Shakira deslumbra en la ceremonia de inauguración, con Sheinbaum como gran ausente

Shakira deslumbra en la ceremonia de inauguración, con Sheinbaum como gran ausente

El Mundial es la fiesta de fútbol y así empezó, con un gran espectáculo que monopolizó la atención del mundo antes de que el balón echara a rodar con un México-Sudáfrica y se engrandeció la leyenda del estadio Azteca, el único que ha acogido tres copas del Mundo. «Está bendecido por los dioses del fútbol», decía el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Y antes de que ellos tomaran protagonismo lo hicieron las estrellas en una ceremonia en la que brilló Shakira. Para los 80.824 aficionados que tenían entradas fue el combo perfecto: un concierto y un partido para la historia. Por eso, hasta tres horas antes de que arrancara la ceremonia, rodearon el estadio. Algunos habían pagado hasta 3.000 euros por una localidad del tercer anillo del estadio.

Esta vez no hubo ni desfiles de selecciones, como en el 70, ni exaltación del folklore nacional que se vivió en el 86. Estuvo presente, en el escenario, con el dorado de los aztecas, y en las gradas, pero se buscó que la apertura ambiciosa, de dimensiones globales, para el mayor Mundial de la historia. Eso lo logró Shakira, convertida en artista de cabecera de la FIFA.

La colombiana volvió a ser la elegida, como en Sudáfrica, para interpretar el himno oficial. Si entonces fue el eterno Waka Waka, ahora es el Dai Dai, con un ritmo parecido e interpretado junto al cantante nigeriano Burna Boy. Pero antes participó en las clausuras de los torneo de Alemania en 2006 y Brasil 2014. Ella salió la última, pero no estuvo sola.

Los 26 en el círculo central

La hora de espectáculo la abrió Maná, con su Oye mi amor, al que siguió Danny Ocean con Partidazo, para dar paso a Belinda y Los Ángeles Azules antes de que apareciera el reguetonero colombiano J Balvin para levantar a las gradas antes que Shakira. Mientras sonaba el estadio, aparecieron coreografías masivas alusivas a la unión de los pueblos de América del Norte y los jugadores salieron a calentar tras proyectarse en los enormes videomarcadores imágenes del Mundial del 86, con Maradona y la histórica clasificación para cuartos de México, y de Pelé en el 70.

Después se retomó todo, esta vez con el colofón de la actriz Salma Hayek, embajadora de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que dio paso a las banderas de los 48 países que buscan el trofeo. Entonces volvió la música con Andrea Bocelli, David Guetta, Megan Thee y EJAE estrenaron también la otra gran canción, ADN, antes de que apareciera la Copa. Alejandro Fernández cantó el himno de México y la artista Tyla puso voz al de su país. Sudáfrica. Esta fue la gran ceremonia inaugural, pero están previstas grandes fiestas en los estadios de Los Ángeles y Toronto en los partidos de debut de Estados Unidos y Canadá con la participación de estrellas como Katy Perry, Michael Bublé y Alanis Morissette.

Cuando los equipos saltaron al campo también hubo novedades. Por primera vez, los equipos escucharon los himnos nacionales con los 26 jugadores en el círculo central. Es uno de los cambios que ha introducido la FIFA. «Es algo que me pidió Alessandro Del Piero y lo vamos a poner en marcha», explicó Infantino. Esto será habitual en todos los partidos, de manera que los futbolistas puedan experimentar las mismas sensaciones: ser protagonistas de una cita histórica.

Los fuegos artificiales en el estadio Azteca.

Los fuegos artificiales en el estadio Azteca.AFP

Las miradas también estuvieron puestas en el palco. Solo hay un precedente de un Mundial organizado por más de un país. Fue en 2002 el que se vivió en Corea y Japón. Entonces, en la ceremonia de inauguración estuvo presente y tomó la palabra el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, no así el Emperador Akihito, ya que la casa imperial no visitaba Corea desde que se independizó en 1948. En esta ocasión, en el primer Mundial organizado por tres países, ni Donald Trump ni Mark Carney, el primer ministro canadiense, estuvieron en el Azteca. Y es que ni siquiera estuvo la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, una decisión considerada insólita.

Una mirada a los indígenas

Hace meses anunció que no acudiría a la ceremonia inaugural para cumplir con un propósito: ceder su entrada, la 0001, a una niña aficionada que no tuviera recursos para ir al partido, «para que sueñe con el fútbol». Abrieron un proceso de selección llamado Camino al Mundial 2026 y salió elegida Yollet Cervantes, una joven de 21 Tlaquilpa (Veracruz) que quiere volver a jugar al fútbol tras sufrir una grave lesión. Acudió acompañada de su padre, Clemente, culpable de su gusanillo por el fútbol después de llevarla a un partido en el Bernabéu en un viaje a España. Yollet quiso convertir esta oportunidad para reivindicar que haya una mirada a las comunidades indígenas vistiendo un traje tradicional náhuatl confeccionado por artesanas de su localidad natal.

