Alcaraz y su quinto Grand Slam: exactamente la misma edad que Nadal y un asalto imposible al número uno del ranking

Actualizado Domingo, 8 junio 2025 - 21:12

Uno más y ya van cinco. Hace unas semanas Carlos Alcaraz se abría en Netflix en un documental llamado ‘A mi manera’ sobre su camino para ser el mejor de la historia. El trabajo no es lo único importante en la vida, proclamaba, como tantos otros de su generación. Es una reivindicación muy humana: quiere ascender al Olimpo de tenis y hacerlo comiendo las marineras de su madre y yéndose unos días a Ibiza con sus colegas. Pero muchos no lo entendieron. El argumento en su contra se puede resumir con una reflexión de Carlos Moyà: "Es una opción viable si quieres ganar Grand Slam a corto plazo, pero a largo plazo es más complicado, porque esto es una carrera de fondo". Nadie sabe qué pasará de aquí a 2034, a 2036 o 2038, pero de momento la única certeza es que el método de trabajo de Alcaraz funciona. Uno más y ya van cinco.

A su edad ninguno de los grandes de la historia había ganado más títulos ‘grandes’ y apenas un par mostraban los mismos números. Uno de ellos, de hecho, exactamente los mismos números. Pero exactamente, exactamente.

¿Imaginan quién? Después de ganar cuatro Roland Garros, Rafa Nadal venció en Wimbledon 2008 y levantó así su quinto Grand Slam con 22 años, un mes y tres días. Este domingo, Alcaraz, lucía exactamente la misma edad: 22 años, un mes y tres días. La coincidencia les une, como tantas otras cosas, y demuestra que ambos son prodigios. Merece un repaso a las leyendas que ya se quedan por detrás en la lista de Grand Slam: cuatro tiene Manolo Santana, Guillermo Vilas o Jim Courier; tres tienen Gustavo Kuerten, Andy Murray o Stan Wawrinka. Merece un repaso a la edad que tenían los otros mitos del deporte a estas alturas.

Novak Djokovic, por ejemplo, tenía 24 años, ocho meses y siete días cuando venció en el Open de Australia de 2012 y colocó en su vitrina la quinta copa. Roger Federer también tenía 24 años, aunque en su caso con un mes y tres días al ganar su quinto Grand Slam, el US Open de 2005. Sólo hay un caso semejante a los de Alcaraz y Nadal: Bjorn Borg, que celebró la ‘manita’ con 22 años y cinco días. Pete Sampras, Boris Becker y Mats Wilander, también ejemplos de precocidad, ya lo hicieron a los 23, y otros tuvieron que esperar mucho más, como Jimmy Connors o Ivan Lendl, hasta los 26 o André Agassi, hasta los 29.

El difícil reto del ranking

De momento, la manera de Alcaraz es exitosa, no queda duda, e invita a pensar en un futuro de dominio, lo que le falta. Mientras en tierra batida parece imbatible, igual que en hierba, le queda el asalto a las pistas duras como tarea pendiente para finalmente abalanzarse sobre la superioridad. Por delante de Jannik Sinner después de haberle derrotado en sus últimos cinco enfrentamientos, incluidas ya tres finales -los últimos Masters 1000 de Pekín y Roma y este Roland Garros-, es una anomalía que esté tan lejos suyo en el ranking ATP.

Pese a su triunfo en París y a la sanción de tres meses que frenó al italiano, Alcaraz continúa con 2.030 puntos de desventaja y tiene por delante, el mes que viene, la defensa de Wimbledon. Sólo si también retiene la corona y continúa la racha podrá plantearse un asalto al número uno alrededor del US Open. Es lo que le toca viendo su rendimiento en Grand Slam. Uno más y ya van cinco.

Carlos Alcaraz no es Rafa Nadal y nunca lo será... ni falta que hace

Carlos Alcaraz no es Rafa Nadal y nunca lo será… ni falta que hace

Es una gozada estar al otro lado. Tras tantos años viendo cómo el nuestro desquiciaba genios, cómo la mente imperturbable amansaba al talento infinito y ganaba todos los partidos en los que era superior y muchos en los que, aparentemente, lo era el rival, ahora el cíborg que no ha venido a jugar sino a devorar almas es Jannik Sinner. Carlos Alcaraz no es el nuevo Nadal, es el nuevo Federer y su Rafa es italiano, pero...

