Noche plácida y de récords para el Atlético ante el colista

Noche plácida y de récords para el Atlético ante el colista

Noche de récords en el Metropolitano. Empezó y terminó festiva. Efemérides, trofeos, rachas y resultado, ¿qué más se puede pedir? Los rojiblancos son el único equipo en 95 años que han inaugurado el marcador en las primeras catorce jornadas. Oblak es el único portero con seis zamoras y Koke es un hombre récord en sí mismo. Fue un partido plácido para todo el mundo, incluido el atormentado Sorloth, que muchas veces necesita cuatro ocasiones para hacer un gol y ante el Oviedo convirtió dos de tres. [Narración y estadísticas, 2-0]

Había incertidumbre en el Metropolitano tras los ocho cambios que ordenó Simeone del once del Inter. Julián y Giuliano, las dos mayores armas ofensivas de este equipo, fuera. No se les echó en falta. El martillo noruego, en su conexión con Hancko, se valió para encontrar un duelo plácido ante el colista, que no había ganado en sus últimos siete encuentros. El Atlético llevaba casi la racha contraria, seis seguidos venciendo. La quiniela parecía clara.

Bastaba ver los primeros 45 minutos de partido para preguntarse por qué Marc Pubill apenas había dispuesto de los minutos de la basura hasta esta jornada 14 de Liga. El lateral de Terrassa, ayer central derecho, es intenso, fuerte, potente y anda siempre bien colocado. Ante el Inter se proyectó más en ataque ya que salió para buscar el duelo y por el carril derecho, aquí le tocó bailar con Viñas y Rondón, y cumplió con nota.

También lo hizo Nico, cuya pareja, Hassan, era, a priori, la más complicada. La energía del argentino es muy del gusto de Simeone y del Metropolitano. No ceja en su empeño tanto defensivo como ofensivo. Secó al francés y no será porque el 10 del Oviedo no lo intentara y sus compañeros le buscaran insistentemente. No fue la noche del peligroso extremo azulón.

A quien se le vio algo apagado aunque sacaba la varita cada vez que retrasaba su posición es a Cazorla. El ovetense tiene algo en esas botas que no tienen muchos futbolistas actuales: teledirige los balones. Puso uno a Viñas y otro, precisamente, a Hassan, que a punto estuvieron de costar un disgusto a un frío Oblak. Lo hizo, eso sí desde lejos, los rojiblancos le asfixiaban cada vez que se acercaba a su área. Salió con una merecida ovación.

La segunda mitad empezó extraña. El Atlético se sentía tan superior que dio un paso atrás para esperar las contras de Giuliano, que había salido por Baena y tardó casi 10 minutos en salir de su campo. Lo hizo cuando Griezmann bajó el cuero y lo movió con criterio. Y con el primer susto de Sorloth volvieron las tornas a su punto inicial, aunque con menos presión rojiblanca que la del primer tiempo.

Para apuntalar la victoria, Simeone puso en el campo a Barrios y a Julián, probablemente titulares ante el Barça el próximo martes. El equipo dio un paso adelante, no para tirar cohetes, pero al menos para no sufrir por algún susto que le pudiera dar el equipo de Carrión de cara al final. Y eso que sería raro, no es sólo el equipo menos goleador de Primera, con siete, es que en 10 duelos se ha quedado sin marcar.

Fue un segundo tiempo ramplón, conservador y con un Oviedo incapaz de hacer daño. El Atlético contemporizó, siempre lejos de Oblak. Ni siquiera apareció la electricidad de Giuliano, algo fallón en las entregas y más pendiente de su labor defensiva que de atacar el espacio, aunque encontró una contra en la que le habilitó Barrios, pero falló ante Escandell, uno de los mejores porteros de la categoría.

Final tranquilo

Julián, en cambio, se movió cómodo entre líneas, pero claro, nadie ocupaba el espacio del 9 en el que antes habitaba Sorloth. Conclusión, el estadio, en el que de presentaron 61.000 almas en una noche gélida en Madrid, se fue vaciando paulatinamente a diez minutos del final. Los valientes, muchos del Oviedo que quisieron disfrutar de la vuelta de su equipo a la máxima categoría en un gran escenario, cantaban para calentar el cuerpo y la garganta.

Simeone despidió el partido sacando a Giménez, el héroe ante el Inter, por Nico, desfondado. Había poco que rascar a este partido. Los récords habían sido antes y luego quedaba la resaca. El Oviedo se mete en un lío y el Atlético sigue feliz.

La increíble historia de Fede Viñas, que dejó el fútbol a los 13 años para hacer de repartidor: "Era una etapa que veía cerrada, ya me veía como currante"

La increíble historia de Fede Viñas, que dejó el fútbol a los 13 años para hacer de repartidor: “Era una etapa que veía cerrada, ya me veía como currante”

No es difícil imaginar la historia de un niño humilde que sueña con ser futbolista y jugar en los mejores equipos del mundo. Y el relato de Fede Viñas (Montevideo, 1997), claro, empieza parecido. Disfrutando del balón por las calles de Villa del Cerro y progresando en el fútbol base hasta que un día, con 13 años, algo se rompió por dentro. "Me decía a mí mismo que estaba siendo egoísta, porque tal vez otro niño que tenía más ganas que yo podría estar en mi lugar ya que yo no estaba dando lo mejor de mí para ser futbolista", revela a EL MUNDO el hoy delantero del Oviedo.

