Aday Mara, el gigante “sin complejos” que asombra al baloncesto español: “Todo el mundo pregunta por él”

Aday Mara, el gigante "sin complejos" que asombra al baloncesto español: "Todo el mundo pregunta por él"

Casademont Zaragoza

Actualizado

El pívot maño de 17 años (2,20 metros) debutó el domingo en ACB con el Zaragoza. Brilló en el último Mundial sub 17. Los que mejor le conocen hablan de su carácter y su dureza: “No es el típico grande blando”

Aday Mara, durante su debut en ACB.acb PhotoE. Casas

La primera acción de su carrera en ACB, el domingo en el Príncipe Felipe, Aday Mara (Zaragoza, 2005) completó un pick and roll de manual con un mate a dos manos. En los siguientes cuatro minutos ante el Baskonia, firmó ocho puntos sin fallo. En el repertorio, un alley-oop con la izquierda y un triple llegando en carrera. Impacto inmediato del gigante (2,20 metros) pregonado: ningún siete pies (2,13 o más) había debutado tan joven en la competición nacional. Pero ayer lunes tocó volver a los estudios, es semana de exámenes.

Porque Aday no cumple 18 años hasta el próximo mes de abril. Cursa 2º de Bachillerato y pretende comenzar la carrera de Fisioterapia. Su irrupción en la elite era sólo cuestión de tiempo. El año pasado ya disputó unos minutos en la FIBA Europe Cup con el Casademont Zaragoza, ahora Martin Schiller no dudó en recurrir a su perla ante las urgencias de un equipo al que se le acumulan las lesiones y las derrotas. En verano se había presentado al planeta con la plata mundial lograda con la sub 17 en Málaga, sólo eclipsado por el MVP de Izan Almansa. Allí promedió 12,6 puntos, cinco rebotes y 1,9 tapones. Pero fue su capacidad de pasar el balón lo que asombró a los scouts y disparó las comparaciones. Aunque la clave en la precoz carrera de Mara ha sido la «paciencia».

Repite la cualidad Luis Arbalejo, el hombre que reclutó a Aday para la cantera del Zaragoza cuando sólo era un crío. Recuerda las palabras de Pedro Enériz, legendario gerente del club. «Hay un niño altísimo…». «Fuimos a verle al colegio. Le sacaba una cabeza al resto. Era muy tímido, muy apegado a sus padres como hijo único. Al principio le costó», rememora el ahora director deportivo del HLA Alicante sobre el hijo del ex jugador maño Javi Mara y de la tinerfeña Geli Gómez, ex jugadora internacional de voleibol, 2,01 metros él, más de 1,90 ella.

«Tuvimos que tener mucha paciencia. Todos éramos conscientes de que estábamos ante un gran proyecto, pero le costaba competir, correr la pista, hasta el contacto con los rivales. No era capaz de superar a nadie en el uno contra uno. No podíamos permitir que entrara en procesos que le causaran frustración», cuenta Arbalejo, que también es scout internacional de los Utah Jazz: «No hay ningún equipo de la NBA que no mande informes de la evolución de Aday cada mes».

E. Casas

Ese interés al otro lado del charco lo corrobora Jorge Sanz, director de Operaciones Baloncestísticas de la Universidad de Gonzaga, quien tuvo a Aday a sus órdenes este verano como asistente en la Sub 17. «Todo el mundo pregunta por él. Despertó la atención en la final del Mundial, todo el desparpajo y la dureza que mostró contra EEUU [16 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias, 5 tapones…]», cuenta sobre un chico de una personalidad «sin complejos». “Los que son tan altos suelen ser un poco tímidos. Él acepta su cuerpo. Le da igual, es un jetilla, un guasón», admite Sanz, maño como él.

«Mi experiencia con Aday este verano en la selección ha sido sensacional. Tiene una gran capacidad de liderazgo. Me llamó mucho la atención su tolerancia a la frustración. Siempre, hasta en los momentos de adversidad competitiva, es capaz de trabajar con una sonrisa», apunta Javi Zamora, su seleccionador, también técnico del Menorca de LEB Oro.

Antes del boom en el Martín Carpena, en su lenta maduración hubo dos entrenadores clave. Primero, Jorge Samper, con el que llegó a disputar una Minicopa en Madrid. Después, Jorge Serna, que sigue dirigiendo sus pasos en el júnior y el EBA del Zaragoza. Los que lograron desarrollar el entendimiento innato que Mara tenía del juego. Por encima de lo obvio de su físico, si algo hay apuntado en rojo en la libreta de los ojeadores es su conocimiento del baloncesto. «No tiene techo», resume Arbalejo, quien sigue en contacto con Aday y su familia y que habla de otra característica más desconocida del nuevo diamante del baloncesto español: «su competitividad». “No es el típico grande blando. Tiene genio y carácter», describe.

E. Casas

«Ha tenido un impacto en ataque muy notable por su capacidad de jugar el pick and roll por encima del aro. Pero tampoco se trataba de que fuera el show de Aday Mara sino de producir en una posición en la que estábamos teniendo problemas», dijo su cuestionado entrenador Martin Schiller. Mientras se calman (o no) las aguas en Zaragoza, Aday seguirá con sus estudios de Bachillerato, protegido por el entorno familiar que no le hace bajar la guardia. Porque, cuentan, hasta él mismo se sorprende todavía de la velocidad con la que le está sucediendo todo. Hace dos años no estaba seguro de que las cosas le fuera a ir bien en EBA y ahora vislumbra el próximo gran salto. Pretendientes no le van a faltar.

kpd