Pero en este triunfo épico en Roland Garros, en esas tres bolas de partido salvadas, en ese Super tie-break perfecto, en esa increíble sensación que sólo deja el deporte de "¿qué diablos acaba de suceder?", fue imposible no sentir que tantas horas viendo al manacorí han dejado un poso en el murciano. Tan distintos, tan vinculados. De repente, fue el genio y fue el cíborg, fue Nadal y fue Federer, fue un auténtico escándalo en un partido que va directo al Louvre y, como aquellas finales de Wimbledon entre el suizo y el español, nos regala una rivalidad ética y estética para mucho tiempo.

Sin embargo, aunque la manera heroica en que llega esta victoria provocará otra avalancha, la comparación entre los dos mejores tenistas de nuestra historia es un recurso facilón que no se sostiene. En la pista, ver jugar a Carlos es disfrute puro. No hay manierismo, no hay drama, no hay ratos de mártir doliente al borde del desmayo, sólo un chaval de El Palmar extremadamente talentoso echando la tarde contra un androide. Unas entran, otras no, ahora se ríe, luego se cabrea, todo el rato juega. Y tú con él.

Y fuera de ella, la diferencia es aún mayor. Alcaraz no es Nadal y nunca lo será porque no está dispuesto a sacrificar su vida en el altar de nuestra felicidad. Hace bien. Con los ídolos permitimos que el egoísmo nos domine: siempre queremos más y nos da igual el precio, pero si Rafa hubiera sido nuestro amigo y no nuestro entretenimiento le hubiéramos rogado que parase mucho antes. En lugar de eso, le empujamos a seguir y Carlos creció viéndole inmolarse por nosotros mucho más allá de lo sensato. Él, muy inteligentemente, no está dispuesto a hacerlo y no durará ni ganará tanto, pero el tiempo que decida regalarnos será una gozada.

Este Roland Garros memorable inaugura oficialmente una nueva era gloriosa. Ya teníamos héroe, ahora también tenemos villano admirable. Otros diez años de sobremesas y noches eternas nos aguardan. Benditas sean.

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Sinner multiplica su amenaza a Alcaraz en la final de Roland Garros: “autoconocimiento” cerebral, mucho trabajo físico y hasta un canal de Youtube

Actualizado Sábado, 7 junio 2025 - 23:12

Pocos lo sabrán, pero Jannik Sinner también es youtuber. El actual número uno del mundo defiende que fuera de la pista es más gracioso de lo que parece, incluso que es un bromista, y por eso hace un año se abrió un canal. El propósito era mostrar a un Sinner alegre y para ello en el último Open de Australia llegó a hacer un vlog -un diario en vídeo- del día de la final. Pero no funcionó. Sin una raqueta en la mano también se le veía serio, indescifrable, reservado. Desde entonces no ha vuelto a hacer más vídeos. Pero igualmente el canal, JannikSin, queda ahí con sus 80.000 suscriptores como muestra de las ganas del italiano de mejorar en todo. Quiere ser más abierto con los aficionados como quiere ser más letal con sus rivales. Quiere ser mejor.

Este domingo, en la final de Roland Garros (15.00 horas, Eurosport y Max), Carlos Alcaraz tendrá la misión de parar a Sinner en el último paso de su evolución: su adaptación a la tierra batida. El español es el campeón que era hace un año, con mejor saque y más experiencia, pero el italiano es otro. Su físico ha cambiado, su tenis ha cambiado y sobre todo su mente ha cambiado.

«Antes estaba más nervioso, más preocupado, incluso estresado por ciertos detalles de su tenis que necesitaba mejorar. Salía a la pista con esos pensamientos. Ahora es más maduro, más seguro de sí mismo y consciente. Ha crecido mucho. Hemos dedicado muchas horas a trabajar sus debilidades para que no le afecten en los momentos difíciles. Ahora ya no tiene preocupaciones», cuenta Simone Vagnozzi en un encuentro en París con medios, mayoritariamente italianos. El año pasado, en aquellas semifinales perdidas ante Alcaraz en cinco sets, Sinner justo venía de celebrar su primer Grand Slam en Australia y todavía no confiaba en sus opciones sobre arcilla. Además entonces cargaba con la mochila de su positivo por clostebol. Ahora la amenaza para Alcaraz es más grande.

