El Valencia se impulsa en la alegría de Ramazani y Sadiq

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El fútbol es un juego con el que se persigue la diversión entre amigos. Esa esencia casi no se percibe en ningún estadio de Primera. La industria, el espectáculo, la responsabilidad han devorado la alegría de los jugadores, que cargan con las ilusiones de toda una afición y la cuenta de resultados de los clubes que los convierten en millonarios. Si, además, lo que se intenta es huir de un descenso, la sonrisa desaparece. En Valencia hay dos futbolistas que parece que no se olvidan eso. Ramazani y Sadiq, amigos, caóticos, locuelos, siguen jugando como en el patio y su alegría feroz está resultando decisiva para endulzar la amargura de Mestalla. La victoria ante Osasuna que aleja el abismo la construyeron ellos. [Narración y estadísticas: 1-0]

No fue un partido virtuoso y las ocasiones fueron muy pocas. Los valencianistas, creciendo bajo la batuta en el juego de Javi Guerra y el equilibrio de Guido Rodríguez, buscaron por dónde hacer daño a los navarros, y la pareja Sadiq-Ramazani pronto se adivinó como la mejor arma. Las recuperaciones del menudo atacante, siempre buscando dar ventaja al nigeriano, fueron un quebradero de cabeza para la defensa rojilla, que apenas tenía control de la pelota. Ahora bien, tampoco sufría. Los locales mandaban, pero no eran capaces de probar a Sergio Herrera. Faltaba lucidez y acierto en el último pase.

Tampoco Osasuna podía contragolpear. Ni Víctor Muñoz ni Raúl Moro crearon problemas a una defensa donde Unai Núñez es cada día más líder y Cömert no se equivoca. Hasta Thierry, de vuelta, cumplió con su cometido. Budimir anduvo perdido por el césped y Rubén García tampoco emergió. No era su tarde más inspirada, pero se mantenía vivo buscando su momento.

En la segunda parte, el duelo tenía que abrirse. Si Osasuna buscaba acercarse a Europa, para el Valencia este duelo y el que tendrán frente al Alavés son finales por la salvación. Y así lo interpretaba Sadiq, ligero de carga, a quien Javi Guerra lanzó a la espalda de Herrando y en el mano a mano con Sergio Herrera, el portero lo tumbó. No hubo duda alguna sobre el penalti, que iba a tirar su amigo. Ramazani se ha convertido en el especialista y no lanzó uno, sino dos. El primero, que fue gol, hubo que repetirlo porque Gayà, como una exhalación, entró en el área antes de que golpeara. No dudó el belga: por el mismo sitio y con el mismo amago. Es su sello, como la acrobática voltereta de la celebración.

Con el marcador a favor en el minuto 67, el Valencia tenía otro reto: aguantar el marcador. Entonces apareció Dimitrievski, como un central más cuando el equipo lo necesitaba, cazando todos los balones laterales que Osasuna, por empuje, conseguía colgar. Apretando los dientes, sin conceder ni una ocasión clara, la portería se quedó a cero y Javi Guerra tuvo en el añadido un disparo lateral que hubiera dado la tranquilidad, que no les hizo falta.

La denuncia racista de El Hilali que paró tres minutos el Elche-Espanyol por el insulto de Rafa Mir: "Viniste en patera"

La denuncia racista de El Hilali que paró tres minutos el Elche-Espanyol por el insulto de Rafa Mir: “Viniste en patera”

El fútbol español se enfrenta a otra denuncia de racismo que salpica la competición y la pone a prueba. La decisión de la UEFA de sancionar de manera preventiva a Prestiani por el presunto insulto racista a Vinicius en el Benfica-Real Madrid puede marcar un antes y un después. Esta vez serán la RFEF y LaLiga quienes tendrán que actuar ante lo ocurrido en el Elche- Espanyol.

Con el partido 1-2, en el minuto 78, el colegiado Iosu Galech, paró el encuentro, cruzó los brazos, el signo de que se activaba el protocolo antirracismo, y se fue a la banda a hablar con Eder Sarabia y Manolo González. Nadie en el estadio comprendía muy bien qué pasaba, pero sí que los protagonistas eran el delantero Rafa Mir y el lateral perico Omar El Hilali en una 'conversación' que produjo mientras esperaban un saque de puerta.

Ambos jugadores se reprocharon conforme se iban alejando el uno del otro y, cuando el árbitro trató de mediar, el marroquí le comunicó el insulto y decidió activar el protocolo. Todo en menos de tres minutos, tras los que reanudó el juego sin que ni siquiera hubiera advertencia por la megafonía del Martínez Valero.

Lo que pasó se conoció a través del acta del colegiado. "En el minuto 78, Omar El Hilali me comunicó que Rafa Mir se dirigió a él en los siguientes términos: «Viniste en patera», no pudiendo ser escuchado por ninguno de los componentes del equipo arbitral. En consecuencia, procedí a activar el protocolo contra el racismo, motivo por el cual el partido estuvo parado durante tres minutos", redactó el árbitro.

De esas palabras, por el momento, no han aparecido imágenes y los dos jugadores se taparon la boca en su cruce de palabras.

El Hilali salió del estadio en silencio y tampoco fue explícito su entrenador, que aseguró en rueda de prensa que no había hablado con su futbolista. "El racismo se debe sacar del fútbol y de la vida. Y todo tipo de insultos", se limitó a comentar.

