie, a lo largo del curso de octubre a marzo.

Entre las mujeres, se habían coronado de antemano dos italianas en las pruebas de velocidad: Laura Pirovano (descenso) y Sofia Goggia (supergigante). En las de habilidad, Mikaela Shiffrin había arrollado en el eslalon, con nueve victorias en las 10 citas del año. Y, por primera vez en su carrera, Julia Scheib (Austria) tenía en su poder el Globo de Cristal del gigante.

Así las cosas, Shiffrin y Aicher protagonizaron en ese mismo gigante, y por la general absoluta, un duelo generacional. A Shiffrin le bastaba con clasificarse entre las 15 primeras. Fue undécima. Aicher, curiosamente, casi por respeto y pleitesía, hizo duodécima en una prueba ganada por la canadiense Valerie Grenier.

Shiffrin, resuelta la tensión, rompió a llorar mansamente. La costumbre no inmuniza contra la emoción. Mikaela cimentó su cetro en su dominio aplastante en el eslalon. En el gigante no estuvo tan fina. Corrió riesgos al desentenderse por completo de los descensos y los supergigantes, que algunos puntos le hubieran aportado. Aicher se apuntó al programa completo y, entre triunfos y buenas clasificaciones, casi doblega a Shiffrin.

Amigos y rivales

El duelo Pinheiro-McGrath en el decisivo eslalon se vino abajo de pronto cuando el brasileño hizo el "caballito" en el comienzo de la segunda manga. La presión pudo con él, que incluso perdió el segundo puesto en beneficio del francés Clément Noël. Era un enfrentamiento entre amigos de la infancia que crecieron juntos en el mismo club y juntos llegaron a la élite. Pinheiro, al igual que McGrath, nació noruego y como noruego empezó a ganar desde muy joven.

Sólo desavenencias con la Federación lo llevaron a adoptar la nacionalidad brasileña de su madre. El abrazo entre ambos, estrecho, interminable, con un McGrath lloroso y un Pinheiro con un nudo en la garganta, constituyó una imagen impactante y conmovedora de deportividad absoluta. Casi nadie se fijó en el ganador de la prueba, el también noruego Timon Haugan.

La temporada, presidida por los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, fue la del regreso triunfal, a los 41 años, de Lindsey Vonn y su posterior drama, rota en Crans Montana y definitivamente deshecha en los Juegos. Lindsey nos premió con las mayores alegrías y, también, nos castigó con las mayores tristezas.

Un esquiador británico completa borracho los 50 km de la Copa del Mundo de Oslo: "Bebí quizás cinco chupitos de Jägermeister y entre 10 y 12 cervezas"

Un esquiador británico completa borracho los 50 km de la Copa del Mundo de Oslo: “Bebí quizás cinco chupitos de Jägermeister y entre 10 y 12 cervezas”

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El esquiador británico Gabriel Gledhill protagonizó una de las historias más insólitas de la Copa del Mundo de esquí de fondo en Oslo tras completar la exigente prueba de 50 kilómetros completamente borracho. El deportista, de 23 años, terminó en la posición 67 después de haber aceptado bebidas alcohólicas que le ofrecían los aficionados a lo largo del recorrido.

Lejos de ocultarlo, el propio Gledhill reconoció con naturalidad lo ocurrido al finalizar la carrera. Según explicó, durante la prueba consumió entre diez y doce cervezas y alrededor de cinco chupitos de Jägermeister. "Me ofrecieron bastante alcohol durante el recorrido y acabé bastante borracho, pero fue muy divertido", admitió ante los medios, incluso reconociendo que todavía notaba los efectos al cruzar la meta.

En uno de los puntos del circuito, alguien le dio lo que parecía una bebida, pero que resultó ser enjuague bucal. El error le provocó vómitos durante buena parte de la competición. Aun así, continuó hasta completar la carrera, en la que también recibió ofertas de snus, un tipo de tabaco húmedo muy común en los países nórdicos.