Fede dejó el fútbol y el colegio y comenzó a repartir comida por Montevideo junto al padre de un amigo. "Era muy feliz, es una etapa que siempre voy a recordar porque trabajando podía darme mi lujito de, no sé, comprarme ropa", confiesa para quitar hierro a una decisión de la que no se arrepiente, pese a lo que se pueda pensar de alguien con su talento. Hablamos de un futbolista de Primera División e internacional con la Uruguay de Marcelo Bielsa y que esta noche se enfrenta al Atlético del Cholo un equipo que siempre bancó.

Un día, sentado en la calle tomando un mate con el amigo con el que repartía comida, éste le dijo: "Fede, ¿por qué no vuelves al fútbol?". Fue una pregunta muy inocente entre compadres de 17 años que se pasan la vida hablando de cualquier cosa. "Era una etapa que veía cerrada y yo ya me veía como currante", responde Viñas. Pero esas palabras se le quedaron dentro y empezaron a rebrotar, poco a poco, sus sueños de niño cuando pateaba para el Liverpool, no el inglés sino el uruguayo.

Se fue junto a su amigo a la casa de Jorge Contreras, el Loco, para preguntarle si tendría hueco en su equipo. El ex portero uruguayo les dijo que no, pero les habló de otro en el que quizás sí habría plaza, aunque tocaba empezar en la segunda categoría amateur. En apenas 18 meses, Viñas, que se reincorporó al deporte con 95 kilos de peso, ya estaba jugando en Primera División uruguaya en el Juventud de las Piedras. "Uno no se olvida de ser futbolista, aunque se separe del deporte, cuando se nace con eso no se pierde", apostilla.

El delantero, antes de un entrenamiento.

El delantero, antes de un entrenamiento.Real Oviedo

Terminado el paréntesis, la cabeza de Fede ya nunca se quiso volver a apartar del fútbol. "Empecé otra vez y me gustó. Volví a ser ese niño chiquito. Es lo más lindo", revela sobre la ilusión de practicar algo con lo que nació pese a que muchas veces, las derrotas, "hacen que el humor cambie". Y por desgracia, este año toca perder mucho para este jugador que se declara "un ganador". "No sólo del fútbol, sino de la vida, con todo lo que me pasó, las lesiones, el tendón de Aquiles, perder una Copa América, eso me hizo más fuerte, y bueno, yo no quiero estar en la situación que estamos, últimos, ninguno de mis compañeros quiere", revela.

El Oviedo es colista con dos victorias, tres empates y ocho derrotas y, lo más preocupante, sólo siete tantos a favor, el que menos de Primera . "Obviamente recae en los delanteros, porque son los que tienen que hacer los goles, pero el equipo también debe atacar bien para poder finalizar". Considera que quizás les está faltando "una cuota de suerte": "Cuando se dé la victoria todo puede cambiar, romper esa barrera, y quizás coger una racha para salir del descenso. Es lo que queremos todos, para seguir con más ganas", apunta el uruguayo.

Giro de guion

Hubo un momento esta temporada que no se olvida en Oviedo y es cuando el club prescindió de Veljko Paunovic, el entrenador que devolvió al equipo a Primera tras 24 años en el lodo, por Luis Carrión. Una decisión "inesperada" para Fede. "La mayoría de las veces cuando viene un técnico nuevo se renuevan las oportunidades, todos se quieren mostrar y a veces quizás se necesite un golpecito de eso, pero bueno, es injusto", explica el delantero.

Ahora el equipo está centrado en remar junto a su entrenador para salir de la zona peligrosa y evitar que una ciudad como Oviedo vuelva a ver a su equipo en Segunda. "A mí y a mi familia nos gusta mucho, siempre lo vamos a tener en nuestro corazón, por el nacimiento de nuestra bebé". Victoria, la hija de Fede, está a punto de cumplir un año y a su padre no le importaría que siguiera sus pasos. "Sería lindo", destaca y mantiene que él ha disfrutado mucho de su camino y que no cambiaría absolutamente nada. "Yo creo que no, porque si cambio algo no estaría donde estoy hoy en día, todo pasa por algo y estoy feliz del camino que estoy recorriendo tanto en la vida como en el fútbol", apunta este joven de 27 años que el fútbol consiguió reengancharle para reconvertirle en niño.

Isco, lesionado por un compañero en una jornada europea aciaga

Isco, lesionado por un compañero en una jornada europea aciaga

Había vuelto «engorilao» y recién renovado en el partido del Betis ante el Girona. Dio una asistencia desde el banquillo y Pellegrini quiso darle su primera titularidad frente al Utrech en Europa League. Pero, tras apenas 10 minutos en el campo, su compañero Amrabat decidió despejar el balón y su pierna y volvió a lesionar a Isco, menos de una semana después de su retorno a los terrenos de juego. El jugador se retiró al vestuario cojeando y apoyado del hombro del médico del conjunto sevillano. El marroquí, aunque aguantó unos minutos más sobre el césped, también se tuvo que retirar.

Al menos el Betis pudo aprovechar los tantos del Cucho y Abde para derrotar (2-1) a un conjunto belga que apretó el marcador con un tanto de 50 metros del español Miguel Rodríguez y casi lo empata si el VAR no anula el tanto de Murkin por un fuera de juego previo. Una alegría que queda empañada por la lesión del malagueño que no podrá estar el fin de semana en el derbi sevillano. Tampoco estará Antony, expulsado ante el Girona, que lloraba en la entrevista postpartido por no poder ayudar a su equipo en ese duelo clave.