Más contundente fue Edu Expósito. "Es un acto racista, LaLiga tiene que meterse. Hay micrófonos y cámaras. Además, lo ha escuchado un compañero. A ver si tantas campañas que se hacen sirven para algo", aseguró. Ese compañero más cercano podría ser Urko, cuyo testimonio puede resultar muy relevante.

El Espanyol dio apoyo a su futbolista, que acabó un partido en el que, después del incidente, el propio Rafa Mir marcó el 2-2 desde el punto de penalti tras una clara mano de Carlos Romero. Sin embargo, el club obedecerá el deseo de El Hilali de que el incidente, una vez denunciado, quede en manos de los comités. El Elche y su jugador tampoco han expresado su punto de vista de la denuncia por racismo.

El precedente de Diakhaby

El caso Prestiani y la determinación de la UEFA de sancionar al argentino aunque no hubiera imágenes ni sonidos de lo ocurrido entre el argentino y Vini Jr. ha convertido los indicios, en este caso la reacción del brasileño y el rotundo testimonio de Mbappé, en pruebas de cargo, al menos para que el jugador se perdiera el partido de vuelta.

En LaLiga solo ha habido un precedente similar que la RFEF y LaLiga dejaron sin sanción. El 4 de abril de 2022, en el minuto 29 del Cádiz-Valencia, Diakhaby informó de que el jugador Juan Cala le había insultado. "Interrumpí el partido debido a una confrontación entre jugadores de ambos equipos. El jugador Nº 12 del Valencia C.F. Mouctar Diakhaby, una vez amonestado por discutir con un contrario, me dice textualmente: "Me ha llamado negro de mierda" en referencia al jugador Nº 16 del Cádiz C.F. Juan Torres Ruiz. Este hecho no fue percibido por ningún integrante del equipo arbitral", recogió el acta arbitral.

Aquel partido estuvo parado durante 24 minutos, el Valencia se retiró del campo y solo volvió, ya con Diakhaby en la grada, muy afectado, ante la amenaza de perder los tres puntos. En ese momento, no había protocolo antirracista en LaLiga.

La conclusión del Comité de Competición, en una resolución firmada por Carmen Pérez, fue que "el indicio de la reacción del jugador del Valencia no es la única forma de entender el hecho de la autoría del insulto racista, pues es perfectamente compatible esa reacción con la creencia de haber escuchado el insulto, a pesar de que no se produjo", firmaba.

A eso añadía que "todas las pruebas periciales practicadas por diferentes expertos sobre los archivos audiovisuales concluyen de forma unánime lo contrario" y no existía "ningún testimonio directo ni indirecto del insulto (jugadores de un equipo, jugadores de otro, colegiado, etcétera)".

El Bodo Glimt noruego hace historia y estará en octavos tras humillar al Inter

El Bodo Glimt noruego hace historia y estará en octavos tras humillar al Inter

La primera víctima con pedrigí de que no estará en octavos de la Champions fue el líder de la Serie A. El Inter, intratable en Italia, no solo fue incapaz de remontar el 3-1 que le endosó el Bodo Glimt sino que volvió a caer derrotado y dice adiós a la competición de manera humillante.

Los noruegos se agarraron al acierto de su portero Nikita Haikin ante los testarazos de Di Marco y Frattesi o el tiro de Zielinski, ocasiones claras de los italianos, que tenían en la grada lesionado a Lautaro Martínez, en una primera parte en la que su dominio sobre el Bodo, que solo probó a Sommer en el minuto 35 con un remate de cabeza de Evjen, no se convirtió en goles.

La segunda parte ya fue una lucha contra el reloj del último finalista de la Champions, que vio en el minuto 58 cómo un grosero error de Akanji en la salida de balón probó el robo y el disparo de Blomberg que, aunque salvó Sommer, cazó Petter Haug para poner el 0-1 en el marcador de San Siro.

Varapalo para el equipo de Chivu, que buscó la resurrección con un remate de Akanji que escupió el palo, palmeó Haikin y no rebañó Thuram. Pero apareció Evjen para sepultar, de disparo cruzado, cualquier esperanza, y eso que en el 76 Bastoni, en una carambola, logró marcar. Para el milagro faltaban demasiados goles.

Ahora a los noruegos les tocará un cruce con el Sporting de Portugal o el Manchester City, a quien ya derrotó en la fase liguilla en su estadio (3-1).

El Newcastle y Bayer, sin sufrir

Newcastle y Bayer Leverkusen hicieron sus deberes y estarán, sin sufrir, en los octavos de final de la Champions. El trabajo lo hicieron hace una semana lejos de sus estadios, con ventajas suficientes para que Qarabag y Olympiacos vieran como una tarea titánica armar las remontadas que no alcanzaron a producirse.

El duelo para el Newcastle se dibujó tranquilo desde el inicio. Llegaban las urracas a St. James' Park con cinco goles de ventaja y, en los primeros seis minutos, Tonali y Joelinton pusieron un 2-0 en el marcador que certificaba su presencia en octavos. Ese marcador ya les permitía incluso levantar el pie y tomarse el resto de la eliminatoria con calma.

El jugador del Newcastle Joelinton, tras marcar al Qarabag.