Gledhill, que lleva cinco años residiendo en Noruega y entrenando en Lillehammer, ha visto rechazada su solicitud de residencia permanente por no cumplir con los requisitos económicos. Si no logra resolver su situación antes de finales de marzo, podría verse obligado a abandonar el país, lo que pondría en riesgo su continuidad en el esquí de fondo. Él mismo reconoce que su salida supondría, probablemente, el final de su carrera deportiva, ya que todo su entorno de entrenamiento se encuentra allí.

Su comportamiento durante la prueba también generó críticas dentro del circuito. Algunos señalaron que su actitud no era apropiada para una competición de este nivel, especialmente después de ser adelantado por participantes de la prueba femenina. Sin embargo, el británico defendió que no perjudicó a otros competidores ni alteró el desarrollo de la carrera.

Pese a la polémica, la organización de la Copa del Mundo reaccionó con un tono más distendido en redes sociales, donde compartió un vídeo del esquiador con una cerveza y destacó su personalidad y el impacto mediático que ha tenido en este deporte. La escena, entre lo festivo y lo controvertido, deja una de las imágenes más llamativas de la temporada.

Shiffrin resiste a Aicher y gana el eslalon de Are, su 109º triunfo en la Copa del Mundo

Shiffrin resiste a Aicher y gana el eslalon de Are, su 109º triunfo en la Copa del Mundo

Después de los Juegos Olímpicos y antes de las finales de la Copa del Mundo, en la zona de Lillehammer (Noruega), los próximos 21, 22, 24 y 25, Mikaela Shiffrin obtuvo, en el eslalon de Are (Suecia), su 109º triunfo en la Copa del Mundo. La estación de Are le es muy propicia. En ella ha obtenido ocho victorias (siete en eslalon) y dos oros mundiales.

Dos días después de cumplir 31 años, la estadounidense nacida en Vail (Colorado), en las Montañas Rocosas, certificó de nuevo su condición de reina histórica del esquí mundial. Antes de la prueba, ya era matemáticamente, por novena vez, la ganadora del Globo de Cristal de la disciplina. Luego de su victoria, aumenta, por otra parte, su ventaja sobre la alemana Emma Aicher en la general absoluta de la Copa del Mundo.

Pero la suerte no está echada. Shiffrin tiene 1.286 puntos, 140 más que Aicher. Sin embargo, la joven alemana (22 años) practica todas las modalidades y quedan 400 máximos puntos en juego: los 100 que se atribuyen al vencedor en cada disciplina.

La primera manga ya había coronado provisionalmente a Shiffrin, con Aicher segunda a 51 centésimas y la austriaca Katharina Truppe tercera, a 57. Diferencias notables en un deporte que se rige cronométricamente por pestañeos. Pero no tranquilizadoras: el esquí, y quizás especialmente el eslalon, también está sembrado de trampas en cada metro del recorrido.

Shiffrin no cayó en ninguna en la segunda manga. Cuando tomó la salida, Aicher había realizado el mejor tiempo conjunto. Y la suiza Wendy Holdener, cuarta en la primera manga, el siguiente. Tenía presión Mikaela. La soportó admirablemente. Segura, elegante, esquió en la mejor de sus líneas. Y no de un modo conservador: hizo el segundo mejor tiempo de la manga. El podio lo completaron Aicher, a 94 centésimas, y Holdener, a un segundo.

Shiffrin ha ganado esta temporada, incluido el olímpico, todos los eslalons menos uno. Sólo cedió ante Camille Rast en Kranjska Gora.

Audrey Pascual cierra unos colosales Juegos Paralímpicos con un bronce en eslalon y el récord de cuatro medallas

Audrey Pascual cierra unos colosales Juegos Paralímpicos con un bronce en eslalon y el récord de cuatro medallas

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La esquiadora española Audrey Pascual logró este sábado la medalla de bronce en eslalon y finalizó su participación en los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina con cuatro medallas tras los dos oros y la plata logrados anteriormente. Esta es la mejor actuación individual de España en la historia de los Juegos Paralímpicos.