Celta y Rayo no tuvieron suerte en sus enfrentamientos a domicilio ante Ludogorets (3-2) y Slovan de Bratislava (2-1) de Europa y Conference League respectivamente. El duelo de los vigueses fue un intento de reponerse a una hora aciaga de fútbol y a una actuación de Manu Fernández, con dos penaltis evitables, más aciaga aún. La escuadra de Giráldez apretó al final para intentar conseguir al menos un empate, pero se quedó sin tiempo y murió en la orilla.

El conjunto de Íñigo Pérez sufrió en Eslovaquia su primera derrota en esta Conference League. Empezaron ganando los vallecanos con un gol de Fran Pérez, pero la presión del equipo local provocó dos errores defensivos que permitieron al Slovan remontar el duelo. Pérez intentó reactivar a los suyos con cambios ofensivos para volver a amenazar la meta de Takac. El poste rechazó el empate de Lejeune en el descuento.

MVP Giménez, el minuto 93 y la rebelión de los suplentes: "¡Qué golazo!"

MVP Giménez, el minuto 93 y la rebelión de los suplentes: “¡Qué golazo!”

En el minuto menos atlético de todos, el 93 de infausto recuerdo, Giménez decidió volar por encima de toda la defensa del Inter y de su compañero Nico para clavar un cabezazo a la izquierda de Sommer. "¡Qué golazo!", exclamó el Cholo a su central cuando Letexier pitó el final del encuentro. "Alegría, emoción, felicidad, muchas cosas y todas positivas", ha dicho el uruguayo que sintió cuando vio entrar el balón en la red.

Es en estos momentos de euforia, cuando el Atlético, con un gol suyo, tumbó a uno de los equipos invictos de la Champions, Giménez, MVP del partido, se acordó de los malos momentos que pasó hasta que pudo debutar este curso. "Tuve una situación familiar que me obligó a viajar de urgencia a Uruguay y cuando volví quise meterme rápido porque la ansiedad me ganó y eso me hizo daño", ha desgranado el defensa su ausencia durante casi dos meses de competición por dos lesiones musculares.

"Es un luchador, un trabajador, un chico con humildad y conciencia de su vida personal", ha alabado su técnico al goleador de la noche y le ha calificado como un futbolista "importantísimo" al que tienen que mantener a "ese nivel". Y es que desde su vuelta, el Atlético lleva cuatro porterías a cero en ocho partidos y seis victorias consecutivas.

Tuvo que llegar, además, de córner. En liga son casi un centenar sin sacar algo positivo y en este partido fue al séptimo. El siete del siete, Griezmann, como lanzador del vuelo de Josema Giménez. "Lo estamos trabajando. Tenemos buenos golpeadores y cabeceadores, la pelota parada es importante para un equipo que tenga ilusión por ganar el torneo", ha explicado el Cholo.

La pelota parada y el fondo de armario. El Atlético lo está aprovechando bien. Hasta hoy, Cardoso había jugado 185 minutos en 18 partidos; Musso, 90 y Pubill, 37. "Me quiero detener en Johnny que hace mucho que no juega. Koke está haciendo un muy buen trabajo. (Cardoso) Está entrenando mejor, lo veo mejor y jugó. Está mas cerca de lo que el equipo que necesita. Musso ha ocupado un espacio importante y lo ha hecho increíblemente bien", ha piropeado el argentino a dos de sus recambios.

El portero, suplente de Oblak, realizó numerosas paradas de mérito. Hasta seis consiguió, varias de ellas manos a mano que pudieron ser goles. "Se los debo a mis compañeros por la confianza que me dan", ha declarado el arquero. De todas las que realizó eligió la primera: una falta lejana pero bien colocada lanzada por Di Marco. "Me quedo con la de la falta, era la primera y sirve para empezar bien, con el pie derecho", ha comentado.

Top-8

Gracias a sus paradas y al cabezazo de Giménez, el Atlético consiguió los tres puntos para acercarse al objetivo de entrar al top-8 que ni el central uruguayo ni el técnico argentino han querido valorar y ambos han capeado con el clásico rojiblanco del "partido a partido".

El Atlético cuenta con nueve puntos que le han aupado casi seis posiciones hasta situarle en el puesto dudécimo de la clasificación. El Inter era el último gran rival de esta fase de grupos en la que le quedan PSV, Galatasarai y Bodo Glimt. Los rojiblancos tienen en la mano seguir escalando posiciones para intentar alcanzar su gran sueño. Ese que le arrebataron en Lisboa en el minuto 93.