El jugador del Newcastle Joelinton, tras marcar al Qarabag.efe

El Qarabag se resignó a esforzarse en salir con dignidad de la máxima competición y, aunque tuvo un tímido acercamiento de Camilo Durán en la primera parte que salvó Ramsdale, no fue hasta el inicio de la segunda, en el minuto 50, cuando el delantero colombiano, a pase de Jony Montiel, puso el 2-1 en el marcador.

Apenas le duró la efervescencia porque, un minuto después, a saque de esquina, el cabezazo de Botman volvió a abrir distancia (3-1). No se rindió el equipo azerbayano, que tuvo a favor un penalti por mano que, aunque paró Ramsdale a Jankovic, remató Jafarguliyev (3-2).

Más ajustado estaba el duelo entre el Leverkusen y el Olympiacos de Mendilibar. Los alemanes vencieron en Atenas 2-0 y no vieron amenazada su clasificación. De hecho, apenas hubo ocasiones, la más clara nació de una doble pared camino del área entre Doku y Grimaldo que el lateral valenciano estrelló en el larguero.

El Villarreal se sacude al Valencia de dos zarpazos y se sostiene en el podio de LaLiga

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Al Villarreal puede que le cueste hacer el partido perfecto y completo con el que sueña Marcelino, pero da zarpazos que despedazan a sus rivales y le agarran a la tercera plaza de LaLiga. El Valencia puede cimentarse y convertirse en un equipo capaz de amenazar, pero le cuesta infringir a su rival algo que no sean arañazos. Complicó al conjunto amarillo en el derbi autonómico, aunque no lo suficiente para salir de La Cerámica con puntos en el bolsillo. Se los quedaron los groguets tras remontar el tanto de penalti de Ramazani con los goles de Comesaña y Gueye, también de pena máxima. [Narración y estadísticas: 2-1]

Apenas hubo orden en el duelo que comenzó enloquecido, aunque no de área a área, sino jugado en el medio campo valencianista. El Villarreal encerró al equipo de Corberán y le avisó del bombardeo de centros laterales que le esperaban. El primero, de Nicolas Pepe -con la cabeza vendada por una brecha en la ceja que sufrió sin romper a sudar-, de rabona tras sentar a Luis Rioja y teledirigir la pelota a la cabeza de Ayoze, al que se le adelantó Gayà. A ese claro aviso pudo responder el Valencia. El recurso cuando el equipo necesita fortificarse es buscar la velocidad de Sadiq, y el nigeriano sacó oro del exceso de confianza de Pau Navarro. El joven lateral creyó haberle ganado la posición en un balón en largo y pensó más en evitar el saque de esquina, frenando al delantero ante la salida de Luiz Junior. Entre los dos, especialmente el guardameta, lo cazaron y, aunque Gil Manzano no lo vio, el VAR marcó el penalti.

Fue Ramazani quien lo lanzó para poner al Valencia en ventaja en el minuto 27, un tesoro que apenas le duró, porque no es fácil no cometer errores cuando el Villarreal despliega su vendaval ofensivo. Esta vez fue un centro de Gueye al segundo palo a Ayoze, que intenta salvar Copete pero se la deja franca al remate de Comesaña para el empate. Vuelta a empezar sin que ninguno se arrugara en exceso.

Pudo embocar Ramazani la pelota que se sirvió Gayà al primer toque desde el carril zurdo, pero remató en el pecho del portero brasileño. Después fue la mano de Dimitrievski la que emergió en medio de una maraña amarilla para atajar una falta envenenada al corazón del área pequeña. Hasta Copete tuvo que salvar bajo palos un testarazo de Pepe que remató a bocajarro otro balón lateral entre las piernas del portero macedonio.

El Villarreal tenía el control y el peligro mientras los valencianistas, el día que Corberán le dio el mando a Guido y Javi Guerra, solo podían ser reactivos. Ordenados, equilibrados, pero con las diabluras de Ramazani y Sadiq, muy lejos del área, como único argumento. Tan lejos como en área propia, por eso el menudo extremo belga cortó con la mano otra pelota centrada de los hombres de Marcelino. Gil Manzano tampoco vio penalti, pero el VAR, sí. Y Gueye no falló para cerrar la remontada antes del descanso.

Sin puntería

Quisieron los locales mantener la intensidad al inicio de la segunda mitad, pero la salida del campo del campeón de la Copa África con molestias hizo que el partido se durmiera, algo que mantuvo con vida al Valencia. Seguía sin amenazar lo suficiente, pero empezó a aparecer Javi Guerra encontrando huecos en una defensa grogueta a la que Marcelino, a gritos, trataba de espabilar. Más cuando aparecieron en el campo Danjuma y Hugo Duro. De hecho, el neerlandés tuvo el empate en sus botas, lanzado por Sadiq, en una clarísima ocasión que estrelló en Luiz Junior. El mismo mano a mano lo repitieron dos minutos después con el mismo resultado: balón para el cancerbero brasileño.

El Valencia había logrado crecer aunque, para desordenar por completo y sorprender al Villarreal, necesitaba una velocidad extra a la que no llegó. Un instante la tuvo el Villarreal, con Pedraza a la carrera por el carril diestro para dejar a Mikautadze ante Dimitrievski y el georgiano fallara. Ni quiso ni pudo hacer el Villarreal más daño.