Pascual, madrileña de 21 años, marcó sobre la pista de esquí de Cortina d'Ampezzo, con el imponente fondo de los Dolomitas, un tiempo de 43.02 en la primera manga. En el segundo acto no pudo mejorarlo y, con 45.02, sumó un total de 1:28.04 que la permitió lograr la medalla de bronce.

La victoria fue para la china Wenjing Zhang (1:27.69), que se había quedado a solo una centésima de Audrey en la primera manga, y la plata para la finlandesa Nette Kiviranta (1:27.96).

Esta fue la cuarta medalla de Audrey Pascual en los Juegos tras el oro en la combinada y el supergigante y la plata en descenso.

En la misma prueba, la joven madrileña Iraide Rodríguez, de 17 años y debutante en unos Juegos, finalizó en una meritoria novena plaza, a un paso del diploma, tras firmar un tiempo total de 1:54.45.

Audrey Pascual (Madrid, 2004) nació sin tibias por una agenesia bilateral, una malformación congénita poco frecuente. A los seis meses entró en la piscina por recomendación médica para fortalecer la espalda y la musculatura para cuando empezase a andar con prótesis, informa Efe.

Su relación con el esquí comenzó a los 11 años en La Pinilla. En un principio no le gustó eso de tener que depender de las órdenes de un monitor. Solo quería pasar tiempo con sus primas sin ninguna pretensión por competir. La Fundación También, que le suministró material y monitor, fue fundamental para que desarrollara una carrera sobre los esquíes. El su gran trayectotria deportiva ha sido fundamental el trabajo de Jaime Hernández, el técnico que le acompaña desde que empezó y que le estado en Cortina d'Ampezzo.

En 2015 y 2016 fue elegida Promesa del año en el Trofeo Santiveri de esquí adaptado, en 2017 ganó un oro en eslalon y una plata en gigante en el Campeonato de España y en 2019 empezó a competir con 15 años, la edad mínima exigida, en competiciones internacionales, ganando a la primera la Copa de Europa.

Desde entonces, Audrey, que estudia Comunicación Audiovisual en la Universidad de Granada, acumula numerosos podios sobre la nieve, entre ellos en los Mundiales de Maribor (Eslovenia) de 2025, en los que fue subcampeona en eslalon.

Klaebo y Brignone, los reyes de unos Juegos en los que claudicaron Lindsey Voon y Malinin

Klaebo y Brignone, los reyes de unos Juegos en los que claudicaron Lindsey Voon y Malinin

Tres medallas logradas por dos personas en una sola modalidad, el esquí de montaña, resumen la mejor participación española en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Oriol Cardona, oro, y Ana Alonso, bronce en sprint, y bronce ambos en relevos mixtos, hicieron que en Milán-Cortina se elevase a ocho el número total de nuestras recompensas invernales.

En el plano internacional destacó Johannes Klaebo. Aspiraba a seis oros en el esquí de fondo, el deporte rey en Noruega, y con seis oros se volvió a casa, contribuyendo más que nadie al rotundo liderato noruego en el medallero. A los 29 años, suma 11 oros y una plata y un bronce en tres Juegos. Sus actuaciones han superado en su país el 90% de audiencias televisivas.

El esquí alpino, la joya de la corona nevada, que se recordará por el accidente de Lindsey Vonn en el descenso, entronizó al suizo Franjo von Allmen, oro en descenso, en supergigante y en la combinada por equipos. Su compatriota Marco Odermatt, la máxima estrella masculina, con dos platas y un bronce, mostró cómo, paradójicamente, se puede triunfar y fracasar a la vez. Según las personas, sus aspiraciones y sus posibilidades, el éxito y el fracaso son relativos. Mikaela Shiffrin rompió su maleficio de Pekín2022, y se llevó el eslalon. Pero, mucho más que profeta en su tierra, Federica Brignone, oro en gigante y en supergigante después de las gravísimas lesiones sufridas en abril de 2025, formó con Von Allmen la pareja ideal alpina.