Su entrenamiento cerebral

«Jannik tiene la voluntad de hacerse preguntas para alcanzar sus objetivos. Trabajamos mucho la autoconciencia, el autoconocimiento profundo. Si lo que hacemos da sus frutos, el mérito será en gran medida suyo», explicaba a Eurosport Riccardo Ceccarelli, el curioso doctor que ayuda a Sinner después de toda una vida en la Fórmula 1 junto a pilotos como Ayrton Senna, Fernando Alonso o Max Verstappen. Los secretos de su método psicológico están en un maletín que transporta con una cinta medidor de consumo cerebral y un pulsómetro para mostrar a sus deportistas cómo reacciona su cuerpo a situaciones de ira, tristeza, cansancio o tranquilidad.

DIMITAR DILKOFFAFP

Conocerse a uno mismo para mejorarse a uno mismo. Los tres meses de sanción entre febrero y mayo sirvieron especialmente a Sinner para rearmarse antes de Roland Garros. No pudo estar en los Masters 1000 de Montecarlo y Madrid, pero sabía qué hacer para progresar en tierra batida. Tal y cómo explicó Marco Panichi, su actual preparador físico, durante las primeras semanas de entregó al entrenamiento de fuerza para evitar la extenuación del año pasado ante el propio Alcaraz y en las siguientes se centró en añadir variantes a su juego. Sinner podía entrar al Montecarlo Country Club porque es un recinto que no está afiliado a la Federación Internacional de Tenis y encontró un sparring de lujo entre sus mensajes de Whatsapp. Cuando se conoció el veto, un amigo, el italiano Roberto Marcora, retirado a sus 35 años después de llegar a ser el 150 del mundo, le escribió para preguntarle de broma si necesitaba ayuda y al día siguiente ya habían llegado a un acuerdo. El plan era claro: trabajar la defensa.

El entrenamiento de Alcaraz

Sinner, especialista en superficies duras, está acostumbrado a jugar dentro de la pista, siempre al ataque, con golpes muy directos y en tierra batida esa táctica no siempre funciona. Hay que dar un paso atrás y resistir. En semifinales, ante Novak Djokovic, el actual número uno del mundo demostró que ya sabe cómo hacerlo y completó un camino perfecto a la final: no ha concedido ningún set y, es más, sólo ha permitido tres breaks.

Será el inicio oficial de la nueva era en el tenis: el primer enfrentamiento de Sinner y Alcaraz en la final de un Grand Slam. La final del Masters 1000 de Roma queda ya como recuerdo feliz para el español, más aún el balance a su favor entre todos los enfrentamientos previos -siete contra cuatro-. Sólo importa lo que ocurra este domingo. Este sábado, en la menuda pista 2, Alcaraz realizaba su último entrenamiento y se preparaba para lo que vendrá: durante una hora estuvo probando de encadenar muchos golpes rápidos y alguno lento, alguno distinto, alguno imaginativo, especialmente dejadas. Deberá correr, aguantar y exprimir al máximo su creatividad. El artista se vuelve a enfrentar a la máquina, ahora perfeccionada.

Alcaraz, la foto de la placa de Nadal, problemas para ver la otra semifinal y un enfado: “No soy como otros, que siempre están serenos”

Actualizado Viernes, 6 junio 2025 - 22:51

«Ha habido momentos en los que las cosas no me salían, me he quejado, he pegado una patada, pero sé que esso debe ser momentáneo. Soltar la rabia, que el cabreo no me afecte más de uno o dos juegos. Eso es lo que estoy aprendiendo, la experiencia que voy cogiendo con los años. No soy como otros, que están serenos siempre y no abren la boca, pero debo olvidarlo rápido», reconocía Carlos Alcaraz este viernes después de una celebración extraña. Había ganado a Lorenzo Musetti en semifinales de Roland Garros por 4-6, 7-6(3), 6-0, 2-0 y jugará su segunda final consecutiva. Pero su rival se acabó retirando, final indeseado para todos. Y él se sumergió en la frustración en algunos momentos.

Su patada al banquillo a mediados de segundo set queda como advertencia de lo que no debe ocurrir en la lucha por el título este domingo ante Jannik Sinner (15.00 horas, La 1, Eurosport y Max). «A veces sólo pienso en mí mismo. Pienso que he perdido el set y no que mi rival lo ha ganado. Pero también pienso que puedo darle la vuelta, que puedo recuperarlo», añadió el número dos del mundo del ranking ATP con la confianza ya reparada.