Un espeso Real Madrid encalla ante Osasuna y pone en riesgo el liderato de LaLiga

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La siesta en Pamplona puede costarle el liderato al Real Madrid. Osasuna vio a un rival al trantrán, con la tensión baja, y se le asestó dos golpes precisos que le dejan en la lona y con nuevas dudas. No ha sabido sostenerse el equipo de Arbeloa y cayó en un estadio que le había sido plácido desde 2011. [Narración y estadísticas: 2-1]

Se relajó demasiado el conjunto blanco, como si este partido entre las batallas ante el Benfica estorbara en el calendario. O como si su equipo estuviera tan engrasado que pudiera dosificarse y elegir el momento en que encenderse para llevarse la victoria. Incluso repartir minutos como los que tuvieron entre los titulares, por primera vez desde diciembre, Carvajal y Alaba.

El Real Madrid saltó a El Sadar a tomar el mando y avanzar, pero sin prisas, desde la solidez y el control, sin aceleraciones excesivas que abrieran a Osasuna la posibilidad de dañar a la carrera. El plan duró los 20 minutos que los de Alessio Lisci tuvieron que vivir en su área, cierto es que sin sufrir claras ocasiones. No desequilibraba Vinicius y Mbappé estaba ahogado. Y eso apenas cambió en todo el partido.

Eso permitió que Budimir fuera el primero en hacer que la grada alzara los brazos cuando Aimar Oroz lo lanzó contra Alaba y el croata lo quebró para cruzar de rosca un disparo que buscaba el poste. Los navarros, viendo que el líder optaba por jugar al ralentí, dieron un paso al frente . Lo hizo Rubén García retando y sentando a Carreras en la orilla derecha para servir un centro al segundo palo que a punto estuvo de cazar Aimar. Hasta Rosier pudo olvidarse de Vinicius para, sin que el brasileño se inmutara, incorporarse al ataque, creando así una grieta mayor. Antes de alcanzar la media hora, Osasuna logró abrir ventaja en el marcador.

Lo pudo evitar antes Courtois con un paradón a bocajarro en una pelota centrada por Rubén García que desvió Carreras con el hombro. Los reflejos del meta belga brillaron en Pamplona. Después le ayudó el palo cuando, vencido, no podía ya atajar el testarazo de Budimir en otro centro lateral, esta vez de Javi Galán desde la izquierda. El Madrid solo pudo responder a través de Vini, que se escapó para servir un pase atrás que nadie, salvo Alaba desde la frontal, pudo enganchar. Al austriaco le dejó sin premio Catena al desviar una asistencia filtrada de Carvajal al corazón del área.

Antes de que esos dos chispazos hubieran podido provocar que el equipo de Arbeloa conectara, llegó el error. Balón en largo a Budimir, carrera mal medida de Asensio y dudas en el despeje que exponen a Courtois a salir para frenar al goleador con un pisotón. No lo vio el árbitro, pero sí el VAR. Casi infalible, el croata puso el 1-0 en el marcador en el minuto 38. Con el Real Madrid deshilvanado, Víctor Muñoz desnudó a Carvajal por velocidad, que se recompuso tirando de galones para cerrarle el disparo al descarado extremo. Apenas quedaba tiempo de reacción hasta el descanso, pero al menos escucharon el pitido del árbitro en el área navarra, más por vergüenza que por convencimiento y sin que Mabppé o Vinicius hubieran podido armar la pierna.

La segunda mitad arrancó con un derechazo desde la media luna de Güler que rozó el larguero, pero Osasuna, descarado, quiso dominar, jugar. Puro Alessio Lisci ante un rival sin tensión. Lo quiso activar Arbeloa con Brahim y, sobre todo, con Trent. El primer balón del inglés cruzó El Sadar de banda a banda para acabar en la bota de Vinicius, que recortó a toda la defensa para armar un disparo desde el punto de penalti que se estrelló en Galán.

Pareció que el conjunto blanco renacía, con Brahim filtrando pases que encontraban a Mbappé, aunque en fuera de juego. Pero fue Vinicius quien logró el empate gracias al arrojo de Valverde. Se lanzó el uruguayo al área, zancada a zancada, escorándose hacia el carril izquierdo para poner un pase tenso que Vini solo tuvo que empujar. El duelo se descompuso. Tuvo el segundo Mbappé, que lo salvó otra vez Galán.

La última palabra, sin embargo, fue de Osasuna: un error de Ceballos, que se la entregó a Raúl Moro para que, preciso, dejara a Raúl García que quebrara a Asensio y a Courtois. Una derrota con mucho coste.

La UEFA abre una investigación oficial sobre el incidente racista con Vinicius: si hay sanción, sería de “al menos 10 partidos”

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A las 12.50 de la mañana de este miércoles, la UEFA ha anunciado la apertura de una investigación por "posible infracción del Reglamento Disciplinario de la UEFA" y ha nombrado "un inspector para investigar las denuncias de comportamiento discriminatorios durante la fase eliminatoria de la UEFA Champions League 2025/2026 entre el Club Benfica y el Real Madrid CF el 17 de febrero de 2026".

Ese inspector tendrá ahora que recabar todas las imágenes y sonidos posibles, así como los informes del equipo arbitral y de los delegados de UEFA que actúan como observadores en el partido. Además, contará con los testimonios de los dos jugadores implicados, Vinicius y Prestianni, así como de todos los que pudieron haber oído el presunto insulto racista, entre ellos Mbappé y Arda Güler, que son los que más cerca estuvieron del brasileño en esos momentos.