La gran sorpresa de los Juegos la constituyó el descalabro de IIia Malinin (USA) en el patinaje artístico. No podía ser más favorito. Pero, aplastado por semejante presión, se despeñó hasta el octavo puesto. Por contraste, la pareja japonesa formada por Riku Miura y Ryuichi Kihara, quinta en el programa corto, protagonizó, en el libre la exhibición más perfecta que se haya contemplado jamás. Tanto, que catapultó al binomio al oro con un total de 231.24 puntos, récord del mundo.

Un guiño al ámbito del espectáculo y un homenaje al deportivo. El día que cumplía 35 años, Francesca Lollobrigida, sobrina nieta de la célebre actriz Gina Lollobrigida, uno de los emblemas cinematográficos de Italia y "sex symbol" universal en los 50 y comienzos de los 60, se impuso en los 3.000 metros del patinaje de velocidad. Y contribuyendo aún más al formidable papel de la anfitriona Italia, conquistó un segundo oro al vencer en los 5.000. Arianna Fontana, también italiana y también de 35 años, oro en relevos mixtos en patinaje de velocidad, conquistó su decimocuarta medalla (tres de oro) en seis Juegos consecutivos.

El esloveno Domen Prvec, la figura cimera en los saltos de trampolín, no pasó del sexto lugar en el trampolín normal, pero ganó en el largo y en equipos mixtos en el normal. En el cuarteto figuraba su hermana pequeña Nika, plata, a su vez, en el normal individual y bronce en el largo.

Nika tiene 20 años. Le dobla la edad el austriaco Benjamin Karl. En una disciplina, el snowboard, en la que la media de edad de los practicantes es, precisamente, 20 años, revalidó su título en el gigante paralelo.

Sin rusos, y 12 años después de la última aparición olímpica de los jugadores de la NHL (National Hockey League), Estados Unidos se llevó el oro ante Canadá, en uno de esos duelos que se suceden y prolongan históricamente. El "partido de los partidos" cerró la competición de unos magníficos Juegos.

De Paquito Fernández Ochoa a Oriol Cardona: 54 años de diferencia entre dos pioneros

De Paquito Fernández Ochoa a Oriol Cardona: 54 años de diferencia entre dos pioneros

Le hubiera encantado abrazar a Oriol Cardona. La foto no tendría precio. Paquito Fernández Ochoa cumpliría el próximo miércoles 76 años. Han tenido que transcurrir 54 para que otro español sea campeón olímpico en unos Juegos de Invierno. Mucho tiempo, demasiado, y, además, contar con la cooperación de una modalidad nueva en el programa. Si no, imposible. Oriol Cardona ya es otro de nuestros insignes pioneros. Y lo es por partida doble: por terminar primero en una disciplina novedosa entre nosotros y porque esta disciplina es, como él, debutante en unos Juegos. Oriol también se ha convertido en un pionero internacional.

Ha partido de cero. O de un mundo desconocido para el gran público. Con toda probabilidad, para el público, a secas. Antes de Paquito, la gente no era ajena, o no completamente, a la presencia del esquí en el panorama deportivo nacional. Los interesados sabían de su existencia. También los indiferentes, porque no eran del todo ignorantes ante el hecho de que el esquí ocupaba un espacio en las informaciones periodísticas.

Paquito tuvo en España algunos precursores que abrieron un camino que nuestro campeón en 1972 completó para superarlos y hacer historia. Antes de Paquito y con Paquito, que se estrenó olímpicamente en Grenoble68 antes de ganar en Sapporo72, todos estos nombres representaron a España en los Juegos de Invierno, desde los celebrados en Saint Moritz en 1948: José y Luis Arias, Thomas Moravitz, José Vila, Juan Armiñán, Juan Poll, Ramón Blanco, Francisco Viladomat, Luis Moliné, Jaime Talens, Manuel García Morán, Luis Sánchez, Luis Viu, Juan Garriga, Javier Masana, Jorge Rodríguez, Francisco Prat, Aurelio García, Luciano del Cacho, Antonio Campaña y Carlos Adsera.

Oriol Cardona, durante la final de este jueves.