THIBAUD MORITZAFP

Su actuación ante Musetti, en realidad, fue notable. En el primer set su derecha sonó a látigo, como había sonado en cuartos de final ante Tommy Paul, y dominó los puntos, pero fue acumulando errores: una volea aquí, una dejada allí, varios reveses cruzados más allá. Punto a punto se peleaba con sus dedos, su mano, con su muñeca y, en su única oportunidad de rotura, perdía el periodo. La paciencia resistía a duras penas. Hasta que en en el segundo set, la lucha de Musetti, que le devolvió hasta dos breaks, le acabó por desesperar. Entonces hubo un mal rato, sí, pero también un tie-break perfecto en el que le entraron todos los golpes que antes fallaba. En el tercer set ya no hubo competencia y en el cuarto, el italiano abandonó. Después, en rueda de prensa, aseguró que había perdido fuerza en la pierna izquierda y que se hará pruebas.

La foto de la placa de Nadal

«La gira de Lorenzo en tierra batida ha sido increíble, su nivel aquí en Roland Garros ha sido muy alto y espero que se recupere pronto. Estoy seguro que luchará otra vez por estar en una final de Grand Slam» pronosticó Alcaraz sobre Musetti y también supo ponerse en valor: «En los primeros sets he tenido opciones de breaks que no he podido convertir. He jugado bien, aunque he cometido algunos errores que han marcado la diferencia. Luego he jugado un gran tie-break y he sabido llevar a Lorenzo al límite».

Antes del partido, en el calentamiento de la mañana, Alcaraz se había hecho la clásica fotografía con todo su equipo en medio de la Philippe Chatrier -lo hace siempre antes de semifinales y finales-y había reservado un hueco en su galería del móvil para una imagen de la placa homenaje a Rafa Nadal. Allí estuvo, unos segundos justo encima, mirándola, limpiándola de tierra, inspirándose. Pese a que los dos jugadores son muy distintos siempre hay una línea invisible que los une. Pongamos un dato increíble: si Alcaraz vence este domingo, sumará su quinto Grand Slam exactamente a la misma edad, 22 años, un mes y tres días, que lo hizo Nadal.

«No había podido calentar en la Chatrier así que todavía no había tenido tiempo de acercarme, verla y disfrutar. Me encanta tener un recuerdo ahí, me parece un homenaje muy bonito. Rafa era mi ídolo y sigue siendo una gran inspiración», proclamó el español antes de marcharse a ver lo que faltaba de la otra semifinal del torneo.

Una carrera para ver la otra semifinal

Al acabar su partido aseguró que la quería ver al completo en directo, pero luego los compromisos se lo impidieron durante un buen rato. Después de la rueda de prensa y de atender hasta a ocho televisiones -Amazon Prime, Canal + Internacional, Channel Nine, ESPN International, Discovery...-, pudo por fin encender su móvil de camino al hotel cuando Jannik Sinner y Novak Djokovic ya encaraban el segundo set.

MOHAMMED BADRAEFE

«Pase lo que pase la final será un gran partido para los fans del tenis. Quiero ver la semifinal porque de ahí saldrá mi rival, pero también como fanático de mi deporte. Ver jugar a dos tenistas así siempre es un disfrute», aseguró apresurado mientras varios familiares y muchos amigos ya presentes en París le esperaban para felicitarle por su logro.

Carlos Alcaraz, un fórmula 1 que supo reconducir la carrera frente a Musetti

Carlos Alcaraz, un fórmula 1 que supo reconducir la carrera frente a Musetti

Actualizado Viernes, 6 junio 2025 - 22:28

Ahora mismo, si Carlos Alcaraz adquiere dinámica, intensidad y ritmo de partido, resulta un jugador prácticamente invencible, más aún sobre una pista de tierra batida. Su mayor problema, si lo hubiere, reside en él mismo. Es un fórmula 1 que bien conducido se dispara hasta el infinito. Su mayor preocupación ha de ser no salirse de pista como consecuencia de toda la potencia y recursos que atesora. En las semifinales de este Roland Garros, Lorenzo Musetti sacó provecho durante un buen tramo de partido de su condición de outsider. Toda la responsabilidad estaba en el lado del defensor del título, así que el italiano se soltó y pudo mostrar gran parte de su enorme talento.