Si para este comité el ataque queda probado, algo muy complicado, la sanción sería dura: "Al menos diez partidos o por un periodo de tiempo determinado", recoge el artículo 14 del Código de la UEFA. Antes de conocerse esta noticia, la UEFA ya había anunciado que estaba estudiando el informe oficial del partido. El anuncio se cerraba explicando que se daría más información al respecto a su debido tiempo. Aquí no hay plazos.

"Los informes oficiales de los partidos disputados anoche están siendo revisados en estos momentos. Cuando se denuncian hechos, se inician procedimientos y, en caso de que estos den lugar a la imposición de sanciones disciplinarias, estas se anuncian en la página web disciplinaria de la UEFA", había explicado el máximo organismo del fútbol europero sin hacer más comentarios al hacer al respecto, informa Efe.

Aunque lo principal a investigar son esos supuestos insultos a Vinicius, la UEFA también va a mirar con lupa los lanzamientos de objetos desde la grada, uno de los cuales dio a Vinicius en el hombro derecho. También se revisará la sanción a Mourinho por su expulsión en los minutos finales del encuentro.

Un protocolo de 2009

Desde 2009 y tras su aprobación por el Comité Ejecutivo de la UEFA, los árbitros disponen de unas directrices oficiales para ayudarles a gestionar los incidentes racistas dentro de los estadios, que en un procedimiento de tres pasos les otorgan la facultad de detener inicialmente el juego y, si el comportamiento racista continúa, suspender el partido, informa Efe.

La primera fase del protocolo indica que si el árbitro se da cuenta de un comportamiento racista, o es informado de ello por el cuarto árbitro, detendrá el partido. A continuación, solicitará que se haga un anuncio por megafonía pidiendo a los espectadores que cesen inmediatamente cualquier comportamiento racista.

En el segundo paso si el comportamiento racista continúa tras la reanudación del partido, el árbitro suspenderá el encuentro durante un periodo de tiempo razonable, por ejemplo, de cinco a diez minutos, y pedirá a los equipos que se retiren a los vestuarios. Se realizará un nuevo anuncio por megafonía.

El tercer y último paso indica que como último recurso, si el comportamiento racista continúa tras la segunda reanudación, el árbitro podrá suspender definitivamente el partido.

El delegado de la UEFA responsable del partido ayudará al árbitro, a través del cuarto árbitro, a determinar si el comportamiento racista ha cesado. La decisión de suspender el partido solo se tomará después de haber aplicado todas las demás medidas posibles y de haber evaluado el impacto que la suspensión del mismo tendría en la seguridad de los jugadores y del público.

El racismo contra Vinicius, de las gradas al césped: la innecesaria carga de prueba para la UEFA y el precedente de Diakhaby

El racismo contra Vinicius, de las gradas al césped: la innecesaria carga de prueba para la UEFA y el precedente de Diakhaby

Vinicius salió del estadio Da Luz en silencio después de vivir otro episodio racista que acabó eclipsando la belleza de su gol al Benfica que pone franca la continuidad en la Champions para el Real Madrid. "Nada de lo ocurrido hoy es nuevo en mi vida y la de mi familia", confesaba el brasileño en redes sociales. Son más de una decena las denuncias acumuladas por llamarle "mono" en un estadio, pero siempre desde la grada, nunca otro compañero en el césped, como el brasileño -y Mbappé- denunciaron que había hecho Prestianni.

En este caso, no hay imágenes ni sonido, no hay carga de prueba que permita certificar sin dudas que hubo insulto racista grave y, aunque el colegiado francés Letexier le creyó y aplicó el protocolo, será la UEFA la que determine si hay o no sanción al jugador argentino. En LaLiga hay precedentes de denuncias similares que nunca tuvieron castigo.

En la memoria queda aquella noche del 21 de mayo de 2023 en Mestalla, cuando señaló a tres aficionados en la grada por insultos y gestos, paró el partido y amagó con irse del campo. No lo llegó a hacer el Madrid, pero aquel gesto dio la vuelta al mundo, adquiriendo una magnitud que sobrepasó a la real. LaLiga denunció a los tres seguidores, expulsados de por vida por el Valencia del estadio, y fueron condenados a ocho meses de cárcel de prisión por insultos racistas.

Mbappé sale en defensa de Vinicius por los insultos racistas: "Le ha llamado mono 5 veces"

Aquella fue la gota que colmó un vaso que iba llenándose desde octubre de 2021. En el Camp Nou, otro seguidor, a quien no se pudo identificar, le llamó "mono", y la Fiscalía acabó archivando. Lo mismo que ocurrió en mayo de 2022 en Son Moix. En diciembre, en Valladolid y bajo la presidencia de Ronaldo, le gritaron "negro de mierda" cinco aficionados, que fueron juzgados y condenados a un año de prisión por un delito de odio.

Apenas un mes después, en la previa del derbi contra el Atlético de enero de 2023, apareció colgado un muñeco que simulaba al internacional. Sus autores fueron identificados y condenados entre siete y 15 meses de prisión por delito de odio, y otros siete más por amenazas. En febrero fue en Son Moix, con otra denuncia y una nueva declaración judicial del futbolista, y en marzo en Pamplona y en el campo del Betis.