Oriol Cardona, durante la final de este jueves.AFP

Oriol no ha tenido a nadie en quién mirarse en tales alturas, aunque en Cataluña existe una cierta tradición en este deporte. A diferencia de Paquito, era favorito desde su condición de campeón del mundo. Paquito fue una sorpresa. La sorpresa, en el caso de Oriol, habría sido que no hubiese ganado. Si existen milagros en el deporte español, éste es uno de ellos. Y no porque Oriol sea fruto de una inopinada y favorable concatenación de circunstancias gozosamente imprevistas, sino por todo lo contrario: porque no ha necesitado de «ayudas divinas», de factores inexplicables o ilógicos para alcanzar la cima. Su oro no es el producto de la alquimia, el de la manipulación de elementos dispares. Es el de la naturaleza. No hay química falsificadora en los quilates. Hay física pura, sin procesos mixtificadores de probetas y alambiques.

Su medalla, de máximo valor, debe ser unida, junto a la también suprema de Paquito, a la plateada de Queralt Castellet en halfpipe, en Pekín2022. Y a las broncíneas de Blanca Fernández Ochoa, en la misma prueba que su hermano, en eslalon, en Albertville1992, Javier Fernández en patinaje artístico y Regino Hernández en snowboard, ambas en Pyeongchang2018. Y ahora, Ana Alonso en, también, esquí de montaña.

Después de Paquito, el esquí alpino español no se quedó huérfano de nombres en, aparte de los Juegos, la Copa del Mundo. Todos femeninos. Blanca ganó cuatro pruebas (tres eslalons y un gigante). María José Rienda, seis gigantes. Y Carolina Ruiz, un descenso. Fueron buenos tiempos.

No sabemos qué ocurrirá entre nosotros a partir de ahora con el esquí de montaña y, por afinidad, con otras modalidades invernales. Es de desear que toda esta popularidad promocional nacida del oro produzca un interés entre los jóvenes que desemboque en un aumento de practicantes. Ojalá este oro sea sólido y no se derrita, como la nieve, al llegar el verano.

Puerta grande para Mikaela Shiffrin en el eslalon

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Puerta grande o enfermería, metáfora taurina del eslalon femenino para Mikaela Shiffrin. La puerta grande era el oro. La enfermería, la ausencia de medallas, una forma de accidente para ella. También, incluso, la obtención de la plata o el bronce, quincalla para la mejor esquiadora de todos los tiempos.

Fue puerta grande, con la suiza Camille Rast, lejos, a 1.50 y la sueca Anna Swenn-Larsson a 1.71. Oro de máximos quilates para quien ha ganado 71 eslalons en la Copa del Mundo, más que nadie nunca. Oro para quien ha vencido en siete de los ocho disputados esta temporada (y en el otro fue segunda detrás de Camille Rast). Oro para quien ya hizo suyo el precioso metal en esta misma prueba en Sochi 2014.

La estadounidense había instalado sus reales desde la primera manga, precediendo a la alemana Lena Duerr y a la sorprendente joven sueca (20 años) Cornelia Oehlund. Cuando, en el segundo asalto, ésta se salió del trazado casi al final y Duerr hizo el "caballito" en la mismísima primera puerta, se despejaron varias dudas.

Mikaela, cuarta en la combinada por equipos después de arruinar en el eslalon la soberbia actuación de su compañera Breezy Johnson en el descenso, y undécima en el gigante, se reivindicó. Y rectificó su triste papel en Pekín 2022, donde no acabó el eslalon, el gigante y la combinada. Y se precipitó hasta el noveno lugar en el supergigante y hasta el decimoctavo en el descenso. Aunque ha ganado supergigantes y descensos en su carrera, no son las pruebas de velocidad aquellas en las que mejor se desenvuelve. De hecho, ya no las frecuenta. Quiso abarcar entonces demasiado porque necesitaba reencontrarse consigo misma. Tenía que actuar, no que pensar.

