El italiano, con una nueva lección de gran pilotaje, repite victoria en el Gran Premio de los Países Bajos, algo que no sucedía desde el año 2005 con Valentino Rossi como protagonista
Bagnaia celebra su victoria.JOHN THYSAFP
Pecco Bagnaia dio un nuevo golpe de efecto en Assen. El vigente líder del Mundial firmó otro Gran Premio perfecto y repitió triunfo en los Países Bajos. Algo que no sucedía desde hace 18 años, cuando Valentino Rossi lo logró en 2004 y 2005. Y lo hizo imponiéndose a un Marco Bezzechi que no tuvo una buena salida, a pesar de haberse impuesto en la sprint race y haber firmado la pole el sábado. Con todo, quien tuvo realmente un mal día fue un Brad Binder que, tras pisar el verde en la última vuelta defendiéndose del acoso de Aleix Espargaró, se vio finalmente condenado al cuarto puesto y permitió que el español se subiera al tercer cajón del podio. Jorge Martín, mientras, pese a acabar quinto, se mantiene aún como el segundo de la general, a 35 puntos de Bagnaia y sólo uno por delante de Bezzecchi. Marc Márquez, por su parte, se quedó sin correr. El agravamiento de las lesiones que arrastraba de Alemania por sus últimas caídas propició que los médicos no le dieran finalmente el visto bueno para hacerlo.
El tercer puesto del mayor de los hermanos Espargaró tuvo un mérito especial: desde el principio de la carrera tuvo que domar una moto condicionada en su aerodinámica por un toque con el neumático trasero de Luca Marini. «Se movía mucho al ir a la derecha y era difícil mantenerse sobre la moto. Por eso, ha sido complicado estar detrás de Brad, pero al final ha valido la pena. Se lo dedico a mi equipo, a mi mujer y a mis niños. Esto es para todos ellos», aseguró el español nada más terminar la carrera. Durante mucho rato, el sudafricano y Bezzechi pelearon por una segunda plaza que, al final, fue para el italiano. Tal y como explicó, tener paciencia fue clave: «Al ir detrás, vi que Brad iba fuerte en la frenada y tuve que esperar mucho para adelantarlo. Y en cuanto lo logré, vi que Pecco estaba ya demasiado lejos».
«Ganar aquí no fue fácil, porque los que me seguían iban muy rápido. He tenido que ir un poco al límite, pero me encantan este circuito y esta afición. Querido Assen, eres fantástico», sentenció por su parte un Bagnaia del todo exultante tras firmar otra lección de gran pilotaje. Tras colocarse primero en la tercera vuelta, adelantando a un Binder que salió como una exhalación, ya nadie pudo amenazar realmente su posición de privilegio en una carrera con múltiples caídas y un par de abandonos. Jack Miller, Fabio Quartararo, Johann Zarco, Maverick Viñales, Enea Bastianini y Fabio Di Giannantonio acabaron dando con sus huesos en el suelo, mientras que Miguel Oliveira e Iker Lecuona tuvieron que marcharse a los boxes por problemas con sus máquinas. En cuanto al resto de pilotos españoles, Álex Márquez fue sexto, Augusto Fernández acabó en la décima posición y Raúl Fernández fue duodécimo.
Ahora, tras la ya conocida cancelación del Gran Premio de Kazajistán a causa de problemas con la homologación del circuito, el Mundial se tomará unos días de descanso, en los que los pilotos podrán recuperar fuerzas y ponerse a trabajar con vistas a un regreso de la competición que no tendrá lugar hasta el primer fin de semana del próximo mes de agosto. Silverstone, después de este paréntesis, será el escenario en el que las motos volverán a rugir con fuerza para competir por el Gran Premio de Gran Bretaña.
¿Quién puede derrotar a Carlos Alcaraz? Aquella pregunta que brotaba en cada uno de sus partidos del último verano se repite ahora de nuevo en el Torneo Conde de Godó. Si no hay lesión, si no media maldición, lo que viene en las próximas semanas volverá a ser extraordinario. ¿Realmente quién puede?
Este viernes, en cuartos de final del ATP 500 de Barcelona, ante un rival muy a considerar en tierra batida como Álex de Miñaur, Alcaraz volvió a mostrar su versión más dominante, aquella en la que niega hasta la sonrisa. Pocos gestos, muy pocos gestos: debe divertirse para jugar bien, pero cuando realmente lo borda es cuando está más serio. Ante De Miñaur, Alcaraz fue el mejor Alcaraz. Este sábado, en semifinales, nuevamente ante Arthur Fils, como en el Masters 1000 de Montecarlo, deberá volver a serlo.