Mientras eso ocurría en el Azteca, en Zócalo, la plaza que es el centro neurálgico del antiguo DF, la presidenta Sheinbaum siguió la ceremonia y el debut de México en una pantalla gigante. Nadie sabe qué hubiera pasado si, como sus predecesores en 1960 y 1986, hubiera tomado la palabra en la ceremonia. En 1970, antes del inaugural México-URSS, el presidente Gustavo Díaz Ordaz, fue abucheado por haber reprimido protestas estudiantiles. En 1986 ocurrió algo parecido, cuando el presidente Miguel de la Madrid tuvo que recortar su discurso ante los silbidos.

En estos días, Sheinbaum ha visto cómo salían a la calle la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), apoyados por colectivos contra el Mundial y que reclaman la búsqueda de desaparecidos. La intención era boicotear los accesos. Eso obligó a reforzar aún más el perímetro de seguridad y la secretaría de Gobierno de Ciudad de México lanzó advertencias a los aficionados para que acudieran con tiempo. Todos querían disfrutar del espectáculo, hacer la ola mexicana y lanzar una lluvia de sombreros desde las gradas repletas.

Sheinbaum abre las puertas a Irán, que instalará en Tijuana (México) su campo de entrenamiento para el Mundial

Sheinbaum abre las puertas a Irán, que instalará en Tijuana (México) su campo de entrenamiento para el Mundial

Actualizado

La FIFA ha oficializado la relación de los campos base de las 48 selecciones nacionales que participarán a partir del 11 de junio en el Mundial 2026, entre las que destaca el cambio del lugar de concentración de Irán, que ha cambiado Tucson por el Centro Xoloitzcuintle, en Tijuana (México).

La selección iraní anunció la semana pasada su intención de que su sede durante el Mundial estuviera en Tijuana, localidad fronteriza con Estados Unidos y localizada en el estado mexicano de Baja California (noroeste), para evitar problemas con los visados estadounidenses.

"Estados Unidos no quiere que la selección iraní se quede a pernoctar", explicó Claudia Sheinbaum, presidenta de México en su conferencia de prensa matutina. "Entonces nos preguntaron, '¿pueden pernoctar en México? Dijimos sí, sin problema'".

El club Xolos de Tijuana, ciudad en el noroeste y fronteriza con la estadounidense San Diego, confirmó este lunes a través de un comunicado que acogerá el campamento base de la selección iraní, y destacó que se trata de una sede "de puertas abiertas, amigable y hospitalaria".

Sheinbaum explicó que las autoridades mexicanas afinan con la FIFA los detalles para la estadía de Irán, cuya participación en la justa deportiva ha estado sumida en la incertidumbre desde la ofensiva estadounidense-israelí lanzada a finales de febrero pasado contra la república islámica.

El once iraní se desplazará desde allí hacia Los Ángeles para dos partidos y posteriormente a Seattle, todo en la costa del Pacífico. La selección está encuadrada en el Grupo G y debutará el 15 de junio contra Nueva Zelanda.

El ébola

Sheinbaum también abordó las posibles medidas sanitarias que afectan a los equipos que participan en el torneo, tras ser preguntado sobre los requisitos estadounidenses para que la selección nacional de la República Democrática del Congo se aísle antes de entrar en Estados Unidos debido a un brote de ébola en el país africano.

"Si existe un problema con una enfermedad contagiosa, entonces se deben tomar medidas de control sanitario para garantizar que no se propague en México", dijo Sheinbaum.

Irán participa en su cuarta Copa del Mundo consecutiva y la séptima en total, pero nunca ha logrado superar la fase de grupos.

Estados Unidos rompió las relaciones con Irán en 1980 tras la crisis de los rehenes, cuando un grupo afín a la Revolución islámica retuvo a unas 60 personas en la embajada estadounidense en Teherán.

Trump acapara el protagonismo en el sorteo del Mundial: un premio FIFA de la Paz a su medida y sus artistas favoritos en el escenario

Trump acapara el protagonismo en el sorteo del Mundial: un premio FIFA de la Paz a su medida y sus artistas favoritos en el escenario

Trump, Trump y sólo Trump. El protagonista del sorteo del Mundial este viernes en Washington no ha sido el fútbol, ni el grupo de la muerte, sino el presidente de Estados Unidos. A figuras como la suya en este país las definen como larger-than-life, más grandes que la vida, y el acto montado en torno a su figura y sus obsesiones ha dejado claro que los próximos meses estarán completamente marcados por su presencia. Igual que ocurrió el pasado verano en la final del Mundial de clubes, cuando se saltó el protocolo para eclipsar a los jugadores del Chelsea, o en la final del US Open de tenis, que empezó con una hora de retraso por su asistencia.

Trump no permite que nada, ni nadie le haga sombra. Ya es su Mundial, y no el que comparte con Canadá o México, cuyos líderes Mark Carney y Claudia Sheinbaum, a los que ha ninguneado, insultado o amenazado desde su vuelta al poder, quedaron este viernes relegados a un papel testimonial, a su vera. El fútbol le da igual a Trump, pero sabe que "la Copa del Mundo es el evento más grande, probablemente el evento más grande en los deportes", en sus propias palabras, y coincide además con el 250º aniversario de la independencia de EEUU y el propio cumpleaños del líder republicano, y nadie entiende mejor el poder del simbolismo que él.

