El otro competidor con el que colisionó fue dado de alta en el hospital al no registrar lesiones graves
Captura del vídeo de la prueba Ironman 70.3.
Un triatleta falleció y otro competidor resultó herido en un accidente en el Ironman 70.3 de Barcelona de este domingo. El triatleta herido en la colisión fue dado de alta en el hospital al no registrar lesiones graves.
Se trata de la primera muerte de la historia en la prueba de triatlón en España por colisión entre dos participantes que competían en la sección de bicicleta, en la carrera de Calella.
Por el momento, se desconocen las causas del accidente.
“Lamentamos profundamente confirmar el fallecimiento de un participante en el triatlón IRONMAN 70.3 Barcelona. Durante la parte de ciclismo de la carrera, dos atletas sufrieron un accidente. Uno de los atletas sufrió un episodio médico importante y recibió atención médica in situ antes de ser trasladado a un hospital cercano donde continuó recibiendo tratamiento. A pesar de los esfuerzos médicos, el atleta falleció unas horas más tarde”, según el comunicado emitido por la organización este lunes.
Los organizadores han trasladado el pésame a la familia y desean una pronta recuperación al participante herido y dan las gracias al personal de seguridad y otros efectivos que “trabajaron con rapidez para prestar asistencia médica a ambos atletas”, termina el comunicado.
Hubiera sido una de las debacles más inexplicables que el Real Madrid vivió jamás. En 10 días, de rozar la gesta en la final de la Euroliga a despedirse en falso de toda la temporada. Sobrevivieron los blancos en el primer asomo al abismo, golpe, de carácter y de baloncesto, sobre la mesa en Tenerife. Y de confianza, pues todavía caminan sin red en el decisivo envite, el tercero, este sábado (18.00 h., DAZN) en el Palacio. [83-118: Narración y estadísticas]
Llull es pasado, de leyenda. Pero Llull es presente, también. Parece mentira, qué plenitud. Si hay que encontrar una explicación al contundente triunfo blanco en el Santiago Martín, acudan al amor propio de un jugador único. Que no estuvo en el desenlace en el OAKA y apenas apareció en el primer duelo ante La Laguna Tenerife. Ni un mínimo mal gesto, listo para la siguiente batalla el capitán. Su tramo entre el final del segundo y el comienzo del tercer acto cambió para siempre el partido. Quizá la eliminatoria. Fue un cubo de hielo al ardor local y fue un refrendo definitivo a lo bien que estaban haciendo las cosas los de Scariolo.
Metió la última sobre la bocina, desequilibrado, una 'mandarina', imposible si no saliera de sus manos. Y Doornekamp y el propio Txus Vidorreta, espectadores de lujo, apenas pudieron sonreír y felicitar a Llull. No fue una rendición, pero si un paradigma de lo que iba a ocurrir después. No tembló el Madrid. Mediado el tercer cuarto llegó a dominar por 21 (59-80). Y pese algún arrimón de los aurinegros (triples de Van Beck y Mills), el asunto estaba resuelto.
El primer cuarto de hora fue otra cosa. La Laguna Tenerife, un equipo (sólo) aparentemente pidiendo vacaciones -perdió, entre una plaga de lesiones, seis de sus últimos siete partidos ligueros- tras no poder renovar su idilio europeo en la Champions League, dio un zarpazo tal en el Palacio que, de repente, se encontró con una de las grandes citas de su historia. La posibilidad de eliminar al mejor equipo de la temporada regular, lo (casi) nunca antes visto. Y en casa. A este grupo salvaje de Vidorreta le sobra colmillo.
Hezonja, defendido por Alderete.ACB Photo
Tipos como Marcelinho Huertas (claramente mermado físicamente) o Patty Mills, con mil batallas en las cumbres del baloncesto, de aquí y de allá. Batalladores que rondan los 40 como Doornekamp, Abromaitis o Scrubb. Y talentazos de los que derriban muros en noches inspiradas como Jaime Fernández o Van Beck. Conscientes de la ocasión, el Santiago Martín fue una caldera y el Tenerife un ciclón en el arranque.
Al Madrid le tocaba templar todo eso y, además, sus propios nervios. Caminar sobre el abismo. Fue Hezonja el que se echó de primeras el equipo a la espalda y Maledon el que le tomó el relevo desde el banquillo. Pero la igualdad, eléctrica, se mantuvo toda la primera parte. El Tenerife no iba a dejar de lanzar (y meter) triples. Mortales en los finales de posesión. La aparición de Llull (triple y canasta imposible sobre la bocina), dejó al Madrid con ligera ventaja al descanso (45-51).
Pero, principalmente, con la sensación de que su baloncesto se estaba imponiendo, de que sólo era cuestión de tiempo y de acierto que el Tenerife claudicara. Ocurrió después, un partido redondo del Madrid, la primera victoria tras siete partidos en Liga. Una mochila de confianza, la máxima anotación histórica del Madrid en playoff: 20 puntos y siete rebotes Hezonja, 17 Maledon, 14 Yurtseven... y 12 el infinito Llull.
Regresa Quique Sánchez Flores. Dos años después, el técnico madrileño (61 años) vuelve a los banquillos. En 2024 dejó el Sevilla tras lograr la permanencia y ahora se hace cargo del Alavés, ocupando la plaza del argentino Eduardo Coudet, que se marchó a River Plate. La misión del nuevo entrenador es evitar el descenso a Segunda. El técnico, que ayer se mostró ilusionado con la nueva etapa, aseguró que confía en la calidad del grupo babazorro. «El equipo tiene alma, no está roto... Tenemos las herramientas adecuadas y quiero que los chicos lo disfruten. Tengo conocimiento de la cultura de Vitoria y del club. Su proyecto formativo, deportivo y cultural reúne todas las condiciones para un entrenador», dijo.
«Tomo las riendas del equipo con humildad y ganas. Mi forma de entender el fútbol se acerca a la filosofía del Alavés», señaló el preparador, que se estrenará el proximo domingo (21.00 horas) en la Liga contra el Valencia, uno de sus ex equipos, y que ha firmado contrato hasta 2028.
En su presentación como nuevo entrenador dijo que había apreciado un equipo «obediente y ordenado», aunque admitió que ha visto asuntos que deben mejorarse. «Soy optimista, no tenemos ningún motivo para tener pensamientos negativos, pero hay que ser muy certeros en la recta final de temporada», recalcó el que fuera entrenador del Benfica, Watford, Valencia, Atlético de Madrid, Getafe o Espanyol. Sánchez Flores supera los 350 partidos dirigidos en Primera, informa Efe.
Uno de sus objetivos es activar a toda la plantilla del Alavés y recuperar física y anímicamente a jugadores como Mariano, el delantero centro que estuvo apartado por Coudet. «Me gustaría contar con todos. Mi objetivo es que crezcan y sacar el mejor rendimiento de todos. Esta es una plantilla muy entrenable y profesional, eso es lo mejor que le puede pasar a un entrenador», advirtió el que fuera lateral derecho del Real Madrid y de la selección española.
El técnico madrileño también reclamó apoyo a los seguidores babazorros: «Es una excelente afición, les necesitamos muy cerca, que empujen».
«Quique nos permite posibilidad de crecimiento; buscamos progresar, mejorar y consolidar el proyecto», señaló Sergio Fernández, director deportivo del Alavés, ilusionado con el nuevo ciclo que ahora arranca.