Giménez vuela sobre el Inter para dar la victoria al Atlético

Giménez vuela sobre el Inter para dar la victoria al Atlético

"Uruguayo, uruguayo". Así terminó el duelo el Metropolitano cantando a su central que un minuto antes del final del encuentro volaba para dar la victoria al Atlético ante un Inter que llegaba invicto al campo rojiblanco. Un fortín. Necesitada y buscada victoria que Simeone peleó con cuatro delanteros en el campo y con Nico de lateral izquierdo. Giménez hizo bueno el primero de Julián para olvidar el empate de Zielinsky. El top-8 pasaba por ganar todo en casa y rascar fuera y este era el duelo marcado en rojo. Un duelo que se afrontó sin complejos y con algunas novedades curiosas. [Narración y estadísticas, 2-1]

Uno piensa que los experimentos siempre mejor con gaseosa y ese fue el temor al ver que en la alineación del Cholo salía Cardoso, un jugador que había jugado 185 minutos en toda la temporada hasta entonces. Lo bueno, para el estadounidense, fue que estuvo arropado por un mediocampo de cemento con Barrios y Gallagher, pero no le hicieron mucha falta porque gobernó su espacio, que fue todo, como si llevara siendo titular 20 partidos con el Atlético. Sólo estuvo Giuliano como punta de lanza para romper líneas al espacio.

La primera internada fue una ocasión de peligro solventada por Di Marco, la segunda acabó con el balón rebotando por el área hasta que lo acunó Baena y lo embocó Julián. En primera instancia el árbitro Letexier decretó mano del español, pero el VAR le corrigió y con el tanto, el Atlético se sacudió un inicio bastante apabullante de un Inter subido a Di Marco, que en el mismo minuto casi emboca una falta directa que terminó salvando Musso y luego tuvo un mano a mano ante el argentino que marró por centímetros.

Otra de las novedades, ésta por necesidad, estuvo bajo palos. Musso salió por Oblak pese a que el esloveno había entrenado en la previa. Y lo cierto es que el argentino fue truncando todos los disparos del Inter, la mayoría desde fuera del área, con una sobriedad impropia de un jugador que debutó esta temporada en el partido anterior, ante el Getafe en Liga. Especialmente meritorio un mano a mano en el que tapó el disparo de Bony a la argentina, rodilla en tierra, aunque finalmente se decretó fuera de juego.

Resultaba increíble que el Atlético se fuera al descanso ganando ante uno de los líderes de esta Champions. El Inter de Chivu llevaba un pleno tras ganar sus cuatro primeros duelos, eso sí, todos ante equipos muy inferiores a este equipo de Simeone cuya dinámica, cinco encuentros seguidos ganando, volvía a oler a la racha que el año pasado terminó por colocarle líder de invierno en LaLiga y top-8 en Champions tras 12 victorias consecutivas.

Julián celebra su tanto en el Metropolitano.

Julián celebra su tanto en el Metropolitano.Manu FernandezAP

El equipo del Cholo no dominó el partido, pero sí lo controló en sus primeros 45 minutos. Los italianos no sabían cómo meter mano a ese 5-4-1, en fase defensiva, que tanto rédito le da a Simeone desde la vuelta de Giménez, el héroe. El uruguayo ha apuntalado una línea que ha conseguido cuatro porterías a cero desde su vuelta.

El susto previo al final de los 45 minutos lo dio Giuliano, pero en su portería. El argentino cedió atrás sin mirar y su pase lo aprovechó Zielinsky en área contraria para pasar el balón a Di Marco, siempre Di Marco, cuyo disparo se fue fuera con todo a favor. Estuvo incisivo e impreciso a partes iguales desde su vuelta a la titularidad. Su presencia en el once paliaba un poco la orfandad que ha dejado Llorente en el carril. Y es que Molina hacia delante es un gran jugador, pero hacia atrás comete demasiados errores para un defensa.

La segunda mitad comenzó contrario a la primera, en un minuto dos ocasiones. Un larguero de Barella y un mano a mano en el que se durmió Giuliano. Poco después, quién si no, Di Marco a pase de Lautaro se volvió a presentar ante Musso, pero el argentino volvió a responder con maestría. No pudo, sin embargo, atajar la pared con la que se presentó Zielinsky en el área. La puso donde tenía que hacerlo. No lo hizo Giuliano poco después tras un buen centro de Ruggeri. La volea la tiró arriba para desesperación de su padre que se echaba las manos a la cabeza.

Valentía final

El paso del tiempo y el cambio de plantilla ha creado un Cholo más osado, temerario incluso. A falta de media hora agotó los cambios y sacó a Griezmann y Sorloth por Baena y Ruggeri. Quería aprovechar el argentino que el equipo había reaccionado bien al gol en contra, dando un paso adelante. El Metropolitano es mucho Metropolitano y casi se cae abajo cuando Griezmann probó a Sommer tras una jugada rojiblanca de 20 pases.

El guion se mantuvo a contracorriente de lo que solía ser el Atlético. Los italianos se agrupaban atrás a la espera de alguna contra y los rojiblancos achuchaban, mandones, para llevarse el encuentro, pero las líneas se fueron partiendo y el peligro rondaba ambas porterías. Hasta que un avión voló por la meta interista. Cazó un balón y con este certificó la victoria. Giménez nunca dejó de creer, la victoria es suya.

El 'búnker' de Josep Martínez, portero del Inter, para asimilar el siniestro que le costó la vida a un anciano de 81 años: "Aunque hablábamos de otra cosa, siempre volvíamos al accidente"

El ‘búnker’ de Josep Martínez, portero del Inter, para asimilar el siniestro que le costó la vida a un anciano de 81 años: “Aunque hablábamos de otra cosa, siempre volvíamos al accidente”

Este último parón de selecciones, Josep Martínez (Alcira, 1998) aprovechó para viajar a Valencia para visitar a su familia. El portero del Inter de Milán se mostró algo más recuperado de la tragedia que le golpeó hace un mes. "Lo que le ha pasado es una desgracia personal que afecta a cualquiera", explican desde su entorno, en relación al accidente en el que se vio involucrado y donde perdió la vida Paolo Saibene, de 81 años.