Y es que, todo hay que decirlo, corrían malos tiempos para ella fuera de las pistas. La muerte de su padre en 2020 la afectó psicológicamente de un modo demoledor. A la desgracia se unió la pandemia con la cancelación de la Copa del Mundo y su propio positivo por el virus. Reanudada la competición, ganó algunas pruebas. Pero, según sus palabras, "llegué a los Juegos (sus cuartos) con un sentimiento de derrota en mi interior".

Ahora en ese mismo interior sólo hay sitio para la alegría en todos sus significados.

La cuchara con Nutella que pudo dejar fuera de los Juegos Olímpicos de Invierno a la biatleta italiana Rebecca Passle

La cuchara con Nutella que pudo dejar fuera de los Juegos Olímpicos de Invierno a la biatleta italiana Rebecca Passle

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La biatleta italiana Rebecca Passler, que fue suspendida cautelarmente el pasado 2 de febrero por un positivo en letrozol durante un control fuera de competición, fue readmitida el pasado viernes en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina 2026 tras demostrarse la involuntariedad en la ingesta de la sustancia prohibida.

"El Tribunal Nacional de Apelaciones de la Organización Nacional Antidopaje (NADO) ha estimado la apelación de Rebecca Passler contra la suspensión provisional tras un resultado positivo en una prueba de letrozol realizada el 26 de enero, al determinar que existía un caso 'fumus boni iuris', es decir, la aparente validez de la ingesta involuntaria o la contaminación involuntaria de la sustancia en cuestión", informó la Federación Italiana de Deportes de Invierno (FISI).

En su recurso, la deportista de 24 años afirmó que vive con su madre, quien toma letrozol como parte de su tratamiento contra el cáncer de mama, y que la contaminación probablemente provino de una cuchara que utilizó para comer crema de avellanas Nutella en el desayuno el día anterior al control.

El resultado permite a la atleta participar en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina 2026. Passler se ha reincorporado a los entrenamientos junto a sus compañeras de equipo desde este lunes, fecha en la que se ha puesto a disposición del cuerpo técnico para las siguientes competiciones olímpicas.

"Han sido días muy difíciles. Siempre he creído en mi buena fe. Agradezco a todos los que me han apoyado, desde los abogados que gestionaron mi situación, hasta la Federación Italiana de Deportes de Invierno, pasando por mi familia y amigos. Ahora por fin puedo volver a concentrarme al 100% en el biatlón", expresó Passler.

Por su parte, el presidente de la FISI, Flavio Roda celebró "el resultado de la apelación, que permite a Rebecca regresar al equipo".

La resolución, que permite a Passler competir en biatlón en la última semana de competición, llega dos días después de que la División Ad Hoc del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para estos Juegos se declarara no competente para retirar esa sanción cautelar.

Loïc Meillard aprovecha la desgracia de McGrath y se lleva el oro en el eslalon

Loïc Meillard aprovecha la desgracia de McGrath y se lleva el oro en el eslalon

Ésta es una historia de triunfo, esperanza, derrota y dolor en una sola pieza. Vayamos con el planteamiento, el nudo y el desenlace. Nevaba copiosamente en Bormio, empañando y encogiendo el paisaje, envolviéndolo en una claridad lechosa y plana, cuando el noruego Atle Lie McGrath tomó el primero la salida en la primera manga del eslalon olímpico.

Obviamente, y aprovechando al máximo la calidad virginal de la nieve, estableció el primer mejor tiempo. Noventa y cinco esquiadores después, demasiados para una competición como los Juegos Olímpicos, que debe evitar el relleno, seguía siendo el mejor por delante del suizo Loïc Meillard, a 59 centésimas, y el austriaco Fabio Gstrein, a 96.

Cuando, en calidad de líder, salió en último lugar en una segunda manga sin ventisca e incluso con rodales azules en el cielo... hizo el temido "caballito" a los pocos segundos. El drama, como el de Lindsey Vonn en el descenso, más bien tragedia en el caso de la estadounidense, no se hizo esperar. McGrath enredó las tablas con el palo de la puerta y se le hundió todo de golpe. Iracundo hasta perder el control de sí mismo, arrojó los bastones, convertidos en herramientas enemigas a las que repudiar y castigar, todo lo lejos que pudo. Se quitó los esquíes, cuyo ominoso contacto no podía soportar, y, solo y "desnudo", atravesó la pista en dirección al bosque.