Pese al revuelo de Mestalla, poco cambió. En octubre volvieron a hacerle gestos de mono en el Sánchez Pizjuán y en marzo, antes del amistoso entre España y Brasil, Vinicius se rompió ante la prensa por el peso que ser foco de la ira racista. Ha aprendido a convivir con eso, pero en Lisboa volvió a estallar.

El futbolista señaló a Prestianni, sin querer generalizar a una grada que le pitó durante el resto del partido, incluso lo mandó "al carajo" con sus cánticos y protagonizó lanzamiento de objetos. Sin embargo, este episodio racista lo consideran, desde el entorno del Real Madrid, fruto de un "jugador maleducado, nada comparable a cánticos de un estadio". Por eso el club, y Vinicius, lo dejan todo en manos de la UEFA.

Principio de satisfacción

Qué pasará con el jugador argentino es algo que tendrá que determinar el máximo organismo del fútbol europeo. No hay imágenes, no hay audios, Letexier no escuchó y solo activó el protocolo antirracismo porque Vinicius se lo pidió. Ni siquiera el Real Madrid se fue del campo. "A Vini le pregunté si quería seguir. Estamos a su lado, siempre. No se puede tolerar. El árbitro me dijo que no había oído nada. Habríamos hecho lo que dijera Vini", aseguró Arbeloa. Mbappé, que dice que sí oyó el insulto, no supo explicar por qué no se fueron del campo, pero pidió contundencia.

¿Puedes escapar el argentino a una sanción? Si la jugada hubiera ocurrido en LaLiga, hay un precedente que indica que sí. El 4 de abril de 2021, el Valencia se retiró durante unos minutos del estadio del Cádiz porque el central Mouctar Diakhaby denunció que Juan Cala le había llamado "negro de mierda". El francés no pudo seguir en el campo y su equipo tuvo que volver a competir bajo la amenaza de que le dieran el partido por perdido.

La competición no encontró pruebas, ninguna imagen, que permitiera corroborar lo ocurrido y no hubo sanción. No se creyó a Diakhaby, lo que llevó al central a apartarse de toda la campaña de tolerancia cero que organizó LaLiga tras el episodio de Vinicius en Mestalla.

¿Puede la UEFA hacer lo mismo? Puede, pero tiene un arma más: el principio de satisfacción razonable, que permite que el Comité de Control, Ética y Disciplina pueda considerar un hecho como probado cuando está razonablemente convencido de que ocurrió, basándose incluso en testimonios, y se ha aplicado en casos de cánticos racistas, uso de bengalas o disturbios. Ahora, como recordó Mbappé, "la UEFA, que hace mucho contra el racismo, ahora tiene un caso grave".

Vinicius liquida al Benfica en medio de otra polémica racista

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No sucumbe el Real Madrid en el caos, sólido y bien armado, aunque tampoco saca ventaja. Benfica salió demasiado vivo de un duelo dominado por el equipo de Arbeloa que abrió y cerró Vinicius. Marcó el brasileño un tanto de bandera y, justo después, el racismo se cruzó en su camino para adueñarse de un duelo que queda abierto para el Bernabéu. Y eso que la superioridad blanca fue indudable. [Narración y estadísticas: 0-1]

El Real Madrid jugó hasta el minuto 50 sin apresurarse lo más mínimo. Dejó que el Benfica descorchara el partido con unos minutos locos que encendieron a la grada y que fue apaciguando conforme pasaban los minutos. Aquel equipo que se descosió hace tres semanas ya no existe. Lo advirtió Mourinho y no se equivocó. No tembló ante las diabluras que le propusieron Dedic y Prestianni, con apariciones fugaces de Rafa Silva y los intentos de Aursnes de lanzar transiciones demoledoras. Les fue imposible. Este Madrid se ha transmutado en un equipo solidario, que se sacudió cualquier duda conforme iba madurando y adueñándose de la pelota. Lo único que le faltó fue colmillo. Mbappé fue el primero en probar a Trubin con un disparo que nació de la sociedad perfecta que formaron Carreras y Camavinga en la orilla izquierda. El francés como sombra del lateral, convertido en un puñal. Respondió Benfica con un testarazo de Araújo a centro lateral que atrapó Courtois.

A los 20 minutos, el conjunto blanco estaba ya engrasado para armar un ataque casi perfecto. Trent filtró un pase a Valverde al lateral del área, el uruguayo se la puso a Vinicius para que, a la media vuelta, la golpeara rozando el palo. Enseñaban el colmillo, pero no asestaban el bocado. Lo mismo que le ocurrió al Benfica cuando una diablura de Prestianni dejó a Aursnes un tiro franco desde la frontal que salvó la mano, un día más, milagrosa de Courtois. Para entonces, el partido se estaba vistiendo de madridista y, justo antes del descanso, pudo caer definitivamente a su favor con hasta cuatro ocasiones consecutivas. Desató un vendaval que todos los quilates de la delantera no pudieron aprovechar.

Trent se soltó por el carril derecho para dibujarle un centro raso a Mbappé que el francés, en el punto de penalti, no llegó a empujar por milímetros. Primer aviso. El segundo llegó por el otro costado, con Carreras asociado con Vinicius y el brasileño dando un pase atrás a Kylian, que no engancha portería. En el tercero apareció Trubin para frenar otro disparo del francés tras una conducción espléndida de Camavinga.