El suceso sigue bajo investigación, aunque desde la policía italiana han trasladado al portero y a su entorno que estén tranquilos porque no hay ningún indicio que contradiga la versión inicial de que fue un accidente y no un omicidio stradale (homicidio vial), que en Italia comporta una pena que va desde los dos a los siete años de prisión. "Respecto a las consecuencias judiciales, él siempre ha estado confiado, porque en la carretera por la que circulaba iban otros coches que vieron perfectamente lo que pasó", cuentan desde su entorno.

Lo que pasó, según la reconstrucción de los hechos, fue que Paolo Saibene, que circulaba en una silla de ruedas eléctrica, invadió el carril por el que circulaba Martínez con su SUV a las 9.43 de la mañana de un 28 de octubre camino del entrenamiento del Inter. El guardameta no pudo evitar la colisión y el anciano falleció en el acto. Varios testigos afirman que la silla había realizado un zigzag previamente y, en la zona de los hechos, pudo influir un bache a la hora de que el anciano perdiera el control de su vehículo. Otra versión es una posible indisposición de Saibene. "Aunque tengas la conciencia tranquila, esto es un hecho que no puedes olvidar", explican fuentes próximas al guardameta.

"nunca vas a olvidar"

Más allá de su total colaboración con las autoridades tanto en el momento del accidente como posteriormente, Josep Martínez montó un búnker en su residencia de Milan en el que estuvieron familiares, varios amigos y su agente para apoyarle en esos momentos que no se le iban de la cabeza. "Por mucho que hablábamos de otra cosa, siempre terminábamos volviendo al accidente", apuntan.

Fueron unos días, tres en concreto, en los que el portero abandonó su rutina habitual con el club, que estuvo junto a él en todo momento tanto aportando ayuda legal como psicológica, en los que intentó asimilar una tragedia de la que "te puedes recuperar, pero nunca vas a olvidar en la vida", explican fuentes cercanas.

Por consejo del psicólogo que le puso el Inter, y con el que sigue en tratamiento, Josep volvió a los entrenamientos para intentar recuperar su vida como prometedor futbolista en uno de los clubes más importantes de Europa. Una entidad a la que él dio el salto desde el Genoa para "intentar ganar títulos" tras ser designado uno de los mejores jugadores del conjunto genovés. "Tuvo opciones de ir a Francia, España e Inglaterra", revelan desde su entorno.

Un chico casero

El vestuario, plagado de estrellas, cerró filas en torno a la figura de su guardameta que, precisamente y pese a que sólo había jugado dos duelos este curso, apuntaba a la titularidad en el partido ante la Fiorentina del día siguiente al siniestro y para el que el club suspendió la rueda de prensa previa por respeto. "Se lleva muy bien con Lautaro y Augusto y también con Yan Sommer", informan fuentes cercanas.

Y eso que Martínez es un chico introvertido, muy casero y que le gusta centrarse en su profesión. Llegó a Milan solo y ha intentado recuperar su vida normal, pese a que lo que le sucedió es algo que siempre se le va a quedar marcado. "Su nivel mental es muy fuerte, si no no estaría donde está, y esta es una situación en la que tienes que ser así", apuntan sobre la importancia de que un accidente no afecte a su carrera.

Un futbolista que nunca ha tenido miedo de enfrentar retos como dejar Las Palmas para ir a Leipzig, donde apenas pudo jugar en sus dos temporadas, y luego asumió el riesgo de fichar al Genoa cuando estaba en Serie B y consiguió el ascenso. "Él es un jugador que apuesta y asume riesgos para crecer en su carrera deportiva", explican fuentes próximas. Por desgracia, lo que le toca vivir aún es más difícil que cualquier obstáculo en su carrera profesional.

Las claves de los 700 partidos de Koke en el Atlético: "Su lectura de juego le permite sobrevivir en el fútbol actual"

Las claves de los 700 partidos de Koke en el Atlético: “Su lectura de juego le permite sobrevivir en el fútbol actual”

"La clave para jugar 700 partidos en el Atlético es, lo primero, ser muy bueno". Mario Suárez, amigo y excompañero de Koke en el club rojiblanco tiene claro que la efeméride del capitán no es una casualidad. "Es el referente en el vestuario", añaden por su parte desde dentro del club. "Sólo se consigue siendo muy profesional, humilde y con una capacidad de aprendizaje constante", explica a EL MUNDO uno de sus primeros técnicos, Quique Sánchez Flores.

Ese es el resumen por el que Koke, que esta noche apunta al once ante el Inter, continúe en su 17ª temporada de nuevo con vitola no sólo de leyenda y capitán sino como titular indiscutible pese a que el curso pasado ya se insinuara que su rol, como el de Griezmann, cambiaría hacia otro con menos protagonismo. "Cuando arranca la temporada nadie sabe los minutos que va a jugar. Koke es importantísimo y cuando está bien, todavía más. Estamos controlando muy bien sus cargas. Ojalá lo mantenga para seguir en la misma línea que en estos 700 partidos", comentó Simeone en la rueda de prensa previa al partido de Champions. Poco después de la comparecencia, el vallecano y el francés, corrían en pareja por el Metropolitano en el entrenamiento previo al duelo ante el Inter bajo la atenta mirada del técnico.