Alcaraz salió guiado por la inercia de su arrolladora victoria en cuartos de final ante Tommy Paul, un buen tenista que aún siendo de la escuela estadounidense es capaz de competir con actitud sobre arcilla. El español arrancó como más le gusta, con un juego directo y tratando de reducir la frecuencia de los intercambios. El exceso de velocidad le generó desorden. Y sucedió frente a un jugador en progresión constante, como es Musetti, con los mejores argumentos en arcilla.

Al límite

Alcaraz pagó el peaje por sus errores, sobre todo en la finalización de las jugadas, y dio alas a su rival, que se llevó el primer set y le llevó al límite en el segundo. Replicó sendos breaks del murciano y le llevó al desempate. Entre los muchos méritos del campeón en Montecarlo y Roma está haber sabido dar un paso atrás después de las serias dudas que atravesó. Recondujo el partido, puso más peso de bola sobre el revés a una mano del transalpino y le erosionó hasta doblegarlo. Su lesión y consiguiente retirada vino por la elevada exigencia a que se vio sometido a lo largo del encuentro.

Estamos ante la final que casi todo el mundo esperaba. Jannik Sinner, que se rindió en la final de Roma, sin suficiente engrase en su juego después de tres meses ausente, a buen seguro que ofrecerá más resistencia este domingo. Estamos ante los dos jóvenes llamados a disputarse el presente y el porvenir. El sentimiento que le produce Alcaraz es más inquietante sobre la superficie que nos ocupa. Si Carlos no quiere ir más rápido de lo que toca, diría que tiene un 55% de su parte. Promete ser una cita para no perdérselas, como señala la ya generosa lista de sus enfrentamientos.

Alcaraz: “Musetti me puso al límite, espero dar lo mejor de mí el domingo”

Actualizado Viernes, 6 junio 2025 - 18:25

Visiblemente aliviado, aunque también contrariado por la manera en la que aseguró su pase a la final de Roland Garros, Carlos Alcaraz reconoció que Lorenzo Musetti le puso "al límite" antes de retirarse en el arranque del cuarto set por una lesión en el muslo izquierdo (4-6, 7-6 (6-3), 6-0, 1-0).

El encuentro empezó siendo complicado para el español, que llegó a expresar su rabia con gestos como el pateo a su propio banquillo. "Cuando gané el segundo set, me sentí aliviado y luego lo presioné al máximo, impidiéndole recuperar el control del partido. También estaba más tranquilo. Vi las cosas con más claridad", reconoció.

Alcaraz, recordando los aprietos por los que pasó tras perder el primer set y forzar la muerte súbita en el segundo, destacó el juego de su rival: "Lorenzo es un jugador increíble y ha tenido una gran temporada en tierra batida. Es de los pocos que siempre llegan a semifinales. Jugó un tenis excelente, nunca es fácil ganar así", reconoció el español.

Sobre la lesión que provocó la retirada del italiano, Alcaraz le deseó "una buena recuperación. Estoy seguro de que volveremos a ver su tenis muy pronto". El murciano físicamente se encuentra bien, según comentó, "pese a que las últimas semanas han sido muy intensas".

DIRECTO A LA FINAL

Con la victoria de este viernes ante Musetti Alcaraz se mete de lleno en la final de Roland Garros, que disputará este domingo frente a Djokovic o a Sinner -en función de quien gane la semifinal de esta noche-.

El murciano ante dicha semifinal expresó que "obviamente voy a verla. Vamos a ver uno de los mejores partidos de la historia".

Alcaraz ya está en la final de Roland Garros: discute y se reconcilia con su inspiración para derrotar a un Musetti tocado

Actualizado Viernes, 6 junio 2025 - 17:15

Los genios tienen estas cosas: un día sin inspiración es un día perdido. Le pasa al pintor y al escultor, pero también al triplista cuando se le cierra el aro. Toca esperar un soplo de inspiración o dejar que otros hagan el trabajo. El problema de Carlos Alcaraz es que, si se le escapa la musa, no puede suspender un partido ni dejárselo a otro. Le toca resignarse, despertar y ponerse a la tarea. Este viernes, en semifinales de Roland Garros ante Lorenzo Musetti, la varita mágica no le funcionaba y pese a ello supo remontar para ganar por 4-6, 7-6(3), 6-0 y retirada y clasificarse para la final.