Por eso el sorteo de este viernes, en medio de una fuerte nevada tuvo lugar en el histórico Kennedy Center de la capital, un centro cultural de enorme peso en el pasado y en medio de una crisis brutal desde que Trump se colocara a sí mismo al frente de su junta directiva, metiendo de paso a 14 amigos y familiares en ella.

Riendo las gracias

Él fue quien maniobró para que el sorteo se celebrara en Washington y no en las Vegas (como ocurrió antes del Mundial de 1994) y quien insistió en estar presente (a diferencia de Bill Clinton entonces). Quiere estar en el corazón del meollo, igual que hará el domingo, en el mismo escenario, cuando se convierta en el presentador autodesignado del evento anual más importante del Kennedy Center, una gala justo de Navidad que históricamente ha estado en mano de grandes personalidades de la cultura o el periodismo.

El segundo plato de la jornada, más allá de los equipos y sedes, fue la entrega del Premio FIFA de la Paz 2025, un delirante invento del presidente Gianni Infantino para adular al presidente estadounidense con las tres cosas que más le gustan: halagos ante las cámaras, cosas doradas y el reconocimiento como estadista mundial que cree que merece y que el comité del Nobel de la Paz le negó hace unas semanas. Infantino se ha convertido en un habitual del Despacho Oval, riendo las gracias de Trump, mudo ante los ataques o insultos políticos en su presencia. Siempre listo para llevarle regalos y aplaudirle.

La organización emitió un video hagiográfico, comprando toda la narrativa de la administración sobre cómo el presidente estadounidense ha terminado ya con ocho, nueve o 10 guerras, salvando a millones de personas. "Un líder dinámico que ha participado en esfuerzos diplomáticos que crearon oportunidades para el diálogo, la desescalada y la estabilidad, y que ha defendido el poder unificador del fútbol en el escenario mundial", aseguró el equipo de Infantino.

La Copa del Mundo, con su nuevo diseño, el viernes en Washington.

La Copa del Mundo, con su nuevo diseño, el viernes en Washington.AFP

"Este es uno de los mayores honores de mi vida. Más allá de los premios, Gianni y yo hablábamos de esto, porque salvamos millones de vidas (...) Vamos a tener un evento como quizás el mundo nunca haya visto, nunca he visto nada igual (...) La coordinación, la amistad y la relación con México y Canadá han sido excepcionales. Estados Unidos, hace un año, no lo estaba haciendo muy bien, y ahora debo decir que somos el país más caliente del mundo y vamos a mantenerlo así", añadió sin desaprovechar la ocasión de criticar a su predecesor, Joe Biden.

También tuvo tiempo para pronunciarse sobre la selección española, a la que considera una de las grandes favoritas para la victoria final. "Son un gran equipo, siempre lo han sido. Soy fan, amo el país y tienen una muy buena oportunidad", aseguró Trump sobre el combinado nacional a su llegada al evento.

Cierre con Village People

Pero el premio FIFA, o que Andrea Bocelli cantara en un playback clamoroso el Nessun Dorma (una de las piezas favoritas de Trump), no fue todo. En primera fila estaba la persona encargada de la organización del Mundial por parte de la Casa Blanca, Andrew Giuliani, hijo de Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York y abogado, confidente y amigo del presidente, ahora caído en desgracia tras perder un pleito multimillonario por difamación. Y a nadie se le escapó el guiño de que en la ceremonia la cerrase Village People, el grupo del legendario himno YMCA, que decenas de millones de estadounidenses asocian ahora a los mítines de campaña de Trump y a su ya icónico bailecito.

Todo pensado y hecho a la medida del presidente estadounidense, con la modelo Heidi Klum y el actor Kevin Hart de presentadores, el ex quarterback Eli Manning en la alfombra roja y Thierry Henry en los micrófonos de la Fox. Y con leyendas del deporte estadounidense para sacar las bolas: Tom Brady, Shaquille O'Neal, el canadiense Wayne Gretzky o Aaron Judge.

Sólo la ovación cerrada a Haití, por primera vez en una fase final de un Mundial, tuvo un contexto crítico, al ser los haitianos uno de los colectivos más criticados xenófobamente por el presidente y su equipo. Hay política de fondo, especialmente entre los países con relación más complicada con la Casa Blanca. Igual que en septiembre Trump denegó los visados a la delegación palestina para acudir a la ONU, lo mismo ha hecho ahora con la federación de Irán, generando enormes dudas sobre lo que puede pasar con los equipos y sus familiares cuando arranque el Mundial. O con las sedes, ya que el presidente flirtea con la posibilidad de ir cambiando sedes sobre la marcha, en función de su humor y de la relación con las autoridades (del Partido Demócrata) de los estados o las ciudades en las que están previstos los enfrentamientos.