Wembanyama anuncia su retorno tras superar una trombosis en una pierna: "Tuve miedo de no poder volver a jugar al baloncesto"

Wembanyama anuncia su retorno tras superar una trombosis en una pierna: “Tuve miedo de no poder volver a jugar al baloncesto”

Actualizado Martes, 15 julio 2025 - 09:56

La llegada de Victor Wembanyama a la NBA fue un auténtico terremoto hace dos años, igual que lo fue la noticia el febrero pasado de que causaba baja indefinida por una trombosis en una pierna, una lesión que ha retirado antes de tiempo a muchos jugadores. Pero felizmente, el francés ha anunciado su retorno a las canchas de baloncesto tras la grave lesión de hace cinco meses en una entrevista a L'Equipe en la que reconoce que temió no poder volver a jugar, informa Efe.

"Hoy puedo decir que oficialmente he dejado atrás la trombosis" en una pierna, afirma el pívot francés estrella de San Antonio Spurs, que participa en unas sesiones de convivencia con su equipo mientras los más jóvenes compiten en la liga de verano en busca de una oportunidad.

'Wemby', de 21 años, fue elegido en primera posición del 'draft' de 2023 y al cabo de su primera temporada logró el premio al mejor novato del año, gracias a sus 2,24 de altura y a la enorme envergadura de sus brazos, pero también a la inteligencia de su juego a pesar de su juventud.

Sin embargo, la progresión de su segunda temporada se vio cortada a raíz del problema en su pierna, descubierto el 20 de febrero, que le forzó a una baja indefinida y le produjo el miedo a tener que dejar el baloncesto, como ha ocurrido a otros jugadores por el mismo motivo. "Tuve el miedo de no poder volver a jugar al baloncesto, creo que es algo que nos pasa a todos", explica.

La entrevista, realizada el pasado viernes, tuvo lugar justo después de que Wembanyama recibiera el alta médica para retornar a los entrenamientos, aunque es consciente de que tendrá que volver muy poco a poco.

"Si tuviera que jugar un partido mañana, sería arriesgado. Tengo que recuperar muchos reflejos, tanto a nivel mental como de la memoria muscular", explica. Aún así, asegura que va a volver más fuerte que nunca.

Portada de L'Equipe.

Portada de L'Equipe.L'Equipe

Este retorno paulatino ha causado su renuncia al Eurobasket que comienza el 27 de agosto, decisión que tomó junto con el cuadro técnico del equipo nacional francés. "Cuando se tiene un problema de salud tan grave en la vida en general (...) No se pueden correr riesgos", explica.

Wembanyama detalla en la entrevista que ha aprovechado este parón forzoso para viajar por el mundo, con estancias en Costa Rica, Japón y China. En este último país estuvo aprendiendo meditación y kung fu en el monasterio Shaolin, el lugar donde se inventó ese arte marcial.

"Fue muy duro. He descubierto movimientos que jamás hacemos en nuestra vida. Había que dar más de mil patadas cada día, saltos, ejercicios de equilibro, estiramientos. Se utilizaban músculos que apenas usamos y que se sobrecargaban con mucha rapidez", rememora.

La pieza clave de los Spurs para tratar de reverdecer los laureles que logró en décadas pasadas con hombres grandes como 'el almirante' David Robinson o como Tim Duncan cree que la franquicia texana no necesita buscar grandes estrellas en el mercado. "Los Spurs son maestros en el arte de construir equipos sin salir a buscar grandes jugadores ni sacrificar el equilibrio del grupo", recuerda.

Finalmente, insiste en su "sueño" de hacer toda su carrera en la NBA "en una sola franquicia", aunque asegura que aún no ha pensado en la prolongación de contrato a la que tendrá derecho dentro de un año, de unos 300 millones de dólares en cinco años.

Antoni Daimiel: "Me gusta muy poco el periodismo deportivo que se hace hoy en día. El mal periodismo se ha despenalizado y ya todo vale"

Antoni Daimiel: “Me gusta muy poco el periodismo deportivo que se hace hoy en día. El mal periodismo se ha despenalizado y ya todo vale”

Antes de comenzar esta serie de entrevistas a periodistas deportivos que hoy termina, acordé con Antoni Daimiel (Ciudad Real, 1970) que, como mi amigo más cercano en la lista, iba a ser mi llamada de emergencia. Si alguna semana me dejaban colgado en el último momento, activaría la Daimiel-señal: "En dos horas, en cualquier bar". En un mundo ideal, no sería necesario y la leyenda (a su pesar) que lleva 30 años personificando la NBA en España clausuraría la sección. Contra todo pronóstico, ha sucedido. "Es un honor. ¿Qué has descubierto?", me pregunta.

He descubierto que hay periodistas estrella sinceramente humildes que no quieren aparecer, otros con la piel muy fina que montan guerras imaginarias porque alguien les critique en una entrevista o en una columna, algunos demasiado presumidos como para aceptar el primer plano de la foto y que (para esto necesité múltiples intentos) si quedas con José María García, llévate un libro porque hay serias posibilidades de que no aparezca. También, que la gran mayoría son tipos y tipas normales que sienten devoción por el oficio. Es difícil sacar conclusiones de 55 entrevistas a gente tan dispar, pero ahí van tres: la admiración por Michael Robinson es unánime, Roberto Gómez siempre estaba allí y es increíble la cantidad de periodistas deportivos que aseguran que trabajarían gratis o que han inventado algo.

¿A ti, como lector, qué te ha llamado la atención?
Que el panorama de la profesión es, más o menos, el que esperaba. Ahora el periodista deportivo ya es un personaje y sus opiniones llaman mucho la atención al aficionado, a quien consume a ese periodista deportivo, pero a mí lo que más me ha gustado es que las entrevistas han confrmado la idea que tenía de cada uno de los protagonistas. No ha sido un efecto sorpresa, sino un efecto satisfacción por ver que acertaba en mis valoraciones previas. Y, sí, en efecto, queda claro que el ego es grande en este oficio. Y en parte lo entiendo.
¿Por qué?
Incluso muchos de los que han tenido una carrera merecedora de salir en esta sección han pasado malos momentos y digamos que eso pide una reivindicación cuando se les da la oportunidad. Hay una idea común en casi todos los periodistas deportivos: todo el mundo piensa que ha entregado su vida a esto y que es algo más que una profesión. Quieren reivindicar, diría que hasta lógica y justamente, que se han ganado todo lo que han logrado.
¿Es también más que una profesión para ti?
No [risas]. Para mí ha sido sólo una profesión que, viendo cómo me ha ido, obviamente me ha gustado mucho tener y me ha dado un muy buen nivel de vida, pero he realizado un ejercicio permanente de pensar que es un trabajo como otro cualquiera. Me ha ayudado el hecho de haberla conocido, desde que empecé, poco dignificada comparada con otras profesiones. Al final, uno busca referencias de gente de tu generación y yo veía que mis amigos que habían estudiado Económicas o Químicas, a los cuatro o cinco años de empezar a trabajar, estaban mucho más estables y mejor situados que yo. Eso te hace ver la profesión con todos sus problemas y sus grietas. Es algo que me he esforzado en tener siempre presente, cosa que no he visto mucho alrededor, la verdad. Los periodistas deportivos a los que les va bien han estado en un parque de atracciones sin fijarse en cómo estaba el del llavero de los coches de choque y todo lo que tiene que cargar y arrastrar.
Siempre has sido bastante pesimista con el periodismo deportivo.
Sí y los acontecimientos me siguen dando la razón. Recuerdo que, cuando era muy niño, escuché a uno de mis tíos decir que es mejor ser optimista que pesimista porque, aunque acaben igual, el optimista mientras tanto lo ha pasado mejor. Bueno, pues yo no me lo he aplicado, no he querido dejarme llevar y soy pesimista en general, no solo con la profesión. La mayor parte de las cosas que veo en la sociedad no van como yo esperaba o como pienso que tienen que ir cuando estamos en un proceso teóricamente evolutivo de la especie.