El Cholo y Koke son como padre e hijo futbolísticos. El entrenador argentino fue el que más coreó su nombre cuando el vestuario felicitó al capitán por sus 700 partidos como rojiblanco tras el partido ante el Getafe. "Con el míster llevo desde los 20 años, gracias por hacerme mejor jugador, mejor persona y, como él dice, nadie me regala nada", devolvió el capitán a su técnico.

Hay otro que, aunque sólo le entrenó la temporada 2010/11, vio en él lo que se acabaría convirtiendo como futbolista. "Tenía muchas condiciones y una de ellas era la humildad para adaptarse a lo que está pasando", apunta Sánchez Flores sobre un futbolista con una "gran visión periférica que te hace saber dónde están compañeros y rivales" y que le ha permitido jugar primero como interior y luego adaptarse a una posición tan exigente como la de mediocentro. "Los capitanes no son sólo el brazalete, son la extensión del entrenador en el campo y Koke tiene la ventaja de que jamás ha dudado de la idea", expresa sobre el jugador.

Koke es el futbolista más laureado del Atlético de Madrid con dos ligas, una Copa del Rey, una Supercopa de España, dos de Europa y dos Europa Leagues. Además, es el tercer máximo asistente de LaLiga tras Messi y Benzema desde su debut, el jugador con más pases completados y el que más partidos ha jugado en un club español tras el genio argentino. Si le situamos a nivel global, ocupa el puesto 15, aunque podría subir fácilmente al top'10 antes de que termine la temporada. "Él es el Atlético de Madrid", alaban desde el club.

Celebración de la Europa League de 2018.

Celebración de la Europa League de 2018.MARCA

Esta temporada ya son 1.022 minutos jugados, el séptimo jugador de campo más utilizado por Simeone mientras que el año pasado fue el undécimo. "Soy importante en lo que necesite mi entrenador o el equipo. Jugando o no. Hay muchos partidos y tenemos que estar todos con esa mentalidad", apuntó en agradecimiento a sus compañeros en el homenaje que le hicieron por sus 700 choques como rojiblanco.

"Piensa en el bien del grupo por encima de él mismo", corrobora Mario Suárez a este periódico y añade "y eso lo hace como capitán y sin malas caras". Cinco años compartieron caseta (2010- 2015) en el Atlético y Mario valora especialmente su "inteligencia" en el campo. "No es el más rápido, ni el más fuerte, pero es muy completo", analiza el hoy comentarista de RTVE y ESPN y añade que "roba por colocación". "Sabe en todo momento donde puede ser importante para el equipo y para el partido", apostilla.

El esfuerzo de Koke

Pese a todo, Koke siempre ha sido generoso en el esfuerzo y no es raro que en los partidos sea uno de los jugadores con más kilómetros recorridos. En el vestuario dicen que "siempre se ha cuidado mucho" y que llega de los primeros a los entrenamientos para estar en la mejor forma posible. Se rumorea, también, que se le recomendó perder algo de peso para estar más fino y facilitar no sólo la explosividad sino también la resistencia. No obstante, Quique apunta que su "lectura de juego" le permite "llegar antes y tener la capacidad de ocupar espacios que no tienen otros pese a ser más rápidos o ágiles". "Le hace sobrevivir en el fútbol actual", concede el técnico.

El 6 rojiblanco no sobrevive, protagoniza. Sánchez Flores y Suárez coinciden en que "hace mejor a sus compañeros". Es el capitán humilde, el que mejora y el que se sacrifica. El que da ejemplo desde dentro o desde fuera del campo. "Cuando se vaya, se irá una leyenda, pero siempre quedará Koke la persona, la que siempre ayuda a los demás", concluye Suárez.

Simeone, ante un hipotético (y futuro) adiós al Atlético: "Me imagino alguna época en el banquillo del Inter"

Simeone, ante un hipotético (y futuro) adiós al Atlético: “Me imagino alguna época en el banquillo del Inter”

Vuelve un clásico europeo de los últimos años y un clásico en el corazón de Diego Simeone, ex jugador de los equipos que el miércoles se enfrentan en Champions en esta quinta jornada de la máxima competición continental. "El Inter es un equipo que juega muy bien, con personalidad, que tiene claro el patrón de ataque", ha alabado el Cholo y calificado de "increíble" su plantilla.

Hace un par de años, los rojiblancos consiguieron, en esta competición, llevarse los octavos de final contra pronóstico ante el entonces líder de la liga italiana. Hoy el Inter llega tras perder el derbi de Milan, pero aún no ha perdido en Champions en las primeras cuatro jornadas. "Sus números hablan por sí solos".

El técnico argentino, no obstante, no ha querido colocar este partido como crucial en la temporada por lo que queda de curso, que es mucho. "Todos los partidos son importantes, da igual el rival que sea. Lo fundamental es seguir una línea continua para seguir demostrando valor y crecimiento, partido a partido", ha declarado el entrenador.

"mejoría del juego colectivo"

Desde el Atlético no quieren valorar lo que ha cambiado Christian Chivu de un Inter que ha llegado a dos finales europeas en los últimos años, pero sí que apunta su entrenador a la "mejoría del juego colectivo" y a la importancia de la profundidad de plantilla: lo que le aportan los cambios.