Durante un buen rato, casi dos horas, estuvo cabreado con el mundo, llegó a patear su propio banquillo, pero finalmente entendió que si no se tranquilizaba se marchaba para casa. En la previa explicó que ya se sentía más maduro porque cuando se enfadaba por culpa de los errores, sabía calmarse. Su victoria este viernes le da la razón, aunque antes hay que olvidar algunos ratos del segundo set.

Y es que el encuentro tenía más peligro del que parecía por dos razones. La primera era que Alcaraz venía de una actuación majestuosa contra Ben Shelton en cuartos de final, quizá su mejor encuentro en Roland Garros, y lucía muchísima confianza. Y la segunda, que Musetti había perdido sus dos enfrentamientos previos esta primavera, la final de Montecarlo y las semifinales de Roma, y sabía qué tenía que hacer para incordiarle. Ambos factores se unieron para situar al español ante un escenario que no se esperaba.

La amenaza de Musetti

En el primer set desplegó un juego tan alegre como desafinado. Su derecha sonó a látigo, como había sonado ante Shelton, pero falló un par de voleas, algunas dejadas, varios reveses cruzados. Punto a punto se encabritaba. Alcaraz buscaba sus golpes y mientras tanto Musetti le devolvía todo, le mareaba cuando podía, le respondía. Con sólo una bola de rotura, el italiano se llevaba el periodo y se presentaba: "Aquí estoy yo, una amenaza".

JULIEN DE ROSAAFP

Era un día gris, encapotado en París, tanto que la organización decidió cubrir la Philippe Chatrier y el ánimo de Alcaraz se fue retorciendo. Quejas a su equipo, suspiros y, al final, la patada a su banco. Hasta dos veces pudo resucitar antes, dos breaks consiguió, y sin embargo necesitó llegar a la tercera, el tie-break, para hacerlo. Ahí, sí. En la muerte súbita, aprovechó la rabia que le consumía para hacerse con el partido. Todos los golpes que antes fallaba, la volea, la dejada, el revés cruzado, le entraron y voló hacia el triunfo.

En ese momento se acabó la historia. Al perder su oportunidad, Musetti desapareció. Sin haber dado muestras antes, en el tercer set empezó a notar ciertos problemas físicos y en el cuarto se retiró. Hubo una pequeña parada para que le atendiera el fisioterapeuta y por sus explicaciones no parecía grave, pero finalmente no le dejó terminar el encuentro. Alcaraz, ya reconciliado con su inspiración, espera en la final al ganador del duelo entre Jannik Sinner y Novak Djokovic.

La comentada camiseta a rayas de Carlos Alcaraz en Roland Garros

La comentada camiseta a rayas de Carlos Alcaraz en Roland Garros

Actualizado Viernes, 6 junio 2025 - 15:43

Carlos Alcaraz está jugando el torneo de Roland Garros con una nueva camiseta a rayas que ha causado furor entre los aficionados y división de opiniones: a favor y en contra a partes iguales.

El murciano, que este viernes juega las semifinales contra Lorenzo Musetti, utiliza una camiseta de rayas negras y pantalón negro, en lo que parece un homenaje al segundo deporte más practicado en Francia, el rugby.

Incluso al final de su primer partido, contra Giulio Zeppieri, utilizó un polo de manga larga a rayas negras y blancas, también muy del estilo del rugby, en lugar de una de las habituales chaquetas de la marca.

Antes de su semifinal del Abierto de Francia, Alcaraz fotografió la huella permanente en homenaje a su ídolo de la infancia y compatriota Rafael Nadal.

El español de 21 años, considerado por muchos como el sucesor natural de Nadal, sacó su teléfono para capturar la huella en honor al 14 veces campeón de Roland Garros y se detuvo en lo que pareció un momento de comunión entre generaciones de tenistas. Alcaraz intenta lograr su segundo título en París y seguir el camino trazado por su compatriota.