Y allí, junto a las protecciones que lo delimitaban, se arrojó boca arriba sobre la nieve, probablemente odiándose y sintiendo lástima de sí mismo, rumiando quién sabe qué pensamientos atropellados. En sumo contraste, allá abajo, Loïc Meillard celebraba el oro. Fabio Gstrein, a 35 centésimas, la plata. Y Henrik Kristoffersen, el otro gran noruego, a 1.13, el bronce. Quim Salarich, 22º en la primera manga, terminó en la decimonovena posición. Objetivo cumplido. Felicidades. En su tercera presencia olímpica le ha ido mejor que en las otras dos. En Pyeongchang 2018 no terminó la segunda manga. En Pekín 2022, la primera.

Las condiciones ambientales, a las que Salarich sobrevivió, condujeron a una enorme "mortandad" entre los participantes en el primer sector. No lo acabaron 52. Entre ellos Lucas Pinheiro-Braathen, el ganador del gigante, una de las estrellas carismáticas de los Juegos y con una victoria esta temporada en eslalon, en Levi. También se quedó en el camino el francés Paco Rassat, la revelación de la especialidad, con una victoria en Gurgl y otra en Adelboden. Y no respondió a las expectativas el francés Clément Noël, campeón en Pekín'22, que, además, no concluiría la segunda manga.

La prueba se presentaba bastante abierta. A diferencia del eslalon femenino, que no ha conocido en sus siete citas de la temporada más triunfadora que Mikaela Shiffrin, los nueve masculinos han saludado a siete vencedores distintos, incluyendo al propio McGrath, ganador en Alta Badia y en Wengen. La colérica desesperación del noruego estaba, a sus ojos, justificada. Nadie reunía tantas buenas cartas como él. Se había impuesto, como queda dicho, en dos eslalons este curso, lidera la clasificación de la especialidad en la Copa del Mundo y había realizado el mejor tiempo en el primer tramo. Disponía de muchos argumentos a su favor. Todos se fueron por la borda.

El miércoles termina el esquí alpino con la disputa del eslalon femenino. Mikaela Shiffrin, que no obtuvo recompensa alguna en la combinada por equipos ni en el gigante, se enfrenta a la última oportunidad, y la mejor, a tenor de los antecedentes descritos, de salir de estos Juegos con un oro. Seguramente, después de lo visto en la prueba masculina, estará reflexionando más de lo habitual acerca de la delgada frontera que separa la ilusión de la decepción, lo probable de lo imposible y, en definitiva, el éxito del fracaso.

¿Qué fue de 'Juanito' Mühlegg, el esquiador nacionalizado que perdió sus medallas por un escándalo de dopaje?

¿Qué fue de ‘Juanito’ Mühlegg, el esquiador nacionalizado que perdió sus medallas por un escándalo de dopaje?

Recordarán a Johann Mühlegg. ¿Quién no recuerda a Johann Mühlegg? Era esquiador de fondo y, antes de los Juegos Olímpicos de invierno de Nagano 1998, se peleó con la Federación de su país, Alemania, para acabar nacionalizado español. Se le hizo licencia de la Federación Murciana de Deportes de Invierno; la apuesta era a lo grande. En un país que solo había conseguido dos medallas olímpicas sobre la nieve -las dos de los hermanos Fernández Ochoa por entonces-, aquel hombre era una bendición caída del cielo. Daba igual que no tuviera vínculos con España, tampoco importaba demasiado que fuera rarísimo: en los Juegos de Salt Lake City 2002 se colgó tres oros como tres soles y durante unas horas fue un ídolo querido, Juanito Mühlegg, olé, olé.