En su victoria por 7-5 y 6-3 en una hora y 39 minutos de juego, hubo de todo, idas y venidas, magia y barro, pero su éxito se construye así. En el aficionado español queda ese anhelo ‘nadaliano’ de un Alcaraz intratable que nunca será. En el primer set, por ejemplo, cedió hasta en dos ocasiones su servicio. ¿Y qué?
"En tierra batida el saque no es tan importante porque sé que yo también tendré oportunidades de breaks", comentó después en rueda de prensa con razón. Los problemas en el saque obligarán a afinar en otro momento de la temporada, cuando llegue la superficie dura, pero no aquí, ni en Madrid, Roma o París. Ante De Miñaur, un defensor como pocos, más sobre arcilla, lo más importante era otra cosa.
Un mal día de De Miñaur
Como no había huecos, como era complicado crear golpes ganadores, era esencial no desesperarse. En el arranque del partido, Alcaraz amagó con ese mal, acumulando errores en busca de 'winners', pero después se tranquilizó e hizo lo que debía. Un golpe, otro, otro y otro hasta realmente dominar el punto y sumarlo a su marcador. La estadística dice que sumó 16 ganadores y 34 errores no forzados, pero eso sólo demuestra el precio del triunfo. Su segundo set fue uno de los mejores de la temporada.
"He aprendido a ser paciente, a meter una más, una más, una más. Eso me ha permitido mejorar mi juego de fondo", analizó Alcaraz que se declaró "físicamente muy bien" pese a la acumulación de partidos. Entre Montecarlo y Barcelona ya lleva ocho en apenas 10 días y si llega a la final del domingo serán 10 casi consecutivos. "Me ayuda estar en casa. Estar en España, con mucha familia, con mis amigos, me hace estar muy relajado", aseguró.
Este viernes, en cuartos, también le ayudó el nerviosismo de De Miñaur. Séptimo del mundo, cuartofinalista del último Roland Garros y semifinalista en el último Masters 1000 de Montecarlo, el australiano formado en España venía en buena racha, pero se precipitó en exceso. Al contrario que Alcaraz, ante los continuos 'breaks' del primer set, De Miñaur multiplicó sus fallos y se perdió en el camino a la derrota. En el primer set, con 6-5, Alcaraz le rompió el servicio para llevarse el periodo y en el segundo rebajó el ánimo.
«Un agente me pide el 5% de comisión, ChatGPT sólo me cobra 15 libras por su suscripción premium». La osadía de Demetri Mitchell, un modesto defensa de la League One (la Tercera División inglesa), ha puesto en alerta al sector de representantes de futbolistas. Muchos despachos, sobre todo de agentes de segundo nivel, han comenzado a inquietarse por la entrada de la IA en el fructífero negocio de las comisiones por traspasos, una actividad que ha generado imperios como los de Gestifute (empresa controlada por Jorge Mendes), CAA Stellar (Jonathan Barnett) o One Sarl (heredera de Mino Raiola).
Mitchell ha sido el pionero en negociar un traspaso usando un modelo de Inteligencia Artificial, diseñado para reconocer determinados patrones y tomar decisiones sin la intervención humana. Ha sido el primero en cerrar, sin la ayuda de un intermediario, un acuerdo con el Leyton Orient, un meritorio club de Londres. Mitchell tiene 28 años y procede de la cantera del Manchester United.
Son los nuevos tiempos que obligan al reciclaje profesional en todos los ámbitos. Óscar Cordón, catedrático de IA en la universidad de Granada, apunta que lo ocurrido en el fútbol inglés abre una senda, pero que esta se debe afrontar con prudencia. «Hay muchas actividades, como la de inversores en Bolsa, que ya no son necesarias, porque con un cruce de datos puedes obtener información sobre finanzas. La negociación sin representantes en el fútbol se va extender, sin duda, pero no es la panacea. La IA es un modelo de lenguaje que predice movimientos, pero eso no significa que sea preciso con la realidad. La máquina provoca lo que llamamos 'alucinaciones', que son errores de fondo. Hay que tener mucho cuidado con su uso, ya sabemos que hay chicos que lo utilizan para sus relaciones personales y algunos han terminado en suicidio. Ese mundo de interacción hay que cogerlo con pinzas».