Precisamente, tampoco anda corto de jugadores importantes el Atlético. En el último partido contra el Getafe salía Nahuel Molina para sustituir al lesionado Llorente y el argentino cumplió con creces, pese a las críticas que había recibido en otras actuaciones. "Es un partido importante para el equipo, lo que pase conmigo es secundario", ha expresado el defensor.

La clave para Molina sobre la competitividad de una plantilla está en su técnico, que le observaba con un gesto amable. "Siempre me estuvo insistiendo, me impulsó a que siga entrenando fuerte y siempre creyó en mí", ha revelado el argentino que, probablemente volverá a ocupar el perfil derecho.

Pendientes de Giuliano

Un carril que aún no se sabe si contará con Giuliano Simeone, ausente en Getafe por precaución, pero que seguramente estará disponible para el importante duelo ante el Inter. "Un plantilla como el Inter, tras perder el derbi, cierra y se pone a pensar en Champions. Ha llegado a dos finales, es un equipo fuertísimo. Candidato a vencer en italia y en la máxima competición continental", ha concedido Simeone.

Un equipo, por cierto, al que el técnico le ha vuelto a lanzar un guiño diciendo que, si alguna vez abandonara el Atlético, le gustaría entrenarlo. Milan sigue siendo una ciudad muy importante en el pasado del Cholo y el Inter sigue ocupando un espacio en su corazón. "No depende de mí, pero me imagino alguna época en el banquillo del Inter", ha concluido.

El Atlético gana el 'miniderbi' en el tedio del Coliseum

El Atlético gana el ‘miniderbi’ en el tedio del Coliseum

A veces cuesta remover el pasado. Es duro revisitar lugares donde viviste un hecho dramático y más cuando dijiste adiós definitivo a la liga del curso anterior. Vienes además sin Oblak, tu portero titular, y Giuliano, tu abrelatas particular. Y la lata sólo se abrió con un rebote, porque no hubo manera de hilvanar 10 pases seguidos. Fue en las postrimerías del partido en una jugada con mil rebotes y encima fue por fuego amigo. Duarte terminó con todo el trabajo azulón en un suspiro. Revancha consumada. [Narración y estadísticas, 0-1]

El partido empezó como un tornado. El primer balón fue rebotando entre mil piernas y le cayó a Liso en el área de Musso, pero este no terminó por concretar. En la siguiente jugada fue el Atlético el que pisó terreno de Soria y forzó el primer córner del encuentro aunque, como en los 92 anteriores, no pudo sacar nada positivo. Por poco lo logran en el segundo tras una jugada ensayada de los rojiblancos. El balón lo remató sólo al segundo palo Nico, pero Soria respondió bien tanto en el primer testarazo como en el rechace posterior. La pizarra rojiblanca ya había dado señales de vida en el minuto 5 de partido.

Sobreintensos ambos conjuntos, muy del gusto de sus entrenadores, el partido fue un ida y vuelta con poco toque y mucho acercamiento. Barrios y Milla pusieron la pausa y Djené, que Bordalás lo colocó de mediocentro defensivo, la pierna fuerte. En el interior derecho se quedó la gente con las ganas de ver a Llorente. El isquio del madrileño aguantó 13 minutos en el campo y salió Griezmann en su lugar. Es noticia una lesión del polivalente jugador rojiblanco, quizás su presencia en el equipo de De la Fuente en este parón haya afectado.

A medida que corrió el cronómetro en el primer tiempo, el partido se fue afeando. Muchas interrupciones y poco fútbol. Habrán críticos de Bordalás que le achaquen al técnico este parón, pero tampoco el Atlético generó la fluidez suficiente para hacer daño a un conjunto azulón, que es el equipo que menos remata de Primera, pero de los que más efectividad acumula, aunque Mayoral errara el cabezazo del balón que le puso Iglesias. Las defensas se impusieron a los ataques incluido Nahuel Molina, cuya labor atrás le ha costado más de un disgusto al Atlético.

Pugna entre Nico y Rico en Getafe.

Pugna entre Nico y Rico en Getafe.JJ GuillénEFE

No es Giuliano, pero Nico encaró con peligro en varias ocasiones a Rico en la izquierda. Un Griezmann algo más acertado, podría haber inaugurado el marcador antes del descanso, pero las dos que tuvo el francés las remató flojo y mal. Poca cosa que llevarse a la boca antes del descanso donde quizás cabría destacar los 700 partidos de Koke como rojiblanco, casi nada. One club man.

A la salida de los vestuarios, con la gente aún masticando el bocata, Griezmann casi provoca un atragantamiento a medio Coliseum con un cabezazo al palo de Soria, aunque la acción terminaría invalidada por fuera de juego. Fue un espejismo en un desierto. Tras una hora de partido, nada que echarse a la boca en este derbi madrileño, con el público azulón celebrando cada córner como si de un gol se tratara. Y casi le sirve uno al Getafe para inaugurar el marcador si Arambarri acierta a embocar el balón que le cayó en el área.

Gol milagroso

Quitó Simeone a Julián por Sorloth a ver si cazaba alguna por arriba y retrasó a Baena para intentar encontrar fluidez en un juego muy bronco. Pero quien apareció fue Raspadori, con un disparo monumental que echó Soria a córner y tras el saque de esquina un fuera de juego salvó a Griezmann del fallo a medio metro de la línea de gol.