Pero pronto llegó la notificación: positivo en darbepoetina, una variante de la EPO. El Comité Olímpico Internacional (COI) le quitó sus tres oros, en España pasó de estrella a meme y su historia pareció quedarse ahí.

«Hola, sí, soy su madre. No está aquí, hace muchos años que no viene a Alemania; de aquí no guarda buenos recuerdos. Le comentaré a Johann su solicitud de entrevista, pero le advierto de que no quiere saber nada de los periodistas. Lea su libro, Solo contra todos, allí lo explicó todo». Magdalena Eiband habla con EL MUNDO desde el Landhaus Zum Jeremia, el hotel de montaña que la familia Mühlegg regenta en la Werdenfelser Land, al sur de Alemania, en la frontera con Austria. Cuenta que después de los Juegos Olímpicos de 2002 perdió su trabajo como asesora fiscal y que, con el tiempo y muchas penurias -habla incluso de amenazas telefónicas-, han conseguido levantar el negocio.

Justina, la curandera

Quien sí trabaja allí es Martin, el hermano de Johann, que durante muchos años le acompañó. Pero... ¿dónde está Johann? Para entender la vida actual de Mühlegg hay que remontarse a sus orígenes, a varios años antes de nacionalizarse español.

Pese a lo que siempre pensó la opinión pública en España, Mühlegg no era un don nadie en Alemania, ni mucho menos. Durante muchos años fue la mayor promesa de su esquí de fondo, campeón del mundo júnior, y los dirigentes del país germano lo intentaron todo para que brillara. Pero tenía demasiados satélites a su alrededor. En 1993, con apenas 23 años, tuvo la primera bronca con un seleccionador nacional, Georg Zipfel, al que acusó de ser un «brujo» con poderes oscuros, y conoció a una mujer que marcaría su vida: Justina Agostinho. La curandera. La mujer que siempre llevaba consigo litros de agua presuntamente bendita.

Una limpiadora germano-portuguesa convertida en espiritista que empezó entonces a acompañar a Mühlegg y ya no se marcharía de su lado. Así sigue siendo a día de hoy. Junto a Agostinho se presentó en España; junto a Agostinho dominó todas las pruebas de los Juegos de Salt Lake City 2002; junto a Agostinho desapareció después de dar positivo... y junto a Agostinho continúa.

Mühlegg, celebrando sus medallas en Salt Lake City 2002.

Mühlegg, celebrando sus medallas en Salt Lake City 2002.EM

Tras un breve periodo en Portugal, Mühlegg se asentó hace 20 años en Natal, ciudad del norte de Brasil, y fundó, junto a Antonio Miguel Agostinho, el marido de Justina, un negocio inmobiliario llamado Jericons Construção. A través del correo electrónico de la empresa, el ex esquiador responde, pero al saber que al otro lado hay un periodista corta la comunicación de manera súbita. Muchos medios alemanes han intentado entrevistarle en los últimos años y quien más obtuvo fue Sports Bild, en 2022: apenas un triste correo electrónico. "Llevo 20 años sin practicar deportes. No quiero dar una entrevista. Por favor, comprenda mi decisión personal. ¡Que Dios le bendiga, mucha suerte y mucha salud! Johann», escribió.

Paternidad y nacionalización

Según su madre, Magdalena, Mühlegg ha rehecho su vida en Brasil y solo sufre por la inseguridad en la zona de Natal donde vive. El ex esquiador conoció a una mujer brasileña, doctora en Química y profesora del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de Pernambuco, y con ella tuvo una hija que ya ha cumplido 13 años. Tanto es su arraigo al país que en 2015 se nacionalizó brasileño.

A sus 55 años no tiene redes sociales ni participa en ninguna actividad pública. Es posible que ni siquiera vaya a ver las pruebas de esquí de fondo de los actuales Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo, con tres españoles en liza -Jaume Pueyo, Bernat Sellés y Marc Colell-, que intentan quitarse de encima la sombra de su figura. Pero en España Johann Mühlegg se sigue recordando. ¿Quién no recuerda a Johann Mühlegg, el ídolo que duró apenas unas horas?