Complemento perfecto
El uso de la IA crecerá en el campo de la representación y en otros sectores, dice Cordón: «La Inteligencia Artificial puede recomendar contrataciones y también qué futbolista puede ser el complemento perfecto para un equipo desde el punto de vista deportivo y económico».
El profesor de la universidad de Granada también advierte de que el uso de estos novedosos modelos puede mejorar el trabajo diario de los intermediarios.
Daniel Lorenzo, agente español, incide en que en agencias como la suya ya se debate sobre cómo la Inteligencia Artificial puede influir en la actividad cotidiana: «En la actualidad, la IA es un modelo avanzado del Big Data, que proporciona muchos datos y disminuye los márgenes de error. Todas esas herramientas hay que aprovecharlas. Hay que subirse a ese barco, pero con precaución. Estamos en los primeros pasos».
«Algunos futbolistas ya han acudido a ellas para negociar su futuro, eso nos afecta, hablamos de ello, pero no hay que perder la perspectiva. Ahora recuerdo lo que sucedió con el ebook, cuando se decía que iba a terminar con la venta de libros. La IA acierta, pero también falla mucho, por eso, en todas las actividades el factor humano es fundamental», recalca Lorenzo.
Este intermediario asegura que ya hay equipos de fútbol diseñados con Inteligencia Artificial, pero que eso no garantiza el éxito: «La IA vaticina lo que va a pasar en función de lo que ya ha pasado. Al futbolista le dice qué virtudes atesora y lo que debe mejorar, pero no explica, por ejemplo, cómo debe congeniar con su entrenador ni cómo va responder en el campo cuando tenga un problema sentimental o familiar. La IA no analiza emociones y el fútbol, precisamente, tiene un componente emocional muy intenso, por eso no todo se puede predecir».
Categorías inferiores
Unos déficits que no amedrentaron a Demetri Mitchell, encantado con su nuevo asesor. «Empecé a utilizar ChatGPT y le pregunté cómo debía negociar el contrato y qué tenía que responder. Le dije lo que ganaba en la última temporada, que me tendría que mudar a Londres, cuál era el coste de la vida allí, que mi mujer y mi hijo se venían conmigo. Sabía que podría negociar por encima de lo que me habían ofrecido», comentó el defensa del Leyton Orient en el podcast From My Left.
Demetri Mitchell, con el Leyton Orient.Pete NortonAFP
La iniciativa abierta por Mitchell afectará a corto plazo a las agencias que cuentan en su cartera con futbolistas alejados de la élite y especializadas en categorías inferiores. Los jugadores de rango superior seguirán confiando en los intermediarios poderosos, capaces de influir en la configuración directa de las plantillas. «Hay muchos directores técnicos que firman contratos en función de su amistad con el representante. Las cuadras siempre han existido y existirán», dice un técnico que prefiere permanecer en el anonimato.
Las labores del director deportivo y del ojeador también están afectadas por una nueva tecnología que es capaz de estudiar las características de los futbolistas que necesita una determinada plantilla. Pep Guardiola, desde que entrenaba al Barcelona, utiliza sistemas de datos y estadísticas sobre pases, lanzamientos y velocidad para mejorar el rendimiento del grupo.
«La IA puede hacer una lista de jugadores que por edad, salario o modo de jugar se acomoden a un club, puede crear un equipo, pero no puede adelantar, por ejemplo, que un central, en un momento determinado, pueda jugar de lateral y a partir de esa modificación rendir como nunca ¿Cuándo hay un fracaso, a quién se le pide responsabilidad? A la IA, no», recalca Lorenzo.
Datos fríos
Joyce Moreno, representante y ex defensa del Real Madrid, señala en la misma dirección: «La llegada de IA preocupa en nuestro sector. Ya estamos debatiendo sobre cómo nos puede afectar. En los últimos años han aparecido varias plataformas que ha mejorado las labores de los scouts relacionadas con el valor y las características de los jugadores. Esto hay que entenderlo como un plus para nuestro trabajo».
«Te tienes que adaptar y renovar, pero a mí no me gustan los datos fríos sobre el equipo por el que puedas fichar o sobre el rendimiento específico de un jugador, porque a la hora de negociar también hay que atender a otras variables, como la educación, la familia, el entorno y el ambiente del futbolista. En todas las negociaciones hay intangibles que la IA no aprecia», incide Joyce Moreno.