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Has ido dejando trabajos estos últimos años.
Sí. No quiero caer en una reivindicación que sería todo lo contrario de las que he leído en tu sección, pero en cierto modo, sin darme importancia ni pretender decir que soy mejor, sí reivindico mi diferencia porque es verdad que es poco habitual que un periodista deportivo deje motu proprio trabajos que económicamente eran muy rentables, como ser analista de la SER yo participar en ‘Colgados del aro’. La gente se asombraría porque eran lugares donde me pagaban muy bien, pero decidí dejarlos precisamente para tener más tiempo para mí. Y no es fácil ni es habitual. Es verdad que tengo el colchón de Movistar, pero tarde en hacerlo incluso un año o dos más de lo que pretendía porque cuesta mucho, la verdad.
Venga, ¿qué has inventado tú?
No he llegado a eso de manera individual, pero sí formé parte de un equipo que creó una manera de hacer deporte en televisión cuando arrancó Canal+, sobre todo con lo que hicimos en ‘El Día Después’. Alfredo Relaño nos mandó a varios imberbes con un operador de cámara a viajar por España y ver qué se nos ocurría. Ahí sí éramos conscientes en tiempo presente de que se estaba haciendo algo nuevo y nos cautivaba, nos entusiasmaba. Luego íbamos viendo cómo otras cadenas, por ejemplo Telemadrid que era muy potente entonces, nos copiaban y eso nos llenaba de satisfacción y nos retroalimentaba para seguir así. Ahí sí tengo esa idea de ser parte de una revolución pero era una cosa colectiva. De esa época, y no porque tenga muy buena relación con él, Maldini sí fue un pionero que inventó algo, el periodista como comentarista. Él rompió esa barrera y yo luego me inspiré bastante en eso cuando cogí la NBA. Soy consciente de que quise tirar por ahí tras ver a Julio.
¿Por qué dejaste de cubrir fútbol?
Se me hacía demasiado selvático el mundo del periodismo de fútbol, había demasiado codazo, y no era fácil sobrevivir. Había que estar con el machete en la mano y yo siempre he buscado un poco alejarme de los conflictos y dedicarme a realizar mi trabajo tranquilo. Siempre pensé que eso era más fácil de conseguir como especialista de otro deporte. Recuerdo que en aquella época aconsejé a Nico Abad varias veces que se volcase en el tenis, que le gusta mucho. Entonces, cuando surgió la oportunidad de dedicarme al baloncesto lo vi como una salida más que digna y, sobre todo, muy saludable.
¿Cómo era por dentro aquella redacción fundacional de Canal+ en la que tantos novatos acabaríais siendo estrellas?
Creo de verdad, y trato de ser justo y que la nostalgia no me condicione, que fue muy bonito y, desde el punto de vista profesional, muy satisfactorio. Se hicieron cosas muy buenas. A veces Alfredo Relaño, que fue el instigador y el líder de aquello, ha hablado de cómo formó aquella redacción y mi sensación es que fue un experimento. No había garantías de continuidad ni de que triunfara ni de que se estableciera. De hecho, todo el mundo pensaba que nadie iba a pagar por la televisión en España, pero, claro, yo tenía 20 años y ni pensaba en eso ni caía en esa cuenta, sólo lo pasaba muy bien y disfrutaba. Esos sí fueron años de disfrutar trabajando, porque eres una esponja, estás en plenitud física y mental, te da igual no dormir, viajar, vas aprendiendo a una velocidad tremenda y además me encantaba la dinámica que estableció Relaño en la que el éxito tenía premio y el error no tenía castigo.
Hombre, algo os exigiría.
Sí, pero desde el sentido común y la comprensión. El verano estuve de becario, en el 91,y me encargaron una serie de cosas, Como todo el mundo se iba de vacaciones y eran muchas, no me dio tiempo de hacerlas todas. Además me quise escapar un fin de semana, que era legítimo cuando iba a trabajar todo el verano. El caso es que un periodista que llevaba varias cosas de las que yo me tenía que encargar, le dijo a Relaño que no había cumplido y que me echara. Relaño me llamó, me dijo que el tipo ese me quería echar y me preguntó qué había pasado. se lo expliqué y creo que le enterneció que yo tampoco me intenté defender, le expliqué mi versión y le dije que si me tenía que despedir, él vería, pero que yo había hecho todo lo que había podido. Un mes después me hicieron contrato. Andrés Montes siempre decía que Canal+ era trabajar en Disneyworld y que él había estado en la colina de la hamburguesa. Era todo bueno, la verdad.
¿Has tenido algún enemigo en todos estos años?
Conflictos directos, muy pocos, prácticamente nada. Ha habido gente con la que obviamente he tenido menos química y he sentido que algunos me han querido perjudicar, no sé si para pasar ellos por encima o porque les caía mal, pero he tratado de seguir mi camino. La dinámica de grupo, el estado de ánimo y todo esto que luego se ha hecho tan académico para los expertos de empresa y los coaches siempre ha sido importante para mí porque, precisamente, creo que fue la clave del éxito de aquellos primeros tiempos. Se pasaba bien, nos íbamos todos a tomar algo después de los programas y nos reíamos. Yo he tratado de llevar eso a todos mis trabajos. No puedo rajar a nivel individual de nadie, aunque tampoco tengo problema en decir quién me gusta más y quién me gusta menos.
¿Quién te gusta más y quién te gusta menos?
[Risas] Te la he puesto botando. Me gusta muy poco lo que se hace hoy en día en el periodismo deportivo, esa es la verdad. Creo que hay mucha gente joven que hace cosas que están bien, lo cual tiene un mérito extraordinario porque es gente que ya se ha criado con un modelo triunfante que para mí es negativo y, normalmente, el que se forma viendo que algo triunfa lo toma como modelo y se piensa que eso es lo que está bien. Hace ya unos años que se ha despenalizado el mal periodismo deportivo y ya todo vale. Incluso se trata de justificar de cualquier manera y de venderlo como un modelo a seguir. Y no, era mal periodismo antes y sigue siéndolo ahora.
Entiendo que te refieres al modelo que ha establecido ‘El chiringuito’.
Sí, pero no sólo ellos, lo ves por todos lados. Hablando de fútbol, que es lo más masivo, me gusta lo que trata de hacer y en muchos casos consigue Miguel Quintana, me gusta ‘La media inglesa’ y me siguen gustando, pero ya me cuesta mucho encontrarlas, las crónicas de eventos deportivos con un mínimo toque estético. En la radio, para qué mentir, todo lo que oigo me gusta poco. Estuve cuatro años en Onda Cero y doce en la SER y pienso que seguramente no di lo mejor de mí. Todo el mundo dice que la radio es mágica, pero yo no encontré el perfil bueno ni he sentido ese enamoramiento loco. No di el máximo nivel, pero precisamente tiene que ver con que no me gusta la mayor parte de las cosas que se hacen en ella.
¿Y en la tele? Trabajaste en Canal+ con los referentes máximos de dos corrientes opuestas: Michael Robinson y Josep Pedrerol.