Instalada el primer día del torneo de este año, durante el homenaje al recientemente retirado "Rey de la Tierra Batida", la huella de Nadal se ha transformado rápidamente en una especie de santuario en la cuna espiritual del tenis sobre tierra batida, informa Reuters. La italiana Jasmine Paolini la tocó antes de uno de sus partidos la semana pasada, mientras el entrenador de Alcaraz, Juan Carlos Ferrero -ex campeón de Roland Garros- posaba para una fotografía delante de la huella.

La madurez de Alcaraz y un único paseo por Versalles: “Aún da alguna pataleta, pero maneja mejor los problemas”

Actualizado Miércoles, 4 junio 2025 - 23:06

En años anteriores Carlos Alcaraz necesitaba un protocolo de evasión para los Grand Slam. Aguantar dos semanas pensando sólo en tenis se le hacía farragoso así que su equipo le organizaba actividades en sus días libres. En París, excursiones. En Londres, golf. En busca de alivio mental, en sus cuatro Roland Garros anteriores Alcaraz lo había visitado todo, especialmente espacios abiertos como los jardines del Palacio de Versalles o el bosque de Boulogne, y en sus últimas participaciones a Wimbledon mejoró su hándicap hasta llegar a competir con Juan Carlos Ferrero. Pero eso ha cambiado.

Ahora Alcaraz ya no necesita tanta distancia con el tenis y sigue conectado cuando no está jugando, viendo partidos, analizando a sus rivales, preparando los días que vendrán. Este miércoles, sin ir más lejos, entrenó al mediodía en la pista 2 del recinto francés y se marchó a su hotel de siempre, el Villa Marquis de Melià, para ver la victoria de Jannik Sinner sobre Aleksandr Bublik por 6-1, 7-5 y 6-0 y el duelo entre Novak Djokovic y Alexander Zverev. Este jueves descansará antes de las semifinales del viernes contra Lorenzo Musetti (en principio, a las 14.30 horas, Eurosport y Max), pero no por necesidad, sino por consejo de los suyos: tampoco hay que pasarse.

«Ya tengo 22 años, me siento más maduro. Ya tocaba, ¿no?», bromeaba el número dos del mundo después de su victoria ante Ben Shelton en tercera ronda y al ganar a Tommy Paul en octavos de final añadía: «Soy más maduro que el año pasado, pero menos que el año que viene». Su concentración ha aumentado tanto fuera como dentro de la pista. Este año ha pasado por encuentros más difíciles que el año pasado y lo ha solventado con soltura. Cuando las cosas se han puesto feas ha sabido darles la vuelta. «Ahora cuando me frustro, cuando me cabreo conmigo mismo porque no me salen las cosas, me digo: 'Carlos, no vayas por ahí, por ahí no vas bien», reconocía.

"Cada año va madurando"

Este miércoles, antes del entrenamiento, Ferrero se reunía con los periodistas españoles desplazados en París y reconocía esa evolución. «Obviamente cada año va madurando. Respecto al año pasado ahora en pista reacciona de otra manera a los problemas. Antes era un poco más emocional. Aún da alguna pataleta, pero maneja mejor esos momentos. Es algo que llevamos trabajando desde hace mucho tiempo. Las rutinas, la forma de actuar en la pista, donde agarrarse en los problemas... Llevamos tiempo trabajando», analizaba el técnico, encantado con el nivel de juego mostrado por Alcaraz ante Paul.

TERESA SUAREZEFE

Porque pasó algo que pocas veces pasa: todo era muy fácil. El español saltó a la pista, cerró los ojos y el tenis fluyó por sus dedos, por sus manos, por sus brazos como si fuera una parte de sí mismo. Muchas veces Alcaraz había jugado a un nivel altísimo en Roland Garros, pero pocas había levitado así. De hecho, registró sus golpes de derecha más veloces sobre la tierra batida francesa.

«Quiero dejar una cosa clara: lo que hizo Carlos ante Paul es muy difícil que se repita. Cuando juega valiente, es un tenista que tiene un potencial inmenso, tan grande que todavía no se ha visto. Pero hay presión, hay tensión, hay miedo, los otros jugadores también juegan, hay diferentes tipos de pista... Si Carlos juega adelante y sin presión, juega así de bien. Pero no siempre puede ser así», analizaba Ferrero que aplaudía la evolución de Musetti en tierra batida y anticipaba lo que harán este jueves en la jornada de descanso. Por primera vez este curso tocará excursión al Palacio de Versalles, pero esta vez no será por necesidad.