En la segunda mitad, el partido acabó en Vinicius, en una secuencia demasiado repetida. El brasileño cruzó un disparo soberbio para batir a Trubin en el minuto 50 y se fue a celebrarlo al banderín del córner. Encendió el estadio, vio una amarilla, pero también a Prestianni. Se tapó la boca el argentino, pero salió Vini como una exhalación a buscar al colegiado Letexier para denunciar que le había llamado «mono». Le creyó el francés, activó el protocolo antirracismo, bloqueó el duelo diez minutos y amagó el brasileño con quedarse en el banquillo. Lo calmaron las palabras de Mourinho y el sosiego que le pidió Arbeloa, aunque tuvo que volver al campo bajo una constante pitada.

El partido se descolocó... y cambió el guion porque, sin perder la solidez, el Real Madrid no supo cómo hundir más al Benfica con el marcador a favor y con un Vini que no se arrugó en ningún momento y a quien su entrenador, lo dejó en el campo sin miedo. Buscaban correr los portugueses y Tchouaméni, que se multiplicó barriendo todo el centro del campo sin permitir que crecieran las águilas a la carrera, como tanto les gusta, empezó a verse solo. Se acercaron los lusos buscando un empate que les diera vida en los instantes finales, en especial con una falta en el 85 que, protestada por Mou, le costó la expulsión. No estará en la banda del Santiago Bernabéu.

Vinicius denuncia insultos racistas de Prestianni y el Benfica - Real Madrid se detiene 10 minutos: "Me ha llamado mono"

Vinicius denuncia insultos racistas de Prestianni y el Benfica – Real Madrid se detiene 10 minutos: “Me ha llamado mono”

Vinicius fue el protagonista en Da Luz. Por el fútbol, con un golazo extraordinario que adelantó el Real Madrid en la ida del playoff de la Champions League, y por lo que no tiene que ver con el balón. El brasileño denunció en pleno césped que Gianluca Prestianni, jugador del Benfica, le había llamado «mono» en una discusión tras la celebración de ese gol. Esa denuncia provocó que el árbitro del encuentro, el francés François Letexier, activara el protocolo antirracismo y el partido se detuviera durante casi diez minutos.

«Me ha llamado mono», le repitió Vinicius a todo el mundo. Primero al árbitro, después a sus compañeros y rivales y más tarde a Álvaro Arbeloa y a Jose Mourinho, que hablaron con él cuando se dirigió al banquillo a esperar la activación del protocolo, negándose a regresar al campo hasta que se realizara.

El brasileño marcó un golazo en el minuto 50 del encuentro y se fue a celebrarlo al córner, donde bailó pegado al banderín. Esa acción no gustó a Prestianni, que se acercó a recriminárselo junto a varios compañeros más, lo que provocó una pequeña tangana entre ambas plantillas que terminó con Vinicius sancionado con tarjeta amarilla.

Pasados unos segundos, todo parecía terminar de forma pacífica. En ese momento, Vinicius y Prestianni seguían hablando, con el argentino tapándose la boca con la camiseta, y fue justó ahí cuando el brasileño se fue corriendo hacia el árbitro a decirle que su rival le había insultado de forma racista. «Me ha llamado mono», le repitió.

Mientras el árbitro cruzaba sus brazos activando el protocolo, Vinicius caminaba hacia el banquillo y se sentaba directamente en él. Sus compañeros, Arbeloa y varios asistentes hablaron con él, e incluso Mourinho se acercó a charlar con el brasileño, pero éste le repitió lo que le había dicho al árbitro: «Me ha llamado mono». Mientras, Mbappé defendía a su compañero ante Otamendi, también argentino y rival del francés en la última final del Mundial. El capitán del Benfica trataba de que Vinicius no le diera tanta importancia a su acción con Prestianni y el galo se lo recriminaba. "Eres un racista", le decía Mbappé a Prestianni.

Diez minutos después, el árbitro dio por terminado el protocolo tras anunciar por megafonía la situación y tras hablar con Prestianni, que no fue amonestado a la espera de una revisión de las imágenes de televisión tras el encuentro. Sobre el minuto 60, diez minutos después, el juego se reanudó con Vinicius recibiendo abucheos del público en cada acción.

"Según los compañeros, le ha dicho algo feo, algo que no se debe decir. Llevamos mucho tiempo peleando y Vini ha peleado por esto. Si sigue pasando, es lamentable. Si te tapas la boca para decir algo es porque no está bien. Es lamentable. Orgulloso de Vini y de los compañeros", explicó Fede Valverde sobre el césped.

Fue la primera vez desde hace un año que el brasileño fue agredido de forma racista en mitad de un partido. Hace doce meses, dos aficionados de la Real Sociedad fueron sancionados con 4.000 euros por hacerle gestos racistas durante la semifinal de Copa entre el cuadro vasco y el Madrid celebrada en el Reale Arena de San Sebastián.

El tramo final fue intenso. Con muchas faltas y muchas tarjetas para ambos equipos, incluida la expulsión de Mourinho por doble amarilla tras protestar una decisión del árbitro. La roja evitará que el técnico portugués se siente por primera vez en el banquillo del Bernabéu desde su salida del club en 2013, algo esperado por el propio entrenador y por la afición madridista. Por contra, Mourinho tendrá que ver la vuelta de este playoff desde el palco de Chamartín.