La trayectoria de Michael Robinson, bien estudiada y estando muy cerca de él en muchos momentos, es realmente apasionante. Es cinematográfica porque él, aunque había jugado en el fútbol español y había hecho el Mundial de Italia en TVE, estaba vendiendo derechos deportivos cuando se le ocurre a Relaño ficharlo y llega bastante virgen. Relaño algo detectó y él, que era un tío muy listo, enseguida va construyendo su imagen. Michael era muy bueno argumentando por qué ese tipo de periodismo que a él le gustaba era el que valía, el que podía perdurar y el correspondiente a una tele de pago. Yo siempre he estado 100% de acuerdo con él en eso, pero creo que sólo se hubiera podido crear algo como lo que supuso ‘Informe Robinson’ por el estatus que él tenía. A ningún otro le hubieran dado ese presupuesto para hacer reportajes sin una recompensa inmediata. Y eso es un logro tremendo porque en el periodismo, como en todo, hay un camino muy sencillo hacia al éxito y otro más intrincado que supone mayores retos y es más difícil. El bueno es el segundo. El otro lo puede seguir cualquiera.
También hay que valer.
Hay que querer. Si quieres, valer es sencillo. En cuanto a Pedrerol, llega desde Barcelona dos o tres meses después de que entre yo e identifiqué enseguida que era un periodista de radio con todas las virtudes y defectos de ese periodismo. Su obsesión era buscar la noticia, lo cual no encajaba mucho con el Canal+ de la época. De hecho siempre hubo diferencias con el resto porque buscábamos cosas distintas. Estuvieron varios años juntos Robinson y él haciendo ‘El Día Después’ y funcionó, aunque muchas veces discrepaban. De todos modos, las mayores audiencias del programa fueron en la etapa anterior, cuando presentaban Robin y el Lobo Carrasco. Dentro de la casa había mucha gente que criticaba al Lobo porque no era un presentador, pero fue otra cosa que se inventó Relaño y funcionó muy bien. poner a dos futbolistas repartiéndose las tareas. Estuve mucho tiempo compartiendo mesa con él, nuestras pantallas de ordenador chocaban, pero nunca encajó del todo allí. Luego ha encontrado y ha construido un modelo más acorde con su personalidad y su manera de entender el fútbol, la profesión y la vida. Y le ha ido muy bien, se ha hecho de oro.
Pero a ti no te gusta.
No. He ido dos veces a sus programas y la primera vez me llamó mucho la atención que, estando en maquillaje, vi el reparto de papeles que hacían antes de empezar. Es más cercano al mundo de la interpretación que al periodismo y el análisis. Esa manera de hacer televisión deportiva ha tenido mucho éxito, es indudable, pero para mí eso no es periodismo. Ellos defienden que sí y, como se ha despenalizado ya todo en esta profesión, tal vez tengan razón y es periodismo lo que diga el que triunfa, pero yo creo que no debería ser así. Está todo preparado y a mí siempre me ha fascinado lo imprevisible. Por eso me cautivaban Andrés Montes y el Relaño que yo tuve de jefe. Con ellos, cada día te podías encontrar algo que ni imaginabas y eso me alimenta mucho. Lo que hace Pedrerol es todo lo contrario, un programa en el que antes de empezar ya sabes lo que va a decir cada uno. Eso sí, a la gente le engancha. La defensa que hacen es que, después de un día muy duro, la gente quiere evadirse y se sienta delante de la televisión a no pensar. Que la gente no piense al verte es una mala defensa. Como consumidor de deporte, mi principal objetivo es que me ayuden a disfrutar y a profundizar, pero entiendo que a lo mejor la mayor parte de la audiencia no busca eso. Es una pena y las consecuencias son graves.
¿Cuáles?
Lo que se ha conseguido es el frentismo absoluto, hasta tal punto de que la política nos culpa y dicen que la política se ha futbolizado. En parte, es cierto.
¿Te hubiera gustado hacer más fútbol o las veces que has metido el pie has salido espantado?
Todo lo que es tremendamente popular y masivo hoy en día te mete en un pozo de conflicto y de frentismo que no me interesa nada. En la época en la que hice de reportero para ‘El Día Después’ no era así y en la radio, tanto con Javier Ares en Onda Cero como luego en la SER, estuve a gusto y he pasado buenos ratos hablando, pero no me gusta que me que me aten, quiero tener la libertad de decir lo que pienso sin que me miren mal y con el fútbol eso es muy difícil. No hay una tolerancia para que puedas pensar lo contrario que la mayoría. Por ejemplo, con el Atlético de Madrid lo he sufrido. Es mi equipo, pero cuando he planteado críticas o dudas hacia Simeone la respuesta ha sido feroz. No me da nada hablar del Atlético en redes y ha habido mucha gente encargada de silenciarme, de que sea tan desagradable poner algo por todo lo que tengo que leer luego que al final decidas no decir nada. Ese ambiente y ese tono no me interesan, no los quiero en mi vida.
De todo eso te salvó la NBA, que ha acabado siendo tu vida.
Totalmente y qué bien, ¿no? Estoy muy contento de que la NBA haya acabado siendo la base de mi carrera pese a que ha sido muy exigente en cuanto a vida, salud y horarios, pero el balance es fantástico. Es una competición a la que admiro de verdad. Mucha gente me sigue diciendo que la defiendo porque vivo de ella, pero eso es relativo. No he vivido de la NBA, he estado en el borde del precipicio en varias ocasiones para dejar de cubrirla, por decisión propia o ajena, y hubiera seguido viviendo, a lo mejor peor, de otras cosas. He tratado siempre de ser libre en mis opiniones. Sobre todo, cuando ha habido una presencia importante de jugadores españoles en la NBA me he negado a ser la voz que trataba de dulcificar todo lo que hacían esos españoles y ponerlo todo por las nubes. He intentado ser bastante justo y poner siempre en valor la competición por encima de los jugadores o de lo que podía importar a determinados sectores. Me ha gustado mucho que desde el primer año vi que la audiencia de la NBA es muy diversa pese al tópico que dice que es para jóvenes. Desde los años 90 me están viendo abuelos.
¿Cómo se convierte uno en estrella saliendo en la tele a las dos de la madrugada?
El secreto es la permanencia. Al estar tanto tiempo, el que más y el que menos me ha visto aunque sea un minuto durante estos 30 años. Además he tratado de no tener demasiadas pretensiones de fama y ha sido muy reconfortante. La NBA es una competición muy rica en noticias, te da recompensas continuamente y tienes muchos temas de los que hablar. Es una gran competición siempre maltratada en los medios españoles porque la gente de orden, que es la que suele mandar, no son seguidores de la NBA porque están en reuniones a las 9:00.
¿Qué sería la NBA en España sin Antoni Daimiel?
Sería más o menos lo mismo. Hubiera estado otro en mi lugar, lo hubiera hecho diferente, cosas mejor, cosas peor, y lo habrían visto los mismos. Soy bastante escéptico con esto, no es una pose. Yo sólo voy a trabajar y lo intento hacer bien, sin más. No soy Montes, que desde el primer partido sabía lo que hacía y que su objetivo era popularizar la NBA con su estilo, su look, sus altos y sus bajos en las retransmisiones. Todo esto eran herramientas que utilizaba porque él quería trascender. Decía que lo había pasado mal en la profesión y quería aprovechar esa oportunidad de la televisión. Lo logró y lo hizo fantástico, pero yo nunca he tenido esos grandes planes.
¿Aún le echas de menos?
Todo el rato. Me encantaría comentar con él cada cosa que ocurre en el deporte, en la profesión y en la vida porque era muy original en sus opiniones y muy gracioso sin pretenderlo. Pienso en Andrés constantemente.
Antoni Daimiel posa para la entrevista en la sede de El Mundo.