Guillermo Ricardo Simari, informático y director del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Inteligencia Artificial en la Universidad Nacional del Sur de Buenos Aires, alerta sobre el mal uso de estas herramientas. «Sistemas como LLMS, ChapGPT o Gemini son realmente poco fiables, porque muestran lo que lo que los diseñadores llaman alucinaciones. Al no tener noción de lo que es la verdad (en la jerga de la IA se llama ground truth) ponen lo que les parece que queda bien en el texto que se está generando. No son sistemas inteligentes, sólo completan textos glorificados», explica el especialista argentino.
Simari dice que esos modelos nunca sustituirán a los profesionales, como representantes o directores deportivos, pero que sí servirán como apoyo para mejorar una actividad que ya se domina: «Si el 'scout' humano lo usa con prudencia puede ser útil. Son completadores de textos sofisticados».
Herramientas novedosas que han llegado para quedarse en el complejo mundo del fútbol. Jugadores, técnicos y agentes se preparan para ello.
El Mundial 2024 echó a rodar oficialmente en Sakhir, aunque nadie lo diría. Los primeros entrenamientos libres del GP de Bahrein dejaron demasiadas incógnitas como para emitir un juicio definitivo, porque ni Ferrari, ni Mercedes, ni la propia Red Bull exprimieron sus coches en busca de los tiempos. Tampoco Fernando Alonso, aunque el asturiano, quinto en la tabla, dejó buenas sensaciones con el neumático medio (1:33.193).
Pese a lo suave de la temperatura, en torno a 18ºC, nadie arriesgó de inicio bajo el sol del desierto. Ni uno solo de los favoritos quiso montar el neumático blando con el que se resolverá la sesión clasificatoria del viernes. En cualquier caso, Max Verstappen marcó territorio con el compuesto C3, con notoria ventaja frente a Sergio Pérez, Ferrari y Mercedes. Ahora queda por saber si ese feroz ritmo debe achacarse a una menor carga de combustible o una configuración más agresiva de su motor.
Charles Leclerc y Carlos Sainz tampoco asumieron peligros innecesarios. El madrileño había bloqueado llegando a la primera curva, igual que George Russell o Lance Stroll, así que terminaría optando por cumplir el programa trazado. El 1:33.385, con récord incluido del ultimo parcial, sólo le sirvió para acabar undécimo. El monegasco, por su parte, admitió que no había sido "una gran vuelta", mientras Xavi Marcos, su ingeniero español, mostraba su general satisfacción: "sólo perdemos una décima en la curva 11", le dijo.
Récord en el primer sector
Alonso, como queda escrito, había empezado con buen pie, incluido el mejor tiempo en el primer sector (29.9). Tras ese intento pasó muchos minutos dentro del garaje. Mientras los favoritos se resistían, el bicampeón mundial regresó al asfalto cuando restaban poco más de 10 minutos, montando el compuesto C2, seis decimas por delante de Lance Stroll.
Las quejas del canadiense sobre la inestabilidad del AMR24 en las dos primeras curvas se extendieron por el paddock. Incluso Verstappen lamentó la aspereza de su RB20 cuando engranaba marchas más cortas. "El coche está literalmente dando saltos", lamentó el tricampeón mundial. Su sexto tiempo final, a 45 milésimas de Alonso, se antoja irrelevante.
De igual modo hay que considerar anecdótica la tabla final de tiempos, comandada por Daniel Ricciardo, Lando Norris, Oscar Piastri y Yuki Tsunoda.
El potencial de McLaren
Llegado el ecuador McLaren decidió captar su cuota de pantalla, montando antes que nadie, el neumático blando. El equipo de Zak Brown juega aquí más en casa que en Woking, por cortesía de un fondo soberano en poder de la monarquía local, así que Piastri (1:33.113) y Norris (1:32.901) se turnaron en cabeza, mostrando algunas de las virtudes del MCL38, un monoplaza de indudable potencial, pero que aún hay que meter en vereda.
En busca también de los flashes, Tsunoda y Ricciardo lucieron la preciosa decoración de los Red Bulls, la antigua AlphaTauri, con un nombre oficial tan extraño que obviaremos por razones de espacio. Ante la atenta mirada de dos veteranos como Tim Goss y Alan Permane, incorporados en las últimas semanas, Ricciardo asumió el liderato (1:32.869) por 32 milésimas. Y ya no lo soltaría más. .