Los 12 minutos de tiempo extra volvieron a tener poco fútbol y mucha guerra. El duelo se detuvo por el lanzamiento de un mechero y de una botella, que impactó en Vinicius, desde uno de los fondos del estadio durante un córner del Madrid, lo que obligó al colegiado a detener de nuevo el encuentro para activar el protocolo por megafonía.

20 días después del fracaso de Da Luz que le echó del Top8 y le envió a luchar en la eliminatoria del playoff, el Madrid salió con vida de Lisboa con una gran evolución de actitud y fútbol. Disparó más veces a puerta que el Benfica, dominó el juego y no necesitó la capa de héroe de Courtois para evitar un resultado mayor. En siete días, la resolución en la Castellana.

La prueba del sofá gris en Lisboa: el partido que mide el futuro de Arbeloa en el Real Madrid

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El sofá gris, el cambio de estructura en el campo, la mayor implicación de todos sus jugadores o la también mayor confianza que dan los resultados para tomar decisiones, por complicadas que parezcan. Álvaro Arbeloa tiene esta noche en Lisboa ante el Benfica de su mentor Mourinho una prueba de madurez. En Liga, el equipo ha respondido con pleno de victorias, más o menos vistosas, pero suficientes para seguir acosando al Barça, esperando el momento de asestar el zarpazo. El descalabro en la Copa del Rey en el estreno no tiene arreglo, pero el varapalo de esquivar esta repesca en Champions, sí.

Nadie espera un Real Madrid como el que dejó en la lona Trubin hace apenas unas semanas. «El partido no va a ser una copia. El entrenador ha tenido la capacidad de adaptar su equipo, salir de una derrota contra Benfica y sumar tres victorias consecutivas. La estructura que vi contra el Valencia y con la Real es distinta, vi una mentalidad táctica distinta», aseguró Mourinho, deshecho en elogios hacia Arbeloa -«entiende lo que es el Real Madrid, que no es fácil»- y hacia el que fue su equipo hace más de una década. «Espero al Real Madrid que es el candidato número uno para ganarla Champion», dijo poniéndose la piel de cordero un rato.

Esa estructura táctica pasa por el centro del campo, donde Tchouaméni, Camavinga y Valverde están consolidándose y fortaleciendo al equipo. Incluso partiendo de reconocer sus propias limitaciones tras pasar por el sofá gris de Arbeloa. «He ido muchas veces», bromeaba Camavinga, que quiere ser el faro que guíe la salida de juego del Real Madrid. «Me gusta jugar de 6, aunque me falta la regularidad y estar más focalizado en el campo, porque a veces tengo errores. Eso es lo que me falta. Pero soy capaz de hacer ese papel de organizador. Sé que los madridistas aún no han visto a un Camavinga completo», confesaba.

El regreso de Trent al lateral libera a Valverde y permite que la sala de máquinas vaya engrasándose y se aporte un equilibrio que da solidez. «Los tres lo están haciendo realmente bien, pero cuando un equipo es sólido es porque todos trabajan», advirtió Arbeloa, que no quiso establecer en qué porcentaje el paso adelante del equipo pasa por esa nueva estructura o por la mentalidad de sus futbolistas, aunque los elogios fueron a la plantilla.

«Desde que he llegado, he visto predisposición de los jugadores. Siempre es más fácil ser entrenador, porque es más fácil decir lo que hay que hacer que entrar en el campo. Lo que está ocurriendo es gracias a su trabajo. Con esa mentalidad, exigencia y trabajo están llegando los resultados», analizó, no sin advertir que Mourinho no se lo pondrá fácil: «Para ganar hay que jugar muy bien al fútbol. 90 minutos de concentración máxima para hacer un partido completo. El alma del Benfica será parecida porque su líder le marca: intensidad y competitividad. Aunque saliera con el equipo de Youth League sería así».

Pese a que el Real Madrid está inmerso en la pelea por la Liga, la Champions es una competición fetiche en la que no puede tropezar. De hecho, es la espina clavada de Mou, que no la logró ganar en aquellos «años violentos», como él los denominó, que vivió en el banquillo del Santiago Bernabéu. Arbeloa lo sabe. «No es una venganza, nuestro objetivo es ganar la Champions», aseguró. Cualquier otra cosa sería un doloroso tropezón que, quizá, complicaría su futuro como entrenador acabada la temporada.

Mou, siempre en el horizonte

En ese horizonte, la figura del carismático portugués emerge, satisfecho con su etapa como madridista. «Yo le di al Real Madrid todo lo que tenía. He hecho cosas buenas, cosas malas, pero cuando un profesional sale de un club con esa sensación, existe una conexión. Siento respeto y, en general, creo que me quieren. Pero con eso no quiero alimentar historias que no existen», aclaró el luso antes de volver a sembrar dudas. «Lo único que existe es que tengo un año más en Benfica. Firmado en una situación especial, que es que estamos en año electoral y el presidente Rui Costa y yo hemos acordado proteger por si hay una nueva presidencia. Por eso hay una cláusula para salir por las dos partes», desveló. Y volvió a cerrarse la puerta: «A Florentino se le puede decir que no».

De momento, su prioridad es poner a prueba el crecimiento del proyecto de Arbeloa en una eliminatoria que pasa por el infierno da luz, pero que tendrá, esta vez sí, una segunda parte en el Santiago Bernabéu dentro de una semana.