Antoni Daimiel posa para la entrevista en la sede de El Mundo.Elena Iribas

¿Sigues dando vueltas a su muerte?
Sí. Han pasado más de 15 años, pero tengo muy presente aquel día. Era una época en la que nos veíamos bastante y hablábamos prácticamente a diario. Es curioso porque era su etapa en La Sexta y a nivel personal nos veíamos más que cuando éramos compañeros. El martes de esa semana estuvimos cenando en el asador Frontón. Le vi bien y, como hacíamos muchas veces, una vez fuera del restaurante estuvimos en la calle hablando hora y media, riéndonos y tal. El miércoles me llamó cuando yo volvía del trabajo a casa, pero el jueves no y me extrañó porque me llamaba casi todos los días. Como no soy muy proactivo, no le llamé yo, que es algo a lo que luego le he dado muchas vueltas. Pensé que estaría liado...
Y el viernes falleció.
Fue tremendo aquello. A las seis de la tarde, iba a salir, me estaba duchando y sonó el teléfono. Salí mojado y era un amigo para contarme que alguien que conocía a alguien de la agencia EFE, porque Andrés vivía enfrente de su redacción, le había dicho que había pasado algo con Montes. No sabía si era grave, pero andaba por allí la policía. Al principio lo dulcificas y, sabiendo que era un personaje, pensé: "A ver qué ha liado este. Habrá discutido con alguien en el portal o algo así". Seguí con el proceso para salir y a los diez minutos la misma persona me llama y me dice que ha muerto Andrés. Me quedé congelado, sin saber qué pensar ni qué hacer. Me vestí rápido y no se me ocurrió otra que ir a su casa. Acababa de pasar, no era público y me llamó mucho la atención que, no sé si antes que yo o a la vez, el primero en llegar allí fue Roberto Gómez.
Habían sido buenos amigos.
Sí, desde muy jóvenes. Me parece terrible que todavía están por YouTube las imágenes en las que se ve el cadáver de Andrés saliendo en camilla del portal de su casa. Todo fue una conmoción y esa noche, como homenaje, nos reunimos sus amigos a cenar en un VIPs del que había sido cliente habitual porque estaba al lado de la antigua redacción de Antena 3 Radio. El tanatorio se prolongó todo el fin de semana y fue súper confuso. Nadie explicaba nada de lo que había pasado. Yo sabía desde el primer día que trabajé con él que estaba muy delicado de salud porque lo iba proclamando a los cuatro vientos. Año y medio antes le había visto bastante mal, recuerdo siempre que quedé un día a comer con él y le costaba caminar por una patología cardíaca, pero le operaron y mejoró bastante. Sin embargo, en la época de su muerte estaba aparentemente bien. Se creó un clima de confusión, estaban empezando las redes sociales y todo el mundo especulaba.
Hubo muchas teorías de la conspiración.
Ha sido un tema que yo no he querido revolver ni preguntar casi. Prefiero quedarme con su mejor imagen y pensar que su vida finalizó mucho antes de lo que le correspondía, aunque él llevaba años preparándonos. Trece o catorce años antes de su muerte, en un avión a San Antonio, me dijo que tenía las tres enfermedades con mayor causa de fallecimiento en España [cáncer, infarto y diabetes] y yo me pasaba los viajes a Estados Unidos preocupado porque comía demasiado. Se medía el azúcar en sangre, le salía disparado y yo pensando en cómo hacer el trámite de que se me muriera allí [risas]. Era un personaje tremendo. Dos o tres meses después de fallecer, comí con sus hijos y Nelson, que ahora es médico, me contó que estaba bastante molesto por todas las teorías de la conspiración que había y me ratificó que había sido muerte natural.
Te has posicionado a menudo social y políticamente, que es algo que muy pocos periodistas deportivos hacen.
Y me forran y me castigan por ello. Nunca he pretendido mojarme públicamente con estos temas porque no soy un experto y vivimos tiempos en los que hace muchísima falta que de cada cosa hablen los que saben porque si no vamos a ir muy mal. Siempre defendí las redes sociales y ya estoy entrando por el embudo por el que han pasado muchos de pensar que nos quitan más de lo que nos dan de largo. He mantenido muchos años que la cuenta final salía en positivo, que me gustaba lo que aportaban, pero ya no lo creo. Las grandes tecnológicas al final son las dueñas de estas plataformas, de los estados de opinión y de la ideologización de la gente y ni siquiera los países soberanos son capaces de ponerles freno. Entonces, como no experto, nunca he querido hablar de política públicamente, pero hay cuestiones sociales que nos afectan a todos y en las que como ciudadano voy a defender mis ideas.
¿Por qué has dicho que te castigan por ello?
Lo que más me perjudica a nivel de opinión pública es una cosa que ocurrió en ‘La resistencia’ hace seis o siete años. En realidad yo no lo quería contar y mucha gente muy cercana a mí no lo sabía, pero David Broncano me lió con lo de cuánto dinero tienes y, para dar una explicación de por qué tenía poco, se me escapó contar que tenía un piso alquilado que el inquilino no me pagaba hace años y que como la presidenta de la junta de vecinos me decía que eran unas bellísimas personas pues les dejaba seguir allí como una obra solidaria, igual que soy de Ayuda en acción. Lo conté en ese tono afable que tenía el programa, pero me ha traído muchos problemas.
¿De qué tipo?
Se sigue haciendo viral en TikTok un corte bastante sesgado de aquella anécdota y me han amenazado de muerte por ese vídeo. Lo mezclan todo, que si defiendo la okupación, que si la inmigración… Me insultan mucho. Hablar es meterse en un problema, pero obviamente tengo mis ideas y mis convicciones y si alguien me pide la opinión sobre un asunto importante, se la voy a dar porque tampoco voy a estar escondido en una cueva por temor a que haya, como decían las abuelas, otra guerra. Últimamente he pensado bastante sobre esto de las ideologías y el periodismo deportivo.
¿El qué?