Y cuando moría el partido, cuando el Getafe parecía haber desactivado al Atlético, un rebote en el área azulona fue introducido en su portería por Duarte. Quizás los rojiblancos lo habían merecido más, pero el gol no eliminó la sensación de aburrimiento de un duelo descafeinado.

El viaje a Primera de Mario Martín, el 'cocinero' del medio campo: "El fútbol no se acaba en el Real Madrid"

El viaje a Primera de Mario Martín, el ‘cocinero’ del medio campo: “El fútbol no se acaba en el Real Madrid”

Estaba comiendo con su familia hace ya más de una década cuando el padre de Mario Martín (Sonseca, 2004) le dio una noticia que le hizo llorar: irían al día siguiente a Valdebebas a probar con el Real Madrid. "Me lo soltó así de repente y yo pensaba que era broma", explica a EL MUNDO el centrocampista del Getafe un momento que dice que "tiene grabado" pese a que el día anterior había hecho una prueba para entrar en la cantera del Villarreal.

Así comenzaron tres años de seis viajes semanales entre Sonseca y Valdebebas en las que un niño con 11 años y con ganas de comerse el mundo salía del colegio a las tres de la tarde, se montaba en el coche con su padre y se iba a entrenar hasta que volvía a casa a las once de la noche. "Lo recordamos también como un paso muy bonito y que disfrutamos al máximo y siempre con la cabeza muy arriba", cuenta Martín.

A partir de ahí: los filtros en cada ascenso de categoría, los amigos que se van y las ilusiones, pero Mario nunca perdió la confianza ni le entró miedo. "Siempre he tenido muchísima confianza en mí y he intentado dar lo máximo en cada oportunidad, gracias a Dios no caí en ese filtro", revela este canterano prometedor que recuerda con cariño los entrenamientos con Kroos, Modric y Casemiro, del que se declara fan, y de los consejos que le dieron para convertirse en el mediocentro que es hoy. Indispensable en los onces de José Bordalás.

Ha cambiado las prácticas con ese tridente a fajarse con Arambarri, disfrutar de Milla y recibir algún recado que otro de Djené. "La gente puede pensar otra cosa, pero el ritmo de entrenamientos y de balón es increíble y también muy alto. Las dos partes son diferentes, pero muy enriquecedoras", apunta el jugador y reivindica que el concepto de buen fútbol no es algo unitario ni se basa únicamente en el juego de toque. "El fútbol avanza muy rápido y todos los equipos juegan a transiciones, ataques rápidos... es bonito también", afirma.

El periodista con Mario Martín.

El periodista con Mario Martín.

Él no tiene ningún problema con el estilo de juego del Getafe y se siente cómodo en cualquier sistema. La intensidad con Bordalás no se negocia y Martín ha incrementado su porcentaje de tackles con los azulones un 10%. "Está sacando una faceta mía que no había sacado antes y es un entrenador que no deja que te relajes, es una pasada", alaba el joven a su técnico.

Unas alabanzas que extiende a sus compañeros, especialmente a los que le acompañan en el mediocampo. Para Mario es increíble jugar con un futbolista tan intenso como Arambarri y con un estilista como Luis Milla, uno de los máximos asistentes europeos. "Pensaba que tenía hueco y lo sigo pensando, todo cae por su peso y acabará llegándole esa oportunidad que merece", apunta sobre la posibilidad de ver a Milla con el traje de la selección. Él, de momento, ya ha debutado con la sub'21 de David Gordo.

Con La Rojita aún no ha anotado, pero en el Getafe se ha destapado como un sorprendente goleador. Son tres tantos y una asistencia en 13 partidos cuando en el Valladolid, donde jugó el curso pasado, sólo sumó un pase de gol. Les van a hacer falta los tantos contra un Atlético que dice que viene en "buena dinámica", según admite, pero al que ellos intentarán "contrarrestar" su juego con sus armas. "Son partidos especiales", admite el ex canterano blanco.

Sin obsesión por volver

Y es que, pese a haber vivido Valdebebas y respirado Real Madrid incluso desde antes de la llamada del club, la obsesión de Martín es hacerlo bien en el Getafe y conseguir los objetivos del equipo azulón sin importar que está cedido en el club del sur de Madrid. "El fútbol no se acaba en el Real Madrid, hay muchísimo fuera, pero obviamente ser valorado por este club es lo más grande que te puede pasar y es un sueño para cualquier jugador de fútbol", apostilla un jugador que sólo pide no tener lesiones para disfrutar de su profesión.

De hecho, uno de sus peores momentos fue una operación de hombro que le tuvo sin poder moverse durante cuatro semanas. "Soy una persona bastante activa y estuve sufriendo también con dolores y demás, pero bueno, es una situación para aprender", apunta un jugador que vive sin plan B para el fútbol, un deporte que adora y del que sólo se evade cuando se pone detrás de los fogones. "Me gusta organizar comidas para mi familia", revela.

Su especialidad son las carrilleras con la "receta de su madre". En el césped le toca cocinar jugadas y, a juzgar por cómo ha empezado el año, tiene tan buena mano en los fogones como en el centro del campo. Mario Martín un chico de pueblo, orgulloso de serlo, y donde se refugia en su tiempo libre en lugar de en las redes. "Intento usar el móvil lo menos que puedo, aunque es complicado porque ahora todo lo tienes que hacer con el teléfono", concluye.