¿Por qué en deportes no hay diferencia entre si un medio es conservador, progresista, alternativo, mainstream…? Todos hacen lo mismo. ¿Cuál es el proyecto de los medios deportivos en función de su ideología o de su talante? Ninguno. Son todos iguales, no hay ideas, no hay propuestas, no hay principios. No dice eso mucho bueno del periodismo deportivo.
¿Cómo has llevado una carrera tan exitosa con tan poco ego?
Creo que como he tenido desde el primer día en este trabajo la sensación de estar en el alambre, nunca me he creído nada. Siempre he pensado que me podía caer en cualquier momento porque veía que era una profesión inestable, poco agradecida y poco digna en general. Pensaba: "Aquí cambian de jefe y me quitan" o "cualquier día me agobio y me voy". Además me han dicho tantas veces en los despachos eso de que hace mucho frío fuera que al final cala. Es curioso porque está inseguridad no la he visto mucho a mi alrededor, los periodistas tienden a tener mucha confianza en sí mismos, pero yo no me he permitido nunca pensar que esto me lo he ganado yo o qué bien lo hago cuando a lo mejor al día siguiente estaba en la calle. Y además, como te decía al principio, esta es una profesión como otra cualquiera, no hay ningún motivo para sentirse especial.
Algo te enorgullecerá. Por ejemplo, todos los grandes del baloncesto español, de Pau Gasol a Ricky Rubio, han reconocido públicamente que te admiran.
Mira, hay una cosa que sí amenaza seriamente con alimentar mi ego desde hace unos años. Me encanta y es una sensación muy placentera que vengan a saludarme o a pedir una foto chicos y chicas adolescentes. Vivimos una época de una separación generacional tremenda y ver que aún les llego es una gran satisfacción, la verdad. Cuando sucede, siento que algo habré hecho bien. En cuanto a los jugadores, la lectura que le doy es que llevo haciendo esto demasiado tiempo. Pau, cuando jugaba en los Lakers, contó que de chaval tenía un póster de Jordan porque creció viendo las finales de Chicago comentadas por Montes y por mí. La verdad es que, si lo piensas, que una gran estrella del deporte diga que sus primeros inputs de la liga en la que acabaría jugando los tuvo gracias a lo que tú le contabas, te estremece un poco. Lo que más me gusta es que todos me han mostrado respeto profesional, de eso se trata.
¿Eres un periodista mucho más valorado por el público que por la profesión?
Creo que sí y estoy contento de que sea así. Salvo el 1% que me amenaza de muerte en redes por lo del inquilino o por Simeone, siento el cariño, la valoración y el respeto de la gente, pero no tanto de la profesión. He sentido muchas veces la displicencia de colegas, en plan: "Este es el que comenta la NBA, no me interesa lo que dice ni lo que hace, pero no me molesta. No juega en mi liga". Luego, en las empresas, uno se va dando cuenta según pasan los años de que los que toman las decisiones no tienen el conocimiento ni las capacidades para hacerlo correctamente porque el periodismo no coloca en esos cargos a los perfiles ideales. Los que creamos contenidos para los medios rara vez dirigimos. Hemos estado liderados por gente de financiero o de marketing que no tienen capacidad para decidir sobre algo que sigue siendo fundamental en el periodismo y el entretenimiento: los contenidos.
Desde que te conozco, y aún éramos jóvenes, te has querido jubilar. ¿Cómo llevas las cuentas?
Van muy bien, con suerte no me queda mucho. Mira, durante mis primeros años, esta conversación la tenía con Maldini y con Nico Abad cuando vivíamos juntos…
¿Con 25 años ya pensabas en jubilarte?
[Risas] No en jubilarme, pero llevaba ya cuatro años o cinco trabajando en la tele y ya pensaba que mi destino ideal era ser cronista deportivo de un periódico de provincias. Claro, era el año 94 o el 95 y no anticipaba las dificultades que esperaban a la prensa de papel, pero soñaba con esa vida agradable y cómoda. Siempre he sido bastante misántropo de no querer estar rodeado de mucha gente ni del bullicio de la gran ciudad. En esos años lo estaba disfrutando, pero pensaba que mi gusto por todo aquello se iba a acabar enseguida, como así ocurrió, y como me he criado en Valladolid, una ciudad con fútbol, baloncesto, balonmano y rugby, me imaginaba siguiendo a los equipos y viviendo tranquilo en una ciudad de provincias. Esa era mi ambición inicial. A los pocos años empecé a ver las prejubilaciones de las reconversiones industriales y cambié de plan. Además, he tenido casos cercanos de gente que se jubila muy tarde y se muere al mes y yo quiero que me quede todavía una parte importante de vida en la que desenvolverme sin el compromiso del trabajo.
¿Cuánto calculas que te queda en activo?
Tengo dudas con las cuentas porque tengo un niño muy pequeño y eso te hace ser más conservador, pero creo que es cuestión de muy poco tiempo. Una o dos veces al mes durante el último año, me envalentono y cuando me ofrecen algo digo que no. Yo lo que quiero es no trabajar y asomarme al escenario de no tener compromisos, ser dueño de mi agenda y levantarme cada día pensando que voy a hacer lo que yo quiera. Sólo eso.
Théo Maledon, el 'sucesor' de Tony Parker, primer refuerzo de la era Scariolo en el Real Madrid

Théo Maledon, el ‘sucesor’ de Tony Parker, primer refuerzo de la era Scariolo en el Real Madrid

Apenas unos minutos después de confirmarse oficialmente la salida de Dzanan Musa rumbo al millonario proyecto del Dubai Basketball, el Real Madrid anunció también su primer refuerzo, el primer nombre propio en la cancha para la nueva era que encabeza Sergio Rodríguez en los despachos y Sergio Scariolo en el banquillo. El francés Théo Maledon, una de las grandes sensaciones de la última Euroliga, vestirá de blanco hasta el 2027.

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Un refuerzo que desprende ilusión y que va en la línea de alguno de los movimientos realizados en el Madrid durante las últimas temporadas. Otro francés (Causeur, Yabusele, Poirier...), otro 'renegado' de la NBA, un 'combo' de gran capacidad ofensiva y de apenas 24 años que por primera vez tendrá la responsabilidad de ser referente en un candidato Euroliga.

Maledon fue hace no demasiado uno de los proyectos más esperanzadores de la infinita fábrica gala. Un talento precoz al que desde bien temprano se le comparó con Tony Parker, por sus movimientos, proyección y forma de jugar, a pesar de que es algo más alto que la leyenda (1,93 centímetros). "Soy un base que también puede jugar de dos. Soy muy versátil, capaz de jugar con y sin balón. Capaz de tirar, conducir, sacar faltas y competir tanto en ataque como en defensa", se define a sí mismo en una entrevista en la web del Real Madrid. Nacido en Rouen, sus padres, procedentes de Guadalupe, le inculcaron como a sus hermanos la pasión por el baloncesto que ellos jugaban: su padre, Claude, fue profesional en Francia, y Sylvie, su madre, llegó a la selección nacional juvenil.

Se formó, como Parker y tantos otros, en el afamado INSEP. Y después dio el salto al ASVEL, del que Parker es propietario. Allí debutó en la Euroliga con 17 años, antes de probar en la NBA, con el número 34 del draft de 2020. Pese a un primer año ilusionante con los Thunder, pronto, historia conocida, empezó a entrar en el olvido. Sus dos últimas temporadas apenas jugó 17 partidos entre los Hornets y los Suns. "Ha perdido dos años en la NBA", concluyó el seleccionador Vincent Collet, que no pudo contar con él para el Mundial 2019 ni los Juegos de Tokio, de los que se cayó por una lesión en el hombro (si fue plata del Eurobasket 2022, aunque no participó demasiado en la rotación).

Su explosión ha llegado en la temporada 24/25, de vuelta al ASVEL Villeurbanne, con el que promedió 17 puntos, 4,6 asistencias y 20,6 de valoración para ser elegido en el segundo mejor quinteto (fue MVP de diciembre). Una joya que se han rifado todos los grandes de la competición y cuyo fichaje cerró el Madrid hace algunas semanas, según confirmó el propio Parker. "Quise venir al Real Madrid por muchos motivos. Es un club muy exitoso tanto en Europa como en España. Es un desafío y tener la posibilidad de competir en un equipo así es muy emocionante para mí. Quiero aportar mi personalidad, cómo soy dentro y fuera de la pista. Y ojalá conseguir muchas victorias y títulos", anuncia.

Ben McLemore, ex jugador de la NBA y del Río Breogán, condenado por violar a una mujer de 21 años durante una fiesta

Ben McLemore, ex jugador de la NBA y del Río Breogán, condenado por violar a una mujer de 21 años durante una fiesta

Actualizado Viernes, 4 julio 2025 - 07:36

Un jurado del condado de Clackamas (Oregón) condenó este jueves a Ben McLemore, ex jugador de la NBA y del Río Breogán en España, por violar a una mujer de 21 años en 2021.

McLemore, de 32 años, fue condenado por violación en primer grado, "penetración sexual ilegal" en primer grado y abuso sexual en segundo grado.

McLemore era jugador de los Portland Trail Blazers en el momento de la violación, ocurrida en una fiesta a la que acudió junto a otros jugadores de la NBA, y recibirá la sentencia el próximo 9 de julio, informó el condado de Clakamas en un comunicado

Elegido en el draft de 2013 en el puesto 7 por los Sacramento Kings, McLemore disputó nueve temporadas en la NBA y pasó por otros equipos como los Memphis Grizzlies, los Houston Rockets, Los Angeles Lakers y los Portland Trail Blazers.

Posteriormente probó suerte fuera de Estados Unidos en el baloncesto chino y griego antes de fichar por el Río Breogán. En la actualidad, McLemore competía en la liga turca.

En marzo, McLemore fue denunciado por la Policía Local de Lugo por conducir ebrio, negarse a realizar la prueba de alcoholemia y enfrentarse a los agentes.

La emotiva despedida de Chus Mateo del Real Madrid: "Ya se pasará..."

La emotiva despedida de Chus Mateo del Real Madrid: “Ya se pasará…”

Los secretos a voces se confirmaron de forma oficial y de golpe entre el miércoles y el jueves en el Real Madrid, un cambio de era en toda regla, con movimientos estructurales tanto en el banquillo como los despachos. Salieron Alberto Herreros y Chus Mateo y llegan Sergio Rodríguez y Sergio Scariolo. Sólo falta por oficializar la salida del responsable de la sección de baloncesto desde 2010, Juan Carlos Sánchez. Toda una revolución apenas unos días después de proclamarse campeón de Liga.

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Scariolo vuelve al Madrid 23 años después de su primera etapa y lo hace firmando un contrato por tres temporadas, hasta 2028. Sustituye a Chus Mateo, quien fuera en una época su ayudante en la selección española, con quien además comparte agente. El entrenador madrileño, que tras ganar la ACB en La Fonteta manifestó su claro deseo de seguir y cumplir el curso de contrato que tenía firmado, fue despedido oficialmente este jueves (aunque ya se le había comunicado, junto a alguno de los miembros de su cuerpo técnico).

Sale del club tras conseguir seis títulos, entre ellos la Euroliga de 2023, en apenas tres temporadas, para convertirse en el cuarto entrenador con más títulos en la historia del club, sólo por detrás de leyendas como Pedro Ferrándiz, Lolo Sainz y Pablo Laso, a quien relevó en el cargo. Y lo hace con un sentido comunicado en redes sociales en el que explica, de la forma siempre elegante, sensata y educada en la que ha completado su aventura en el Real Madrid, lo que ha supuesto para él este periplo.

"Dicen que la aflicción es el precio que se paga por perder aquello a lo que se ama bien. Esa es ahora mi sensación y no quiero que sea otra. Ya se pasará... Se mezcla esta, con el orgullo que siento de haberlo dado todo por mi club, al que siempre he tratado de representar dentro y fuera de la cancha, con la dignidad que para mí supone llevar su escudo en el pecho", comienza Chus Mateo, "satisfecho" de haber aportado su "granito de arena a la gran historia del club".

El técnico cita al recientemente fallecido presidente uruguayo Pepe Mujica: "Triunfar en la vida no es ganar, es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae". "Luché mucho y luchamos juntos para que así fuera y para mí ese fue este año, nuestro mayor triunfo", especifica sobre la última y complicada temporada, en la que ya estuvo a punto de salir del club tras su mal inicio.

Mateo abre el turno de agradecimientos, incluso "a los críticos que me hicieran más fuerte". "Agradezco a los que estuvieron a mi lado sin dudar, aunque hubiera momentos para hacerlo. Agradezco a todos los entrenadores con los que compartí tantas horas de trabajo, experiencias, ideas y cervezas, porque muchos me ayudaron con su ejemplo, a ser el entrenador y la persona que soy hoy. Agradezco al presidente Florentino Pérez y en especial a Juan Carlos Sánchez. la confianza depositada en mi en un momento difícil. Agradezco a mi cuerpo técnico al completo su dedicación y su entrega. Gracias por soportarme cuando me pongo inaguantable".

Chus se acuerda de su mujer "Bibi", por "su paciencia y su apoyo incondicional". De sus hijos mayores "Ana y a Miguel, por sus consejos". Y de los pequeños "Jaime y Diego", por "su comprensión para aguantar sin su padre tantos días fuera de casa. Espero poder compensaros ahora". "En la vida nunca sabes lo que te va a tocar y yo tuve la gran suerte, de que me tocara pertenecer al mejor club del mundo. Nunca dejaré de sentirme madridista", concluye.

La intrahistoria de la revolución que pone fin a una era en el Real Madrid: del 'lasismo' y 28 títulos a Scariolo y el Chacho

La intrahistoria de la revolución que pone fin a una era en el Real Madrid: del ‘lasismo’ y 28 títulos a Scariolo y el Chacho

Fueron 11 años de lasismo, más tres de prolongación con el que fuera su asistente principal desde 2014, Chus Mateo. 15 en total desde que Juan Carlos Sánchez se hiciera cargo de una sección completamente a la deriva entonces (hasta la amenaza del cierre) y la reconstruyera para lograr lo impensable: 28 títulos, entre ellos tres Euroligas, en un trayecto ya inolvidable. Estos días acaba una era en el Real Madrid de baloncesto, tanto en los despachos como en el banquillo, con el abrupto adiós de los que han sido sus protagonistas. El reto recae ahora en las manos de Sergio Rodríguez y de Sergio Scariolo.

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Una revolución con el listón alto, fraguada a fuego lento y ejecutada radicalmente, apenas unos días después de conquistar la ACB de forma arrolladora. En la misma pista de La Fonteta, después de ganar ocho partidos de nueve en los playoffs, a Mateo, «más alivio que felicidad», le rondaba una sentencia que no era nueva para él. Fue en diciembre cuando estuvo más fuera que dentro del club. Ese fue el comienzo.

El espíritu navideño apaciguó los deseos de Florentino Pérez de echar a Mateo, enredado su equipo en un comienzo de temporada impropio (especialmente en la Euroliga), fruto también de un verano en el que los fichajes no fueron capaces de paliar las enormes pérdidas que supusieron las salidas de Poirier, Yabusele, Causeur, Rudy Fernández y el Chacho. La derrota en la final de Copa y la no clasificación para la Final Four terminaron de convencer del cambio al presidente, independientemente ya de lo que ocurriera en la ACB, donde se evitó acabar la temporada en blanco, algo que no sucedía desde 2012.

«No será la primera vez»

En esos momentos en los que Mateo confesaba sus sufrimientos, reivindicaba su labor y se postulaba sin duda a cumplir el año de contrato que le restaba, ya estaba sentenciado. Scariolo, con el que comparte representante, siempre fue el único candidato y llegar a un acuerdo con él no ha resultado difícil. Fue el lunes por la noche cuando todo se cerró y el italiano -que vuelve al club blanco 23 años después- comunicó a Elisa Aguilar su decisión de dejar la selección tras el Eurobasket (tenía contrato hasta Los Ángeles 2028). Si España llegara a la final, apenas tendría 12 días para preparar la Supercopa. «Durante un tiempo, relativamente corto, tendré que compatibilizar con el club. No será la primera vez, lo he hecho durante toda mi carrera», explicó ayer tras ofrecer la lista de convocados para el torneo continental.

Paralelamente al cambio de entrenador (Scariolo llevará su propio equipo de asistentes, previsiblemente con Luis Guil como segundo, aunque aún tiene contrato con el Palencia), se fraguó el de la dirección deportiva. Mucho más inesperada y llamativa ha sido la salida de Juan Carlos Sánchez, el hombre de máxima confianza de Florentino. Que tuvo sus luces y sombras: especialmente desagradable fue la gestión de la salida de Pablo Laso, con el que llevaba tiempo enfrentado. A Sánchez le ha acabado sentenciando un conflicto de intereses, pues su propio hijo trabaja en una conocida agencia de representación de jugadores; algunos como Hugo González o hace unos años Juan Núñez, captados en la propia cantera blanca.

Su sustituto será Sergio Rodríguez, quien desde hace meses se prepara para el cargo: completa un máster de Dirección General en el IESE Business School. A sus 39 años, uno después de retirarse precisamente en el Madrid en el que recorrió dos etapas, aplicará toda su sabiduría baloncestística y experiencia en Europa (jugó en Rusia, Italia y, por supuesto, España) y NBA (clave en esto para la nueva etapa del baloncesto continental). Y estará acompañado por Felipe Reyes en la dirección deportiva (en sustitución de Alberto Herreros).

El Real Madrid despide a Chus Mateo después de seis títulos en tres temporadas

El Real Madrid despide a Chus Mateo después de seis títulos en tres temporadas

Chus Mateo aterrizó en el banquillo del Real Madrid hace tres veranos en mitad de una desagradable batalla por la salida Pablo Laso, del que era asistente -y al que sustituyó en mitad de la semifinal ACB a causa del problema cardiaco del vitoriano, que ya no volvería-, y se va también de forma extraña apenas unos días después de conquistar de forma rotunda la Liga Endesa, el que era su sexto título en el trayecto.

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A falta de hacerse oficial, el club ya le ha comunicado su adiós, aunque ya en la misma noche del título en La Fonteta se dispararon todos los rumores. Todavía en caliente por la victoria ante el Valencia Basket, el técnico se reivindicaba a sí mismo y manifestaba su deseo de continuar y cumplir con el año de contrato que le restaba: "Voy a seguir. ¿Por qué no? Tengo contrato, me siento con ganas y con ilusión. Estoy convencido de que formaré parte del proyecto el año que viene".

No ha sido así. En el mismo vestuario Mario Hezonja calificó "de año de mierda" el curso 2024/2025 del Madrid, en el que perdió la final de Copa y no se clasificó para la Final Four de la Euroliga. Y ya parecía el futuro del técnico sentenciado.

El futuro del Real Madrid pasa ahora por Sergio Scariolo, que firmará por las próximas tres temporadas y dejará la selección española después del Eurobasket, como ha confirmado este miércoles durante el anuncio de la lista de convocados. A falta de cerrar los detalles y anunciarlo oficialmente, el italiano vuelve al Real Madrid 23 años después.

Chus Mateo, que ya trabajo en la cantera del Real Madrid de 1991 a 1999, llevaba en el club desde julio de 2014, cuando fue fichado como ayudante de Laso. En sus tres temporadas como entrenador principal ha conquistado una Euroliga, dos ACB, una Copa y dos Supercopas. También deja el club Paco Redondo, su principal asistente.

Un colapso aparta a España de un quinto oro que ya sentía suyo

Un colapso aparta a España de un quinto oro que ya sentía suyo

Actualizado Domingo, 29 junio 2025 - 21:56

Un parcial de 0-14 en los últimos tres minutos apartó a España de su quinto título europeo. Ese oro, que ya sentía sobre su cuello, terminó en poder de Bélgica, vigente campeona, un equipo con el colmillo retorcido, siempre dispuesto a aprovechar el menor temblor del rival. El fiasco se consumó en los últimos 17 segundos. Primero con una absurda pérdida entre Mariona Ortiz y Alba Torrens, aprovechada por Antonia Delaere para una bandeja sin oposición. Ya en desventaja, el desastre lo completaron los árbitros, que señalaron pasos de Raquel Carrera. Del 65-53, al 65-67. Un desenlace que tardará en borrarse de la memoria del seleccionador, Miguel Méndez.[Narración y estadísticas (65-67)]

Las españolas arrancaron el primer cuarto pisando fuerte gracias a sendas canastas de Alba Torrens y Awa Fam. Bélgica, no obstante, se las arregló para responder por medio de Emma Meesseman, casi siempre bien controlada, y, sobre todo, de una Julie Allemand que acabaría siendo la más decisiva, con nueve puntos que marcaron un primer intercambio de golpes muy igualado.

En el segundo cuarto, una mayor intensidad defensiva de las españolas, unida a una destacada actuación de Paula Ginzo, que brilló nueve puntos, permitió a España plantarse en el descanso con una ventaja algo más clara que la conseguida en el primer periodo, un 37-31 maquillado en los últimos instantes por una Kyara Linskens casi inédita en el primer periodo. Las españolas, de hecho, llegaron a atesorar una máxima ventaja de nueve puntos (36-27) tras responder con contundencia a un primer intento belga por volver a apretar las cosas forjado, precisamente, entre la propia Linskens y la enchufadísima Allemand.

Al límite en lo físico

Bélgica reaccionó con fuerza en un tercer cuarto en el que, de la mano de Meesseman, llegó incluso a ponerse tímidamente por delante después de que Raquel Carrera pisara fuerte en los primeros instantes del periodo. Las españolas, a pesar de todo, se las arreglaron para sobrevivir y plantarse en el último cuarto con algo de ventaja (52-49) gracias al buen pulso de Aina Ayuso desde la línea de tiros libres y la fe inquebrantable y con premio de una Elena Buenavida que buscó y encontró un 2+1 crucial.

El arranque del último cuarto fue demoledor por parte de las españolas. Con un parcial de 11-2, lograron una primera máxima ventaja de 12 (63-51), llamada a ser definitiva frente a un rival al que parecía no salirle nada. Las apariencias, no obstante, muchas veces son mentirosas y Bélgica, al límite muchas veces en lo físico y de la mano muy especialmente de Allemand y Linskens, acabaron por endosar un parcial de 2-16 para reeditar su oro de 2023.

Alba Torrens y la revolución

Alba Torrens y la revolución

Duelen las lágrimas, pero qué diferentes. Hace un año, en el Bercy Arena de París, Alba Torrens, ojos enrojecidos, abrazos de cariño y tristeza aquí y allá, mostraba una de esas derrotas que rompen el corazón, en cuartos de final de los Juegos, también Bélgica. "No en caliente", se concedió, lo que parecía tan obvio, su adiós a la selección. Ya en frío, el paso de los meses, la responsabilidad. Camino de los 36 años, el premio, su décima medalla con España. No se puede decir que sea la más asombrosa, aunque haya sido en mitad de un acelerado y casi obligado relevo generacional, con bajas a puñados (más la de Iyana Martín durante el torneo), cinco jóvenes debutantes y sin jugadora nacionalizada. ¿Cuál de todas las medallas fue la más insospechada, la más alucinante?

Alba es el paradigma de lo que Laia Palau bautizó como "la revolución". Hasta 2001, apenas un oro como un oasis, su plata de Los Ángeles, el de Perugia 1993. En 24 años desde entonces, 17 medallas, entre ellas, tres oros continentales más, una plata mundial y la plata olímpica en Río. Ayer Italia se colgó el bronce en el Pireo, habían pasado 30 años de su último éxito. Para poner en perspectiva.

La revolución es luchar contra molinos, siempre en inferioridad física. Es la garra, el esfuerzo, la solidaridad y, especialmente, el compromiso. La Familia. El trabajo de la Federación con las categorías de formación y la Liga. Es no darse "por satisfechas", como pedía en la previa Miguel Méndez, pese a que el ogro Meesseman estuviera de nuevo enfrente. ¿Pero es que las francesas no son más altas y más fuertes?

La revolución es levantarse tras golpes que pueden destruir imperios, que los hubo en el trayecto. El décimo puesto en Eurobasket 2011 que dejó sin billete para los Juegos de Londres. La vuelta, 2013, fue el oro en Orchies. O el más reciente, el que parecía poner fin a una época, el séptimo puesto en el Eurobasket patrio de Valencia, dolor infinito y adiós al Mundial. La vuelta han sido dos platas más. La revolución son 157.432 licencias (y subiendo cada año), el deporte femenino español, de largo, con más. Casi 50.000 más que el fútbol, goleada pese a todo. La revolución es una mujer, Elisa Aguilar, presidenta de la Federación, rareza absoluta y maravillosa en el deporte español.

Que la crueldad del desenlace en Atenas no empañe la realidad. La herencia es la enormidad de Raquel Carrera, el poderío de Awa Fam, el descaro de Ayna Ayuso, el talento y la calma de Helena Pueyo. Y las lágrimas de quien pierde con un amor propio infinito. Eso también es la revolución.

Malik Beasley, investigado por apostar en partidos de la NBA

Malik Beasley, investigado por apostar en partidos de la NBA

Actualizado Domingo, 29 junio 2025 - 19:25

Malik Beasley, que la pasada temporada jugó en los Detroit Pistons, está siendo investigado por la fiscalía federal de Estados Unidos por presuntamente apostar en partidos de la NBA, informó este domingo la cadena ESPN.

Shams Charania, el 'insider' más importante de la NBA en la actualidad, señaló que se le está investigando por apuestas en partidos de NBA y por 'prop bets', que son apuestas sobre aspectos de un partido más allá del resultado (por ejemplo, cuántos puntos mete un jugador concreto), añade EFE.

El abogado de Beasley apuntó que "una investigación no es una acusación" y subrayó que su representado tiene el mismo derecho de presunción de inocencia que cualquier otra persona.

"Hasta ahora, no ha sido acusado de nada", dijo.

Beasley, de 28 años, es agente libre tras una sólida temporada en los Detroit Pistons, donde promedió 16,3 puntos, 2,6 rebotes y 1,7 asistencias por encuentro con un 43% en tiros de campo y un 41,6% en triples.

Charania sostuvo que Beasley estaba negociando un acuerdo con Detroit por tres años y 42 millones de dólares pero aseguró que estas negociaciones se han paralizado.

Las apuestas se han convertido en un tema muy espinoso para la NBA en los últimos tiempos. Como muestra, Jontay Porter (Toronto Raptors) se declaró culpable en 2024 por un escándalo de apuestas deportivas y fue expulsado de por vida de la liga.

El negocio de las apuestas es un pilar estratégico de crecimiento económico para la NBA, pero muchos jugadores y entrenadores han criticado duramente esta relación.

Por ejemplo, Tyrese Haliburton (Indiana Pacers) dijo el año pasado que a veces se ve solo como "atrezo" para el negocio de las apuestas, Jayson Tatum (Boston Celtics) admitió que se siente "mal" cuando la gente pierde dinero por culpa de su rendimiento y P.J. Tucker (New York Knicks fue su último equipo) dijo que es "una locura" y "un problema" escuchar a los fans en el estadio "gritar a los jugadores por sus apuestas".